Testigos: Conocidos y parientes de los acusados - Agnor - 13-03-2007
Estos son los testigos de ayer y de esta mañana, que veo que no tienen hilo propio. Me limito a hacer referencia a las noticias de El País.
http://www.elpais.com/articulo/espana/ex/esposa/acusado/afirma/queria/volar/torres/KIO/elpepuesp/20070313elpepinac_5/Tes
Quote:La ex esposa de un acusado afirma que éste quería volar las torres de KIO
La testigo describió cómo los miembros del grupo eran amigos y querían hacer la 'yihad'
JOSÉ YOLDI / JORGE A. RODRÍGUEZ - Madrid - 13/03/2007
No hay venganza más devastadora que la de una mujer despechada. La segunda esposa del procesado Mohannad Almallah Dabas, con el que tiene un hijo en común, declaró ayer en el juicio como testigo protegido y describió detalladamente la amistad y los vínculos, basados en el fundamentalismo islamista, entre su ex marido y varios de los suicidas de Leganés y con Mustapha Maimouni, autor del atentado contra la casa de España de Casablanca. La testigo apuntaló la condena de su ex marido al señalar que le oyó decir que no descansaría hasta derribar las torres KIO de Madrid.
Mohannad Almallah Dabas (Damasco, 1964) fue detenido y puesto en libertad. Se afilió al PSOE del barrio madrileño de San Blas, que lo expulsó tras ser detenido de nuevo en marzo de 2005. La policía asegura que Mohamed y su hermano Moutaz se dedicaban a la captación de jóvenes radicales islamistas para enviarlos a luchar al extranjero.
El testimonio de la ex mujer de Dabas debería tener poca trascendencia jurídica en el desarrollo del juicio por las dudas existentes de que pueda actuar movida por el resentimiento, salvo que sus afirmaciones se puedan contrastar con otros datos objetivos u otros testimonios. Ella negó que guarde rencor a Mohannad, porque es el padre de su hijo.
El caso es que Mohannad la trajo a España desde Tánger (Marruecos), vivió con ella dos meses, la dejó embarazada de gemelos y se cansó de ella, volviendo con su primera mujer, Turia Ahmed. Por el camino, la sometió a malos tratos y por ello, el 14 de marzo de 2003 la testigo le denunció en el Servicio de Atención a la Mujer y luego ratificó la denuncia en la Comisaría de Distrito de Ciudad Lineal. El 23 de agosto de 2003, en la misma comisaría volvió a presentar denuncia por malos tratos en el ámbito familiar, falsificación de documentos y matrimonio ilegal, ya que Mohannad simuló estar divorciado para poder volverse a casar cuando seguía casado. El acusado fue condenado en un juicio rápido y se decretó una orden de alejamiento.
Abortó por una paliza
Como consecuencia de una de las palizas cuando estaba embarazada de gemelos, la testigo perdió uno de los niños. Cuando Mohannad, que la había llevado al hospital se enteró de la muerte de uno de los bebés, según declaró ayer la testigo exclamó: "Qué bien, es un golpe para una mujer como el golpe que dieron a los americanos con el atentado del 11 de septiembre".
Mientras su ex esposa hacía esas manifestaciones, Mohannad Almallah Dabas, el único de los acusados que acude a las sesiones con traje, escuchaba en la pecera muy serio y con gesto preocupado.
La testigo, que estuvo viviendo en el local de la calle Virgen del Coro, donde luego vivirían los procesados Fouad El Morabit y Basel Ghalyoun, y en la casa de Sarhane el tunecino, conoció de primera mano a todos los amigos de su entonces marido y a sus mujeres.
La mujer conoció las relaciones entre Moutaz Almallah Dabas, hermano de su marido y líder natural de la célula islamista, con Sarhane el Tunecino, Mustapha Maimouni, Jamal Zougam, Jamal Ahmidan, el chino, los hermanos Oulad Akcha, Basel Ghalyoun, Mohamed el egipcio y otros islamistas y cómo celebraban reuniones en el río Alberche, o en el local de Virgen del Coro, donde se proyectaban vídeos exaltando la yihad. La testigo señaló que, asustada por lo que estaba viendo y por los problemas generados en relación con su situación personal, en enero de 2003 decidió llamar a la policía para informar de las actividades islamistas de su entonces esposo y del grupo con el que se relacionaba. Especialmente peligroso le parecía Moutaz Almallah Dabas, hermano de su ex marido, que siempre estaba hablando de los problemas de los hermanos musulmanes en el mundo, y a ella le parecía el discurso de un terrorista. La mujer aseguró que un año antes de los atentados fue informando a la Brigada Provincial de Información de Madrid de lo que iba observando.
Entre otros detalles informó de que su cuñado Moutaz guardaba en cajas, en el sótano del local de Virgen del Coro, montones de libros sobre Bin Laden y que ambos hermanos nunca hablaban de la yihad desde sus teléfonos móviles, sino desde teléfonos públicos, cabinas y restaurantes. Precisó que vio juntos por primera vez al Chino con Sarhane el Tunecino y Mohannad Almallah Dabas en octubre de 2003, en la calle Virgen de Lourdes, en las proximidades de la mezquita de la M-30.
También afirmó que por la mujer de Maimouni supo que Amer el Azizi, al saberse vigilado por la policía huyó de su domicilio disfrazado de mujer. Luego utilizó el pasaporte de Mohannad Almallah Dabas para huir a Londres y de allí marchó a Afganistán. Su hermano, también testigo protegido, confirmó en líneas generales esta declaración, incluyendo el detalle de las torres KIO.
http://www.elpais.com/articulo/espana/testigos/vinculan/acusado/suicidas/Leganes/tachan/radical/agresivo/elpepuesp/20070313elpepunac_4/Tes
Quote:Dos testigos vinculan a un acusado con los suicidas de Leganés y lo tachan de radical y "agresivo"
Mohamed Larbi Ben Sellam está considera el vínculo entre los terroristas del 11-M y los autores intelectuales del atentado
AGENCIAS - Madrid - 13/03/2007
Son personas que estuvieron junto a los presuntos responsables de la matanza del 11-M, conocidos y familiares de los enjuiciados ahora o de aquellos que huyeron o se quitaron la vida en Leganés. Su testimonio ante el tribunal de la Audiencia Nacional ha aportado hoy más luz sobre las motivaciones que llevaron a matar a 191 personas aquel 11 de marzo de 2004 en Madrid, y en particular sobre el odio y el extremismo de uno de los acusados, Mohamed Larbi Ben Sellam.
Como en días anteriores, los testigos que han comparecido hoy en la 14ª jornada del juicio estaban protegidos para que no se pudiera averiguar su identidad. Los dos primeros estaban relacionados con Mohamed Larbi Ben Sellam, supuesto miembro de la célula islamista para el que la Fiscalía pide 27 años de cárcel por conspiración para asesinato terrorista y pertenencia a banda armada. Se le considera además el nexo de unión de los islamistas con los autores intelectuales de la matanza, Serhane ben Abdelmajid Fakhet, el Tunecino, y Osman Rabei Osman el Sayed, El Egipcio.
Ben Sellam comenzó a ser controlado por la Policía a finales de 2002, casi un año antes de los atentados, por su relación con el entorno radical islamista; finalmente, fue detenido en Barcelona en junio de 2005, en la operación Sello. En relación a los atentados de Madrid, era una pieza fundamental dentro del Movimiento Salafista de la Yihad Combatiente, organización dirigida y controlada por El Tunecino y El Egipcio. De hecho, se cree que Larbi era un nexo necesario para contactar con cualquiera de ellos. Fruto del seguimiento permanente que la policía ejercía sobre él desde 2002 se sabe que era partidario de hacer la yihad (guerra santa) en España y en Marruecos.
Los testigos protegidos S20-04-J-35 y S20-04-J-11 trabajaron con Mohamed Larbi Ben Sellam en el mercado de Chamberí. Según han contado, éste era “el cabecilla” y “líder espiritual” del grupo. Según el segundo testigo, tenía “una actitud muy agresiva” y sentía “odio” hacia la sociedad norteamericana; hablaba de la necesidad de apoyar “la causa palestina”, hasta el extremo de defender incluso los atentados suicidas. El primer testigo (aunque “con muchas dudas ya que ha transcurrido mucho tiempo” ha vinculado a Ben Sallam con otros miembros de la célula islamista (El Chino, Mohamed Oulad Akcha y Allekema Lamari, muertos en Leganés; y Said Berraj, en paradero desconocido). Según ha contado, Ben Sallam exigía a sus compañeros que se dejaran crecer la barba durante el Ramadán, cómo hacía él por ser “muy creyente”.
Después de los testigos S20-04-J-35 y S20-04-J-11, comparece S20-04-N-33, que tuvo relación también con Jamal Ahmidan, El Chino, muerto en el piso de Leganés.
Testigos: Conocidos y parientes de los acusados - Agnor - 13-03-2007
http://www.elpais.com/articulo/espana/miedo/cunado/traduccion/imposible/elpepuesp/20070313elpepinac_6/Tes
Quote:El miedo del cuñado y la traducción imposible
ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - Madrid - 13/03/2007
El testigo entra y se sienta donde nadie lo ve. Tiene miedo. En la pecera acristalada se encuentra su cuñado, Mouhannad Almallah, casado con su hermana, acusado de pertenecer a la célula terrorista que organizó el 11-M. Hay una cortina que protege al testigo de las miradas de los encarcelados. Pero Almallah, que ha venido de la cárcel con traje marrón, corbata de floripondios estampados y bufanda blanca, le va a reconocer en cuanto hable.
El fiscal comienza el interrogatorio. Entre el miedo, el nerviosismo, cierta tendencia a la digresión y su escasísimo español, las respuestas del testigo no se entienden bien. El fiscal debe afinar las preguntas, evitando las palabras difíciles y repitiéndolas en muchas ocasiones.
Hasta que se llega a una cuestión principal que no está dispuesto a simplificar. La que comprometía al cuñado. El fiscal marca las palabras:
- ¿Mouhannad Almallah dijo en alguna ocasión que quería volar las torres Kio? ¿Que no estaría tranquilo hasta que no se hubieran derribado?
El testigo dice que iba en un coche con Almallah por la plaza de Castilla. Pero no responde claramente. Tal vez no entiende la pregunta, o no sabe confeccionar la respuesta en español o, simplemente, se niega a responder de forma clara por miedo al cuñado de la corbata de flores que le escucha al otro lado de la cortina.
El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, cada vez más harto del galimatías, cortó:
-Responda en árabe. A partir de ahora responda en árabe.
El traductor le hizo la pregunta de las torres Kio en árabe pero el testigo siguió mudo. Daba la impresión de que fallaban los micrófonos. El juez compuso una monumental cara de cabreo y anunció: "Cinco minutos de descanso mientras se soluciona esto".
Cara de cabreo
A la vuelta, el juez, con la misma cara de cinco minutos antes, explicó que el testigo entendía aún menos el árabe clásico -lengua en la que se expresaba el traductor- que el español.
No es raro que un marroquí (país en el que se hablan tres dialectos) no entienda el árabe clásico, una lengua culta común a todos los países árabes, que se estudia en las escuelas, que se usa en la literatura y en determinados programas de televisión pero que no se habla en la calle.
Así que, a falta de traducción, el fiscal se vio obligado a repetir la pregunta clave en un español pronunciado muy despacio:
- ¿Dijo Mouhannad Almalah en alguna ocasión que no estaría tranquilo hasta que no se hubieran derribado las torres Kio? Responda sí o no, por favor.
En esta ocasión, el testigo pareció entender:
-Sí. Sí. Sí lo hizo, sí.
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