15-04-2007, 17:16:45
Jeje, si algo hay que reconocerle al Sr. Ramírez es su arte para la insidia y las medias palabras.
Dice Ramírez al comienzo de su epístola dominical, refiriéndose a la supuesta conversación mantenida con el Sr. Rodríguez Zapatero la noche del 11-M:
¿Quiere hacernos creer el Sr. Ramírez que después de la que ha caído y de la tabarra que llevan dando él y su periódico desde hace tres años a cuenta de la supuesta participación etarra en los atentados del 11-M, se ha dado ahora, precisamente ahora, de la “enorme relevancia informativa” de esa supuesta conversación? ¿Nos toma por tontos?
Caso de ser cierta, la publicación de lo hablado en esa conversación privada refleja la desesperada situación del Sr. Ramírez cuando, entre traicionar la confianza de tan distinguido interlocutor y la necesidad de añadir más madera al mustio fuego de la conspiranoia, opta por esto último por encima de las consecuencias que dicha conducta tendrá en las relaciones de su periódico con el Gobierno y el Partido Socialista.
El asunto de los supuestos suicidas había quedado relegado al desacredito de la Cadena SER. Con la proximidad de las elecciones vuelve a retomarse como prueba de la conspiración urdida para desalojar al Partido Popular del poder.
A señalar la sutileza insidiosa del Sr. Ramírez. Si bien asegura que el “guión según el cual entre la furgoneta de Alcalá y la mochila de Vallecas debían aparecer los restos de terroristas suicidas” era conocido y tal vez pergeñado por “alguien en el seno de las Fuerzas de Seguridad”, tiene buen cuidado en sacar al actual presidente del gobierno de dicho conocimiento. Zapatero sería, a decir de Ramírez, otra víctima del engaño de ese “alguien” que movía los hilos en la sombra con milimétrica precisión:
Si es lógico que el Sr. Ramírez deje al Sr. Zapatero fuera del maquiavélico devenir de los acontecimientos de aquellos días por elemental prudencia, la exclusión del principal beneficiario de la conjura complica aún si cabe la explicación racional de los sucedido.
Conocemos la hipótesis nunca demostrada de la colaboración entre etarras e islamistas, pero ni unos ni otros pudieron colocar la Kangoo vacía y luego llenarla en dependencias policiales, ni plantar la mochila de Vallecas en el IFEMA o en la comisaría del Puente de Vallecas, ni ocultar los análisis de los focos de las explosiones el día 11 de marzo, ni ordenar desguazar los trenes, ni plantar el Skoda Fabia en Alcalá tres meses después de los atentados, ni suicidar a los islamistas en el piso de Leganés.
¿Quién se encargó de todo esto a espaldas del Gobierno y del líder de la Oposición?
Ramírez insiste en la cantinela de que la extrema complejidad de los atentados no está al alcance de los procesados ni de los suicidas de Leganés:
Para explicar la presunta colaboración entre etarras e islamistas el Sr. Ramírez alega la doctrina del qui prodest. ETA urdió los atentados para colocar en el poder a los socialistas más proclives a llegar a acuerdos con ellos. Aceptable o no esta hipótesis, lo cierto es que la investigación de los atentados no ha descubierto ninguna colaboración operativa entre los dos terrorismos.
Lo que no nos explica el Sr. Ramírez es el beneficio que ese “alguien en el seno de las Fuerza de Seguridad”, esa Mano Negra omnipotente y omnisciente que movió los hilos aquellos aciagos días de marzo obtuvo por organizar aquella filigrana conspirativa que haría enrojecer de envidia al mismísimo Maquiavelo. El beneficio debe ir en proporción a los enormes riesgos asumidos. A ver si un domingo de estos nos lo cuenta.
Dice Ramírez al comienzo de su epístola dominical, refiriéndose a la supuesta conversación mantenida con el Sr. Rodríguez Zapatero la noche del 11-M:
Quote:Esta semana, repasando más de tres años después la transcripción de las notas que, con bastante detalle, tomé sobre la marcha, me he dado cuenta de su enorme relevancia informativa y de mi obligación de divulgarlas sin esperar a incluirlas en un hipotético futuro libro.Supongamos es cierto que tomó esas notas. Supongamos que después de tomadas se haya molestado en trascribirlas ¿para qué?. Supongamos que las notas reflejan la realidad de aquella supuesta conversación. Supongamos que todo eso es cierto. Vale.
¿Quiere hacernos creer el Sr. Ramírez que después de la que ha caído y de la tabarra que llevan dando él y su periódico desde hace tres años a cuenta de la supuesta participación etarra en los atentados del 11-M, se ha dado ahora, precisamente ahora, de la “enorme relevancia informativa” de esa supuesta conversación? ¿Nos toma por tontos?
Caso de ser cierta, la publicación de lo hablado en esa conversación privada refleja la desesperada situación del Sr. Ramírez cuando, entre traicionar la confianza de tan distinguido interlocutor y la necesidad de añadir más madera al mustio fuego de la conspiranoia, opta por esto último por encima de las consecuencias que dicha conducta tendrá en las relaciones de su periódico con el Gobierno y el Partido Socialista.
Quote:Pero de lo transcrito también se deduce, a la luz de todos los indicios acumulados desde entonces, que alguien en el seno de las Fuerzas de Seguridad conocía un guión según el cual entre la furgoneta de Alcalá y la mochila de Vallecas debían aparecer los restos de terroristas suicidas como definitiva marca de la casa del integrismo islamista. Mi única duda es si, además de conocer el guión, ese alguien había contribuido también a pergeñarlo.¿A qué “indicios acumulados” se refiere? No lo dice, la insidia reside precisamente en la indefinición.
El asunto de los supuestos suicidas había quedado relegado al desacredito de la Cadena SER. Con la proximidad de las elecciones vuelve a retomarse como prueba de la conspiración urdida para desalojar al Partido Popular del poder.
A señalar la sutileza insidiosa del Sr. Ramírez. Si bien asegura que el “guión según el cual entre la furgoneta de Alcalá y la mochila de Vallecas debían aparecer los restos de terroristas suicidas” era conocido y tal vez pergeñado por “alguien en el seno de las Fuerzas de Seguridad”, tiene buen cuidado en sacar al actual presidente del gobierno de dicho conocimiento. Zapatero sería, a decir de Ramírez, otra víctima del engaño de ese “alguien” que movía los hilos en la sombra con milimétrica precisión:
Quote:A juzgar por las nuevas conversaciones que mantuvimos durante los días siguientes no me cabe ninguna duda de que Zapatero creía a pies juntillas lo de los kamikazes. Incluso el domingo mientras yo volvía de votar me dijo que tenía datos de que se habían encontrado restos de hasta tres suicidas y que el tiempo lo demostraría. Lo que yo recuerdo no era, como sugirió el PP en la Comisión de Investigación, la actitud de quien está intoxicando a un periodista, sino el prurito de probar que tenía mejores fuentes de información que yo.Es lógico, una cosa es defraudar la confianza del actual presidente de Gobierno publicando por oportunismo político el contenido de una supuesta conversación privada y otra acusarle de ser actor consciente de ese diabólico “guión” de cuya existencia no tiene más pruebas que las patrañas que han ido vertiendo los medios conspiracionistas y él mismo a lo largo de los tres últimos años.
Si es lógico que el Sr. Ramírez deje al Sr. Zapatero fuera del maquiavélico devenir de los acontecimientos de aquellos días por elemental prudencia, la exclusión del principal beneficiario de la conjura complica aún si cabe la explicación racional de los sucedido.
Conocemos la hipótesis nunca demostrada de la colaboración entre etarras e islamistas, pero ni unos ni otros pudieron colocar la Kangoo vacía y luego llenarla en dependencias policiales, ni plantar la mochila de Vallecas en el IFEMA o en la comisaría del Puente de Vallecas, ni ocultar los análisis de los focos de las explosiones el día 11 de marzo, ni ordenar desguazar los trenes, ni plantar el Skoda Fabia en Alcalá tres meses después de los atentados, ni suicidar a los islamistas en el piso de Leganés.
¿Quién se encargó de todo esto a espaldas del Gobierno y del líder de la Oposición?
Ramírez insiste en la cantinela de que la extrema complejidad de los atentados no está al alcance de los procesados ni de los suicidas de Leganés:
Quote:Si algo han puesto de relieve los interrogatorios a los acusados y testigos es que ni los fallecidos en Leganés ni los que se sientan en el banquillo tenían capacidad tecnológica para preparar un atentado de tanta precisión.Sin embargo, a la vista de lo que nos cuenta, lo realmente complejo es coordinar y llevar a buen puerto ese “guión” que supuestamente se representó después de los atentados. La preparación y colocación en los trenes de los artefactos explosivos se me antoja fácil empresa comparada con este encaje de bolillos conspirativo que implica a decenas de funcionarios policiales de todos los cuerpos, falsificando y ocultando pruebas o volviendo la cara ante el delito, con el dudoso objetivo de provocar un vuelco electoral a costa del asesinato de 192 paisanos.
Para explicar la presunta colaboración entre etarras e islamistas el Sr. Ramírez alega la doctrina del qui prodest. ETA urdió los atentados para colocar en el poder a los socialistas más proclives a llegar a acuerdos con ellos. Aceptable o no esta hipótesis, lo cierto es que la investigación de los atentados no ha descubierto ninguna colaboración operativa entre los dos terrorismos.
Lo que no nos explica el Sr. Ramírez es el beneficio que ese “alguien en el seno de las Fuerza de Seguridad”, esa Mano Negra omnipotente y omnisciente que movió los hilos aquellos aciagos días de marzo obtuvo por organizar aquella filigrana conspirativa que haría enrojecer de envidia al mismísimo Maquiavelo. El beneficio debe ir en proporción a los enormes riesgos asumidos. A ver si un domingo de estos nos lo cuenta.
