04-12-2006, 10:04:09
Su visión es algo diferente, más internacional si cabe. Apunta a los servicios secretos marroquís como ejecutores y a los servicios secretos franceses como instigadores. ETA no aparece. Pruebas no presenta ni una, pero claro, si no ya no sería una teoría conspirativa ¿no?
La notícia de El Confidencial aquí
La notícia de El Confidencial aquí
Quote:La respuesta que Mohamed VI recibió de París fue esta: “Es ahora o nunca cuando hay que actuar para oponerse a la penetración española en Marruecos”.
El veterano periodista asegura que Chirac “prodigó varios consejos” al rey de Marruecos, para añadir que “a continuación se puso en marcha una estrategia para alcanzar este objetivo”. ¿Incluyó esa estrategia la conveniencia, tal vez la necesidad -si nos atenemos al imperioso discurso del galo- de echar del Gobierno de España al Partido Popular? ¿Mediante qué mecanismos? Siempre según Cembrero, “la fuente de esta información es Taieb Fassi-Firhi, número dos de la diplomacia marroquí, aunque su verdadera ocupación es la de dirigir la política exterior alauita.
Copio textualmente de El País: “Sus reflexiones íntimas sobre las relaciones con España, y las de otros dos altos cargos marroquíes -Ahmed el Harchi, entonces jefe de la inteligencia exterior, y Noureddin Benbrahim, número dos de la policía secreta- figuran en una nota de cuatro folios elaborada en octubre de 2002 por la antena en Rabat de la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE), el principal servicio secreto francés”.
“Este y otros documentos de la inteligencia francesa sobre Marruecos serán desvelados en un libro, Quand le Maroc sera islamiste (Cuando Marruecos sea islamista, editorial La Découverte), escrito por los periodistas Catherine Graciet y Nicolas Beau, que se presentará el 7 de diciembre”. Es evidente que nos hallamos ante una pieza informativa de enorme importancia para conocer lo que ocurrió de verdad el 11-M y para intuir quiénes fueron los verdaderos responsables, los autores intelectuales, de la masacre, lo cual no hace sino agrandar la estupefacción que produce constatar el escaso, por no decir nulo, eco que la información de Cembrero ha tenido en nuestro país, incluso entre gente que lleva años enredada en teorías conspirativas, alguna de ellas ciertamente pintoresca.
