01-04-2007, 10:06:58
Quote:El juicio sobre el 11-M se libera de la teoría de la conspiración
Los autores de declaraciones que han alentado las sospechas sobre la participación de ETA en la masacre se han echado atrás al verse en el tribunal
P. ALLENDESALAZAR/MADRID
En un juicio penal es ley que los protagonistas del proceso defiendan posiciones enfrentadas. Así ocurre en la vista abierta contra los procesados por el 11-M, en cuyas primeras 21 jornadas el tribunal han constatado sin embargo una coincidencia: todos los testimonios coinciden en que no fue ETA. Los acusados niegan cualquier responsabilidad y rechazan toda vinculación a esa banda terrorista.
Los testigos de la masacre desconocen dato alguno que pueda alimentar la pista etarra, y los investigadores policiales descartan cualquier participación de la organización vasca en la masacre. Tres años blandida como espada de Damocles contra la investigación policial y judicial, y en apenas mes y medio de juicio la teoría de la conspiración se esfuma.
Los procesados tiene derecho legal a mentir en el juicio, pero sonaron muy sinceros sus intentos de descartar toda relación con la banda vasca. «¿Cómo voy a tener relación con ETA, si ni siquiera hablo español?», se cuestionó un perplejo Hassan el Haski. Una de las difusas bases en que los conspirativos han apoyado su cambiante teoría es el ácido bórico que apareció en su casa, porque consideran sospechosa que esta sustancia, de venta en droguerías para matar cucarachas o higiene personal, apareciese en 2001 en un piso franco etarra.
Más revelador resultó el cambio de sentido que imprimieron Rafá Zouhier y Emilio Suárez Trashorras a sus declaraciones. Sentarse en el banquillo y olvidar las incriminaciones del pasado fue todo uno. «ETA no tuvo nada que ver con los atentados», proclamó el histriónico confite. El asturiano, en cambio, ratificó que Jamal Ahmidan, El Chino, le comentó, pocos días después de que atraparan a los etarras de la caravana de la muerte, que acababan de detener a dos amigos suyos. Introdujo, eso sí, un matiz crucial: pudo tratarse de un «malentendido», porque el nombre de la organización terrorista vasca no surgió en ningún momento de la conversación.
No fueron los únicos a los que sentarse frente al tribunal les afinó la memoria. El confidente Lavandera, pieza clave de los medios conspirativos para relacionar la trama asturiana con ETA, confirmó que el acusado Antonio Toro le dijo tres años antes de los atentados que mantenía relaciones con los terroristas vascos. Pero, una vez más, el juicio llevó a un declarante a realizar precisiones que antes juzgaba innecesarias: «Creo que fue un alarde, una chiquillada».
Precisiones de confidente
Otro soplón, un imán que desde 2001 dio chivatazos sobre tramas islamistas, llegó al juicio con el firme propósito de llevarse por delante a la unidad de antiterrorismo islámico de la Policía, aunque para ello tuvo que rectificar tres años de declaraciones. Cartagena afirmó que informó de que Juan José Rego Vidal, condenado por intentar matar al Rey en Baleares, proporcionó en la cárcel un listado de teléfonos de etarras a Mohamed Achraf, acusado de intentar volar con un atentado suicida la Audiencia Nacional.
También relató que en una reunión en que estaba presente el huido Saed Berraj se planteó la posibilidad de comprar explosivos a los terroristas vascos. Su intento de sembrar sombras se vio desbaratado por su mayor rival dialéctico: él mismo. «¿Qué relación tuvo ETA en el 11-M?», trató de sonsacarle una acusación alineada con la conspiración. «Yo creo que ninguna», reconoció sin ningún empacho el confidente.
