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Poesía - larean - 24-08-2007 Ya hay uno de libros, pero inevitablemente tiende hacia la narrativa. Así que... ESCRIBIENDO EL CURRÍCULUM ¿Qué hay que hacer? Presentar una instancia y adjuntar el curriculum. Sea cual fuere el tiempo de una vida el curriculum debe ser breve. Se ruega ser conciso y seleccionar los datos, convertir paisajes en direcciones y recuerdos confusos en fechas concretas. De todos los amores basta con el conyugal, los hijos: sólo los nacidos. Importa quién te conoce, no a quiénes conozcas. Viajes, sólo al extranjero. Militancia en qué, pero no por qué. Condecoraciones sin mencionar a qué méritos. Escribe como si jamás hubieras dialogado contigo mismo y hubieras impuesto entre tú y tú la debida distancia. Deja en blanco perros, gatos y pájaros, bagatelas cargadas de recuerdos, amigos y sueños. Importa el precio, no el valor. Interesa el título, no el contenido. El número del calzado, no hacia dónde va quien se supone que eres. Adjuntar una fotografía con la oreja visible: lo que cuenta es su forma, no lo que oye. ¿Qué oye? El fragor de las trituradoras de papel. Wislawa Szymborska Poesía - Opi - 24-08-2007 Después de las fiestas, Julio Cortázar Y cuando todo el mundo se iba y nos quedábamos los dos entre vasos vacíos y ceniceros sucios, qué hermoso era saber que estabas ahí como un remanso, sola conmigo al borde de la noche, y que durabas, eras más que el tiempo, eras la que no se iba porque una misma almohada y una misma tibieza iba a llamarnos otra vez a despertar al nuevo día, juntos, riendo, despeinados. Poesía - Opi - 24-08-2007 Aplastamiento de las gotas, Julio Cortázar Yo no sé, mirá, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana, se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga, ya es una gotaza que cuelga majestuosa y de pronto zup ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol. Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran, me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós. Poesía - Opi - 24-08-2007 Y para terminar, si quieren sentir letras hechas de carne, esto: Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí, para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender, coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca, y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos, el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua. Poesía - Opi - 26-08-2007 En tu sonrisa, Leopoldo Panero Ya empieza tu sonrisa, como el son de la lluvia en los cristales. La tarde vibra al fondo de frescura, y brota de la tierra un olor suave, un olor parecido a tu sonrisa, y a mover tu sonrisa como un sauce con el aura de abril; la lluvia roza vagamente el paisaje, y hacia adentro se pierde tu sonrisa, y hacia dentro se borra y se deshace, y hacia el alma me lleva, desde el alma me trae, atónito, a tu lado. Ya tu sonrisa entre mis labios arde, y oliendo en ella estoy a tierra limpia, y a luz, y a la frescura de la tarde donde brilla de nuevo el sol, y el iris, movido levemente por el aire, es como tu sonrisa que se acaba dejando su hermosura entre los árboles... Poesía - Lior - 27-08-2007 LA EXPLOSIÓN Yo sé que todo esto tiene un nombre: existirse. El amor no es el estallido, aunque también exactamente lo sea. Es como una explosiòn que durase toda la vida. Que arranca en el rompimiento que es conocerse y que se abre, se abre, se colorea como una ráfaga repentina que, trasladada en el tiempo, se alza, se alza y se corona en el transcurrir de la vida, haciendo que una tarde sea la existencia toda, mejor dicho, que toda la existencia sea como una gran tarde, como una gran tarde toda del amor, donde toda la luz se diría repentina, repebtina en la vida entera, hasta colmarse en el fin, hasta cumplirse y coronarse en la altura y allí dar la luz completa, la que se despliega y traslada como una gran onda, como una gran luz en que los dos nos reconociéramos. Toda la minuciosidad del alma la hemos recorrido. sí, somos los amantes que nos quisiéramos una tarde. La hemos recorrido, ese alma, minuciosamente, cada día sorprendiéndonos con un espacio más. Lo mismo que los enamorados de una tarde, tendidos, revelados, van recorriendo su cuerpo luminoso, y se absorben, y en una tarde son y toda la luz se da y estalla, y se hace, y ha sido una tarde sola del amor, infinita, y luego en la oscuridad se pierden, y nunca ya se verán, porque nunca se reconocerían... Pero esto es una gran tarde que durase toda la vida. Como tendidos, nos existimos, amor mío, y tu alma, transladada a la dimensiòn de la vida, es como un gran cuerpo que en una tarde infinita yo fuera reconociendo. Toda la tarde entera del vivir te he querido. Y ahora lo que allí cae no es el poniente, es sòlo la vida toda lo que allí cae; y e. ocaso no es: es el vivir mismo el que termina, y te quiero. Te quiero y esta tarde se acaba, tarde dulce, existida, en que nos hemos ido queriendo. Vida que toda entera como una tarde ha durado. Años como una hora en que he recorrido tu alma, descubriéndola despacio, como minuto a minuto. Porque lo que allí está acabando, quizá, sí, sea la vida. Pero ahora aquí el estallido que empezò se corona y en el colmo, en los brillos, toda estas descubierta, y fué una tarde, un rompiente, y el cenit y las luces en alto ahora se abren de todo, y aquí estás: ¡nos tenemos! Vicente Aleixandre Poesía - Lior - 27-08-2007 Del rigor de la ciencia En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal perfección que el mapa de una sola provincia ocupaba toda una ciudad, y el mapa del imperio, toda una provincia. Con el tiempo, esos mapas desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos adictas al estudio de la Cartografía, las generaciones siguientes entendieron que ese dilatado mapa era inútil y no sin impiedad lo entregaron a las inclemencias del sol y de los inviernos. En los desiertos del Oeste perduran despedazadas ruinas del mapa, habitadas por animales y por mendigos; en todo el país no hay otra reliquia de las disciplinas geográficas. Suárez Miranda: Viajes de varones prudentes, libro cuarto, cap. XIV, Lérida, 1658. Borges , troesma. Poesía - Lior - 28-08-2007 SONETO A LAURA Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra, y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo; y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra; y nada aprieto y todo el mundo abrazo. Quien me tiene en prisión, ni abre ni cierra, ni me retiene ni me suelta el lazo; y no me mata Amor ni me deshierra, ni me quiere ni quita mi embarazo. Veo sin ojos y sin lengua grito; y pido ayuda y parecer anhelo; a otros amo y por mí me siento odiado. Llorando grito y el dolor transito; muerte y vida me dan igual desvelo; por vos estoy, Señora, en este estado. Francesco Petrarca. Poesía - psique - 28-08-2007 muestra a Flora la brevedad de la hermosura para no malograrla La mocedad del año, la ambiciosa, vergüenza del jardín, el encarnado oloroso rubí, Tiro abreviado, también del año presunción hermosa; la ostentación lozana de la rosa, deidad del campo, estrella del cercado, el almendro, en su propia flor nevado, que anticiparse a los calores osa, reprehensiones so, ¡oh Flora!, mudas de la hermosura y la soberbia humana, que a las leyes de flor está sujeta. Tu edad se pasará mientras lo dudas: de ayer te habrás de arrepentir mañana, y tarde y con dolor serás discreta. Francisco de Quevedo. Poesía - urodonal - 29-08-2007 Sucede que me canso de ser hombre sucede que me canso de mi piel y de mi cara sucede que se me ha alegrado el día ¡coño! al ver al sol secándose en tu ventana tus bragas Robe Iniesta (ayudita de Neruda) |