13-03-2007, 21:03:11
Escudier:
El juego de los barquitos: Agua para la Fiscalía
La declaración de los testigos protegidos que reconocieron a los autores materiales de los atentados ha sido para la Fiscalía un inesperado calvario. Ha habido cambios de declaración, reconocimientos inesperados y exculpaciones sorprendentes. Es imposible que todos estén lo cierto, salvo que Zougam tenga el donde la ubicuidad y haya podido estar casi al mismo tiempo en tres trenes distintos: en San Fernando de Henares o Coslada dejando una mochila bajo el asiento que ocupaba, cambiando de vagón entre ambos puntos y con una bolsa al hombro en el tren que estalló en Santa Eugenia, y bajándose sin bultos en Entrevías, tres estaciones más allá.
Si la Fiscalía hubiera simulado jugar a los barquitos con los testigos protegidos, ésta sería la secuencia:
A-27: AGUA. El testigo reconoce sin duda alguna a Zougam como la persona que se sentó junto a él en el piso de arriba del tren que estalló en El Pozo. El terrorista se bajó en alguna estación anterior a Vicálvaro, dejando una bolsa bajo la butaca. La declaración concuerda con el informe de los Tedax, que estima que la explosión se produjo en la parte superior del tren, pero contradice su versión del 15 de marzo de 2004, en la que había manifestado que tanto él como Zougam se sentaron en el piso de abajo.
B-78: AGUA. La testigo, que resultó gravemente herida en los atentados, había reconocido en dos ocasiones -el 23 de marzo y el 2 de abril- al acusado Basel Ghayoun como unos de los terroristas. Hoy ha llegado y ha dicho lo siguiente: “Hace poco he encontrado un libro y ahí está la foto del chico que estaba en el tren y esa foto creo que no la he visto antes”. La testigo protegida B-78 sacó el libro y al fiscal Javier Zaragoza le cambió la cara porque una de las principales prueba de cargo contra Ghayoun se derrumbaba con estrépito. Ha insistido en que el chico al que había reconocido con anterioridad era demasiado blanco. La foto que aporta ahora corresponde a Daoud Ouhnane, un argelino al que se considera autor material de los atentados y que está huido.
X-11: AGUA. La testigo vio bajar a Zougam en la estación de Entrevías, quien se le acercó para preguntarle si la próxima estación era Atocha. Ella tomó el siguiente tren, el que hizo explosión en la calle Téllez. ¿Problema? Sólo uno: en la declaración que había realizado el 13 de octubre de 2004 en comisaría y en la posterior rueda de sospechosos había reconocido a Abdelmajid Bouchar, como el joven con el que se había topado.
H-19: AGUA. El testigo había confesado haber visto en el estacionamiento de Alcalá de Henares a las 6.45 horas del 11 de marzo a tres sospechosos con varias mochilas junto a una furgoneta Renault Kangoo. Hoy en vez de reconocer tres fotos, ha seleccionado cuatro: Driss Chebli, Mohamed Haddad, Hamid Ahmidan y Jamal Zougam. A éste último era la primera vez que lo mencionaba. De la Kangoo nunca más se supo. Según ha explicado, había muchos coches como para recordar exactamente junto a cuál se encontraban.
C-65: TOCADO. La testigo mantiene sin ningún género de dudas que la persona que le dio un empellón en el hombro con una mochila y después casi derriba a un joven que leía un libro al tratar de cambia de vagón entre San Fernando y Coslada era Jamal Zougam. Le miró a la cara a conciencia porque le extrañó que fuera tan maleducado y no pidiera perdón. La mujer ha acabado llorando al recordar la explosión en Santa Eugenia.
J-70: TOCADO. Declara una conocida de C-65, que reafirma lo testificado por la anterior. Ni ella ni C-65 habían visto en la Prensa la foto de Jamal Zougam, al que reconoció como la persona morena con labios y nariz grandes que cambió de vagón, mochila al hombro. Ambas coinciden en el color de la bolsa: azul clara.
R-10: AGUA. El testigo no ha comparecido porque, al parecer, se ha marchado a Rumanía. El Tribunal acuerda remitir oficio a policía de fronteras para que informe de su paradero.
El juego de los barquitos: Agua para la Fiscalía
La declaración de los testigos protegidos que reconocieron a los autores materiales de los atentados ha sido para la Fiscalía un inesperado calvario. Ha habido cambios de declaración, reconocimientos inesperados y exculpaciones sorprendentes. Es imposible que todos estén lo cierto, salvo que Zougam tenga el donde la ubicuidad y haya podido estar casi al mismo tiempo en tres trenes distintos: en San Fernando de Henares o Coslada dejando una mochila bajo el asiento que ocupaba, cambiando de vagón entre ambos puntos y con una bolsa al hombro en el tren que estalló en Santa Eugenia, y bajándose sin bultos en Entrevías, tres estaciones más allá.
Si la Fiscalía hubiera simulado jugar a los barquitos con los testigos protegidos, ésta sería la secuencia:
A-27: AGUA. El testigo reconoce sin duda alguna a Zougam como la persona que se sentó junto a él en el piso de arriba del tren que estalló en El Pozo. El terrorista se bajó en alguna estación anterior a Vicálvaro, dejando una bolsa bajo la butaca. La declaración concuerda con el informe de los Tedax, que estima que la explosión se produjo en la parte superior del tren, pero contradice su versión del 15 de marzo de 2004, en la que había manifestado que tanto él como Zougam se sentaron en el piso de abajo.
B-78: AGUA. La testigo, que resultó gravemente herida en los atentados, había reconocido en dos ocasiones -el 23 de marzo y el 2 de abril- al acusado Basel Ghayoun como unos de los terroristas. Hoy ha llegado y ha dicho lo siguiente: “Hace poco he encontrado un libro y ahí está la foto del chico que estaba en el tren y esa foto creo que no la he visto antes”. La testigo protegida B-78 sacó el libro y al fiscal Javier Zaragoza le cambió la cara porque una de las principales prueba de cargo contra Ghayoun se derrumbaba con estrépito. Ha insistido en que el chico al que había reconocido con anterioridad era demasiado blanco. La foto que aporta ahora corresponde a Daoud Ouhnane, un argelino al que se considera autor material de los atentados y que está huido.
X-11: AGUA. La testigo vio bajar a Zougam en la estación de Entrevías, quien se le acercó para preguntarle si la próxima estación era Atocha. Ella tomó el siguiente tren, el que hizo explosión en la calle Téllez. ¿Problema? Sólo uno: en la declaración que había realizado el 13 de octubre de 2004 en comisaría y en la posterior rueda de sospechosos había reconocido a Abdelmajid Bouchar, como el joven con el que se había topado.
H-19: AGUA. El testigo había confesado haber visto en el estacionamiento de Alcalá de Henares a las 6.45 horas del 11 de marzo a tres sospechosos con varias mochilas junto a una furgoneta Renault Kangoo. Hoy en vez de reconocer tres fotos, ha seleccionado cuatro: Driss Chebli, Mohamed Haddad, Hamid Ahmidan y Jamal Zougam. A éste último era la primera vez que lo mencionaba. De la Kangoo nunca más se supo. Según ha explicado, había muchos coches como para recordar exactamente junto a cuál se encontraban.
C-65: TOCADO. La testigo mantiene sin ningún género de dudas que la persona que le dio un empellón en el hombro con una mochila y después casi derriba a un joven que leía un libro al tratar de cambia de vagón entre San Fernando y Coslada era Jamal Zougam. Le miró a la cara a conciencia porque le extrañó que fuera tan maleducado y no pidiera perdón. La mujer ha acabado llorando al recordar la explosión en Santa Eugenia.
J-70: TOCADO. Declara una conocida de C-65, que reafirma lo testificado por la anterior. Ni ella ni C-65 habían visto en la Prensa la foto de Jamal Zougam, al que reconoció como la persona morena con labios y nariz grandes que cambió de vagón, mochila al hombro. Ambas coinciden en el color de la bolsa: azul clara.
R-10: AGUA. El testigo no ha comparecido porque, al parecer, se ha marchado a Rumanía. El Tribunal acuerda remitir oficio a policía de fronteras para que informe de su paradero.
