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Deconstructing Trico - Acorrecto - 25-08-2008 Areán, las respuestas muy largas, en internet, son infumables para el profano... y a veces para cualquiera. Un buen método es dividir en secciones y darles un título a cada una, así el lector puede ir mirando lo que mas le interese y actúa de gancho para terminar leyendo todo. Deconstructing Trico - larean - 25-08-2008 Sí, tengo pendiente dividirlo en secciones. Espero tenerlo todo hoy. Deconstructing Trico - Javier - 25-08-2008 larean Wrote:Lo publicas en el blog?Javier Wrote:Que tal va el tema Luis?Veinticinco páginas y todavía no entro en los detalles, que dejaré para otro artículo. Mañana revisión final, posteo y envío. Deconstructing Trico - ElKoko - 25-08-2008 Me había propuesto enviar esto a Diario Liberal, pero para evitar discusiones a varias bandas os lo dejo aquí, por si queréis utilizar algo: En respuesta a Trico Wrote:Los conspiracionistas como Santiago Allica (que escribe bajo el pseudónimo de Trico en la bitácora de Luis del Pino en Libertad Digital) necesitan recurrir a constantes falacias para sostener sus pobres argumentos; con su última aportación nos abre las puertas a sus fuentes y, con ello, nos permite encontrar el origen de sus argumentos y de sus falacias. Para no hacer de-masiado extenso este escrito, nos fijaremos en tres de sus afirmaciones, aunque la falaz metodología que utiliza es la misma para todas ellas. Deconstructing Trico - Errante - 25-08-2008 larean Wrote:Sí, tengo pendiente dividirlo en secciones. Espero tenerlo todo hoy.Sí, es lo más conveniente. Una sugerencia, sobre la titulación de las secciones, que igual te gusta... Ya que Trico, en Diario Liberal, titula sus articulos como "paradojas 11-M", en varias secciones "paradójicas" subtituladas... estaría bien contraponerlas a las suyas propias, bajo el genérico titulo de "Las paradojas de Trico (o Santiago Allica)", y cada sección agrupada en su paradoja correspondiente... Ejemplo: "La paradoja de los investigadores abogados (o algo asi)". Que no se autoengañen: no son investigadores, no; Los peones han ejercido de abogados defensores de terroristas antes, durante y después del juicio. Eso es un hecho demostrado. Si los batasunos defienden a terroristas etarras, los peones, Trico y colegas "investigadores", defienden a terroristas islamistas, eregidos en abogados defensores sin legitimidad para ello. Quote:Hombreli dijo:Interviene J. L. Abascal, abogado de Zougam y Gahyoul, peón de mote Bungo. Quote:Gary, ArrowEco:AuroraRo, pinganilla para los amigos, pide colaboraciones en forma de preguntas a los testigos para pasar a los abogados de los terroristas Quote:PREGUNTAS A TESTIGOSA esto se han dedicado y se dedican los "investigadores" peones colegas de Santiago Allica, el mismo peón que, con la sentencia en la mano y condenados como terroristas asesinos de nuestros compatriotas, hoy en dia reclama la presunción de inocencia para Zougam, Trashorras y Zouhier al tiempo que llama terroristas a los investigadores de las FyCSE que los detuvieron y recopilaron pruebas. Deconstructing Trico - larean - 25-08-2008 Javier Wrote:Lo publicaré simultáneamente en el blog.larean Wrote:Lo publicas en el blog?Javier Wrote:Que tal va el tema Luis?Veinticinco páginas y todavía no entro en los detalles, que dejaré para otro artículo. Mañana revisión final, posteo y envío. Deconstructing Trico - larean - 25-08-2008 Elkoko, te animo a que lo envíes. Deconstructing Trico - morenohijazo - 25-08-2008 Elkoko, muy bien. Personalmente creo que has salido muy bien librado de la dificultad de hacer comprensible el tema de las llamadas telefónicas, que es especialmente enrevesado. No se si L. F. está descendiendo al nivel de rebatir punto por punto las afirmaciones de Trico, cosa que eché de menos en la anterior respuesta (y que, efectivamente, Trico echó en cara, jactándose de que no le habían respondido noi a uno de los argumentos), pero en todo caso yo creo que estaría bien que lo mandaras (sin perjuicio de que Arean mande la suya, o de que la adoptemos entre todos). Errante, totalmente cierto. Y dos puntos a notar para que nos salgan con la mandanga de que si "todo el mundo merece un juicio justo": 1) Todo el mundo merece un juicio justo... incluidos los etarras. Ni aún en el caso de que exista una autoinculpación el acusado debe ser desprovisto de este derecho, puesto que pueden existir atenuantes, eximentes, autoinculpaciones falsas... Compárese pues, el tratamiento que entre los peones se da a los islamistas con los etarras mientras son juzgados. O entre los islamistas ya condenados y casados (quiero decir con el recurso de casación agotado) con los etarras condenados, y aún con los que ya han cumplido su pena. 2) Destáquese el tratamiento que se le ha dado a a los abogados de la defensa en el cumplimiento de su papel (elevados a la categoría de víctimas y de héroes) con el dado, mientras también hacían su trabajo a los fiscales y a Gustavo Boyé, condenado por un delito (que él nunca reconoció) hace varias décadas, y que han sido tildados de villanos, mentirosos, falsarios, etc, y el último, constantemente tratado de "filoterrorista", como poco, en el "blog vecino" (como suele decir Federico), cuando lo que hacía era defender a una víctima del terrorismo, acusando a los asesinos Deconstructing Trico - larean - 25-08-2008 Mientras averiguo cómo publicarlo en el nuevo formato del blog, lo cuelgo aquí. Se admiten críticas. Sección 1. Me parece curioso que el señor Allica titule su larga contrarréplica “Respuesta definitiva a Luis Fernando Areán”, como si ya no hubiera nada más que decir. Leo su último párrafo y entiendo; Allica me pide que no le responda; pretende tener la última palabra. No sé a santo de qué puede el señor Allica pensar que puede hacerme tal exigencia. Las reglas del debate son muy claras: si usted quiere defender una teoría, tiene que estar dispuesto a recibir críticas y responderlas como mejor pueda. Que Allica no lo entienda así demuestra, de nueva cuenta, lo poco acostumbrados que están los conspiracionistas a contrastar y debatir ideas. Allica, al parecer, prefiere pontificar a debatir. No es extraño, dado que en un debate es muy sencillo, aunque laborioso, refutar las tesis conspiracionistas. Se preocupa mucho el señor Allica sobre quién dijo qué sobre Diario Liberal y él mismo. Se preocupa tanto por ello que abre su misiva con una reflexión al respecto. En realidad es profundamente irrelevante, pero como tengo por costumbre no dejar demasiadas cosas sin respuesta, le diré que mi “acusación” a Diario Liberal consistía en hacerse eco de las teorías conspiracionistas del 11-M, dándoles incluso un icono en portada para resaltarlas. Me pareció y me sigue pareciendo una falta de rigor periodístico comparable con hacerse eco de una publicación sensacionalista como “Noticias del Mundo”. Sin embargo, me sorprendió agradablemente que, a diferencia de otros sitios en los que se prohíbe la entrada a los críticos (incluyendo la mayoría de los sitios en los que escribe regularmente el señor Allica), el editor me invitara a publicar mi misiva. Como también publicó mi primera contrarréplica y como no tengo duda de que publicará ésta. Cosas todas que le agradezco profundamente y que me hacen rectificar parcialmente el juicio negativo que expresé en un principio. Y digo parcialmente porque, insisto, ninguna teoría conspirativa tiene cabida en un medio serio. Pero dejemos esto y entremos en materia. 1. Teorías y “hechos”. Allica inicia la parte argumental de su texto afirmando: “Yo no teorizo. Yo señalo hechos (4). Si esos hechos enumerados y desglosados demuestran que existen innumerables sospechas de manipulaciones, ocultaciones, mentiras probadas y episodios imposibles, yo no tengo la culpa.” No me queda más remedio que demostrarle que este aserto no es verdad. El señor Allica teoriza, y teoriza mucho. Y sus “hechos”, como veremos, distan mucho de ser hechos inocentes que señalan por sí mismos a esas “manipulaciones, ocultaciones, mentiras y episodios imposibles” que él cree ver en el atentado y su investigación. Como ya he dicho, pero me veo obligado a repetir, Allica teoriza cuando dice que la “versión oficial” es “absurda”. Teoriza porque ha llegado a la convicción de que la “versión oficial” es falsa, y que por tanto existe otra versión, que necesariamente implica una conspiración para hacer aparecer a la versión oficial como verdadera. Ello no es un hecho. Ello es teorizar. Con razón o sin ella, en esto podemos entrar más tarde; pero es teorizar. Se teoriza desde que se analizan hechos inconexos y se les encuentra relación. Porque como bien dice un colega, en una relación de hechos yo puedo poner que “la temperatura en Albacete es de 17º”. Si lo pongo, será por algo. Será porque le asigno relevancia. Y si le asigno relevancia es porque he teorizado, porque he formulado una hipótesis. Por tanto no hay relación de hechos inocente: todas ellas conllevan una hipótesis, oculta o explícita. Popper dijo, en este sentido, que no había investigación sin hipótesis. Y es que, dentro de la riquísima complejidad de la realidad (plasmada en parte en el caso del 11-M en 100.000 folios de sumario más toda la tinta que ha corrido al respecto), elegir una serie de hechos y considerarlos relevantes es teorizar. Elijo un ejemplo casi al azar entre los escritos de Allica en Diario Liberal, las “paradojas”, que dice él: “…en ese momento, mucha gente abrió los ojos a una serie de hechos clave que estaban interrelacionados entre sí: en primer lugar, se nos había dicho qué explosivo se usó en la masacre no partiendo de lo que estalló en los trenes, sino de cosas que aparecieron fuera de los mismos; en segundo lugar, había serias dudas acerca de que se usara lo que nos dijeron que estalló, dado que las pruebas que sugerían el uso de la Goma-2 ECO estaban bajo sospecha de manipulación; en tercer lugar, los testimonios iniciales y el desliz de Sánchez Manzano en la Comisión de Investigación, dejaban abierta la puerta al uso del Titadyne, sin que esto significara necesariamente la participación de ETA; por último, algunos reflexionaron y se preguntaron ¿dónde están los trenes?” Pasemos por alto el lenguaje cargado de intencionalidad para forzar una conclusión (“mucha gente abrió los ojos”, “se nos había dicho”, “había serias dudas”, “sospecha de manipulación”, “desliz de Sánchez Manzano”. Todo ello, como digo, lenguaje que con poca sutileza intenta orientar la mente del lector hacia una conclusión preconcebida. Pasemos, digo, por alto esta trampita dialéctica tan del gusto de los conspiracionistas, tan falta de objetividad, y concentrémonos en los “hechos” (y entrecomillo porque mucho de lo que dice Allica no puede ser considerado un hecho, como tendré oportunidad de demostrar). Allica nos dice taxativamente que estos “hechos” están interrelacionados entre sí. Es decir, teoriza que lo están, porque los hechos no vienen interrelacionados a priori. Es una teoría, o si se quiere, una hipótesis (pero al fin y al cabo el resultado de teorizar), lo que las relaciona. Y esto es fácilmente demostrable: para otras personas, entre ellas un servidor, no existe ninguna relación entre estos “hechos”. Pero se me dirá que esto es un nivel muy bajo de teorización, que esto es una mera hipótesis (a pesar de que se nos plantea como una afirmación taxativa); que teorizar es formular un edificio teórico mucho más completo, de mucha mayor complejidad. Pues bien, veamos un ejemplo del peón Trico (que, como sabemos, es el propio Allica) en el blog de Luis del Pino: “Respecto a tu punto 5º, voy a proponer yo una hipótesis. Y esta vez va en serio. Supongamos que las FyCSE sabían que ETA iba a cometer un atentado en fechas próximas a las elecciones. Supongamos que POR ESO había en Madrid un dispositivo extraordinario (lo había) en tales fechas (debido a los agentes buenos). Supongamos que los agentes malos también lo sabían, y planearon el golpe de Estado, preparando pistas falsas, con meses de antelación, que apuntaran a la autoría islámica: Kangoo. Suponagamos que no sabían cuándo exactamente iba a ser el atentado, y por eso (XLuis lo explicó perfectamente) la Kangoo estaba vacía. Supongamos que tampoco sabían cómo ni dónde iba a ser el atentado. Por eso tenían que IMPROVISAR algunas pistas CHAPUCERAS: mochila nº 13, con metralla. No hay pacto previo entre ETA y GAL2. Esta hipótesis va totalmente en serio. No es una más, por mi parte. Enviado por Trico el día 2 de Mayo de 2006 a las 01:56 (#354)” ¿Hemos leído lo que pone? “Esta hipótesis va totalmente en serio”. A pesar de ello Allica nos dice: “Yo no teorizo, yo señalo hechos”. Otro más, de la misma procedencia y fecha más tardía, plantea otra teoría: “Ya que pides un ejemplo, procedo: Un grupo de miembros del CNI, cuyos nombres desconocemos en su mayoría, planificó un golpe de Estado para derrocar al Gobierno del PP y permitir de este modo que España continuara un proceso de degeneración constitucional que no había cesado en ningún momento pero que con Aznar se había ralentizado notablemente, llegando, en su 2ª legislatura, a casi detenerse. Proceso de degeneración que INEVITABLEMENTE TERMINARÁ en ruptura, nos guste o no. Por otra parte, Aznar no sólo cometió ese pecado. También, además de frenar ese proceso de degeneración constitucional (centrifugado y parasitismo) comenzó otro paralelo: ahogar a la Serpiente. Al monstruo de Lo_apare. A la mafia controlada desde las cloacas del Estado que está permitiendo que muchos terroristas, pseudoterroristas y miembros de las cloacas vivan como marajás. Ni lo uno, ni lo otro, se podía permitir. Por este motivo un grupo NOTABLE y BIEN SITUADO de miembros y dirigentes (nota: DIRIGENTES) del CNI planificaron una masacre a largo plazo. El plan consistía en: 1) Desde dentro de ETA, lograr que esta no matara durante al menos un año. Lograr así que la gente dejara de pensar en ETA como asesinos, aprovechando la INFAME memoria de los españoles. 2) Fomentar masivamente la agitación callejera contra la Guerra de Irak, preparando así un clima propicio para predisponer a la gente ante un hipotético atentado islamista. 3) A medio plazo, en meses y semanas previos al 11M, encaminar al Gobierno del PP haciéndole creer que ETA estaba preparando grandes atentados, antes y durante la campaña electoral. … Enviado por Trico el día 9 de Abril de 2008 a las 22:01 (#378)” Creo que no es necesario plantear la teoría completa, que continúa en el mensaje siguiente y otros dos más. El punto está demostrado, además de que ésta es a grandes rasgos la teoría que Allica insinúa en su última “paradoja”. Y sin embargo, Allica nos dice: “Yo no teorizo, yo señalo hechos”. Por cierto, impagable lo de “cuyos nombres desconocemos en su mayoría” (énfasis mío). ¿Puede el señor Allica, después de estos ejemplos (seguro que hay muchos más), decirnos seriamente que “no teoriza”? Simplemente no es verdad. Pero este ejemplo me permite además señalar otro momento en el que Allica falta a la verdad. Nos ha asegurado Allica que no ve por ningún lado sesgo ideológico. Analicemos la cita anterior. Está claramente influida por las certezas políticas del señor Allica: España se rompe, ETA está teledirigida por las “cloacas del Estado” (la “prueba” que nos da de esto es una declaración de ¡Julio Anguita!), Aznar fue un gran dirigente que quería impedir todo esto, y (por alguna razón que Trico/Allica no explica) existen varias personas en el CNI, incluyendo dirigentes, que desean que España se rompa y que ETA siga matando españoles. Todo esto, amables lectores, sería descartado por John Grisham como argumento de una de sus novelas de política-ficción. Demasiado inverosímil. ¿De verdad el gobierno a cuyas órdenes estaba el CNI no sabía que se ahorraría todo el tiempo y esfuerzo de la lucha antiterrorista, por no hablar del dolor de los atentados, simplemente disolviendo dicho CNI y metiendo en prisión a un cierto número de sus agentes y directivos? El problema de estos delirios es que, en vez de ensalzar la figura de sus héroes políticos, terminan pintándonoslos como estúpidos integrales: Aznar, Acebes, Trillo, Astarloa; ETA siendo manejada en sus narices por personas del CNI y ellos sin enterarse. ¡Si hasta Julio Anguita lo dice en público, y ellos no se dan cuenta de nada! Pero tal vez lo más absurdo de todo es que Allica no nos dice nunca por qué a ciertas personas del CNI les podría interesar mantener los atentados de ETA o desear la disolución de España. Simplemente lo postula. Fuera de esta delirante afirmación de ETA es un instrumento de las “cloacas del Estado” y que el CNI está interesado, todo o en parte, en destruir al país que les da trabajo y en asesinar a sus ciudadanos, no me interesa entrar en política y discutir el resto de las afirmaciones. Simplemente constato que Allica basa su teoría en estas afirmaciones políticas. El punto de origen de sus elucubraciones es netamente político, basándose además en algunas afirmaciones totalmente minoritarias. “Lunatic fringe” es el término en inglés. Éste es el endeble cimiento sobre la que formula sus teorías el señor Allica. Y éste su innegable y profundo sesgo ideológico. En realidad, me he quedado corto cuando hablo de sesgo ideológico. Debería haber dicho mundos políticos de Matrix. Y ya que hablo de sesgos ideológicos, aprovecho para refutar a Allica, que me acusa de ser “poco respetuoso” cuando digo que los Peones Negros están formados por personas que no aceptan el resultado electoral del 14-M. Otra cita de Trico me servirá a ese efecto: “Eso sí, el Golpe de Estado del 11M pasará a la historia. De una forma o de otra. Enviado por Trico el día 29 de Mayo de 2007 a las 19:57 (#391)” Pues no sé yo si he sido poco respetuoso. En el blog de Luis del Pino se habla abiertamente de golpe de Estado (o de régimen), empezando por su ínclito autor. Una de dos, o a Allica le parece que un golpe de Estado es algo aceptable, o no acepta el resultado electoral del 14-M, al que califica de “golpe de Estado”. Confío en que algunos lectores, llegados a este punto, dirán: no necesito leer más. Pero tengo por costumbre no dejar demasiadas afirmaciones sin contestar, y Allica me da la oportunidad de hacer un estudio completo sobre los mecanismos del conspiracionismo. Los artículos de Allica, hay que reconocerlo, están escritos con cierto arte. Allica oculta esas convicciones que tan a flor de piel aparecen en el blog de Del Pino y nos intenta hacer creer que es objetivo, que es la fuerza de los hechos la que le conduce irremediablemente a una conclusión. Pero Allica es todo menos objetivo. Es una persona totalmente convencida de ciertas “verdades” inamovibles, “verdades” que ninguna evidencia puede cambiar. Y partiendo de esas ideas preconcebidas, de esas convicciones absolutas, Allica construye su caso. Lejos de ser una persona objetiva, que mira a la realidad con ojos limpios, sin prejuicios, realmente está jugando con los dados cargados, usando lenguaje emotivo para convencer a los lectores, seleccionando sesgadamente la evidencia, afirmando como verdades absolutas lo que no son sino especulaciones, medias verdades, falsedades directas y valoraciones, y usando todo tipo de trucos retóricos… para llegar ---¡oh, sorpresa!— a una conclusión supuestamente inevitable, cuando en realidad esa conclusión no es otra que la hipótesis no formulada. El puerto de destino ya está decidido. Así no es difícil que Allica elija cuidadosamente las vueltas que debe dar el camino, olvidando en cada bifurcación que hay otros posibles caminos, invariablemente más verosímiles y más soportados por pruebas reales. Pero además recordemos: no hay tal cosa, nos dice Popper, como una mirada sin prejuicios. Un investigador serio intenta por lo menos plantear sus hipótesis, hacerlas explícitas y someterlas al análisis crítico y al escrutinio de la comunidad. El señor Allica, como hemos visto, procede de forma totalmente opuesta: nos oculta sus hipótesis e intenta hacerse pasar por lo que no es: un comentarista mínimamente objetivo. Allica arma toda una argumentación para que la oculta idea preconcebida parezca la conclusión irresistible. He dicho que Allica teoriza. Realmente va más allá. No plantea hipótesis tentativas; hace afirmaciones taxativas. Veamos a Trico de nuevo, que en ello es mucho más enfático que Allica: “Algún golpista ahora mismo está comiéndose las uñas y realizando llamadas telefónicas.” (Enviado por Trico el día 18 de Enero de 2008 a las 11:33 (#136)) “Ningún país serio, occidental, integrado en la OTAN y la Unión Europea, puede quedarse impasible cuando alguien vinculado a los propios servicios del Estado perpetra un golpe.” (Enviado por Trico el día 9 de Abril de 2008 a las 22:54 (#11)) Y recordemos: “Eso sí, el Golpe de Estado del 11M pasará a la historia. De una forma o de otra.” Veamos este otro, en el que hace una acusación directa (otra cosa que decía Allica que no hacía, pero tendremos la oportunidad de recordarle muchas más): “El chorro a presión hace que explote una mochila escolar a las 11:30? No. Bien. Entonces todo es mentira. Las mochilas fueron explosionadas. Y Sánchez Manzano lo ocultó, mintiendo bajo juramento.” Para que no se me acuse de que sólo traigo ejemplos del “blog” de Del Pino, pongo algunos ejemplos de sus artículos en Diario Liberal: “Alguien se ha tomado muchas molestias durante estos cuatro años para que media España piense en ETA.” ¿Hecho o elucubración? “Por supuesto que tantas coincidencias y casualidades no se pueden dar accidentalmente” ¿Hecho o valoración? “No sabemos, cuatro años después, si ETA jugó un papel, esencial o no, en el 11M. Por la sencilla razón de que este extremo no se ha investigado” Afirmación taxativa que no refleja un hecho. Sabemos que se han encargado varios informes sobre la posible implicación de ETA, sin encontrar ninguna. “Islamistas que semanas antes habrían asesinado a 192 personas pero que ese día decidieron esperar tranquilamente a que se desalojaran los edificios para finalmente suicidarse ellos solos encerrados en una habitación interior.” ¿Es esto un hecho o un juicio de intenciones? ¿Sabíamos qué estaban intentando hacer los islamistas durante ese tiempo? ¿Se le ha ocurrido a Allica que para suicidarse uno requiere una cierta preparación? “Una versión oficial en la que tanto Zougam como Lamari sólo encajan a golpes de martillo” ¿Un hecho? Zougam fue reconocido en los trenes; Lamari era uno de los cadáveres de Leganés. “la bomba estaba preparada para no explotar” ¿Hecho o elucubración? ¿Qué un empalme no tenga cinta aislante es suficiente para poder hacer esta afirmación? “al menos una parte de las llamadas telefónicas “de despedida” realizadas por los terroristas del piso de Leganés fueron realizadas en realidad desde fuera del piso” ¿Hecho o elucubración? ¿No hay una explicación más sencilla, por ejemplo que un teléfono que se ubica fuera del piso no se usara para hacer llamadas de despedida? “los agentes de Policía que declararon en el juicio del 11M dijeron no haber visto sangre en el interior del piso” Esto es directamente falso. Un Tedax declaró en el juicio que vio sangre dentro del piso. Su declaración fue el día 24 de abril sobre las 10:45. “En cuanto a la segunda de esas tres sentencias, la de la Audiencia Nacional, el Tribunal se limitó a hacerse eco de las conclusiones previas del Supremo, por lo que arrastra los mismos errores de aquélla.” Otra falsedad. La Sentencia dedica un apartado a examinar el asunto, y en él no menciona al Tribunal Supremo. Dice la Sentencia: “Desde luego, hubo autopsia en sentido legal, se conoce la data y causa de la muerte, y no se aprecia infracción de norma jurídica alguna.” “los propios forenses responsables de realizar los estudios sobre aquellos restos cadavéricos jamás han afirmado que tales estudios fueran verdaderas autopsias” Otra falsedad más. Dijeron esto (transcripción de Datadiar): “Realizaron un análisis exhaustivo de los cuerpos levantados en el piso de Leganes: este estudio puede equipararse a una autopsia judicial puesto que los objetivos a alcanzar era la causa de la muerte y la identificación de los cadáveres.” La sentencia, como hemos visto, ratifica este extremo. “todo el mundo dijo el 11 de marzo que en los trenes había explotado dinamita de la marca Titadyne” Nuevamente, falso. La perito de Tedax no dijo la marca de la dinamita, y sus análisis fueron los primeros del propio día 11 de marzo. Por la tarde de ese día el gobierno ya sabía que lo del Titadyne no estaba confirmado, por lo que la afirmación también falla por ese lado: durante parte del día 11 nadie decía ya “Titadyne”. “son necesarias las firmas de al menos dos peritos para validar un informe pericial realizado en un laboratorio no homologado” El propio Presidente del Tribunal permitió que la pericia de la Tedax fuera presentada como prueba, desestimando este argumento. Por lo demás, lo de “laboratorio homologado” sencillamente no existe. La Ley habla de laboratorios oficiales, y creo que quedan pocas dudas de que el laboratorio de Tedax sea un laboratorio oficial. Pido disculpas por haberme extendido con tantos ejemplos. Lo considero importante para demostrar que ni estoy hablando en el vacío ni las afirmaciones que hago sobre los argumentos de Allica/Trico pueden atribuirse a un descuido, un error o un momento de irracionalidad. Las elucubraciones, juicios de intenciones, valoraciones e incluso, como hemos visto abiertas falsedades y tergiversaciones son sistemáticas en sus escritos. En la segunda parte de esta réplica lo demostraré con más detalle. Pero no sólo eso: estas afirmaciones sin sustento se elevan, por convicción pero sin pruebas, a la categoría de hechos. Otra de las características de una teoría conspirativa: convertir meras especulaciones y falsedades en hechos imposibles de impugnar, sobre los que se puedan urdir más falsedades. En resumen: ni es verdad que Allica no teoriza ni se puede decir que las relaciones que nos hace sean hechos. Sin duda hay hechos en dichas relaciones, cuidadosamente seleccionados y mezclados con la suficiente cantidad de elucubraciones y falsedades como para que el cóctel resultante no sea intragable. Es una técnica muy vieja. El resultado lo podremos orientar hacia donde queramos (para eso están las falsedades), y gracias a las verdades y medias verdades, tendrá apariencia de verosimilitud. Deconstructing Trico - larean - 25-08-2008 Parte 2. 2. Sesgo cognitivo. Pero no dejemos aquí el análisis textual de los escritos del señor Allica. Ilustremos algunos otros de sus trucos. He hablado ya de lo que es el sesgo cognitivo: considerar solamente lo que en apariencia le dan la razón y omitir la evidencia en contra, o descalificar dicha evidencia con hipótesis ad hoc o declarando, directamente, que son imposibles. En general, se trata de evaluar de forma selectiva la información, según apoye o no su versión. Fijémonos además que, dado que las teorías conspirativas por definición no tienen pruebas que las apoyen, los hechos que apoyan su versión son un totum revolutum de errores reales pero irrelevantes, a los que se les da una importancia casi cósmica. Por ejemplo, Allica da la máxima importancia a las supuestas conversaciones de Jorge Dezcallar con Ana de Palacio, ministra de Exteriores, conversaciones de las que la única constancia es una nota periodística a cargo de Fernando Múgica, ex ufólogo, declarado admirador de J.J. Benítez y uno de los principales fabricantes de despropósitos conspiracionistas sobre el 11-M. El mismo Múgica que, en su nota, dice cosas como la siguiente: “Es más, en el Centro Nacional de Inteligencia, y así se lo hicieron saber a miembros del Gobierno, pusieron en duda, en las primeras horas tras los atentados del 11-M, que los autores materiales a los que señalaba la Policía fueran los culpables de la masacre.” Siendo que la policía, en las primeras horas, no señalaba a ningún autor material. Pero olvidemos todo ello y pensemos por un momento que la información de que Dezcallar y De Palacio hablaron varias veces durante esos días es correcta. Según Allica, Dezcallar habría desinformado con toda intencionalidad a De Palacio para que la ministra creyera a pie juntillas en la autoría etarra (veremos pronto que esto cae también en otra categoría, el juicio de intenciones, ya que no hay pruebas que nos lleven a pensar que Dezcallar dudara, de buena fe, de la autoría etarra). Al mismo tiempo, Allica omite por completo que quien informaba al gobierno, a través del Secretario de Estado Ignacio Astarloa y el ministro del Interior, Ángel Acebes, era la Policía. Más específicamente, la persona a cargo de la investigación, el Comisario General de Información, Jesús de la Morena, con quien dichos cargos tenían reuniones diarias y, presumiblemente, comunicaciones más frecuentes a través de otros medios. De esto, Allica no dice una sola palabra. ¿Por qué? Pues porque no interesa a su hipótesis. Porque si lo dijera, el lector podría plantearse la legítima duda de si eso que Allica nos cuenta con absoluta convicción, la supuesta intoxicación de Dezcallar a Palacio (una ministra que ni siquiera formaba parte del gabinete de crisis) pesó más en el ánimo del gobierno que la puntual información de la persona directamente a cargo de la investigación, a la que, como digo, ni siquiera menciona. ¿Más ejemplos? Pongamos uno particularmente sangrante: En su contrarréplica Allica le da la mayor importancia y absoluta credibilidad a lo que dijo la perito de Tedax respecto de la contaminación (que era imposible que hubiera ocurrido en su laboratorio), al tiempo que descalifica su opinión sobre muestras pesables y no pesables como absurda. En un ejemplo relacionado, Allica le da absoluta credibilidad a Escribano en este último punto (las muestras pesables), al tiempo que descarta el resultado de su primer análisis de la llamada muestra M1, que no encontró nitroglicerina. Ya no estamos simplemente ante la omisión de cierta información inconveniente para su teoría; ¡lo que vemos es cómo la misma persona, el mismo perito, puede ser alternativamente digno de todo crédito o estar totalmente equivocado, cuando no ser un embustero, según convenga o no a la hipótesis conspiracionista! Pero además explicatio non petita. El propio Allica reconoce esto en una de sus “paradojas”: “De entre esos cientos de testigos, vamos a centrarnos en la declaración de uno en concreto. En una parte del testimonio de uno en concreto, más concretamente. El del testigo protegido 11304” Cientos de testigos apoyando masivamente la “versión oficial”, como Allica reconoce, y él se fija en uno. Se fija en ese testigo porque el mismo ha dicho haber sido amenazado por la Policía. ¿Existe alguna evidencia de ello? Ninguna, sólo la declaración del testigo, que por cierto retracta una declaración anterior e incurre en algunos extremos difíciles de creer y en contradicciones. Pero para Allica dicha declaración es más importante que todas las otras declaraciones, cuyo contenido descarta sin más como producto de la torpeza o de la maldad. Por cierto que Allica se empeña en demostrar que yo tengo el mismo sesgo cognitivo, en una clara aplicación de la falacia de argumentum ad hominem tu quoque (o en román paladino, el famoso argumento de patio de colegio del “y tú más”). Una falacia evidente, porque aunque fuera cierto lo que dice, ello no le exime a él de culpa. Para ello pone dos ejemplos: el de Carmen Baladía sobre las autopsias y uno que no hemos discutido, el de un testimonio de un guía canino respecto de la Kangoo. Se aprovecha el señor Allica de que mi espacio es limitado y que, evidentemente, no puedo en cada una de mis respuestas exponer todos y cada uno de los argumentos que hemos presentado (como colectivo) contra las teorías conspiracionistas del 11-M. Pero temo desengañarle: en un caso y en el otro hemos debatido la importancia de dichos testimonios ampliamente. Tendré oportunidad de demostrárselo. Deconstructing Trico - larean - 25-08-2008 Parte 3.3. Valoración de la prueba y relevancia. Allica también se queja de que no he respondido a su afirmación sobre la fotografía del explosivo de la Kangoo, que llama “manipulación flagrante”. Por supuesto, es harto difícil responder con detalle a todo. En cinco minutos un conspiracionista puede decir cien falsedades que me lleva toda una semana responder con rigor y documentación. Es la diferencia que hay entre la ligereza de la mentira y el rigor de la verdad. Pero bueno, respondamos ahora, ya que además es un buen ejemplo de lo que trato de ilustrar. La foto, en efecto, no es del explosivo de la Kangoo, sino del de la mochila de Vallecas. Eso es innegable. Para Allica esto es una manipulación. Para mí es un error o una chapuza hasta que se me demuestre lo contrario (principio de la navaja de Hanlon, que explicaré en breve). Pero es que esto no es cuestión de opiniones. Si alguien afirma que esto es una manipulación debería demostrarlo. Es decir, debería demostrar que hubo la intención de engañar a alguien (en este caso, al juez de instrucción). Ahora bien, me pregunto yo, ¿qué posible intención puede tener falsificar esta foto? ¿De qué forma podría tal sustitución alterar las conclusiones que se iban formando en la mente del juez? Los conspiracionistas no contestan esta obvia pregunta. No nos dicen cuál es la relevancia del error. ¿Y saben ustedes por qué no nos lo dicen? Pues porque no tienen idea de qué relevancia podría tener, de cómo mirar esa foto podría llevar al juez a una conclusión errónea. ¿Se acuerdan de que lo he dicho antes? El conspiracionista resalta errores irrelevantes y les asigna una importancia que claramente no tienen. De todas formas, y esto es otro de los graves errores metodológicos de Allica, es que no entiende o no quiere entender que en la vida real las discrepancias y los errores existen. Para ilustrarlo veamos otra cita de su contrarréplica, en la que se pregunta retóricamente: “¿Hay alguna teoría detrás de afirmar que existen tres informes de telefonía contradictorios entre sí relativos a las supuestas llamadas de despedida de los suicidados de Leganés? ¿acaso es teorizar el afirmar que esos tres informes sobre un mismo hecho son incompatibles entre sí y que contienen datos que demuestran que al menos una parte de esas llamadas de despedida se hicieron realmente desde fuera del piso(1)? ¿teorizo conspirativamente cuando señalo que el propio Tribunal tuvo que rectificar sobre este hecho en su segundo Auto de Aclaración(2)? ¿elucubro cuando digo que en este segundo auto empeoraron las cosas ahondando aun más en la falsedad de todo ese grotesco episodio de manipulación pero no se dieron cuenta (3)?” Y yo le contesto, para no dejar esta parte sin respuesta, a riesgo de parecer reiterativo: sí, sin duda, lo que usted hace es teorizar. Usted hace juicios de intenciones, y por tanto teoriza, porque los juicios de intenciones jamás son hechos. Usted no dice simplemente que el Tribunal tuvo que rectificar un error. Lo que hace es agregar a ese hecho su interpretación: habla de “grotesco episodio de manipulación” (por cierto, elucubración taxativa sin pruebas) sin siquiera contemplar cualquier otra explicación. Y ello es teorizar. Hay un principio de investigación llamado la navaja de Occam. Dice que no es adecuado suponer una explicación compleja cuando hay una explicación sencilla para un hecho dado. Un principio emparentado, el de la navaja de Hanlon, dice que no cabe presumir mala fe cuando un simple error puede explicar lo sucedido. Algo contrario a lo que Allica hace, ya que peca de suspicacia extrema. Respecto de este punto dice también Allica: “simplemente constato que es imposible que existan tres informes sobre un mismo hecho y que sean absolutamente contradictorios entre sí.” ¿Imposible? Ayer mismo mi jefe me pidió que le enviara la relación de PCs que hay en el departamento en el que trabajo. Sucede que tenía yo tres ficheros distintos, obtenidos por distintos medios: uno por inventario físico, otro por una herramienta automática y un tercero por otra herramienta automática distinta. Me puse a cotejarlos… y había un número enorme de discrepancias. Eso que el señor Allica dice que es imposible que pase me pasó a mí. Ayer. Y seguro que también le pasa a usted, amable lector. Le pasa a cualquiera que trabaje con información: errores de transcripción, falta de control de calidad en la revisión, fuentes diversas que registran distintos datos que son difíciles de casar… Hay, en informática, toda una disciplina que se dedica a conciliar datos de diversas fuentes: la limpieza de datos o “data scrubbing”. Supongo que los miles de profesionales que trabajan en dicha disciplina y los cientos de programas informáticos que han desarrollado se dedican a perseguir quimeras. No, no es así. Los errores suceden. Y con cien mil folios de sumario, no recuerdo cuántos miles de pruebas y tampoco recuerdo cuántos cientos de intervenciones policiales, habrá discrepancias, números bailados, testigos que, cuatro años después, recuerdan las cosas de distinta manera. Así es la realidad y, a diferencia de los conspiracionistas, los jueces y policías lo saben perfectamente. Es por ello que ellos son profesionales y los conspiracionistas, aprendices, por más que esta denominación irrite a Allica. Y es que el acceso a Google y una fértil imaginación no convierten a alguien en investigador. Un investigador es un profesional que, a base de entrenamiento y experiencia, sabe aplicar técnicas rigurosas y objetivas para aproximarse a la verdad. Por cierto que no resisto seguir contestando a su texto conforme van surgiendo los temas. Decía Allica, muy ofendido, que le insulto cuando le llamo “aficionado”, ya que “da la casualidad deque si algo ha quedado claro en estos cuatro años es que lo único que puede exonerar de mala fe a todos esos “profesionales” es precisamente su falta de pericia y de profesionalidad.” Esto es un magnífico argumento circular. ¡Precisamente lo que tiene que demostrar es que esos profesionales actuaron con mala fe o impericia, es eso lo que estamos debatiendo! Y como bien se sabe, el que afirma (Allica) es el que tiene que demostrar. Antes de dejar el punto de los teléfonos, quiero mencionar brevemente que lo anterior ilustra otro de los trucos favoritos del conspiracionismo: enunciar axiomas de imposibilidad. En Desiertos Lejanos bromeamos sobre la existencia de un “Manual del Perfecto Terrorista Islamista” que, entre otras cosas, le prohíbe cometer atentados sin suicidarse (a pesar de que hay casos claramente documentados, como el primer ataque contra el WTC de Nueva York). Manel Gozalbo añadió a esto el “Manual del Policía Perfecto”, el policía que no comete errores. Tales cosas, evidentemente, son imposibles. Estos axiomas de imposibilidad del conspiracionismo están por doquier: es imposible que un perro no huela la dinamita, es imposible que un árabe firme con caracteres latinos, es imposible que los terroristas permitan que los edificios de Leganés se vacíen, etc. No creo tener que afirmar que todo esto es absurdo. Un axioma planteado de forma teórica no puede alegarse en contra de evidencia material. El conspiracionista es un método escolástico, medieval, contrario a toda la metodología científica y superado desde tiempos de Galileo. Si la evidencia material dice que hay casos de perros que no huelen explosivos (Plaza de Colón y cementerio de Zarauz, como mínimo), decir que ello es imposible es un despropósito. A riesgo de pecar de prolijo, pongamos otro ejemplo de errores irrelevantes convertidos, por la fuerza de la demagogia conspiracionista, en hechos gravísimos. Nos dice el señor Allica que se “homogeneizaron” las declaraciones de testigos en el Auto de Procesamiento. Ello, como dije antes, es un esfuerzo inútil, porque el documento de referencia durante el juicio es el sumario, donde están las declaraciones originales, y porque los testigos son llamados para ratificar sus declaraciones, a petición de parte. ¿Qué sentido tendría entonces manipular el auto, que por lo demás sigue presentando algunas discrepancias? Ninguno. Por ello, si existen discrepancias entre el auto y el sumario, cabe presumir un error. Tanto más cuanto que ni el señor Allica ni ningún conspiracionista nos aclara qué relevancia tiene si se visitaron dos comisarías o una, y cuál fue ésta, en el periplo de la bolsa. ¿Qué relevancia puede esto tener? No nos lo dicen. Pero quieren que encendamos el sensor de suspicacia y digamos: “Ah, si han cambiado algo es porque algo ocultan”. Ésta es la premisa fundamental del conspiracionismo, que, por cierto, incurre también en circularidad, asumiendo la intención delictiva antes (y en vez) de probarla. Detrás de este tipo de razonamiento hay otra premisa no formulada: que la realidad es perfecta. Que las discrepancias son imposibles. Que toda discrepancia es fruto de algo oculto, motivo de suspicacia. Y la realidad, señor Allica, no es así. La realidad, por desdicha, es algo desaseada. Los testigos se contradicen, los que formulan informes cometen errores, a veces no aparece la evidencia, los perros no son infalibles, etcétera . Todo esto lo sabe cualquier investigador y cualquier juez. Y lo que hace es valorar la prueba en su conjunto. Esto es un principio elemental de cualquier investigación: entender que hay errores, valorarlos en su justa medida y eliminarlos en el momento de extraer conclusiones. Incluso en las ciencias más precisas hay toda una teoría del error y de cómo tenerlo en cuenta. Pero un juez, sin ser un científico que mide y pesa, también sabe que tiene que aplicar este principio. Este principio que los conspiracionistas ignoran sistemáticamente, porque su único éxito está en fijarse en detalles sin relevancia e intentar hacerlos relevantes mediante la apelación sistemática a la suspicacia y al postulado, al dogma de fe de que existe una cierta perfección de la realidad (que se expresa, por ejemplo, en el dogma de que los islamistas siempre se suicidan). La prueba, le digo, se valora en su conjunto. Se advierten las discrepancias y, en ausencia de pruebas en contrario, se descartan como irrelevantes, mientras a la vez se considera a qué conclusión apuntan las pruebas. No entender este principio básico de la investigación es, entre otras cosas, lo que convierte a Allica en un aprendiz de investigador. Dejemos que hable la sentencia del Tribunal del 11-M, que en este punto es devastadora: Como en muchas otras ocasiones a lo largo de este proceso, se aísla un dato -se descontextualiza- y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos -prueba- que permita, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y la experiencia.” Es por ello que los conspiracionistas se recrean en los detalles irrelevantes, e intentan a toda costa llevar el debate a dichos detalles. Porque oponen dichos detalles a la valoración conjunta de la prueba, que es abrumadoramente negativa para ellos. Porque, ¿quién puede pensar seriamente que se falsificaron miles de pruebas, que cientos de peritos y testigos mienten, y además mienten de forma coordinada y perfecta? Por ello, porque esta verdad incómoda de que habría que poner de acuerdo a cientos de actores en un ejercicio de simulación digno de Matrix deja muy maltrechas las teorías conspiracionistas, es por lo que éstos esquivan sistemáticamente este debate y se pierden en discusiones bizantinas sobre si los perros son infalibles. Cuando se ve el bosque en vez de los árboles individuales es cuando mejor se aprecia la falacia del conspiracionismo. Pero ello no quiere decir que rehuyamos la discusión del detalle. Es, simplemente, la constatación de que el conspiracionismo no resiste el menor análisis a nivel global, y busca ese detalle arcano en el que puede refugiarse, gracias a que la gente que los lee no es experta en análisis químicos, protocolos de actuación, olfato de los perros, etc. En el que, para decirlo en dos palabras, puede inventarse las trolas que le plazcan sin que haya demasiada gente que pueda refutarlas. La discusión del detalle, por tanto, tendrá que esperar; es mucho más importante, en este momento, establecer la invalidez de la metodología. Deconstructing Trico - larean - 25-08-2008 Parte 4. 4. La inverosimilitud de la teoría de Allica, o de cómo un conspiracionista nunca lleva su razonamiento hasta sus últimas consecuencias. Le molesta al señor Allica mi comparación con Roswell (omitiendo curiosamente que también he comparado su teoría a las del 11-S). Y sin embargo, no ha podido refutar mis planteamientos. Yo sostengo que existe una identidad metodológica común a todas las teorías conspirativas. Todas plantean un omnímodo poder en la sombra capaz de manipular la verdad. En palabras de Allica: “Por primera vez en la historia, la manipulación informativa -no en el sentido de mentir, sino en el de teledirigir al público como si de un rebaño se tratara- alcanzó cotas insospechadas, llegándose a contar uno a uno, cada día, los muertos civiles fallecidos durante la guerra como consecuencia del fuego de la coalición aliada. Ese clima de violencia y maniqueísmo se fue alimentando entre la sociedad y se mantuvo siempre vivo hasta el mismo 11M. Desde todos los frentes, cívicos, sindicales, artísticos, lúdicos y por supuesto, políticos. Una ingente labor de ingeniería social digna de alguien con capacidad para influir en todos esos terrenos sin más que tocar las cuerdas adecuadas. Una formidable labor de infiltración propia de unos muy preparados servicios de Inteligencia. (énfasis de LFA)” El propio Allica reconoce en el párrafo anterior que lo que plantea no tiene precedente ninguno. Por primera vez en la historia, nos dice. Aún así pretende que, basándose en una cierta cantidad de discrepancias reales (por lo general irrelevantes), “hechos” inventados (falsedades o medias verdades), elucubraciones postuladas como axiomas y varias toneladas de suspicacia, creamos que lo que dice no es ya verosímil, sino la explicación real de lo que ocurrió. En ello, como he dicho, trabaja como cualquier conspiracionista (sea ufólogo o conspiracionista de 11-S). Como no tiene pruebas, su único método de actuación es intentar socavar la “versión oficial”, intentando demostrar que es inverosímil. Y como la “versión oficial” está basada en pruebas contrastadas ante un tribunal, estas pruebas tienen que ser por necesidad falsas. A partir de ello, hay que encontrar los argumentos que nos permitan convencer a la opinión pública de que estas pruebas son falsas, y todo recurso retórico será poco para lograrlo. El señor Allica usa otro de los trucos del conspiracionismo para parecer verosímil: evitar llevar sus razonamientos hasta sus últimas consecuencias. Yo he señalado una de las consecuencias evidentes: si Allica tiene razón, tenemos que estar dispuestos a aceptar que: 1) Existe la tecnología de “ingeniería social” necesaria para manipular a personas inteligentes, como Ángel Acebes o José Ma. Aznar, haciéndoles creer algo distinto a lo que les están informando sus fuentes en la Policía, prediciendo además sus reacciones con todo detalle. Porque no nos vale que Acebes piense “bueno, pueden ser unos o los otros, porque estoy recibiendo señales distintas, y no voy a arriesgarme”, y traslade este mensaje a la opinión pública. No, señores, es necesario que Acebes crea ciegamente la hipótesis etarra a pesar de que le presenten evidencia contraria. Es necesario que la gente perciba que le están mintiendo. 2) No sólo existe tal tecnología, sino que es tan confiable como para arriesgarse a ponerla en práctica en un proyecto en el que se juega el destino de la nación. 3) Existe la tecnología de “ingeniería social” para engañar a la opinión pública en el sentido exactamente contrario en el que se está engañando al gobierno. 4) No sólo existe tal tecnología, sino que nos permite predecir el comportamiento electoral. Sabemos, con un buen margen de confiabilidad, cuántos van a cambiar su voto gracias a la percepción de que el gobierno les miente. Sólo los cuatro puntos anteriores son manifiestamente absurdos. Nadie, en el mundo, tiene esa tecnología. Nunca ha pasado nada igual en ningún sitio, como reconoce (parcialmente, ya que no extrae todas las conclusiones) Allica. Esa tecnología no la conoce nadie. No se han publicado estudios académicos que permitan pensar que alguien, siquiera, está trabajando en este tipo de técnicas de control. Son una quimera de película de Hollywood. Pero Allica pretende que creamos que tales cosas existen. 5) Los conspiradores son tan poderosos que controlan a cientos de policías y guardias civiles de distintas unidades, y pueden desplegarlos en los sitios correctos en el momento correcto, sin que se les escape un detalle. Tengo cierta experiencia en proyectos complejos. Sé que la ley de Murphy tiene plena vigencia. Todo lo que puede ir mal, irá mal en un proyecto. Habrá imprevistos. Fulano no llegará a tiempo y en su lugar pondrán a otro policía que no está en el ajo. Zutano, al oír sobre la tragedia, se presentará voluntario en un sitio en el que no le queremos como testigo. Las bolsas de efectos de El Pozo no llegarán al sitio previsto en el momento previsto para poder meter la mochila. ¿A IFEMA, como postuló Luis del Pino? Para qué, por cierto, dar vueltas y vueltas por todo Madrid si lo más fácil del mundo sería meter la mochila en una bolsa en la propia comisaría? Alguien decidirá entrar en la Kangoo, contra las instrucciones de los conspiradores, y comprobará que está vacía. Todo ello son riesgos; algunos ocurrirán, otros no. Pero se necesita una mente prácticamente omnisciente para pensar en todos los riesgos de una operación tan compleja y tenerlos controlados, ya sea con un plan de mitigación del riesgo o con una rapidísima reacción a posteriori que elimine el problema. Un agente racional tiene que tener lo anterior en cuenta antes de llevar a cabo el proyecto, y deberá sopesar el beneficio de dicho proyecto contra el riesgo. En el 11-M todo ha ido asombrosamente bien para los conspiradores, con precisión cronométrica. Todo el mundo estaba en el sitio correcto, todos los hilos fueron movidos con absoluta precisión y el objetivo (supuestamente echar al PP del poder, y digo supuestamente porque los conspiracionistas olvidan que el objetivo real del terrorismo es asesinar a mansalva y causar terror) fue alcanzado. Nos dirá Allica que no es verdad, que los “agujeros negros” son prueba de que hubo cosas que salieron mal. Pero no es así, porque tales “agujeros negros” no son convincentes, no son prueba definitiva de la conspiración. Son, como hemos visto, detalles. Si algo importante hubiera ido realmente mal, o bien el objetivo de la conspiración no habría sido alcanzado, o bien todo el pastel se habría descubierto. Y esto, como digo, es un riesgo enorme para los conspiradores. Al señor Allica no le convence este punto, y estableciendo un paralelo —¡cómo no!—con los GAL, citando la opinión de una fuente anónima (algo muy cómodo, porque impide constatar la verdad del aserto, y una falacia de apelación a la autoridad, ¡y además a una autoridad desconocida!) Allica, digo, afirma que no es raro encontrar a cientos de policías conspirando para cometer un delito. El símil no se sostiene. En primer lugar, estará de acuerdo conmigo el señor Allica que los GAL no fueron la ocurrencia de unos cientos de policías que actuaban a espaldas de sus superiores. Quienes estuvieron involucrados lo hicieron con conocimiento de altas instancias del gobierno. Lo que plantean los conspiracionistas del 11-M es que los policías y guardias civiles involucrados trabajaban sin que el gobierno lo supiera, sin que las únicas instancias que pueden coordinarlos estuvieran en el ajo . En segundo lugar, los GAL fueron terrorismo de Estado. Sus delitos estaban dirigidos contra personas que presuntamente el Estado designó como enemigos. En el caso del 11-M las víctimas son conciudadanos, civiles inocentes. En tercer lugar, precisamente los GAL deberían ser el mejor argumento de por qué no se pueden hacer operaciones delictivas: si no por otra cosa, porque siempre terminan pillándote. Algo así es tan complejo de ocultar que siempre termina habiendo un chivato. Y ello que los GAL son mucho menos complejos que el 11-M. Porque no, señor Allica, no se trata de falsificar pruebas en una comisaría, como veremos a continuación. En cuarto lugar, muchos de los sucesos del 11-M ocurrieron a la luz pública, con dotaciones masivas de policías como testigos. Así, por ejemplo, la recogida de muestras en los trenes y en Leganés, la desactivación de la mochila de Vallecas (con al menos una decena de testigos), el hallazgo de la Kangoo con 40 policías de Alcalá (si hemos de creer a Múgica), y, sobre todo, el hallazgo del piso de Leganés, con transmisiones en directo y más de cien policías involucrados, incluyendo una docena del cuerpo de élite, los GEO. Una cosa es trabajar clandestinamente, en la oscuridad de un cuartelillo o de una comisaría, y otra hacerlo a la luz pública, logrando la proeza de que todos esos cientos que están ahí, en Alcalá o en Leganés o en los trenes, sean o bien todos miembros de la conspiración o bien engañados como pardillos. Nos dice Allica que no todos los policías estarían involucrados al mismo nivel. Le felicito por haber descubierto el Mediterráneo. Yo pensaba que esto era tan evidente que ni siquiera había que mencionarlo. Pues bien, mencionémoslo y discutámoslo. En efecto, no todos estarían involucrados al mismo nivel. Pero el señor Allica parece olvidar que el encubrimiento de un hecho delictivo, sobre todo uno de estas gravísimas características, es a su vez un delito. Si un GEO, por ejemplo, se da cuenta de que los “pelanas” estaban muertos y no lo dice, está encubriendo un delito. Ese GEO (esos GEO, fueron al menos una docena) que declaró ante el juez del Olmo y en la vista oral que había escuchado voces y le habían disparado, que esas voces decían “Entrad, mamones”, que escuchaba cánticos, que está seguro que había cuando menos cuatro personas dentro del piso. Lo increíble es que ese GEO (esos GEO), que estuvo ahí, no vea las cosas tan claras como las ve usted. Una persona que tal vez tenga una incapacidad permanente por ese suceso, en el que murió un compañero, y que por tanto tendría mucha mayor motivación para dar con los culpables que usted mismo. Es inexplicable. Es inverosímil que esa persona, entrenada, testigo presencial, haya sido engañada y que incluso después de que los conspiracionistas se han encargado de revelarle la verdad, el GEO se presente al juicio oral y ratifique su testimonio anterior. Y si no fue engañada, sólo quedan dos alternativas, a mi juicio: o está diciendo la verdad (y entonces la teoría conspiracionista sobre Leganés se desfonda, arrastrando con ella a buena parte de las afirmaciones conspiracionistas) o bien está involucrado en el encubrimiento. Por cierto que Allica nos dice ahora que “no comparte” la opinión de que los GEO podrían estar involucrados. No parece haber sido el caso siempre. Veamos intervenciones suyas de 2006 en el blog de Luis del Pino: “Los GEO no han dicho la verdad, ve a buscar las vainas.” Enviado por Trico el día 29 de Marzo de 2006 a las 13:49 (#814) “a saber si es cierto que murió [Torronteras] como nos han contado” La primera frase se explica sola; pero además si Torronteras no murió como “nos han contado”, quienes nos lo contaron, es decir, los GEO que lo vieron morir, están mintiendo. Sigamos: “Yo rompo una lanza por quienes dicen la verdad. Sean GEO o bomberos. Y no rompo nada por quienes participan en esta gran mentira” Enviado por Trico el día 29 de Marzo de 2006 a las 14:08 (#822) “Estoy de acuerdo en que el GEO declara cosas interesantísimas, como los tres minutos aguantando sus disparos y como que el único que GEO les vio fue el que por desgracia, falleció. Bastante interesantes, sí. Ese inspector GEO, si de veras es inspector, y si de veras es GEO, debería estar removiendo las entrañas de este país hasta encontrar a los responsables de la muerte de su amigo y compañero. Es mi opinión.” Enviado por Trico el día 29 de Marzo de 2006 a las 14:20 (#828) (Énfasis del autor). Está claro, a partir de todas estas intervenciones, que Trico/Allica consideraba hace dos años la posibilidad de que los GEO mintieran (porque la declaración del GEO al que se refiere es avalada por una docena más de declaraciones, todas en el mismo sentido, con discrepancias mínimas). Creo por tanto que puedo decir que Allica ha faltado a la verdad, ocultándonos este dato. Pero es que puedo entender su postura en 2006. Si uno cree que lo de Leganés fue un teatro, es casi inescapable que los GEO eran actores de ese teatro. La alternativa, como ya he dicho, es ridícula: pensar que una docena de policías de élite no saben cuándo les están disparando y no saben distinguir voces de personas reales (que además contestan a los GEO) de una grabación. Y sin embargo, Allica/Trico estaba dispuesto a creer, en las mismas fechas mencionadas, en esta posibilidad: “respecto a una conversación en la que lo único que escuchan los geo es "entrad mammones" y alaridos en árabe, te grabo cuando quieras un CD. Un CD que puede incluir, si quieres, hasta disparos.” (referencia #814 anterior). Detengámonos en esta frase para entender hasta dónde es capaz de llegar Allica. Le parece inverosímil que tres informes policiales tengan discrepancias. Por el contrario, le parece totalmente verosímil que una grabación puede engañar a los GEO como si fueran el encargado del hotel de Solo en Casa 2. Hasta disparos nos puede grabar Allica. Con efecto Doppler y todo. Y con altavoces detrás de los GEO, para que se oiga pasar la bala como si de un caza de Star Wars se tratara. Demasiadas películas. Demasiadas. No suelo hacer juicios de intenciones, pero no me parece difícil entender por qué Allica, al escribir en Diario Liberal, ha decidido mantener una actitud esquizofrénica respecto de los GEO, diciéndonos a la vez que seguramente no dicen la verdad pero exonerándolos de cualquier culpa. Y es que sospechar de estas personas que perdieron a uno de los suyos y quedaron heridas, alguna de ellas con incapacidad permanente, es una bajeza. Y sin embargo, si uno es conspiracionista, no le queda otro remedio que hacerlo; la alternativa es demasiado absurda. Por tanto, repitámoslo: una conspiración como la que plantea Allica no tiene precedentes. Al no tener precedentes, es extraordinaria, algo que no podemos creer a menos que se nos presenten pruebas fehacientes, pruebas que no han aparecido en cuatro años ni, me atrevo a pronosticar, aparecerán jamás. 6) Los conspiradores son tan poderosos que controlan la judicatura, incluyendo a dos jueces de instrucción de la AN, los tres magistrados de la Sala Penal que juzgaron el caso, el Tribunal Supremo, el tribunal de la Audiencia de Madrid que dictó la sentencia del bórico, el juez de instrucción de Madrid que archivó la denuncia de Manos Limpias, además de la fiscalía de la Audiencia Nacional y del propio Supremo, y el Consejo General del Poder Judicial que ha supervisado todo el proceso, dando un aval explícito a Del Olmo en un momento dado. Nuevamente, con que uno de estos elementos falle todo está perdido. Si Del Olmo decide investigar, si uno de los magistrados escribe una opinión discrepante en la que denuncia alguna prueba como falsa, si el CGPJ abre diligencias, si un magistrado del Supremo tiene un momento de remordimiento… Recordemos, además, que tanto los principales mandos policiales como los principales actores judiciales fueron elegidos o designados durante los gobiernos del PP, y varios de ellos son de conocida persuasión conservadora, incluyendo al juez Guevara, que procuró que el caso De Juana se viera en el pleno, en contra de los deseos de la fiscalía. Este caso es significativo porque tenemos un juez que se opone a la fiscalía (que presumiblemente plasmaría el deseo del gobierno en este caso) en un caso relativamente menor de un delito por amenazas, pero que se pliega como un corderito en el caso de la masacre más importante de la historia moderna de España. Por no hablar del presidente del Supremo, muy crítico con el gobierno, que en este caso no ha dicho ni pío. 7) Los conspiradores logran que en una vista oral pública un ejército de testigos y peritos avalen, salvo discrepancias menores y un par de excepciones notables, la “versión oficial”. Todo ello ocurre en tiempo real, de forma pública, sometiéndose a los interrogatorios de las defensas y de ciertas acusaciones conspiracionistas. Esto, en sí mismo, es una proeza. Las defensas no logran penetrar la fortaleza, supuestamente llena de agujeros, de la “versión oficial”. No pillan a nadie en un renuncio, en una contradicción flagrante. A esto, por cierto, me refiero cuando digo que la “versión oficial” es consistente. Lo es a nivel global. Las pruebas embonan unas con otras como un puzzle, con algunas zonas oscuras y discrepancias menores, absolutamente normales en un caso de esta complejidad. Esto es la valoración conjunta de la prueba: la confianza de que ese puzzle se está construyendo con piezas que embonan entre sí. Pero volviendo al punto, ¿cómo es posible que una batería de abogados preparados, varios de ellos curtidos en mil batallas contra ETA, sean derrotados por estos inteligentísimos conspiradores y sus cientos de testigos y peritos, incluyendo una cierta cantidad de ciudadanos de a pie (que, por cierto, han sido vilmente calumniados en sitios como el blog de Del Pino)? Y ahora recordemos que toda esta gente tiene que callar toda su vida. Los conspiradores tienen que asegurarse de esto. ¿Hay alguna operación ultrasecreta en el mundo que no se conozca tarde o temprano? ¿Es posible asegurarse la lealtad vitalicia de tanta gente? Inverosímil. Allica no entra a valorar este esfuerzo. No se preocupa siquiera en pensar cómo se puede uno arriesgar hasta el punto de tener la confianza de que será precisamente el jefe de la Policía Científica en Alcalá, y no otro de las decenas de policías presentes, el que abra la furgoneta. O, suponiendo que este señor no esté en el ajo, el riesgo enorme que se corrió de que mirara debajo del asiento y no encontrara nada. Por cierto que el episodio de la furgoneta, en la versión conspiracionista, nos muestra unos conspiradores bastante curiosos. Fíjense: en vez de poner la evidencia la noche antes, cuando aparcan la furgoneta, se arriesgan a que decenas de testigos digan que está vacía, se arriesgan a que los perros no huelan nada, a que el gruísta diga que la Policía miente… ¿Tan tontos son en el CNI que no se les ocurre plantar la furgoneta en Alcalá con la evidencia ya metida dentro? Claro, dirá alguno; es que plantaron la evidencia después porque lo de la Kangoo se les ocurrió el mismo día 11. Esto sería todavía más absurdo: además de que sería necesario que apareciera una furgoneta robada en las inmediaciones de la estación, la Kangoo ya estaba identificada sobre las 10:00 AM, dos horas y media después de los atentados. Dejaré que los lectores decidan por sí mismos si una operación de esta complejidad pudo ser planificada y ejecutada en sus primeros pasos en ese tiempo. Pero hay más: buena parte de lo que apareció en la Kangoo eran pertenencias del dueño. Si lo planificaron a posteriori, ¿de dónde sacaron dichas pertenencias? Y si lo hicieron antes del atentado, ¿por qué se molestaron en sacar dichas pertenencias para perder un tiempo precioso volviendo a meterlas después? Estas son preguntas que los conspiracionistas ni siquiera se plantean. No son capaces de pensar qué implica lo que están afirmando. O si lo piensan, se lo callan. Así, por ejemplo, Allica olvida en su respuesta hablarnos del consenso internacional que existe, tanto entre gobiernos como entre periodistas, a favor de la autoría islamista. Son verdades incómodas que conviene ignorar, esperando que también los lectores terminen por olvidarlas. Desgraciadamente para Allica, aquí estamos para recordárselas. Pero volvamos al asunto de la verosimilitud. Hay una palabra clave en todo esto: riesgo. Emprender un atentado de estas características, para un agente político racional e institucional (es decir, no un miembro de una organización terrorista extragubernamental) comporta un riesgo inmenso: riesgo a que la operación se malogre o, peor aún, a ser descubierto. Cualquier agente político racional sabe que, si es descubierto, las penas de cárcel serán lo de menos; su organización, sea ésta la que sea (partido político, agencia de inteligencia, etc), estará acabada para siempre. Y la recompensa está, como he dicho en mi mensaje anterior, limitada a gobernar cuatro años. Allica dice que él no ha acusado al PSOE más que de beneficiarse del atentado, y dice que incurro en simplismo por pensar que todos los actores están involucrados al mismo nivel. Yo no he dicho tal cosa; intento no especular sobre lo que piensa realmente un conspiracionista. Pero si Allica piensa, como ya he citado con profusión, que el 11-M se fraguó un golpe de Estado, tal vez sería pertinente preguntarle para qué sirven los golpes de Estado. En el pueblo de donde yo vengo, sirven para conquistar el poder. Tal vez el señor Allica les encuentre alguna otra utilidad. Y tal vez el señor Allica podría explicarnos por qué se hace el ofendido, si dijo esto en alguna ocasión: “Si no hubiera sucedido el 11M, ¿dónde estaría hoy el Partido Socialista? Si no hubiera sucedido el 11M, ¿qué habría sido de ETA? No sé quién se acercó a quién, pero intuyo que uno se acercó al otro y le sugirió un cambio en el destino de ambos.” Enviado por Trico el día 27 de Julio de 2006 a las 01:22 (#163) Sea como fuere, para no perdernos en matices bizantinos diré que la recompensa está limitada a que el partido que los conspiradores desean que gobierne esté en el poder cuatro años. Si de lo que se trataba era de echar al PP, como ha dejado reflejado Allica en una de las citas que he incluido arriba, nada garantiza a los conspiradores que, cuatro años después, la situación se revierta y el PP vuelva al poder. Cambiar la frase no cambia la conclusión: sigue siendo una muy magra recompensa. ¿Qué agente racional e institucional se arriesgaría tanto para lograr tan poco? Sobre todo si tenemos en cuenta que ese poco se puede lograr de otras formas. No estamos hablando de aupar al poder a un partido que nunca haya ganado las elecciones, sino por el contrario al que más elecciones y mayorías absolutas ha ganado en España. Y por si fuera poco, según Allica el CNI ha logrado niveles de “ingeniería social” que le permiten manipular a la opinión pública sin problemas. Si pueden manipular a la opinión pública, ¿para qué quieren un atentado? ¿No podrían lograr lo mismo con menor riesgo, simplemente a través de sus sutiles manipulaciones? A mi juicio se sigue de todo lo anterior que los agentes del CNI (o quienes quiera que sean los conspiradores) tendrían que estar absolutamente locos para planificar un golpe de Estado con tantos riesgos de fallo y de ser descubiertos y tan poco beneficio. Esto, precisamente se llama relación riesgo/beneficio, y es un factor a considerar antes de emprender cualquier proyecto, como sabe cualquiera que haya estado involucrado en gestión de proyectos. Deconstructing Trico - larean - 25-08-2008 5. La teoría de Allica como teoría conspirativa. Establecidos los puntos anteriores, a saber, que el señor Allica teoriza, que usa “hechos” de forma sesgada, y que incurre en toda una panoplia de defectos metodológicos propios de teoría conspirativa, pasemos a analizar su argumento de que lo que él plantea no es una teoría conspirativa. Más que argumento, como veremos, mareo de perdiz. Increíblemente, Allica nos dice que en el 11-M no ha habido una conspiración, sino muchas. Si era poco tener un poder en la sombra conspirando para ocultar la verdad, ahora resulta que hay varios, ¡y enfrentados! Éramos pocos y parió la abuela. Algún día, si tiene tiempo, seguramente el señor Allica nos describirá qué policías, jueces y fiscales pertenecen a cada una de esas hipotéticas conspiraciones de las que nada se sabe en concreto. Permítaseme repetir esto: nadie ha sido capaz de probar la pertenencia de ninguna persona a ninguna conspiración. No hay datos de dónde y cuándo se reunían para planificar sus acciones, a quién daban órdenes y cómo, cómo lograron la casi perfecta coordinación que les ha permitido mantener esta monumental mentira (o mentiras) a través de todas las instancias judiciales. Todo lo que existe son las desmedidas suspicacias de un grupo de personas obsesionadas con probar que la “versión oficial” del 11-M es falsa, porque dicha “versión oficial” entra en conflicto con sus prejuicios, en particular con sus prejuicios políticos. Y si nadie ha probado la existencia de una conspiración, mucho menos, por supuesto, de varias. Le molesta al señor Allica mi comparación con Roswell (curiosamente omite que también he comparado su teoría a las del 11-S, y que podría compararla con las de los que afirman que no ha habido vuelos a la Luna). Y sin embargo, no ha podido refutar mis planteamientos. Yo sostengo que existe una identidad metodológica común a todas las teorías conspirativas. Todas plantean un omnímodo poder en la sombra capaz de manipular la verdad. Nos dice Allica que tales poderes existen en España, y que se llaman “servicios secretos”. Es sorprendente ver cómo los extremos se tocan. En efecto, hay muchos sectores del izquierdismo más pueril que están convencidos, desde hace décadas, que la CIA es un ente omnímodo que controla todo lo importante que pasa en el mundo, desde golpes de Estado en países en desarrollo hasta el atentado del 11-S. El argumento que usan estos izquierdistas radicales es el mismo del señor Allica: como está demostrado que la CIA estuvo, por ejemplo, detrás del golpe a Mossadegh en Irán, entonces cabe la sospecha fundada de que la CIA esté involucrada en cualquier otro evento, incluyendo el 11-S. Se nos pregunta retóricamente: ¿cómo es posible que la CIA no estuviera al tanto de lo que se cocinaba? Esta asignación de omnisciencia y omnipotencia a una entidad opaca es una de las constantes del conspiracionismo. Supongo que es un estado mental, una forma de comprender (o mejor dicho, no comprender) el mundo. Y es que no existe ninguna entidad, ni en España ni en EEUU, que tenga toda la información y todo el control. Ni siquiera los estados totalitarios llegaron a tenerlos por completo, cuánto menos una sociedad abierta. Lo que los conspiracionistas como Allica y los izquierdistas radicales a los que me refiero no alcanzan a entender es que, en las sociedades abiertas, hay una enorme cantidad de agentes que trabajan de forma autónoma, persiguiendo sus propios intereses. De ahí se sigue que nadie tiene ni todo el control ni toda la información. Pero el argumento del paralelismo con la injerencia de servicios secretos en otras operaciones es un non sequitur por otras razones. En el caso del 11-S parece claro: no se conoce ningún caso en el que la CIA haya atentado masivamente contra ciudadanos estadounidenses. Por tanto, postular que lo ha hecho ahora requiere evidencia extraordinaria; se trataría de un hecho sin precedentes. Otro tanto puede decirse del CESID-CNI con el 11-M. Estamos ante una falacia de generalización. Que los servicios secretos lleven a cabo operaciones encubiertas cuestionables, a veces incluso abiertamente ilegales, no implica que sean capaces de llevar a cabo cualquier monstruosidad. Por cierto que, fuera de una oscura alusión al 23-F, Allica no nos aclara en cuántas otras operaciones en España ha participado el CESID-CNI. Uno de sus colegas más pintorescos (C3PO, creo que se hace llamar), sin embargo, hace esta relación: “Carrero Blanco Calle del Correo Atocha Hotel Corona de Aragón la falsa "colza" el 23 F atentado del Monte Oiz "El Descanso" Montejurra los sucesos de Vitoria Crímenes del Gal desaparición de Publio Cordón por el "Grapo" las niñas de Alcasser atentado contra Aznar crímenes relacionados con los "informes Navajas y Veritas" encaminamientos pre 11 M (Baqueira, Cañaveras, Chamartín) Perejil Casablanca el 11-M Lorena, esposa de Lavandera 3-A Leganés extraña muerte de Aníbal Machín.” Enviado por 1132CPCF el día 25 de Abril de 2008 a las 22:10 (#262) Confío en que Allica nos confirmará cuáles de estas operaciones, según él, fueron del CESID-CNI. Los servicios secretos son un mozo de azotes muy conveniente para los conspiracionistas, precisamente por su naturaleza opaca. Por razones obvias sus operaciones son secretas, no suelen defenderse en público, y sólo dan cuenta de sus actuaciones al gobierno y, en el caso de España, a la Comisión de Secretos Oficiales. Pero, precisamente, de que algo sea opaco no se deduce su maldad. Las cosas, como siempre, hay que probarlas. Y mientras no se prueben las afirmaciones increíbles de que algunos dentro del CNI tienen el plan secreto de destruir España (con lo cual, me parece, se quedarían sin trabajo), no se pueden sostener seriamente estas afirmaciones extraordinarias. Precisamente, resalto, éste es un caso claro en el que se hace una afirmación totalmente extraordinaria sin tener pruebas que la avalen. Recordemos a Sagan: él pedía evidencia extraordinaria para este tipo de afirmaciones. Allica no tiene ni siquiera un átomo de evidencia. Su único argumento es que el CESID-CNI ha participado en otras operaciones de dudosa legalidad. Un argumento peregrino por una razón más: si cualquier entidad o persona que ha participado en una operación ilegal es sospechosa de todas las operaciones ilegales, aviados vamos. Todo delincuente previo tendría que ser sospechoso de todo delito, por más que no haya precedentes de que hubiera cometido ese tipo de delito en particular. Porque, bien pensado, señor Allica, ¿por qué el CNI y no la CIA, que gozaría de superior tecnología, ha intervenido varias veces en países extranjeros y no tendría el problema moral y legal de atentar contra conciudadanos? Ah, no. De la CIA no se puede sospechar porque nuevamente entra en juego el sesgo ideológico. Los malos son “ellos”, no los “nuestros”. Es por ello que, bajo condiciones idénticas, un conspiracionista de izquierdas tendrá a la CIA como principal sospechosa. No por razones objetivas, sino por prejuicios ideológicos. Nos dice también Allica, intentando refutarme, que no es difícil engañar a la opinión pública. Vuelve a caer en la ilusión del poder omnímodo. En una sociedad abierta los medios no forman una voz única. Los conspiradores tienen que tener esto en cuenta: es imposible engañar a toda la opinión pública porque tarde o temprano algún medio independiente descubriría la verdad y la publicaría. Vamos a suponer por un momento que la teoría del señor Allica fuese cierta. ¿No pensaron los conspiradores que en España existen medios como el diario El Mundo, que terminarían dando con la verdad? ¿No es absurdo pensar en unos conspiradores tan ingenuos que confiarían en ocultar la verdad para siempre? La conspiración en la que cree Allica se ha aireado hasta la extenuación. Claro que, en otro ejemplo de argumento circular, Allica nos dice que, a pesar de dicha discusión pública, la opinión pública sigue mayoritariamente engañada. Primero tiene que demostrar que la conspiración existe; porque si no existe, la opinión pública española no está engañada. Búsquese otro ejemplo. Continuando con su mareo de perdiz, Allica nos dice que el 11-M fue, en efecto, un suceso extraordinario. Allica confunde el suceso con la explicación del suceso. Evidentemente un atentado como el 11-M es un suceso extraordinario. Pero la frase que apócrifamente se atribuye a Sagan no se refiere a esto; se refiere a la explicación del suceso. Es decir, a la existencia de una conspiración como afirmación extraordinaria. Ésta es la afirmación extraordinaria que requiere evidencia extraordinaria. Y, como digo, Allica no tiene ni un átomo de evidencia. Deconstructing Trico - larean - 25-08-2008 6. Pruebas, dogmas y probabilidad. Le ha molestado mucho al señor Allica que yo mencione que no tiene pruebas, y me remite a diversos enlaces con los que intenta refutarme. Vamos a aclararnos, porque o bien yo no me explico o bien Allica no me entiende. Nadie duda de que ciertas afirmaciones de Allica sean hechos, como que la Policía envío una foto que no correspondía al culote de la Kangoo, o que hay discrepancias entre informes telefónicos. Estos son hechos y nadie los discute. Lo que se discute es la interpretación de estos hechos. Y es aquí donde digo que Allica no tiene la menor prueba de lo que afirma. No tiene pruebas de que la mochila de Vallecas sea falsa. No tiene pruebas de que la evidencia en la Kangoo se haya plantado. No tiene pruebas de que los sucesos de Leganés no hayan sido un suicidio. Y no tiene pruebas de nada de esto porque para cada uno de estas cosas, y las ciento un más que se ha inventado el conspiracionismo, hay explicaciones alternativas, razonables y más sencillas. Recordemos: explicaciones que están de acuerdo con el criterio de la navaja de Occam. Si existen tales explicaciones alternativas razonables, se sigue que Allica no ha probado nada. Para probar que tiene la razón, Allica necesita una prueba positiva, no un conjunto de elucubraciones. Por ejemplo, un testigo que haya visto cómo se introducía la evidencia en la Kangoo. O una huella dactilar en la mochila que pertenezca a un agente del CNI que es experto en bombas y no tiene coartada el día 11 por la tarde. O una persona que viera cómo introdujeron a los “pelanas” muertos en el piso de Leganés. Estos son pruebas positivas, que se pueden llevar a un juicio para condenar a los culpables. Todo lo demás son elucubraciones. ¿Se puede juzgar a alguien diciendo: “oiga, la mochila no estaba preparada para explotar porque tenía un cable pelado, sin cinta aislante”? Rotundamente no, porque estamos ante una valoración de intenciones. Obsérvese la forma como Gómez Bermúdez, durante la vista oral, rechaza las preguntas que se basan en elucubraciones sin base; es una muy buena forma de entender qué cosas tiene sentido plantear en un juicio y cuáles no. Y como esto, todas las afirmaciones conspiracionistas. Piensen ustedes qué tribunal del mundo las admitiría como evidencia. Continúo. Allica se muestra muy ofendido (dice que miento abiertamente) porque le acuso, a él y a sus compañeros, de ser unos dogmáticos, de estar enamorados de un dogma. Y me dice que él es capaz de cambiar de parecer, que las pistas de ETA eran pistas falsas en las que creyó en un principio, pero que ahora piensa que la verdad puede ser “mucho peor”. Pero señor Allica, sigue usted sin entenderme. El dogma central del conspiracionismo es que la “versión oficial” es falsa, y ese dogma lo comparten todos ustedes. Hay, por supuesto, algunos “subdogmas”, si se me permite la expresión, como la falsedad de la mochila de Vallecas, la Kangoo y el resto de las pruebas; es natural, porque no se puede sostener la falsedad de la “versión oficial” sin al mismo tiempo sostener la falsedad de las pruebas que la sustentan. Pero esto es un hecho: no hay fuerza humana en el mundo que les pueda hacer cambiar de opinión al respecto. Ninguna cantidad de evidencia les convencerá de que se equivocan en este punto. Ninguna. Ni una sentencia judicial, ni la opinión informada de las policías del mundo occidental, ni de los gobiernos, ni de los medios extranjeros. Nada en absoluto les hará cambiar de opinión a estas alturas, y esto, señor Allica, es dogmatismo. Porque un investigador serio tendría que tener siempre, en algún rinconcito de su mente, encendida la posibilidad de que su hipótesis principal está equivocada, y tener además un criterio de aceptación de la hipótesis contraria. Es decir, saber qué evidencia le convencería de que está equivocado. Ustedes no tienen ni lo uno ni lo otro. Aunque el señor Allica pasa de puntillas sobre la inverosimilitud de la teoría que propone, y que aquí he expuesto extensamente, sí se mete en berenjenales probabilísticos para intentar refutarme. Nos dice que yo afirmo que “el hecho de que sea posible que alguien tire un dado doscientas veces y obtenga doscientos seises, significa que es perfectamente normal que alguien lance ese dado esa cantidad de veces y consiga sacar esa misma cantidad de seises”. No es verdad; yo no he afirmado tal cosa. Esto es una típica falacia de hombre de paja: reinterpretar mis palabras de forma que le den la razón a mi adversario. Vamos a ver. En primer lugar, la probabilidad de eventos que sólo ocurren una vez es un concepto muy problemático. Tan problemático que muchos teóricos niegan que dicho concepto tenga sentido. ¿Cuál es la probabilidad de que un confidente de la Guardia Civil ponga en contacto a un confidente de la Policía de Asturias con un islamista fundamentalista para que éste compre explosivos? Es imposible calcularla: no tenemos espacio de muestra ni forma ninguna de plantear dicho espacio. Intentar aplicar a este tipo de eventos un análisis probabilístico es una falacia. Se sigue que hablar de la probabilidad de que la versión oficial sea cierta carece absolutamente de sentido. Pero no otra cosa nos dice Allica cuando dice que el cúmulo de casualidades, errores y negligencias es inverosímil por improbable. Pero aún suponiendo que se pudiera hacer dicho análisis, hay otra falacia en el argumento de Allica, una falacia que podemos explorar suponiendo que, de alguna forma, el obstáculo anterior pudiera eliminarse. Una falacia, por cierto, muy común entre quienes no saben probabilidad. Digamos que al señor Pérez, un amigo nuestro, le toca la primitiva. Digamos que tenemos prueba fehaciente de que esto ha ocurrido. Digamos que llego a mi oficina y digo: “¿A que no sabéis a quién le ha tocado la primitiva? Pues a Pérez.” Salta un compañero y me dice: “¡eso es imposible, la probabilidad de que le haya tocado precisamente a él es bajísima!” Por más que yo le insisto que ha sucedido, mi compañero se niega a aceptarlo. Se pone a hacer cálculos y me muestra que es inverosímil que a Pérez le haya tocado la primitiva. Pero el hecho es que le ha tocado. La probabilidad de un evento del que tenemos certeza no es bajísima. Dicha probabilidad es uno. Se sigue que ningún argumento probabilístico puede oponerse a la evidencia de que algo ha ocurrido. El análisis probabilístico de eventos pasados de los que tenemos pruebas empíricas es una insensatez. En el caso del 11-M, Trashorras es nuestro señor Pérez. O mejor dicho, la categoría “confidente de la Policía” es nuestro señor Pérez. Termino esta breve discusión de probabilidad diciendo que es peligroso invocar argumentos probabilísticos sin ningún cálculo formal. Nuestra intuición probabilística falla más que una escopeta de feria. Hasta John von Neumann, para muchos la mente matemática más brillante del siglo XX, erraba cuando confiaba en su intuición probabilística. 7. El Estado de Derecho en España y las denuncias. Hay otro argumento de orden general que conviene cubrir: la existencia o no de un Estado de Derecho en España. En mi réplica anterior hablaba yo de la “batasunización” de un sector de la derecha española. Como si quisiera ejemplificarlo, Allica dedica tres párrafos indignados a defender la idea de que España no es un Estado de Derecho, que las resoluciones judiciales están cien por cien politizadas y que el poder judicial sólo obedece las consignas de Moncloa. Su argumento es: “no insulte nuestra inteligencia tratando de negar esta realidad”. Que es una forma de argumentum ad hominem: si no estás de acuerdo con Allica eres malvado o tonto. No hay más. Ése es todo el argumento. Estaremos de acuerdo en que es falaz, y que una falacia, por más que se vista de seda, falacia se queda. Es curioso cómo se tocan los extremos de nuevo. La sumisión del Poder Judicial al Ejecutivo es un argumento recurrente de la izquierda radical, y en particular del sector batasuno. Sorprende que un sector de la derecha española esté de acuerdo en un asunto de tanto peso con el entorno etarra, pero al parecer es así. También sorprende que dicho sector, en un ejercicio de coherencia, no se lance a las calles de Bilbao a acompañar las manifestaciones de Gestoras pro Amnistía, Askatasuna o como quiera que se llamen hoy a las 14:00. Después de todo, si la justicia no es independiente ni objetiva, ninguno de los juicios a etarras tiene la menor validez. Presoak kalera. Sorprende también que Estrasburgo no se haya enterado de lo mal que está la justicia española. Estos extranjeros no se enteran nunca de nada. Me responderá Allica que Estrasburgo ha tumbado varias sentencias españolas, algunas de tanto calado como la de Gómez de Liaño o la de Barrionuevo. Por supuesto; para eso está el Tribunal. Pero si tan mal estuviera la justicia española, Estrasburgo invalidaría todas las sentencias que fueran recurridas, y no lo hace. Allica puede contestar con evidencia anecdótica, es decir, con dos o tres casos que parezcan darle la razón. Yo contestaré que la evidencia anecdótica no es prueba de nada. Que tiene que demostrar el sesgo político de la justicia de forma general, no en dos o tres casos concretos. Porque nadie niega que pueda haber una cierta cantidad de excepciones; lo que interesa es saber si se trata de un fenómeno generalizado. Nadie niega que la justicia española es perfectible. Lo cual no implica que esté hecha unos zorros, como pretende el señor Allica. Se nota que no ha vivido en un país sin Estado de Derecho. Se nota mucho, porque no sabe de lo que habla; no sabe de la indefensión jurídica, de la arbitrariedad de fiscales y jueces, de las decisiones prevaricadoras que se experimentan en un país sin ley. De todas formas, he puesto ejemplos que ponen en duda lo que afirma Allica. He puesto el ejemplo de Guevara actuando contra la fiscalía. Podría añadir que en este país se investigó el terrorismo de Estado contra los deseos del gobierno; que en muchas ocasiones la judicatura y el Constitucional han actuado contra los deseos del gobierno, como cuando se liberó a la cúpula de Herri Batasuna, que si en realidad, la justicia estuviera sometida al ejecutivo no habría apenas diferencias entre lo que pide la fiscalía y lo que fallan los tribunales, ni habría polémicas entre el Supremo y el Constitucional, ni tendría sentido que el tribunal del 11-M hubiera ordenado pruebas no solicitadas por la fiscalía ni, por supuesto, hubiera habido absoluciones y reducciones de condenas, esas absoluciones y reducciones que tanto agradaron a los Peones Negros. Tenemos también el caso de la Operación Nova, en la que varios islamistas fueron absueltos contra los deseos de la fiscalía. Los conspiracionistas como Allica son ciegos a estos matices. Pero además, no deja de ser curioso que esta supuesta sumisión de la judicatura no haya sido descubierta por nuestros “investigadores” hasta después del 11 de marzo de 2004. Hasta donde sabemos, los conspiracionistas vivían satisfechos con la justicia española la víspera del atentado. Hay, incluso, muchos testimonios de Peones Negros que confiaban en que el tribunal presidido por Gómez Bermúdez dictara una sentencia de acuerdo con las creencias de la versión conspiracionista: descartando las pruebas “falsas”, deduciendo testimonio contra los policías malvados, absolviendo a los “pelanas” inocentes. Yo invito a cualquier lector imparcial a que lea las reacciones de espanto que la sentencia despertó en el blog de Luis del Pino, en tiempo real, el 31 de octubre de 2007. La gente que no podía creer lo que decía el tribunal confiaba en la justicia, hasta el momento en que esa justicia les quitó la razón. No sé qué opinaba el señor Allica esos días, pero sé que me critica por algo que la mayoría de sus compañeros compartía hasta hace menos de un año: la confianza en la justicia española. Por lo que no parece que mi confianza sea tan absurda. Y es que el que ha cambiado de opinión es el que tiene que justificar por qué lo ha hecho. Estoy razonablemente seguro de que la mayoría de los peones negros compartían conmigo (con nosotros) dicha confianza razonable el 10 de marzo de 2004. Tienen que justificar, por tanto, por qué han cambiado de opinión. Y por supuesto, no pueden usar la sentencia del 11-M para justificarlo, porque estaríamos de nuevo ante un argumento circular; si no han demostrado que la sentencia prevarica, no pueden usar esa afirmación para perder confianza en la justicia. Respecto de este punto, y ya termino, Allica cree refutarme cuando dice que sí se han presentado denuncias contra funcionarios negligentes. Dice Allica: “Se equivoca Areán al decir que nadie ajeno a la conspiración denunció a algunos de esos miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. He de recordarle que durante el juicio del 11M se le solicitó deducción de testimonio a varios de estos defensores del Orden y que previamente el Sindicato de Funcionarios Manos Limpias sí acudió a los tribunales contra varios de ellos. Aquellas denuncias fueron sistemáticamente desestimadas: los defensores de la versión oficial con frecuencia argumentan que episodios “sorprendentes” de la misma pueden explicarse fácilmente a través de la “teoría de la negligencia”. Sin embargo, cuando alguien denuncia a esos personas negligentes, el sistema mira hacia otro lado. Algún día tendremos que hablar de las “negligencias” del 11M. Y peca de osado Areán cuando habla en nombre de “la totalidad” de la Policía y la Guardia Civil, pero ése es un viciodel que me temo que no voy a poder curarle. Porque ahí él juega con ventaja y lo sabe. Igual que juega con ventaja cuando afirma, con toda la razón del mundo, que ningún policía ha declarado ante un juez que la mochila de Vallecas es falsa.” Aquí hay dos afirmaciones y dos lamentos. La primera afirmación es que “me equivoco”. No hay tal. Yo he dicho que ningún miembro de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado o de la judicatura ha hecho denuncias que avalen la gravedad de las sospechas conspiracionistas. Al “Sindicato” Manos Limpias sólo se le conoce actividad penal. No se sabe qué funcionarios representa, ni se le conoce actividad laboral ni sindical alguna. No consta que represente a ningún policía ni guardia civil. Por tanto, mi afirmación continúa siendo verdadera. Que una entidad ajena a las FCSE y a la judicatura haga denuncias vacías (una de las cuales le ha valido que se abran diligencias contra ella por denuncia falsa) es irrelevante. Lo mismo cabe decir de las deducciones de testimonio. A pesar de lo que diga Allica, sigue siendo cierto que ningún miembro de las FCSE ha presentado denuncia, y esto es lo importante, esto es lo que sería profundamente sorprendente si lo que Allica afirma fuera cierto. Y no es que yo hable por todas las FCSE. Es que ellas, con su atronador silencio al respecto, hablan por sí mismas. Allica intenta decirnos (en otro sitio de su escrito) que lo que sucede es que se tiene amenazados a los policías y guardias civiles, y para ello nos habla de la persecución de Garzón (antes héroe anti GAL y anti ETA, y ahora convertido en malvado prevaricador, en el enésimo ejercicio de sesgo cognitivo) contra los peritos del ácido bórico. Nada más falso. Garzón no imputó a los peritos hasta septiembre de 2006, y sólo a raíz de que el escándalo estallara gracias a “informaciones” periodísticas. En otras palabras, los peritos no movieron pieza. No presentaron denuncias. Pero además esto ocurrió dos años y medio después del atentado. ¿Cómo pretende Allica que creamos que un “castigo” aplicado dos años y medio después pudo escarmentar retroactivamente a los miembros de las FCSE durante todos esos meses anteriores? Por lo demás, el “castigo” se limitó a una imputación que fue casi inmediatamente archivada por el juzgado competente. ¿De verdad es esto una persecución tan terrible que para los miembros de las FCSE, bregados en mil batallas, resulta imposible de superar? ¿Algo tan tremendo que les impide dar un paso al frente y decir: “yo sé que os han contado una mentira sobre quién mató a casi doscientos conciudadanos”? Qué pobre opinión tiene Allica sobre nuestras FCSE. Piensa que todos son unos cobardes capaces de guardar silencio ante tamaño crimen, arredrados por un cachete. Yo pienso que no son así. Pienso que son, en su abrumadora mayoría, gente valiente, honesta y entregada a la protección de los ciudadanos, a la que nada ni nadie podría hacer callar, si se diera la circunstancia de que conocieran este terrible secreto. La segunda afirmación es falsa por partida doble. Hablar de “defensores de la versión oficial” es tan absurdo como hablar, a estas alturas, de “defensores de la teoría heliocéntrica”. No se trata de defender versiones; se trata de defender una metodología para llegar a la verdad, y confiar en que dicha metodología funciona. No otra cosa hacemos los anticonspiracionistas. La segunda razón por la que la afirmación es falsa es que nadie habla de una teoría de la negligencia. Tal cosa es un hombre de paja. Yo, por lo menos, no creo que haya habido negligencias significativas durante la investigación del 11-M. Otra cosa, por supuesto, es preguntarse si hubo negligencias previas, y si el atentado podría haber sido evitado. Esto es la pregunta del millón, y yo no me atrevo a contestarla porque no me siento experto. Veo con preocupación que el tráfico de explosivos en Asturias estaba totalmente fuera de control, tal vez con el conocimiento de ciertas autoridades; veo también con preocupación que la UCIE falló al evaluar el riesgo de los islamistas que vigilaban. Pero, ¿negligencia criminal? Es muy difícil decirlo. Nadie ha sido llevado a los tribunales estadounidenses por haber sido incapaz de predecir el 11-S. Porque para que exista negligencia no basta con bajar la guardia o cometer una equivocación; es necesario tener una actitud sistemática de dejación de funciones o una conducta puntual muy grave. Un símil: un camionero sobrio y descansado que provoca un accidente por un momento de distracción no es culpable de negligencia criminal. Lo sería si estuviera ebrio o si hubiera conducido más horas de las que señala la ley. No todo error es una negligencia. No toda negligencia es perseguible penalmente. Dicho esto, también digo: si los conspiracionistas, en vez de perderse en teorías absurdas sobre el CNI, logran probar negligencias, seré yo el primero en felicitarles. Por primera vez en cuatro años, habrán hecho algo útil. Los lamentos son absurdos. Allica nos dice, en primer lugar, que las denuncias han sido archivadas. Su lectura es que la justicia mira hacia otro lado. Nuevamente, peca esto de ser un argumento circular. Esto sería cierto si existieran funcionarios negligentes. Pero lo que no ha demostrado Allica (ni ningún conspiracionista) es que esto sea cierto. Por tanto, presupone lo que quiere probar. El juzgado de Madrid en el que se denunció a una docena de mandos policiales recibió, como evidencia, ¡recortes de diarios! Esas son las pruebas de Manos Limpias: humo escrito. ¿Alguien se pregunta por qué fueron archivadas esas denuncias? ¿Alguien piensa que esto es serio? Lo mismo puede decirse de la denuncia del “sindicato” contra Juan del Olmo. La justicia funciona precisamente porque no permite que tales delirios prosperen. El segundo lamento es que “juego con ventaja”. Por supuesto. Lo he sabido desde el primer día. Juego con ventaja porque decir que la Tierra continúa girando y por tanto veremos al Sol aparecer por el oriente mañana por la mañana, contra alguien que lo niega, es jugar con ventaja. Juego con ventaja porque lo que digo es verdad. Menuda ventaja tengo. Con esto termino este largo análisis de los argumentos generales de Allica, en el que creo haber demostrado lo siguiente: 1) Allica falta a la verdad cuando dice que no teoriza. 2) Allica falta a la verdad cuando dice que sólo hace relaciones de hechos. 3) Los argumentos de Allica cumplen, a pie juntillas, la metodología falaz de una teoría conspiracionista. 4) De hecho, y dado lo anterior, la teoría de Allica es una teoría conspiracionista. 5) La teoría de Allica tiene, como premisas no explícitas, un conjunto de prejuicios políticos, un profundo sesgo ideológico y postulados no demostrados sobre el CNI. 6) Allica no ha logrado refutar la inverosimilitud de su teoría, que es más evidente, si cabe, después de la exposición que he hecho. 7) Allica no tiene pruebas de lo que afirma 8) El argumento probabilística de Allica es falaz 9) La desconfianza de Allica en la justicia española no está avalada por los hechos. 10) La incapacidad del conspiracionismo por formular una denuncia que prospere es evidencia del fracaso del conspiracionismo. En una siguiente entrega, abusando de la paciencia del editor, hablaré de los puntos más especifícos que discute Allica y de su defensa numantina de la Asociación Peones Negros (defensa que, como veremos, se ha basada en el lamentable recurso de escudarse en las víctimas). Espero que sea mucho más breve. Deconstructing Trico - larean - 25-08-2008 Errante, qué forma de currárselo. Gracias, he usado muchas citas. Viana, lo mismo, muchísimas gracias. Ya sé que es larguísimo; si alguien cree que se puede cortar, aceptaré la crítica.
Deconstructing Trico - no me aclaro con... - 25-08-2008 Larean, Pon los enlaces de las citas así no tiene escapatoria que gente así lo negará todo. un saludo Deconstructing Trico - larean - 25-08-2008 Una disculpa por el formato; al copiar al foro se pierden negritas, cursivas, enlaces... Las citas al blog todas tienen enlace. Las de las paradojas no, pero no me cuesta nada añadirlas. Deconstructing Trico - Liberto - 25-08-2008 "Me parece curioso que el señor Allica titule su larga contrarréplica “Respuesta definitiva a Luis Fernando Areán”, como si ya no hubiera nada más que decir. Leo su último párrafo y entiendo; Allica me pide que no le responda; pretende tener la última palabra." Pues no me extrañaría que el estimado señor Allica pasara totalmente de esta aportación, que me parece espléndida.
Deconstructing Trico - ronindo - 25-08-2008 ¿Navaja de Hanlon? ¿Se ha colado un lapsus? Deconstructing Trico - Liberto - 25-08-2008 ronindo Wrote:¿Navaja de Hanlon? ¿Se ha colado un lapsus?No, no es un lapsus http://es.wikipedia.org/wiki/Navaja_de_Hanlon Aunque mola más el nombre "la catana de Liberto".
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