26-03-2007, 17:33:27
8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
Tmbién Fernando Múgica es un hacha del tema. En sus artículos suele gustar de incluir detalles interiores que dan trama al episodio y gustan a la gente, como relatar lo que síntió el personaje, aunque éste no lo haya contado, o incluso haya muerto, y por tanto nadie pueda saberlo.
un ejemplo de cómo construye pasito a pasito una teoría que dota de verosimilitus es su artículo Los agujeros negros del 11-M refutado por Manel
Manel en Hispalibertas
Todo el artículo es así, pero como no podemos ponerlo todo, sólo incluiré
Más curioso aún, mientras Múgica exige de ellos que tengan nervios de nitrógeno líquido, otros consopiracionistas se empeñan por su lado en demostrar que estos sujetos eran medio analfabetos que no sabían ni encender un teléfono móvil
Tmbién Fernando Múgica es un hacha del tema. En sus artículos suele gustar de incluir detalles interiores que dan trama al episodio y gustan a la gente, como relatar lo que síntió el personaje, aunque éste no lo haya contado, o incluso haya muerto, y por tanto nadie pueda saberlo.
un ejemplo de cómo construye pasito a pasito una teoría que dota de verosimilitus es su artículo Los agujeros negros del 11-M refutado por Manel
Manel en Hispalibertas
Todo el artículo es así, pero como no podemos ponerlo todo, sólo incluiré
Quote:Zougam no se comporta, tras el 11-M, con lógica. Seis días antes del atentado deja su pista en una llamada telefónica a Abu Dahdah, el presunto jefe de la célula española de Al Qaeda implicado en el sumario del juez Garzón sobre el 11-S. Es como encender un letrero luminoso.Curioso que a Múgica le parezca un "agujero negro" que los terroristas no se comporten como, según él, debe comportarse un terrorista, que se pongan nerviosos, que duden, que no sigan el "Manual del Perfecto terrorista"
Después de los atentados, sabe por las informaciones de la radio que han encontrado una mochila con una de las bombas del tren sin explotar y que hay un móvil con una tarjeta, la que presuntamente vendió él. No le entra el pánico. Sigue su vida normal y espera a que, inevitablemente, vengan a por él. No es lógico para alguien que teóricamente está metido en una célula integrista que pretende seguir atentando en Madrid y que por tanto, aunque sólo fuera por razones operativas, no puede permitirse el lujo de dejarse pillar.
Más curioso aún, mientras Múgica exige de ellos que tengan nervios de nitrógeno líquido, otros consopiracionistas se empeñan por su lado en demostrar que estos sujetos eran medio analfabetos que no sabían ni encender un teléfono móvil
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
