Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - Mangeclous - 24-03-2008
Para evitar la dispersión, creo este hilo encabezado por la entrevista con la viuda de El Chino realizada por Antonio Rubio y publicada hoy por El Mundo.
El Mundo, 24 de marzo de 2008 Wrote:HABLA ROSA LA VIUDA DE JAMAL AHMIDAN ‘EL CHINO’
«El 11-M lo hicieron ellos pero seguro que alguien les ayudó»
«Yo no dudo de que mi marido estuviera en la logística del atentado, pero estoy segura de que nunca llegó a montar en los trenes y de que no fue uno de los autores materiales»
«Le dijo a su madre desde Leganés que no sabía que el atentado iba a ser de esa forma, que se le había ido de las manos. Puede que nos quisiera decir que él estaba en un tema que no controlaba»
«Jamal era un inútil en temas de bricolaje y mucho más para unir dos cables. Alguien les ayudó a montar las bombas porque ni él ni los hermanos Oulad tenían ningún conocimiento técnico»
ANTONIO RUBIO
MADRID.– Ya han pasado más de cuatro años de aquel fatídico 11-M y Rosa, la viuda de Jamal Ahmidan, El Chino, sigue recordando y torturándose por aquellas 191 víctimas. En ocasiones se considera culpable de aquellos atentados, por no haberse dado cuenta de lo que ocurría a su alrededor, y en otras considera que es imposible que ellos lo hicieran solos: «Alguien les tuvo que ayudar. Jamal era un inútil en temas de bricolaje y mucho más para unir dos cables. Alguien les ayudó a montar las bombas porque ni él ni los hermanos Oulad tenían ningún conocimiento técnico». Las dudas de cómo, cuántos y quiénes fueron los autores materiales de la masacre del 11 de Marzo aún están ahí, incluso después de la sentencia.
Páginas interiores:
Rosa, en compañía de EL MUNDO, ha recorrido aquellos fatídicos lugares y ha recuperado de su memoria todos los pasos que dio su marido antes, durante y después del 11-M. Y después de aquella fecha vino el 3 de abril de 2004, cuando Jamal y seis terroristas más se encerraron en un piso de la calle de Martín Gaite de Leganés. Aquél fue el último momento en que Rosa pudo hablar con su marido y saber lo que pensaba y estaba haciendo uno de los jefes del grupo islamista que días antes había matado a 191 personas y había dejado heridas a más de 1.500. Volver a aquellos instantes no es fácil para Rosa. Por eso, necesita de un par de profundas caladas de su cigarrillo rubio y de un largo trago de agua de la botella que tiene en su mano izquierda.
«Eran las seis de la tarde del 3 de abril de 2004 cuando, de repente, escucho en la tele que han rodeado un piso en Leganés y que dentro hay varios terroristas islamistas. No dicen que son los del 11-M. Comienzan a salir imágenes del edificio y suena el teléfono. Es la Policía que me pregunta: ‘¿Lo estás viendo? ¿Te ha llamado? ¿Ha contactado contigo?’».
Rosa sigue la descripción de aquellos tensos momentos: «Le digo a la poli que no, que Jamal no me ha llamado. Todo eso ocurrió sobre las seis de la tarde. Después se sucedió otra serie de llamadas, de mi cuñada y varios familiares».
Pregunta.– ¿Cuándo y cómo le llama su marido, Jamal?
Respuesta.– Jamal me llama por primera vez cuando ya estaba anocheciendo. En su primera llamada no logró articular ninguna palabra, todo eran sollozos. Lloraba y lloraba sin parar.
P.- ¿Cuánto tiempo pasa entre la primera y la siguiente llamada de Jamal?
R.- Apenas unos cinco minutos, pero él seguía sin poder hablar. Le pregunto si está en el piso de Leganés y me contesta que sí.
Rosa, que no acaba de saber lo que está pasando porque su marido no articula palabra, le lanza una batería de preguntas a Jamal:
– ¿Te puedes escapar?
– No.
– Voy para Leganés.
– No.
Entonces, Jamal deja de llorar y comienza a hablar de manera normal y a darle detalles a Rosa sobre la situación que estaba viviendo:
– Estamos rodeados. Cuida del niño y cuídate tú. Los dos tenéis un sitio en el paraíso a mi lado.
La conversación se corta y Rosa, abatida, comienza a llorar. Se encuentra fuera de Madrid, con su padre, y ahora es ella la que no articula palabra. Necesita alguna ayuda y comienza a tomar lo que tiene a mano: tazas de valeriana y tazas de tila. Jamal no se ha sincerado del todo con su mujer, pero sí lo hace con su madre, Rahma. A ella le cuenta todo y con ella se confiesa antes de saltar por los aires:
– No sabía que los atentados iban a ser de esa forma. No sabía que habría tantos muertos. No sabía que iban a detener a tanta gente. Se me ha ido de las manos.
Cuando la madre de Jamal recibe la llamada de desesperación de su hijo se encuentra en un taxi que va desde Tetuán (lugar donde nació Jamal Ahmidan) hasta Tánger. Rahma intenta convencer a su hijo para que se entregue a la Policía, pero Jamal ya tiene alrededor de su cuerpo un cinturón con explosivos. Todos aquellos trágicos momentos y la conversación entre madre e hijo fue contada después por Rahma a Rosa. Y Rosa la recupera para EL MUNDO:
– En el momento en que Jamal llama a su madre tiene puesto los explosivos en la cintura y su madre le pregunta: «Hijo, ¿has sido tú?. Entonces, Jamal le confesó a su madre que él no sabía que todo aquello iba a ocurrir de aquella forma y que iba a tener las consecuencias que estaba teniendo.
Rosa cuenta que su suegra iba escuchando la narración de Jamal entre sollozo y sollozo: [i]«Yo no sabía que iba a haber tantos muertos y que iban a detener a tanta gente. Me siento muy mal, muy mal».
La confesión del líder de la célula terrorista a su madre fue aún más lejos cuando, de manera contundente, le dice: «Se me ha ido de las manos, esto se me ha ido de las manos. Yo no pensaba que la cosa iba a ser tan grande».
Rosa intenta, una y otra vez, saber qué había detrás de las palabras de su marido a su madre. Pero por mucho que ha hablado con su suegra y con los hermanos de Jamal (son 14, cinco hombres y nueve mujeres), la viuda del terrorista islamista sigue sin tener una respuesta a esas dudas: «No sé lo que quería decir Jamal a su madre con aquellos comentarios y en aquellos momentos. Pero de lo que estoy segura es de que mi marido nunca llegó a montar en los trenes y que no fue uno de los autores materiales de los atentados».
P.- ¿Por qué piensa que Jamal no subió a los trenes?
R.- Yo no veo a Jamal colocando las bombas en los trenes. En los momentos difíciles él desaparecía de la escena. Nunca estaba presente cuando tenía que hacer una entrega o algo parecido. Y, además, cuando había alguna operación delicada desaparecía durante un mes y nadie sabía nada de él. En el 11-M, él no siguió esa pauta. Tras los atentados volvió a casa, estuvo con nosotros, celebramos el día del padre (19 de marzo) en la finca de Morata de Tajuña, donde se supone que montaron las bombas. No se le notaba intranquilo. Todo es muy raro e incomprensible.
P.- Pero él sí estuvo en los atentados del 11-M.
R.- Él nunca me reconoció que había participado en el 11-M, pero cuando me llamó desde Leganés sí reconoce que si se entrega se va a tirar toda su vida en la cárcel y que
nos iba a hacer unos desgraciados, a su hijo y a mí. Es indudable que ahí ya está asumiendo que de alguna manera había participado en el 11-M.
P.- Entonces, ¿cuál fue su papel en los atentados?
R.- Hasta el día de hoy nadie me ha podido demostrar que Jamal estuviera en los trenes. Yo no dudo de que él, después de lo que sabemos, estuviera en la logística del atentado y buscando cosas. Es decir, buscando los explosivos.
P.- ¿Pero también pudo montar las bombas?
R.- Estoy segura de que él no montó las bombas. Jamal era un inútil en temas de bricolaje, y mucho más para unir dos cables. Alguien les ayudó porque ni él ni los hermanos Oulad [Mohamed y Rachid] tenían ningún conocimiento técnico.
P.- ¿Quiénes eran los hermanos Oulad?
R.- Mohamed y Rachid Oulad también murieron en Leganés y siempre estaban con Jamal, ayudando y trabajando, pero eran de cultura y capacidad escasas.
P.- «Se me ha ido de las manos ». ¿Qué significa eso en boca de Jamal?
R.- Sólo tiene una respuesta posible. Que habían puesto en las bolsas o en las mochilas más dinamita de lo que habían previsto o pensado. Yo creo, hoy, que ellos querían dar un golpe, pero no cometer el atentado que cometieron y que el resultado final fueran tantas víctimas.
P.- ¿Cómo se puede dar un golpe con explosivos y que no haya muertos?
R.- Creo que metieron más explosivo de lo previsto y que iban a avisar de la colocación de las bombas y que después, no sé por qué, no lo hicieron.
La madre de Jamal, según la versión de Rosa, también informó a su hijo de que su hermano Mustafá, su propia mujer y otras personas habían sido detenidas por su culpa. Y Jamal, ante esa crítica materna, respondió: «Dios sabe la verdad. Dios sabe la verdad. Los soltarán y no pasará nada». Rosa y Mustafá Ahmidan quedaron libres, pero la verdad –que no la verdad judicial– del 11-M sigue siendo una incógnita.
Sin embargo, Rosa está convencida de que aquellas palabras de su marido también dan pie a diversas interpretaciones: «Puede ser que nos quisiera decir que él estaba en un tema que no controlaba. Hoy estoy segura de que lo hicieron ellos, pero que alguien les ayudó».
Rosa recupera, poco a poco, momentos de su última conversación telefónica con Jamal Ahmidan, cuando éste estaba en el piso de Leganés rodeado de explosivos y de policías, y no tiene la sensación de que estuviera hablando con un mártir de la causa yihadista:
– Cuando hablo por teléfono con él, por segunda vez, se le veía muy mal, muy mal. Pero yo no tengo la sensación de que él quiera morir, convertirse en un muyahid, irse al cielo y llevarse por delante a 40 policías.
P.- ¿Qué más le dijo en aquellos momentos y que todavía no haya contado?
R.- También me dijo que ya no podía hacer nada, que no podía dar un paso atrás y que tenía que ir, obligatoriamente, hacia adelante. Es más, me dijo que si se entregaba lo iban a matar y que iban a explotar todos, aunque él no quisiera.
P.- ¿Quién?
R.- No lo sé. Pero mi sensación es que no quería morir, que no quería reventar el cinturón de explosivos.
P.- ¿Y qué le dijo usted?
R.- Que se entregase. Y me contestó: «Tú estas loca. Si aquí van a morir todos. Ya no puedo hacer nada».
P.- ¿Cómo interpreta que no podía hacer nada?
R.- Él se sentía presionado por los que estaban en el piso y por eso él empieza a llamarnos a todos, a su madre, a su hermano y a mí, cuando se da cuenta de que ya no tiene escapatoria posible.
Rosa, que es española y de uno de los barrios más castizos de Madrid, también sabe árabe y en muchas ocasiones hablaba en ese idioma con su marido. Ese conocimiento le sirvió para detectar, a través del teléfono de Jamal, el ambiente que se respiraba en la casa de Leganés entre los miembros del comando terrorista:
– Entre los sollozos y las lágrimas de Jamal pude oír los gritos de desesperación, de pánico y de terror que salían de aquella casa. Estaban recitando el Corán, pero de forma desesperada [Rosa recita y repite en árabe uno de aquellos cánticos dirigidos a Alá el Grande]. Aquello era una locura. No puedo asegurar que estuvieran drogados, pero tenían una subida de adrenalina increíble»[/i].
En medio de todo aquel jaleo, gritos, rezos y cánticos, Rosa se atrevió a preguntar a Jamal por los sucesos que habían ocurrido el día anterior, el 2 de abril, en las vías del tren AVE Madrid-Sevilla, a la altura de Mocejón (Toledo). Un grupo de terroristas islamistas intentó colocar una bomba con 12 kilos de Goma 2 para hacer estallar el tren de alta velocidad y así producir una catástrofe de las mismas dimensiones que la del 11-M. La respuesta del líder terrorista fue clara y directa:
– Yo ya estaba encerrado en el piso. No tengo nada que ver con ese intento de atentado en las vías del tren. No sé nada de eso.
Rosa está convencida de que, en aquel momento, Jamal Ahmidan estaba diciendo la verdad y que no tenía nada que ver con ese segundo intento de atentado. Sin embargo, Rosa sí recuerda que en los últimos días que habló y vio a su marido le transmitió la sensación de que estaba inquieto: «Jamal me dijo que tenía mucha presión encima, que le estaban presionando y que se sentía muy agobiado. Yo pensé que sería por problemas económicos, pero me aclaró que no, que no debía dinero a nadie y que eran cosas suyas. Después intentó quitar tensión al momento y no volvimos a hablar más sobre esa cuestión».
Jamal Ahmidan y su madre, Rahma, se encontraban hablando cuando de repente se escuchó una fuerte explosión en el piso de la calle de Martín Gaite de Leganés. Rahma lo vivió y sintió a través del teléfono móvil que le unía a su hijo, mientras iba en el taxi que la llevaba desde Tetuán a Tánger. En décimas de segundo, Jamal Ahmidan y sus compañeros de comando, un total de seis (Serhane ben Abdelmajid, El Tunecino; Abdennabi Founjaa, Asir Rifaat, Alekema Lamari y los hermanos Mohamed y Rachid Oulad), saltaron por los aires y se llevaron con ellos la vida del policía de los GEO Javier Torronteras, que se encontraba junto a la puerta del piso de Leganés. Rosa está convencida, y así se lo ha confirmado la Policía Científica, de que su marido no hizo estallar el cinturón que llevaba puesto porque, entre otras cosas, su cuerpo estaba bastante entero:
– Él murió por el efecto dominó. Por la explosión de los cinturones de los otros que estaban con él y que sí accionaron la dinamita. Su cuerpo estaba más entero que el de los otros y eso demuestra que él no se esperaba la explosión. Jamal estaba hablando con su madre y de repente mi suegra escuchó, a través del teléfono, el boom de la explosión. La Policía también me dijo que debajo de la cama había otro cuerpo. Eso demuestra que todos no estaban de acuerdo en inmolarse. Con el suicidio de Jamal Ahmidan desaparecieron muchos de los secretos que aún rodean a los atentados del 11-M. Y entre esos muchos secretos se encontraban estas conversaciones que el 3 de abril de 2004 mantuvieron Rosa y su suegra, Rahma, con el líder de la célula terrorista. Hoy, EL MUNDO, con la ayuda de Rosa, ha recuperado aquellos trágicos, significativos y trascendentales momentos. La Policía, que tenía intervenido el teléfono de Rosa, la testigo protegida R-22, desde el mismo día en que fue detenida (25 de marzo de 2004), nunca aportó al sumario del 11-M la transcripción completa de estas llamadas telefónicas. La Unidad Central de Información Exterior (UCIE), que depende de la Comisaría General de Información de la Policía, se limitó, en días posteriores, a hacer una pequeña reseña de aquellos sucesos y siempre en boca de Rosa.
El 5 de abril de 2004, dos días después de que Jamal Ahmidan volara por los aires en Leganés, la Policía transcribe e incorpora al sumario, que instruía y que todavía instruye el juez Juan del Olmo, un mínimo comentario de Rosa con una mujer española. El registro de esa cinta marca las 19.35 horas y el contador de la grabadora va desde el 083 hasta el 347. Es decir, unos 30 minutos de conversación, aunque tan sólo aparecen siete líneas del siguiente tenor e importancia:
– Hablan de lo ocurrido a Jamal.
– Rosa le dice que llame a H…y le diga que está muy mal, que la han tenido que llevar al hospital. Comenta que Jamal le dijo a su madre que estaba muy arrepentido, que no sabía en lo que se había metido, también le dice que quiere cambiar el número de teléfono, que no lo hace ya por si la llama el juez.
Un día más tarde, el 6 de abril, la UCIE refleja otra conversación de Rosa con «X, hombre español». En esta ocasión, son las 13.58 horas y el contador de la grabadora indica que va desde el 096 al 218 (unos 15 minutos):
– Rosa le dice que es R-22, y le cuenta lo que habló con Jamal por teléfono antes de inmolarse, con ella y la familia, y le pregunta que si ha venido la familia a llevarse los restos.
El día 7 de abril las anotaciones de la UCIE indican: «10.39 horas. Llama X (mujer) a Rosa. Rosa le comenta que la llamó un ratito antes [se refiere a Jamal Ahmidan y a la explosión de Leganés]. También a su madre, a Marruecos. Rosa comenta que lo del AVE él no sabía nada porque ya estaba encerrado».
Este periódico ha podido saber que el tal «X, hombre español» era el policía con el que Rosa contactaba desde que fue detenida el 25 de marzo de 2004. Y que la identidad de la otra «X, mujer» corresponde a alguien que estaba inmerso en la investigación judicial.
Pero lo más curioso de esas llamadas y transcripciones es que al final de algunas de ellas figura un lacónico comentario del policía que transcribe las cintas y que es del siguiente tenor: «Sin interés».
Días antes de que llegara el cuarto aniversario del 11-M, ELMUNDO acompañó a Rosa a aquellos lugares donde se produjo la tragedia. Rosa, la viuda del terrorista Jamal Ahmidan El Chino, también se considera una víctima más de aquel atentado, porque «el apellido Ahmidan está maldito y es muy difícil vivir y criar a un hijo con esa losa a tus espaldas».
Rosa, la viuda y madre, es consciente de lo que ocurrió y es raro el día que no se siente culpable por todo aquello: «A veces me siento muy mal e, incluso, en algunos momentos me siento culpable. Soy consciente de que se estuvo tramando una terrible historia delante de mis narices y de que no me enteré de nada, de que vivía en otro mundo, que estaba ciega».
Rosa, poco a poco, baja las escaleras de la estación de Atocha Cercanías, se mezcla con la gente que va y viene y se encamina hacia el monumento que recuerda a las víctimas del 11-M. La puerta de entrada es pesada, por la presión que hace el aire que mantiene la membrana interior de la cúpula, pero llega hasta la sala central donde se respira silencio, tranquilidad y paz. La luz llega desde el exterior, ilumina las paredes vestidas de azul y permite ir leyendo algunas de las cientos de inscripciones o recordatorios que los ciudadanos han dedicado a las víctimas. Rosa, justo debajo de la cúpula, lee y relee algunas de ellas: «Hace falta mucha fantasía para soportar la realidad. Mis lágrimas no se ven porque llora mi corazón. Me gustaría que no hubiera ocurrido nunca; ahora lo que espero es que no se olvide. Sí a la esperanza de un mundo mejor».
Rosa necesita aire y subimos a la superficie, junto al parking de la estación. Desde allí se ven las vías del tren que hace cuatro años estaban llenas de cadáveres. La viuda de El Chino, que es auxiliar de clínica, estuvo allí aquel 11-M de 2004 como voluntaria ayudando a los heridos. Ella no sabía, ni imaginaba, que su marido era uno de los autores de aquella masacre.
Aún permanecen las incógnitas sobre los atentados del 11-M y las relaciones y amistades que tuvo Jamal Ahmidan en fechas anteriores a la masacre. Uno de esos personajes que aparecen junto a El Chino antes del 11-M se llama Mario Gascón. Gascón, ex director de discotecas y colaborador de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, reveló a EL MUNDO que era amigo de Jamal Ahmidan y que se reunió con él sobre el 17 de marzo de 2004 para ultimar un negocio.
P.- ¿Usted llegó a conocer a Mario Gascón como uno de los amigos de Jamal Ahmidan?
R.- No. No sé quién es Mario Gascón.
P.- Era un colaborador de la Guardia Civil que quería montar un puticlub con su marido en Málaga.
R.- Me extraña mucho que Jamal quisiera montar un puticlub. Jamal se dedicaba a otro tipo de negocios, como era la compra y venta de vehículos y otras cosas.
P.- Esas otras cosas era el tráfico de hachís.
R.- Pues sí. Por eso estuvo en la cárcel.
P.- Mario Gascón también indicó a este periódico que Jamal Ahmidan estaba pendiente de cobrar una importante cantidad de dinero por un encargo que le habían hecho unos amigos del País Vasco. ¿Usted cree que los atentados del 11-M pudieron ser un encargo?
R.- Si Jamal participó en los atentados no fue por dinero. Pudo ser por cuestiones religiosas o ideales políticos, pero nunca lo haría por dinero. Él no tenía problemas de dinero, se buscaba la vida muy bien con sus trapicheos.
P.- Mario Gascón comentó a EL MUNDO que Jamal Ahmidan tenía amigos en la Policía.
R.- No lo sé, pero si Jamal tenía relaciones con algún policía sería porque era corrupto y estarían haciendo algún negocio. Vamos, nada bueno. Lo que le puedo asegurar es que Jamal odiaba a la Policía y que tuvo varios enfrentamientos serios con ellos porque le habían hecho mil perradas, y a veces le metieron o se tuvo que comer cosas que no eran suyas. También le puedo asegurar que de chivato no tenía nada.
P.- Su marido pudo contarle a algún amigo o socio en temas de hachís que iba a participar o había participado en el 11-M.
R.- No. Jamal era muy reservado, y hay que tener en cuenta que la única vez que admite que estaba en el 11-M es cuando habla con su madre y conmigo. Cuando está a punto de volar por los aires en el piso de Leganés. Jamal era muy reservado y no hablaba de sus cosas con nadie. Es evidente que cuando se encontraba en Leganés estaba impresionado y que no se podía creer dónde se había metido. Es más, estoy convencida de que él no tenía intención de inmolarse.
Sin embargo, entre octubre y noviembre de 2003 Jamal Ahmidan realiza dos acciones que años después resultan altamente sospechosas para Rosa, y a las que la viuda de El Chino todavía no ha encontrado una respuesta concreta.
P.- ¿Qué ocurrió por aquellas fechas?
R.- Sería por el mes de noviembre de 2003. Después de que Jamal alquilara la finca de Morata de Tajuña [la sentencia judicial recoge que allí se prepararon las mochilas bombas que después colocaron en los trenes de la muerte]. Jamal tenía que recoger a su hijo e íbamos a pasar el día en la finca. Pero no llamó en todo el día y por la noche, cuando hablamos, le eché la bronca por el plantón que nos había dado. Él estaba muy cabreado y me soltó que se había pasado todo el día metido en una puta jaula.
P.- ¿Qué era o significaba la jaula?
R.- Yo le dije: «Sí, ahora me vas a decir que estabas detenido». Y después le pregunté: «¿A qué jaula te refieres?».
P.- ¿Y qué contestó?
R.- Tan sólo se limitó a decir que no me podía explicar nada y que tenía mucha presión. Insistí y me cortó diciéndome que él sabía lo que se decía.
P.- ¿Llegó a saber qué era o significaba la jaula?
R.- No. Sigo sin saber qué podía ser la jaula o qué podía estar haciendo allí. Sólo sé que era en la finca de Morata. Ese hecho se lo conté a la Policía cuando me detuvieron, el 25 de marzo de 2004, pero no le dieron la mayor importancia y nunca me volvieron a preguntar sobre ello.
Tras ese incidente, y ya avanzado el mes de noviembre, hubo un segundo que aún era más sospechoso que el primero. Jamal Ahmidan y el asturiano Emilio Suárez Trashorras ya se habían visto en una hamburguesería McDonald’s de Madrid y habían llegado a un acuerdo sobre los explosivos.
P.- ¿Qué ocurrió por aquella época que le llamara la atención?
R.- De repente, una noche, sobre las 12, sale Jamal de la habitación vestido con una chaquetilla azul y con un pantalón del mismo color. Era como el traje de faena que llevan los porteros de las fincas. Vamos, un equipo de trabajo.
P.- ¿A dónde iba?
R.- Le pregunté que adónde iba a esas horas y vestido de esas guisas. Y me contestó que iba a la finca a trabajar con los chicos. Después supe que los chicos eran los que habían cogido el piso en Leganés y a los que en una ocasión les llevó un televisor, parte de una vajilla y cosas de cocina.
P.- ¿Llevaba algo más, algo para trabajar?
R.- Sí, llevaba una especie de pasamontañas en la cabeza. Era de lana y debajo del brazo llevaba como dos o tres monos o trajes de faena más que estaban metidos en bolsas de plástico transparentes. Se veía que eran nuevos.
P.- ¿Para qué podía ser todo aquello?
R.- Cuatro años después sigo sin saberlo, pero Jamal no hacía las cosas porque sí. También se lo conté a la Policía, pero no he sabido nada más.
Se ha cumplido el cuarto aniversario del 11-M y Rosa y su hijo intentan borrar de su memoria los hechos, pero el apellido Ahmidan está ahí.
P.- En la actualidad usted tiene el grado o calificación de testigo protegido.
R.- Sí. Soy testigo protegido, pero nunca me he sentido como tal. Nunca he tenido protección, ni ayuda de ningún tipo. Es más, en el sumario aparezco en un organigrama con mi nombre y mi foto. Eso fue un error de la instrucción del 11-M.
P.- En ese organigrama aparece que usted llamó en varias ocasiones a Serhane ben Abdelmajid, El Tunecino.
R.- Eso es incierto. La Policía me reconoció que pusieron esas llamadas porque suponían que las había realizado yo. Como se produjeron desde el teléfono fijo de mi casa dieron por supuesto que quien llamaba era yo. También aparecía en ese mismo gráfico que había hablado con los hermanos Oulad [Mohamed y Rachid Oulad se suicidaron en la casa de Leganés], y es mentira.
P.- ¿Ha conocido o ha tenido alguna relación con El Tunecino?
R.- No, ninguna. Sé que existía y que tenía relación con Jamal, pero nada más. El Tunecino era quien le calentaba la cabeza a Jamal y le decía que yo tenía que llevar pañuelo, que tenía que dejar de fumar y que mi hijo tenía que ir a la mezquita.
P.- ¿Ha recibido amenazas o alguien le ha increpado por ser la viuda de El Chino?
R.- He tenido pintadas en la fachada de mi casa y todos los musulmanes saben quién soy. Desde el 11-M tengo algo de paranoia y me asusto con facilidad. Nunca me siento de espaldas a una puerta y tanto mi hijo como yo hemos tenido tratamiento psicológico. Me considero una víctima más de los atentados. En realidad, no fueron 191, somos 193. Ese peso, esa presión, esa losa, esa situación la tendremos que llevar toda nuestra vida aunque no hayamos hecho nada. Por eso intento comprender a todos ellos, a las víctimas, a sus familias, a los heridos, a todos. Y también me gustaría que tuvieran un poco de compresión para mi hijo y para mí.
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - VLazslo - 24-03-2008
¿Esta es la misma Rosa a la que en Peonia pusieron de vuelta y media (que si era hija de un policía, que si su ex-pareja era guardia civil, etc)?
¿Alguien recuerda la entrevista que concedió a El Pais en fechas próximas a su declaración en el juicio? ¿Hay diferencias importanes?
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - Mangeclous - 24-03-2008
El País publica una entrevista el 8 de marzo de 2007: "Jamal me dijo desde Leganés que era mejor morirse, que no se iba a entregar"
El 10 de abril de 2007, declara en el juicio y niega haber recibido esa llamada: La viuda de 'El Chino' reconoce a su ex marido en un vídeo
Al día siguiente, se explica con El País: "Me aconsejaron no contar en el juicio la llamada de mi marido"
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - Castigador - 24-03-2008
Son curiosas las reacciones de los peones y afectos de LD. A pesar de la tendenciosa redacción del artículo sobre el tema en LD, en los comentarios, a unos cuantos se le nota un poquito hasta los cojones:
http://www.libertaddigital.com/comentarios/comentarios_1276326412.html
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - pantalla - 24-03-2008
Quote:La confesión del líder de la célula terrorista a su madre fue aún más lejos cuando, de manera contundente, le dice: «Se me ha ido de las manos, esto se me ha ido de las manos. Yo no pensaba que la cosa iba a ser tan grande».
Un simple mandado o alguien que trabaja para otros, jamás usaría la expresión "se me ha ido de las manos". Esto sólo lo puede decir el responsable directo de algo.
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - pantalla - 24-03-2008
Castigador Wrote:Son curiosas las reacciones de los peones y afectos de LD. A pesar de la tendenciosa redacción del artículo sobre el tema en LD, en los comentarios, a unos cuantos se le nota un poquito hasta los cojones:
http://www.libertaddigital.com/comentarios/comentarios_1276326412.html Normal; esta entrevista desmonta uno de los puntos fuertes de la conspiranoia.
No hay duda de que los suicidas estaban vivos y fueron ellos quienes tomaron la decisión de morir antes que ser capturados ("me dijo que ya no podía hacer nada, que no podía dar un paso atrás y que tenía que ir, obligatoriamente, hacia adelante")
Edito: De todas formas, esta mujer ya no tiene ninguna credibilidad, El Mundo debería ser más riguroso con los personajes y noticias que saca en portada. La deriva que está haciendo hacia el periodismo amarillo (y que tan buen resultado le dio en su día) ya no va a salvarle de la caida en picado.
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - lolitadinamita - 24-03-2008
Creo que esta entrevista no merece ni que se abra un hilo. aparte de la credibilidad o falta de ella, de esta mujer, no dice nada nuevo, o nada que no fuera previsible. ya he dicho, que tuvo oportunidad de hablar en su lugar y en su momento y frente a quien debía, lo demás son cuentos....
no merece mucha mas consideración, y menos ser portada de ningún periodico a estas alturas de la película. es totalmente irrelevante e insignificante. No sabe nada, y poco más.
una cosa la tengo que reconocer, y es una opinión personal, totalmente subjetiva, y que tiene que ver con lo sentimental más que con lo racional. Creo que dice basicamente la verdad, que no exculpa a su marido, y que desde su percepción, auqnue no sea relevante, le pese a quien le pese, confirma las tesis oficiales. No creo que sea la inocencia personificada, en el sentido, de que sabía que su marido se dedicaba 'a cualquier cosa' para conseguir dinero, y que los métodos no eran muy legales,pero esto es algo que tiene más que ver con la moralidad que con otra cosa. Sin embargo sí que creo que la mujer ni se enteró de que el marido era un terrorista. pero las evidencias son abrumadoras, y que estaba en el piso de leganés porque habia ido por su propio pie, también. y ella así lo entiende...
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - Errante - 24-03-2008
Castigador Wrote:Son curiosas las reacciones de los peones y afectos de LD. A pesar de la tendenciosa redacción del artículo sobre el tema en LD, en los comentarios, a unos cuantos se le nota un poquito hasta los cojones:
http://www.libertaddigital.com/comentarios/comentarios_1276326412.html La " supuesta" mujer de el chino, dice un peón. :lol: :lol:
Normal. Para la peonada los de leganés son "supuestos" o "presuntos" suicidas; Trashorras "presuntamente" suministró los explosivos; los encarcelados son presuntos... y así, un largo etcétera de "presunciones".
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - Errante - 24-03-2008
antonio rubio Wrote:Pero lo más curioso de esas llamadas y transcripciones es que al final de algunas de ellas figura un lacónico comentario del policía que transcribe las cintas y que es del siguiente tenor: «Sin interés». En los dias 6 y 7 de abril de 2004, a Rubio le parece ahora curioso la reseña de "sin interés" por aquél entonces; claro, como que no aportaban nada nuevo y por esas fechas los polícias encargados de la investigación ni remotamente podían imaginar la que se les iba a venir encima por culpa de Pedro J. y sus secuaces conspiranoicos, que iban a tratar por todos los medios echarles el muerto encima de la autoría y encubrimiento de los atentados. De haberlo sabido entonces habrían puesto como comentario, algo así: "¡Ojo!, dato esencial para cuando en el futuro Múgica y del Pino planten sus agujeros"
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - morenohijazo - 24-03-2008
Da para mucho más, pero no tengo tiempo y... ¿no les da la impresión de que algunas de las frases-respuesta de Rosa (no las de la madre, casualmente), parecen estar sugeridas, como dictadas?
Esta es la confesión de "El Chino" a su madre:
Quote:No sabía que los atentados iban a ser de esa forma. No sabía que habría tantos muertos. No sabía que iban a detener a tanta gente. Se me ha ido de las manos.
Lo único trascendente de la respuesta es la confesión, porque ¿qué vas a decir a tu madre, no terrorista, y creyente en Alá? Que querías hacer aún más víctimas? No. Psicológicamente, esta respuesta de "El Chino" sí es creíble: un hijo buscará siempre el perdón de su madre, volverá a la infancia, si hace falta.
Quote:"Yo no sabía que iba a haber tantos muertos y que iban a detener a tanta gente. Me siento muy mal, muy mal"
También respuesta a la madre. también hay un detalle creíble: la preocupación de jamal por la caída de su gente, puesta al mismo nivel que los 200 muertos (que en realidad a Jamal le importan un pito, pero es su madre y tiene que aparecer como el niño bueno)
Quote:«Le dijo a su madre desde Leganés que no sabía que el atentado iba a ser de esa forma, que se le había ido de las manos. Puede que nos quisiera decir que él estaba en un tema que no controlaba»
Le dijo que... puede que quisiera decir... ¿No os parece una interpretación forzadísimo? Dice Jamal "el atentado se me ha ido de las manos", y (alguien) sugiere la participación de un extraño. Esa frase está sugerida. Jamal nunca dijo eso, y de su frase para nada se deduce que alguien hubiera manipulado el atentado
Quote:Él nunca me reconoció que había participado en el 11-M, pero cuando me llamó desde Leganés sí reconoce que si se entrega se va a tirar toda su vida en la cárcel y que nos iba a hacer unos desgraciados, a su hijo y a mí. Es indudable que ahí ya está asumiendo que de alguna manera había participado en el 11-M.
Rosa y el periodista "olvidan" que a su madre sí le reconoció su participación, luego toda la demás palabrería "es indudable que, de alguna manera, blablabla..." es palabrería vana para dar al lectror la impresión de que la reivindicación de Jamal es menos fuerte de lo que en realidad es. Lo reconoció, y punto. Ni "de alguna manera", ni leches. Con todas las letras
Por último, que hoy voy mal ( pero hay más... mucho más,en esta entrevista
Quote:P.- «Se me ha ido de las manos ». ¿Qué significa eso en boca de Jamal?
R.- Sólo tiene una respuesta posible. Que habían puesto en las bolsas o en las mochilas más dinamita de lo que habían previsto o pensado. Yo creo, hoy, que ellos querían dar un golpe, pero no cometer el atentado que cometieron y que el resultado final fueran tantas víctimas.
¿Cómo que "solo hay una respuesta posible"?
¿Quién dice eso: la mujer, o el periodista? y ese habían ¿a quién señala? ¿los terroristas? No... el periodista apunta hacia el "alguien" desconocido que los conspiranoicos se inventan como culpables.
Vamos a ver, señores. Has cometido un atentado, alguien te la ha jugado, has matado a 200 personas, sabes que tú eres culpable de un atentado pero que alguien lo ha convertido en una masacre, pero lo más importante, sabes y tienes asumido tu muerte; vas a quedar delante de todo el mundo (hijo, madre...) como un criminal sin serlo... ¿No lo dirías claramente? Mire, ha sido zutanito y menganito, quienes han debido manipular las bombas (aparte que sería la única posibilidad de sobrevivir, contarlo todo a la prensa). Y en lugar de eso me dicen que Jamal llama a su mujer y le da mensajitos crípticos...
No, hombre, no... Lo de siempre. El periodista pone en boca de Rosa, o ha pagado, para que diga ciertas cosas que apunten a...
Nueva (no tan nueva) versión de la conspiranoia: Los "moritos" sí cometieron los atentados, y sí se suicidaron (Dra Baladía, con el culo al aire), pero les dieron el cambiazo de mochilas.
Tragarán, vaya si tragarán; pero hay que ser panoli
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - Mangeclous - 24-03-2008
Es que todo el artículo se va cuesta abajo ante el vídeo de reivindicación protagonizado por El Chino -reconocido por seis o siete testigos-. Ahí no se arrepiente de que haya muerto "tanta gente", ¿verdad?
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - Javier - 24-03-2008
No habiamos quedado que el chino dijo que "ETA se habia pasado"?
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - pantalla - 24-03-2008
morenohijazo Wrote:¿no les da la impresión de que algunas de las frases-respuesta de Rosa (no las de la madre, casualmente), parecen estar sugeridas, como dictadas? Eso es seguro.
Por ejemplo esta frase: "Jamal me llama por primera vez cuando ya estaba anocheciendo. En su primera llamada no logró articular ninguna palabra, todo eran sollozos. Lloraba y lloraba sin parar.
llamó cuando estaba anocheciendo...
no logró articular palabra...
todo eran sollozos..
¿quién se expresa así en su vida cotidiana?
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - Mangeclous - 24-03-2008
Y ésta tampoco está mal, citando a Jamal: "Yo ya estaba encerrado en el piso. No tengo nada que ver con ese intento de atentado en las vías del tren. No sé nada de eso".
Ya puestos, podía haber dicho: "No tengo nada que ver con esa colocación de explosivos en la línea del AVE Madrid-Toledo que los defensores de la versión oficial y sus sicarios de las cloacas del Estado pretenden imputarme. El tiempo me hará justicia, y la verdad acabará saliendo a la luz."
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - Errante - 24-03-2008
pantalla Wrote:morenohijazo Wrote:¿no les da la impresión de que algunas de las frases-respuesta de Rosa (no las de la madre, casualmente), parecen estar sugeridas, como dictadas? Eso es seguro.
Por ejemplo esta frase: "Jamal me llama por primera vez cuando ya estaba anocheciendo. En su primera llamada no logró articular ninguna palabra, todo eran sollozos. Lloraba y lloraba sin parar.
llamó cuando estaba anocheciendo...
no logró articular palabra...
todo eran sollozos..
¿quién se expresa así en su vida cotidiana? Eso ha sido licencia del entrevistador, trascribiendo la entrevista a lenguaje "culto" aunque la entrecomille. Pero estoy seguro que se basa en el contenido que transmite la entrevistada. No hay gran diferencia de fondo entre esta entrevista y la que concedió a El País.
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - Poldec - 24-03-2008
Su madre dijo al El Mundo esto:
«Cuando salió no quería entrar en los bares, les decía a sus hermanos que volviesen a Marruecos porque en España odian a los buenos musulmanes y en la despedida me dijo que se iba a hacer la guerra santa a otro país. Pero no llevaba barba y seguía fumando. No pensé que lo dijera en serio. Lo que he aprendido, a pesar de mi edad, es que el islamismo nace dentro de las cárceles.Y es ahí donde el Gobierno español tiene que controlarlo si de verdad quieren parar a los integristas».
http://www.elmundo.es/papel/2005/03/06/cronica/1765403.html
También hay que enmarcar las respuestas de la mujer en la situación que está viviendo la familia en España. Ellos, en más de una ocasión, han dicho que la gente les reprocha lo que hizo "El Chino" (incluso a sus hijos). Es normal que la esposa quiera quitar hierro de alguna manera a lo que hizo su marido. Si El Mundo se lo pone en bandeja...
De todos modos es lamentable que El Mundo venga ahora con esto cuando el papel de El Chino está más que claro, acreditado incluso por sus familiares. Podía ser más original...
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - Mangeclous - 25-03-2008
El Mundo, 25 de marzo de 2008 Wrote:25 de marzo de 2008: segunda parte entrevista a la viuda de El Chino
LA VIUDA DE ‘EL CHINO’ EXPLICA PORQUÉ NO DIJO LA VERDAD AL TRIBUNAL
‘Un miembro de la acusación me dijo cómo declarar en el juicio del 11-M’
Según la testigo clave de la causa, antes de que comenzara su intervención ante la Sala, un miembro de la acusación le comentó: «No te preocupes, que no te van a machacar»
Cuando Olga Sánchez le preguntó si había hablado con su esposo el 3 de abril, ella contestó que no. La fiscal sabía que no decía la verdad, pero dio por finalizado su interrogatorio
Rosa afirma que Jamal estaba a punto de lograr los ‘papeles’ y hablaba de su futuro cuando se produjo el atentado del 11-M. Por ello duda de que «tuviera la intención de inmolarse en Leganés»
ANTONIO RUBIO
MADRID.– Rosa, la viuda de Jamal Ahmidan El Chino, fue y es testigo protegido, y el día que declaró en la vista oral del 11-M, ante magistrados, fiscales, abogados, público y cámaras de televisión, recibió el consejo de que, si tenía dudas, contestara con un «no me acuerdo». Cuando la fiscal Olga Sánchez le preguntó si el 3 de abril de 2004 había hablado con su marido cuando éste estaba en Leganés, antes de suicidarse con otros autores del 11-M, la testigo contestó: «No».
Rosa, la viuda de Jamal Ahmidan ‘El Chino’ asume, por primera vez, que un miembro de la acusación le aconsejó cómo tenía que ser su declaración ante el tribunal del 11-M. Rosa tenía que contestar con un «no me acuerdo» cuando tuviera dudas, pero el nerviosismo de aquel momento le indujo a decir un simple «no» en la pregunta más importante.
Hoy, la viuda de El Chino descubre quién le dio aquella instrucción: «Fue un miembro de la acusación. Me dijo cómo tenía que declarar y que no me preocupara, que no me iban a machacar. También me dijo que, si no recordaba algo o tenía dudas, que contestara con un ‘no me acuerdo’».
Sin embargo, el suicidio de siete miembros del comando terrorista islamista el 3 de abril de 2004, en Leganés, es fundamental para entender qué ocurrió el 11-M. Rosa afirmó ayer, en EL MUNDO, que «el 11-M lo hicieron ellos, pero seguro que alguien los ayudó». También nos contó que «Jamal le dijo a su madre desde Leganés que no sabía que el atentado iba a ser de esa forma, que se le había ido de las manos». La viuda de El Chino llegó más lejos: «Puede que Jamal nos quisiera decir que él estaba en un tema que no controlaba». Y concluyó: «Yo no dudo de que mi marido estuviera en la logística del atentado, pero estoy segura de que nunca llegó a montar en los trenes y de que no fue uno de los autores materiales».
Pregunta.- Usted declaró, como testigo, en la vista oral del 11-M el 10 de abril de 2007. ¿Quién le recomendó o insinuó que, cuando las partes le interrogaran, no hacía falta que contara todo o que dijera que no se acordaba?
Respuesta.- Antes de entrar a declarar, yo estaba muy nerviosa y, entonces, se me acercó un miembro de la acusación y me dio instrucciones. Me dijo: «Las cosas están muy claras. Si ves que, en algún momento, tienes dudas o no te acuerdas de algo, contestas con un ‘no me acuerdo’».
La acusación pública en la vista oral del 11-M estaba representada por los fiscales Javier Zaragoza, Olga Sánchez y Carlos Bautista. La acusación popular, por la Asociación de Víctimas del Terrorismo; y las particulares, por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M y la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, entre otras.
P.- La primera persona o miembro del Tribunal que le pregunta si usted mantuvo una conversación con Jamal Ahmidan el 3 de abril de 2004 fue la fiscal Olga Sánchez. Su respuesta fue: «No».
R.- Sí, me bloqueé y dije que no había hablado con él.
P.- Entonces, ¿fue la fiscal Olga Sánchez quién le dio instrucciones?
Antes de que Rosa responda a esta pregunta se produce un largo silencio. La todavía testigo protegida recurre a la botella de agua que tiene a su lado y da un largo trago. Después responde.
R.- No lo sé.
P.- ¿Seguro?
R.- No me acuerdo. Sólo tengo que decir que la fiscal Olga Sánchez se ha portado muy bien conmigo, me ha cuidado mucho, me ha ayudado con la documentación de mi hijo para guardar su identidad, se ha preocupado de que nadie me viera en la Audiencia Nacional cuando declaraba y ha procurado que ningún medio de comunicación llegara hasta mí.
P.- ¿También la cuidó antes de declarar en la vista oral del juicio del 11-M?
R.- Sí, claro. Ella me dijo: «Rosa, yo te lo voy a hacer lo más sencillo posible. No voy a profundizar porque ya has declarado mucho. Por mí, no te haría declarar».
P.- Y, entonces, ¿qué declaró cuando la fiscal le preguntó por su conversación con su marido?
R.- Que no, que no había hablado con él.
P.- Ante su respuesta negativa, ¿repreguntó la fiscal?
R.- No. Yo esperaba que lo hiciera, pero se produjo un silencio y a continuación dijo que no había más preguntas.
P.- Sin embargo, usted sí habló.
R.- Sí, hablé. Pero hay que tener en cuenta que nadie me puede demostrar que yo hablé porque la Policía no grabó las conversaciones que aquel día mantuve con Jamal. Es decir, yo primero conté al juez (se refiere al instructor del caso Juan del Olmo), a la fiscal (Olga Sánchez) y a la Policía cómo fueron aquellas conversaciones con Jamal y las que después mantuvo con su madre (ver EL MUNDO de ayer) porque quería colaborar con la investigación y quería que se supiera la verdad. Nadie transcribió aquellas llamadas. Tampoco están trascritas mis conversaciones o llamadas con el juez Del Olmo.
P.- Vale. Pero alguien le dio instrucciones sobre cómo tenía que declarar en la vista oral.
R.- Sí. Fue un miembro de la acusación. Me dijo que no me preocupara, que no me iban a machacar, que procurara estar tranquila y que, si no recordaba algo o tenía dudas, que dijera o contestara que no me acuerdo. Esas fueron las recomendaciones que me dieron antes de declarar.
R.- ¿Tal cual?
P.- Sí. Me dijeron que las cosas estaban muy claras y que si veía que en alguna pregunta tenía que decir que no me acuerdo, pues que dijera que no me acuerdo. Además, toda la verdad la sabía el juez (Juan del Olmo) y la fiscal (Olga Sánchez).
P.- ¿Quién más le preguntó por sus conversaciones con Jamal Ahmidan aquel 3 de abril?
R.- El abogado defensor de Hamid Ahmidan, el primo de Jamal.
P.- ¿Cuál fue su respuesta?
R.- Que no.
P.- Y no le sorprendió que nadie de las partes (magistrados, fiscales, abogado del Estado, abogados de la acusación y de las defensas) insistiera en aquella pregunta tan trascendental para el esclarecimiento de los sucesos.
R.- Sí. Claro que me sorprendí. Es más, yo me quedé flipada porque me imaginé que me iba a tirar allí ocho horas declarando y no tardé ni una hora. Cuando entré en la sala, imaginé que el abogado que representaba a la Asociación de Víctimas que lideraba la señora Pilar Manjón me iba a machacar, pero no me hizo ninguna pregunta.
P.- Entonces, ¿en qué insistieron las partes?
R.- Insistieron y se pusieron pesados cuando me preguntaron que por qué sabía yo que uno de los que aparecía en el vídeo reivindicando los atentados del 11-M era Jamal. Les expliqué que era muy fácil. Entre otras cosas por sus manos. Porque Jamal no había dado un palo al agua en su vida. No lo entendían y entonces el juez Bermúdez explicó lo que significaba eso en Andalucía, vamos que no había trabajado nunca. Mientras tanto, el juez Guevara me miraba y me hacía señales de que estuviera tranquila. [Los tres magistrados que componían parte del tribunal del 11-M eran Javier Gómez Bermúdez (presidente y ponente), Alfonso Guevara y Fernando García Nicolás.]
P.- ¿Qué otras recomendaciones recibió durante la investigación judicial y policial del 11-M?
R.- Tras mi detención, el 25 de marzo de 2004, la Policía me dice que tenga mi teléfono móvil abierto por si me llama Jamal. Después, me dicen que, si se pone en contacto conmigo, que intente montar una cita. Y yo respondo: «Pero vosotros creéis que Jamal es tonto». Pretendían que le montara una cita en plena calle. Y, precisamente, fue Jamal el primero que se dio cuenta de que había controles de la Policía alrededor de la casa.
P.- ¿Cuándo se dio cuenta?
R.- Fue antes de que me detuvieran a mí. Él estaba en casa, navegando por internet, y me hizo la observación de que la poli estaba dando vueltas. Otro día, cuando se dirigía a casa en su coche, observó que junto al portal había un vehículo sospechoso y me llamó por teléfono para decirme que había vigilancia policial y ya nunca más regresó a casa y nunca más lo vi. La última vez que hablé con él fue el 3 de abril de 2004, cuando murió en el piso de Leganés.
Nueve meses antes, el 30 de julio de 2003, Jamal Ahmidan había regresado de Marruecos, donde se había pasado tres años en la cárcel por la muerte de un marroquí en un enfrentamiento en una noche de alcohol. Al llegar a Madrid prometió a Rosa y a la madre de ésta que ya estaba regenerado y que «quería conseguir su documentación, vivir tranquilo, que iba a ser un hombre de bien, que iba a dejar la vida anterior y que se iba a dedicar a su familia».
Jamal Ahmidan El Chino también le explicó a Rosa cuáles eran sus proyectos de futuro: «Estar unos años aquí, en España, y después regresar a su casa, a Marruecos, porque su padre estaba mayor y enfermo».
Tras pasar juntos el verano de 2003, Rosa estaba convencida de que El Chino, su marido, había cambiado. Rosa también recuerda que fueron momentos alegres: «Salíamos, estábamos unidos y los dos vestíamos como los europeos. Incluso él llevaba camisetas con tirantes y en septiembre llevamos a nuestro hijo, los dos, al colegio. Era un colegio de monjas y Jamal asistió a alguna reunión con la tutora del niño».
P.- ¿Cuándo y cómo se produjo el cambio en Jamal Ahmidan?
R.- Hoy, todavía, sigo sin entenderlo. Estaban a punto de darle sus papeles cuando ocurrió el 11-M. Me pregunto para qué seguía con el tema de los papeles y de su regularización si estaba metido en aquello, en el 11-M. O sea, hablaba de futuro y estaba a punto de morir. Es indudable que es una gran contradicción y que Jamal no tenía intención de inmolarse en Leganés (ver EL MUNDO de ayer).
P.- Pero ¿cuándo se produjo el cambio?
R.- Fue a partir de finales de octubre, principios de noviembre de 2003 cuando yo noté un cambio en Jamal [en aquellas fechas ya había tenido su primera reunión con Emilio Suárez Trashorras para adquirir los explosivos que, según la sentencia, fueron utilizados después en los atentados].
Comenzó a llevar al niño a la mezquita de la M-30 de Madrid. Allí, según me ha contado mi hijo, Jamal se reunía con un grupo de personas, haciendo una especie de círculo y hablaba de cosas. Las reuniones siempre eran fuera de la mezquita, en el césped que hay al lado.
P.- Su hijo también fue la única persona que estuvo en la finca de Morata de Tajuña cuando los amigos y compañeros de Jamal Ahmidan estuvieron trabajando allí.
R.- Sí. Mi hijo iba con su padre todos los fines de semana a la finca. El anterior al 11-M, el 6 y 7 de marzo, Jamal ya no vino por su hijo. Recuerdo que lo llamé el sábado porque mi hijo se rompió un dedo jugando al fútbol y quería que su padre lo llevara al hospital. Me contestó que estaba muy liado y que lo llevara yo. Al día siguiente, domingo, también justificó que estaba muy liado y no vino por el niño.
P.- ¿Qué hizo Jamal Ahmidan, antes, durante y después del 11-M?
R.- Viajó mucho y se dedicó a cobrar una serie de deudas que tenía pendientes. También detecté que hablaba con cierta frecuencia con Sherhane El Tunecino [Sherhane ben Abdelmajid El Tunecino, según la sentencia judicial, era el líder espiritual de la célula terrorista islamista]. Ése era el que le comía el coco. Le decía que yo era una cristiana y que me tenía que obligar a ponerme el pañuelo y todas esas cosas.
P.- ¿Dónde estaba su marido el 11-M?
R.- Ese día Jamal vino a casa sobre las 22.30 o 23.00 horas. Por la noche. Cenamos y, cuando el niño se fue a la cama, le comenté lo sucedido. Que había estado en el lugar de los atentados ayudando. Él me regañó. Me dijo que por qué había ido, que parecía tonta y que me tenía que haber quedado en casa.
P.- ¿Qué dijo sobre los atentados?
R.- Nada. No hizo ningún comentario. Estaba frío. Parecía como si la historia no fuera con él.
P.- ¿Dónde durmió Jamal la noche del 10-M?
R.- No lo sé. En casa, no. La última vez que durmió en casa fue la noche del día 9.
P.- ¿Qué hizo el 12-M, un día después de los atentados?
R.- Me dijo que se iba a Francia, que tenía cosas que hacer. Le comenté que estábamos en elecciones, que habían ocurrido los atentados y que en la frontera habría muchos controles [hay que recordar que El Chino se dedicaba al tráfico de hachís, entre otras cosas]. Insistió en que tenía temas pendientes de deudas y de cobros, y que se iba.
P.- ¿Cuándo regresó?
R.- Regresó dos días antes del Día del Padre. Creo que era el 17. Pero durante todo ese tiempo tuvo el móvil apagado [Rosa reveló ayer en este periódico que, cuando Jamal Ahmidan hacía alguna operación importante, desaparecía de la escena durante unos días]. Le eché la bronca porque había desaparecido y no sabía nada de él.
P.- ¿Qué le contestó?
R.- Lo único que me dijo es que seguro que ahora le iban a encasquetar los muertos de los atentados a los moros. También me dijo que tenía ganas de estar tranquilo y que no quería hablar con nadie.
P.- Sin embargo, a su hijo le comentó algo totalmente distinto.
R.- Sí, fue por la noche y le dijo que los de ETA se habían pasado con el atentado.
P.- Y después, ¿cuándo desaparece Jamal Ahmidan?
R.- Desapareció después de que celebráramos el Día del Padre en la finca de Morata de Tajuña [donde supuestamente habían montado las mochilas bomba que colocaron en los trenes de la muerte]. Aquel día nos acercamos hasta el puesto de la Guardia Civil para denunciar que habían desaparecido las ovejas que Jamal tenía allí y, cuando regresamos a casa, a Madrid, me dijo que iba a pasarse por la casa de los chicos.
P.- ¿Quiénes eran los chicos?
R.- Después supe que se refería al piso de Leganés [allí se suicidaron siete miembros del comando terrorista, incluido El Chino].
Días después, el 25 de marzo, Rosa fue detenida y conducida a la sede de la Comisaría General de Información. Allí tuvo que aguantar varios interrogatorios y todos querían saber dónde estaba El Chino. Al día siguiente, Rosa declaró ante el juez Del Olmo y la fiscal Olga Sánchez, y quedó claro que ella no sabía nada de la trama del 11-M. La mujer de El Chino quedó en libertad y se convirtió en testigo protegido.
Los viajes que realizó Jamal Ahmidan antes y después del 11-M, según Rosa, fueron a Ibiza, Asturias, San Sebastián, Bilbao, Málaga, Granada, Pamplona y Francia. En todos ellos su objetivo fundamental fue recaudar fondos. EL MUNDO ha hecho un cálculo de lo que El Chino tenía pendiente por cobrar y la cantidad asciende a unos 340.000 euros.
Hay que recordar que la Policía, tras la explosión del piso de Leganés, encontró entre los restos 33 billetes de 500 euros (16.500 euros) y que algunos de ellos estaban en el bolsillo del pantalón de El Chino.
Rosa recuerda que, antes del 11-M, llegó a su casa, desde Holanda, una pareja formada por un chico de unos 30 años y una señora algo mayor. Los dos traían tres maletas y, al día siguiente, dos de las maletas desaparecieron misteriosamente. El hombre, según Rosa, se llamaba Younan y había estado en la cárcel de Marruecos con Jamal Ahmidan.
Otro de los hechos curiosos que Rosa rememora de aquellos días es que «cuando volví a mi casa, tras el 3 de abril, me encontré con una factura de teléfono que ascendía a unos 1.000 euros».
P.- Y ¿de qué era aquella factura?
R.- Pues correspondía a una serie de llamadas que, al parecer, había hecho Jamal desde el teléfono fijo de casa y desde un móvil mío de Amena.
P.- ¿Adónde?
R.- Pues fueron a Afganistán, Londres, Holanda y otros sitios.
Rosa está cansada. Han sido varios días recordando aquellos trágicos y dolorosos momentos. Ahora falta lo más duro. La viuda quiere visitar, por primera vez, la tumba de su marido. El cementerio musulmán donde están enterrados los restos de Jamal Ahmidan está fuera de Madrid y el viaje es largo.
La tumba de El Chino no tiene ninguna identificación especial: ni fecha, ni nombre, ni símbolos. Nada. Un simple ladrillo rojo sobre un montón de tierra llena de hierbajos señala, para unos pocos, que allí están los restos de Jamal Ahmidan, uno de los jefes de los terroristas del 11-M. Rosa se queda sola delante de ella y con sus pensamientos.
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - Rasmo - 25-03-2008
Aaaahhh... El Mundo, siempre El Mundo. Debería estudiarse en las facultades de periodismo.
El editorial de hoy dispara contra la fiscal, naturalmente, y afirma
Quote:...resultan más reveladoras las palabras de la viuda de El Chino cuando afirma: «un miembro de la acusación me dijo cómo declarar en el juicio del 11-M».
Esa persona le recomendó que contestara «no me acuerdo» cuando tuviera dudas. La misma persona le garantizó que no tenía que preocuparse del interrogatorio en el juicio porque «no me iban a machacar», según la expresión de Rosa. Ella se niega a precisar a quién se refiere, pero la lógica apunta de nuevo a la Fiscalía. No es posible acusar de coacción o amenazas a ese integrante del Ministerio Público, aunque está expresamente prohibido por la ley aleccionar a un testigo. En este caso, la viuda de El Chino tenía razones para sentirse condicionada, ya que era una testigo protegida y, por ello, su futuro bienestar dependía de la Fiscalía.
¿Con qué se queda alguien que no esté metido en el caso o que se lea los titulares por encima? Obsérvese lo bien escogidas que están las palabras: "... cómo declarar". Ese "cómo" es ambiguo: puede significar "me dictaron el contenido de mi declaración" (que es, obviamente, el sentido que le da El Mundo) o puede significar sencillamente "la manera o modo en que debía hacerlo, con independencia del contenido". El Mundo añade una frase muy extraña: "No es posible acusar de coacción o amenazas a ese integrante del Ministerio Público, aunque está expresamente prohibido por la ley aleccionar a un testigo". Extraña porque no parece venir a cuento esa mención, salvo por lo importante de que aparezcan las palabras "coacción" y "amenazas", que llamarán la atención del lector asociadas a la crítica al ministerio fiscal, junto con el recordatorio, en passant, de que "está expresamente prohibido por la ley aleccionar a un testigo". El Mundo da a entender (pero sin pillarse los dedos, naturalmente, PJ style) que eso exactamente ("aleccionar a un testigo") es lo que ha hecho la fiscalía, es decir, el cómo declarar se convierte en el contenido de la declaración. Todo eso junto con el "sentirse condicionada", "su futuro bienestar dependía"...
Sin embargo, si uno va a la entrevista, el siguiente pasaje es decisivo:
Quote:P.- Vale. Pero alguien le dio instrucciones sobre cómo tenía que declarar en la vista oral.
R.- Sí. Fue un miembro de la acusación. Me dijo que no me preocupara, que no me iban a machacar, que procurara estar tranquila y que, si no recordaba algo o tenía dudas, que dijera o contestara que no me acuerdo. Esas fueron las recomendaciones que me dieron antes de declarar.
Es decir, lo que la viuda de El Chino afirma es que un miembro de la acusación le dio "recomendaciones" (sutil diferencia respecto a "instrucciones") sobre un "cómo" absolutamente modal. ¿Cuáles son esas pérfidas recomendaciones?: Que esté tranquila, que si no recuerda algo o no está segura diga que no se acuerda.
¡TOMA YA! ¡NOTICIÓN! ¡HABEMUS PORTADA!: La fiscalía (supuestamente) se preocupa por el bienestar de una testigo protegida aconsejándole que esté tranquila, calma y si no recuerda algo diga que... ¡no se acuerda! ¿¡Eso es aleccionar a un testigo!?
Sé que clamo en el desierto (lejano), pero ¿cómo es posible practicar un periodismo tan deshonesto? ¿Cómo es posible?
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - ronindo - 25-03-2008
Exclusiva: Los enigmas planteados en la entrevista a la viuda de El Chino revelados.
:lol::lol::lol::lol::lol::lol::lol::lol:
¿Algún psiquiatra entre el público?
Declaraciones de la viuda del Chino a A. Rubio - El Mundo, 24-03-2008 - Arautiam - 25-03-2008
Buenos días a todos. He estado algún tiempo ausente y al regresar me encuentro con esta historia del Chino y tuve la extraña sensación de haber vuelto al pasado.
Todo lo que cuenta Rosa es totalmente irrelevante y además ya lo contó con anterioridad a El País. No entiendo qué pretende PedroJ, yo creía que ahora intentaría alejarse lo más posible de esta historia y resulta que vuelve a la carga con insidiosas acusaciones a los fiscales (¿y por qué no al juez Guevara?, Rosa dice que la miraba y le hacía señas de que estuviese tranquila, luego él también la "aconsejaba sobre cómo declarar").
¿Y por qué creía que la acusación de Pilar Manjón la iba a machacar más que las otras? Ella era un testigo de la Fiscalía y a esos testigos los machacaban otras acusaciones, no la de Pilar Manjón.
Este verano El Mundo sacó un día la tremenda revelación de que una de las personas con las que habló Rosa por teléfono mientras lo tuvo intervenido fue el juez del Olmo en persona, ese día se mostraban escandalizados,¿lo han olvidado?, ¿por qué no le preguntan por ello?
No comento nada del tema de que cuando el Chino llamó por teléfono tenía un cinturón de explosivos puesto pero luego no lo explotó y lo saben porque su cuerpo estaba más entero...a lo mejor es que yo no lo entiendo debido a mi ignorancia en cuestión de explosivos.
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