04-03-2007, 17:30:33
Darane Vs RAMÓN FERNÁNDEZ RAÑADA (en La Nueva España)
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?...cia=498520
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?...cia=498520
Quote:Los teorizadores imaginativos del 11-MMe ha gustado mucho ese párrafo final. Ya es hora de que propongan su relato de hechos, empiezo a estar cansado del queremos saber y demás estupideces.
RAMÓN FERNÁNDEZ RAÑADA
Sobre el 11-M, tres aclaraciones y un ruego. Me refiero a un escrito de doña Carmen Quirós que contradice a otro firmado por mí en relación con determinados aspectos del 11 de marzo, y publicado en LA NUEVA ESPAÑA del domingo pasado.
El escrito, muy correcto y bien argumentado, muestra un elevado conocimiento del atentado del 11-M y una notable erudición al respecto, pero contiene, en mi opinión, un conjunto de errores e imprecisiones que invalidan la mayor parte de lo que en él se argumenta.
En lo que sigue realizaré su recensión. No deseo abusar de la hospitalidad de La Nueva España, por lo que me referiré sólo a los puntos principales, a trueque de dejar muchos aspectos por tratar.
Los puntos que deseo aclarar se refieren principalmente a la cantidad de explosivo contenida en las bombas, a ciertas consideraciones con respecto a la metralla empleada, y a algunos aspectos de los análisis cuantitativos realizados a los explosivos, tras lo que, en mi opinión, el escrito queda razonablemente desactivado. Tras ello realizaré un ruego que considero de la mayor importancia.
1. Sobre la cantidad de explosivo utilizado en los trenes. El error más grave consiste en decir que cada bolsa que explosionó contenía sólo un kilogramo de explosivo. Literalmente:
«La estimación de los expertos que analizaron los efectos en los vagones es de un kilo -cien gramos arriba o abajo- para el caso de que haya sido goma 2 ECO y un volumen inferior si se trataba de un explosivo de mayor potencia».
Eso no guarda relación alguna con la realidad: en el Informe Pericial Conjunto elaborado por dos TEDAX del Cuerpo Nacional de Policía y dos de la Guardia Civil, de fecha 11 de marzo de 2004, y a preguntas del juez Del Olmo sobre la cantidad de explosivo utilizado, los peritos judiciales afirman:
«... Del estudio realizado a partir de los efectos producidos en cada uno de los focos con sus propias peculiaridades, el resultado de los análisis químicos realizados, y la información obtenida de los artefactos neutralizados, se desprende que, aun siendo los efectos diferentes entre unos focos y otros, por las causas descritas anteriormente, las cargas explosivas de los artefactos del 11 de marzo estaban compuestas por, aproximadamente, DIEZ kilogramos de dinamita, salvo en los artefactos que explosionaron en el vagón número 4 del tren de la C/ Téllez y el de la estación de Santa Eugenia» (pág. 98 del Auto).
Con esto la cuestión queda, en mi opinión, suficientemente clara, dado que se trata de un informe judicial realizado por cuatro especialistas de los dos cuerpos con más experiencia en el tema, pero no estaría de más realizar algunas aclaraciones suplementarias por las razones que iremos viendo seguidamente.
Comenzaremos indicando que, si bien la señora Quirós no nos dice quiénes son los expertos a los que cita, no parece aventurado conjeturar que se refiere a determinadas leyendas urbanas publicadas inicialmente en los medios «Libertad Digital» y «El Mundo» y generalizadas posteriormente por la COPE y otros.
En ellas los teóricos de la conspiración han ido cambiando sucesivamente la naturaleza que, en su opinión, tendría el explosivo utilizado, pasando inicialmente desde la gelatina dinamita al RDX casero fabricado a partir de metenamina, posteriormente al C-4, luego al SEMTEX, más tarde a dinamita en cuya composición figurara la nitroglicerina y, finalmente, al Titadyne robado por ETA, que es el que parece gozar de sus favores actualmente. O sea, cualquier cosa menos goma 2 ECO.
Pues bien: durante la fase comprendida entre el RDX al SEMTEX los autores teorizaron en los medios citados que el explosivo utilizado tendría tal fuerza que un fragmento del tamaño de un paquete de cigarrillos podría producir los resultados de una de las bombas del 11-M. Esta teoría permitía orillar los problemas de mano de obra que, de otra manera, aquejarían a los etarras si intentaran una operación de tal envergadura. En sus propias palabras:
«... Si se utilizó C-4 o algún otro explosivo similar, la logística de los ataques fue mucho más sencilla de lo que pensábamos, porque no hace falta acarrear doce mochilas por los trenes. Cada una de esas diez bombas que estallaron en los trenes debía de tener el tamaño aproximado de un paquete de tabaco, porque los llamados "altos explosivos" o "explosivos militares" tienen un poder detonador mucho mayor que la dinamita».
Lamentablemente para los imaginativos teorizadores las cosas son muy diferentes:
En efecto: la capacidad destructora de un explosivo cualquiera se expresa internacionalmente mediante un coeficiente que la compara con la del TNT o trinitrotolueno considerado como unidad. El coeficiente del RDX puro debe de andar por 1,60 y el del C-4 es algo menor, del orden de 1,45. Las dinamitas comerciales en buen estado pueden a su vez andar por el 0,65 a 0,85. Consecuentemente, puede estimarse entre 4,5 y 5 kg el peso de C-4 que podría producir unos resultados equivalentes a los de 10 kg de goma 2 nueva y a 20 kg de Titadyne añejo, con tres años de antigüedad.
En todo caso ya nadie discute más que entre goma 2 -de la que se requerirían, según los TEDAX, 10 kg por bomba- y Titadyne con tres años de antigüedad. Mantengo que, de ser este último material el utilizado, se habría notado con toda seguridad su presencia comparando sus efectos con los de la bomba cargada de goma 2 y explosionada en Atocha por los TEDAX, cosa que no ha sucedido.
2. Sobre metralla, tornillería y ETA. Mi contradictora dice que ETA utiliza sólo metralla en contadas ocasiones. Por supuesto. Los datos que yo aporté en mi escrito anterior y que ahora complementaré con otros nuevos estaban destinados simplemente a mostrar que la razón de que, en un primer momento, los TEDAX pensaran que no se había utilizado metralla consiste en que están acostumbrados a un escenario -los atentados de ETA- en que o no hay metralla o la hay en una proporción enormemente superior a la utilizada por los islamistas.
Los datos que yo aporté están calculados por mí mismo a partir de una base de datos que poseo sobre ETA en la que guardo información sobre 2.045 acciones, de entre ellas 755 utilizando bombas, 81 bombas lapa, 54 paquetes bomba y 149 coches bomba.
Seleccioné de la tabla 40 acciones en que constaban tanto el empleo de metralla como la proporción existente entre metralla y explosivo, obteniendo una media de 1,310 kg metralla/kg de explosivo entre 1978 y 1988 y 1,520 kg de metralla/kg de explosivo entre esa última fecha y el 18 de febrero de 2003, que es, en lo que conozco, la última vez en que ETA empleó metralla.
Frente a ello la bolsa de Vallecas tenía solo 62 gramos/kg de explosivo, es decir, una proporción veinticuatro veces más baja.
Esto es relevante en nuestro caso ya que en Autos consta efectivamente la deposición de un TEDAX que dice literalmente:
«Que no recogió metralla ni apreció que hubiera a la vista metralla incrustada en las partes del vagón. Que por su experiencia y por los efectos que provocó no cree que llevara metralla, aunque en un tanto por ciento elevado lo podría asegurar, aunque si la metralla es escasa no se puede apreciar».
A ello se debe mi referencia a ETA. Los TEDAX están acostumbrados a apreciar la metralla a simple vista en bombas de ETA y no apreciaron nada porque ésta era muy escasa, pero análisis posteriores más detallados probaron la presencia de metralla del tipo de la contenida en la bolsa de Vallecas y ello sin género de dudas.
En cuanto a que los clavos y tornillos de la bolsa de Vallecas estuvieran relucientes en contra de lo que sucede con los ahora analizados y que son iguales que esos clavos de acero con remache superior redondo que tenemos todos en casa para hacer chapuzas, remito a mi contradictora a la lectura de las páginas 120 a 126 del Auto en que se describen los catorce tipos de clavos y tornillos, incluidos, por cierto, diversos tipos de cabeza. Por supuesto, los contenidos en la bolsa que no explosionó estaban relucientes, pero no así los recogidos en las estaciones, los cuales se encontraban medio deshechos. Reproduzco aquí lo que dice el Auto con respecto a los encontrados en el vagón 4 de Atocha. (pág.122 del Auto).
«ESTACIÓN DE ATOCHA, vagón 4: 4 tornillos deformados con las características del modelo A. Restos del cuerpo de tres tornillos con las características del modelo A. 1 tornillo con las características del modelo B. Restos del cuerpo de un tornillo con las características del modelo B. 1 clavo deformado con las características del modelo C. Restos de tres clavos, que han perdido la cabeza, con las características del modelo C. 1 clavo deformado, con las características del modelo D».
3. Sobre análisis cuantitativos en relación con el informe provisional. La señora Quirós me obsequia con unos listados de componentes reproducidos de los análisis cualitativos realizados en el Informe Pericial Provisional a partir de las muestras recogidas en distintos orígenes y que, comparados entre sí, presentan ocasionales bailes de componentes, apareciendo o desapareciendo alguno.
Ello es irrelevante. Parte del asunto -el referente al DNT- ha quedado aclarada ya tras la publicación de mi artículo y, por cierto, en los términos que en él se proponían. En cuanto al resto defiendo que quedará perfectamente claro cuando se disponga del análisis cuantitativo definitivo.
Para comprender mejor la cuestión déjeseme comenzar invitando a mi contradictora a leer la etiqueta de una botella de agua mineral y espigar entre los componentes en ella indicados. Si lo hace podrá horrorizarse al ver aparecer un listado en que no son infrecuentes oligoelementos que en proporción de pocos gramos le causarían graves sufrimientos o, incluso, la propia muerte. Así, por ejemplo, el agua de Borines tiene de media 5,5 mg de sulfatos por litro.
Puede, sin embargo, beberla con tranquilidad porque en todos los casos se trata de cantidades suficientemente reducidas como para que Sanidad considere que no suponen riesgo alguno para la salud.
Es decir: los análisis detectan tanto más componentes cuanto más exactos son: lo relevante es que, por ejemplo, el DNT aparezca en ellos en proporciones inferiores como media a 1 parte por 20.000, lo que prueba que no es un componente del explosivo, sino una impureza.
Y en ese sentido generalizo ahora mi anterior conjetura sobre el DNT ampliándola al resto de los componentes del explosivo y ello en los siguientes términos: cuando se disponga del Informe Cuantitativo Definitivo se verá que es plenamente compatible con la composición de la goma 2 ECO y similar tanto a la muestra proveniente de Mina Conchita como a los resultados de los análisis del explosivo de la «operación Pípol».
En ese momento deberán ustedes inventarse nuevos argumentos. A ese respecto recomiendo que abandonen desde ya el primer razonamiento de urgencia avanzado por el diario «El Mundo» sobre que las muestras guardadas por la Audiencia Nacional no tienen restos de DNT y sí las controladas por el malvado Sánchez Manzano, lo que sería indicio de una manipulación en el segundo caso.
De suceder lo inverso -DNT sólo en las muestras custodiadas por la Audiencia Nacional- uno podría sospechar que un hombre tan malvado empleara acetona -que efectivamente es un disolvente muy efectivo del DNT- para hacer desaparecer las muestras del mismo, pero parece excesivo imaginarlo inyectando cuidadosamente microgramos de DNT en las muestras bajo su control, máxime tratándose de un compuesto que, después de todo, no es componente de la goma 2 ECO, por lo que no le hace ninguna falta.
4. Finalmente: un ruego. La señora Quirós acaba su escrito diciendo:
«Lo siento, señor Fernández Rañada. Con el simple análisis de los datos que ofrece usted en su artículo, no hay elementos suficientes para afirmar ni para descartar a ETA».
Por una vez estoy totalmente de acuerdo con mi contradictora. Una jurista como ella sabe que no es la inocencia sino la culpabilidad la que debe ser demostrada y, a ese respecto, reconozco que no puedo demostrar que los autores no hayan sido etarras, alienígenas o emigrantes provenientes del altiplano boliviano. Lo que sí puedo es decir que ustedes no han aportado un solo indicio de la participación de ETA, más allá de cuestiones del tipo de que «alguien ha dicho que alguien le contó que otra persona tenía cara de etarra» y cosas por el estilo.
En estas condiciones creo que, transcurridos casi tres años desde el 11-M, ya va siendo hora de que su plataforma esboce de una vez su versión completa de los hechos, alternativa a la que figura particularizadamente descrita en el Sumario Judicial, en forma que pueda ser sometida a controversia pública.
Cuando esto suceda tengo verdadera curiosidad en ver cómo en ella se concreta la colaboración en el atentado entre miembros del CNI, los GEO, Policía Científica, Altos Mandos policiales nombrados por el PP, la juez Le Vert, la fiscalía asturiana, la Policía de Avilés, los servicios secretos marroquíes, elementos, incontrolados o no, del PSOE, incluido el perverso Rubalcaba, y tantos otros.
Ramón Fernández Rañada, arquitecto, es un estudioso del fenómeno del terrorismo. Posee una base de datos con más de 2.000 atentados de ETA analizados.

