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¿Quién puede ser peon negro? - Flashman - 30-03-2007

A tenor de lo que está demostrando el juicio, que se etá detallando en el foro, esto es, los abrumadores testimonios, la aplastante sucesión de pruebas que barren inmisericordemente el ideario conspiranoico -dejando a Star Wars como un modelo de rigor científico-, la pura lógica del principio de la Navaja de Occam..., me lleva a preguntarme: ¿qué conduce a un grupo de personas aparentemente normales a preferir creer en la implicación criminal de policías, jueces, políticos, servicios secretos..., en una conspiración sin precedentes en la historia del mundo con el brutal y sangriento resultado que todos conocemos, antes que admitir que llevan meses y meses enfrascados en una gigantesca farsa orquestada al margen de los hechos y con un evidente interés político y económico? ¿A enrocarse todavía más en los desvaríos que llevan dos años difundiendo al tiempo que la cruda realidad les suelta una nueva bofetada? ¿Qué tipo de gente puede ser tan tenazmente impermeable a todo cuanto arruine sus hipótesis? Se me ocurren unos cuantos supuestos que quiero compartir con vosotros:

1) Ésta gente ya de por sí no era normal. Podemos estar hablando de outsiders, inadaptados, parias sociales que han encontrado en las teorías conspirativas un vehículo para dar forma a una permanente pose de rebeldía frente al poder establecido y que tan solo requería un altavoz mediático para terminar de eclosionar. Los mismos que apuntan a oscuros intereses como causantes del 11-S en Nueva York.

2) Pueden ser personas con exceso de tiempo libre que han encontrado desde sus casas un medio de focalizar sus horas muertas en un tema que les resulta apasionante y, además, les permite compartir experiencias con terceros, conocer gente y participar de una iniciativa en común.

3) Sumando los conceptos del inadaptado y del indolente sin iniciativa ni personalidad nos encontramos con personas deseosas de integrarse en la sociedad a través de un gregarismo mal entendido, necesitados de un sentimiento de pertenencia a un grupo, un colectivo, que les haga sentir que son parte de algo grande y ante el que siempre se muestran dispuestos a supeditar su individualidad.

4) El perfil ideológico es clave en éste asunto. Ciudadanos marcadamente de derechas cuando no directamente ultraderechistas, anhelantes de ver triturado al adversario político (a sus ojos, el enemigo) y que no muestran el menor pudor en mentir hasta el vómito si hace falta y proferir toda clase de infamias sobre quien sea necesario, incluidas sus otrora ensalzadas FyCSE. Es paradójico que Ricardo Sáez de Ynestrillas demuestre más sentido común cuando habla de Luis del Pino que muchos de sus potenciales correligionarios.

5) Votantes del PP con sentimiento de pérdida tras una inesperada derrota electoral en 2004. El trauma de ver cómo perdían unas elecciones que consideraban ganadas les lleva a engañarse a sí mismos en la medida que sea necesaria para evitar cuestionarse ellos y los motivos de fondo de ese fracaso electoral.

6) Inconscientes que se ven reflejados como actores en una suerte de perverso juego de rol, protagonistas de un entretenimiento colectivo del que han desligado toda referencia a la realidad de la tragedia del 11-M, que su subconsciente ha marginado como algo ajeno, como un estorbo que impide disfrutar del juego en toda su plenitud.

7) Personas de bien, gente honesta que se sumergió en las trampa urdida por Luis del Pino de buena fe, buscando aclarar sus sinceras dudas y que, tras dos años de escuchar soflamas se ven abducidos por la dinámica del movimiento cívico, o bien no disponen de la entereza moral suficiente para admitir ante su conciencia que han sido víctimas (y cooperantes) de una burda manipulación sobre la tumba de 192 personas. Con el agravante de haber puesto su granito de arena en el enriquecimiento de quien lo ha promovido todo.

8) Personas impresionables, de nula capacidad crítica y abonados a la información que difunden los medios de una única tendencia política. Entes fácilmente seducibles por una retórica engolada, víctimas propiciatorias de un sesgado lenguaje intencional que carga las tintas siempre en la misma dirección y que se cuida muy mucho de omitir todo aquello que cuestione sus disposiciones.

9) Individuos que, directa o indirectamente, esperan recoger algunas migajas de la incipiente relevancia televisiva de Luis del Pino.

10) Gente que busca obsesivamente el modo de hundir el Gobierno de Rodríguez Zapatero y aupar de nuevo al PP a La Moncloa.

Evidentemente, no podemos quedarnos con una sola categoría para inventariar a los peones; a buen seguro que muchos de ellos serían englobables en varias de ellas al mismo tiempo.


¿Quién puede ser peon negro? - morenohijazo - 31-03-2007

Muy bien, Flashman. He disfrutado leyéndote

Si te das cuenta, has descrito punto por punto a las personas-diana o personalidades más proclives a caer en las redes de una secta. Al que lo lea sin haber entrado nunca en contacto con Luis del Pino y los Peones, le parece increíble que gente del Punto 7) y 8), de buena fe, puedan caer y permanecer engañados tanto tiempo.

La respuesta es que en el blog de Luis del Pino no se admite la crítica. Todos los candidatos son sometidos a investigación antes de ser admitidos. La pertenencia a una corriente crítica es motivo de ser expulsado. Los únicos enlaces que aparecen en el blog son los afines a su línea de pensamiento, sin ser admitidos ni si quiera los tibios. Cuanto más conspirativo mejor, y no importa que se haya demostrado que casi toda la información es basura periodística. Se concede credibilidad a informes sin firma, cuyo contenido es imposible que haya sido redactado por una persona con el Graduado escolar (cuánto menos un comandante del Ejército, o un químico). No se reconoce nunca un error (mucho menos una equivocación, o mentira). Los comentarios no conspirativos no son citados para discutirlos, sino para desmentirlos sin argumentos falsables (sólo “están comprados” “filoetarras” “vendepatrias” o cosas así)

En el tablero de Luis del Pino, uno puede salirse si quiere (muchos entraron engañados porque parecía ofrecerse un blog de debate serio y huyeron espantados; algunos han recalado en las costas de los desiertos lejanos…) pero si no quiere (por ideología de ultraderecha, por pusilanimidad, por interés mediático a la par que medrático, que, cualquiera de las razones que de Flashman) tiene panem et circenses suficientes para vivir allí confortablemente. Se le nutre de suficientes argumentos (por descabellados que sean, si eres un adepto a Luis del Pino, tampoco te vas a poner a discutirlos) y emociones (sentimientos patrióticos, insultos, cuchufletas, incluso escarnios de las víctimas no adictas o de las enfermedades de los demás, para los más viles).