25-04-2007, 17:58:37
Acorrecto:
No voy a terciar en su polémica sobre plagios, pero hay algo que me ha llamado poderosamente la atención, y es lo siguiente:
¿De verdad había que esperar al 11 de marzo de 2007 para expresar incredulidad sobre las conspiranoias de Luis del Pino? Hombre, a mí y a muchos de los que estamos aquí nos bastó leer cualquier artículo suyo hace ya años. O de Fernando Múgica, o de Casimiro García Abadillo, a quienes usted salva inexplicablemente de la quema. O a sus jefes.
En algo coincido con usted: si alguien no lo veía es por la misma razón que hay cienciólogos o harecrisnas o ufólogos o magufos de toda laya. Pero no el 11 de marzo de 2007. Años antes. Uno puede haberse engañado de buena fe muy al principio; pero que el diablo me lleve si entiendo la postura ética de alguien que, a sabiendas de que todo esto era una manipulación, estaba esperando el momento de saltar a la palestra, cuando el adversario ya tenía una rodilla en tierra.
Usted dice que no entró a saco contra el conspiracionismo por motivos personales, por no hacer daño a gente de buena fe que confiaba en Del Pino. Me parece una excusa asombrosa. El primer compromiso de un periodista tendría que ser con la verdad. Tendría que tener ese compromiso grabado en el ADN. Y la verdad a veces duele, eso es irremediable. Dura veritas, sed veritas.
Usted decidió callar. Otros, con mucho menor influencia que usted, decidimos hablar. No haré valoraciones, pero le ruego que no intente venir aquí a justificar sus silencios previos con pretextos peregrinos. Nos ofende.
Y sobre todo teniendo otros ejemplos. Manel, a diferencia de usted, habló. Fuerte y claro. Dijo una verdad incómoda que le costó muchas enemistades. La propaló y la propala por todos sus medios, desde hace meses. En dos palabras, fue valiente. También lo hizo, aunque algo más tarde, Enrique de Diego. Y usted seguía atacando a De Diego en fecha tan tardía como el 28 de febrero, a sabiendas de que él tenía razón. Y es que no, usted no callaba. Usted apoyaba el conspiracionismo al tiempo que descreía de Del Pino. ¿Cómo se entiende eso?
Yo no sé de plagios, señor mío, y el tema me interesa poco. Pero entenderá que para mí esa diferencia de ética periodística y personal, entre quien habla a pesar de saber perfectamente que ello le causará perjuicios, desencuentros y sinsabores con los suyos, y quien calla o apoya a sabiendas la peor mentira periodística que se ha perpetrado en democracia en este país y sólo se lanza a la palestra cuando ve desenmascarado al adversario (y sólo contra uno de ellos), esa diferencia, digo, es abismal. Lo siento mucho, pero es así.
P.D. Y todo esto sin entrar al tema de fondo, a saber, que los PPNN Libres que usted tanto admira siguen siendo tan conspiracionistas como Luis del Pino. Que éste además sea un pillo manipulador de "plataformas cívicas" no quita que aquéllos estén tan equivocados hoy como lo estaban el 28 de febrero.
No voy a terciar en su polémica sobre plagios, pero hay algo que me ha llamado poderosamente la atención, y es lo siguiente:
¿De verdad había que esperar al 11 de marzo de 2007 para expresar incredulidad sobre las conspiranoias de Luis del Pino? Hombre, a mí y a muchos de los que estamos aquí nos bastó leer cualquier artículo suyo hace ya años. O de Fernando Múgica, o de Casimiro García Abadillo, a quienes usted salva inexplicablemente de la quema. O a sus jefes.
En algo coincido con usted: si alguien no lo veía es por la misma razón que hay cienciólogos o harecrisnas o ufólogos o magufos de toda laya. Pero no el 11 de marzo de 2007. Años antes. Uno puede haberse engañado de buena fe muy al principio; pero que el diablo me lleve si entiendo la postura ética de alguien que, a sabiendas de que todo esto era una manipulación, estaba esperando el momento de saltar a la palestra, cuando el adversario ya tenía una rodilla en tierra.
Usted dice que no entró a saco contra el conspiracionismo por motivos personales, por no hacer daño a gente de buena fe que confiaba en Del Pino. Me parece una excusa asombrosa. El primer compromiso de un periodista tendría que ser con la verdad. Tendría que tener ese compromiso grabado en el ADN. Y la verdad a veces duele, eso es irremediable. Dura veritas, sed veritas.
Usted decidió callar. Otros, con mucho menor influencia que usted, decidimos hablar. No haré valoraciones, pero le ruego que no intente venir aquí a justificar sus silencios previos con pretextos peregrinos. Nos ofende.
Y sobre todo teniendo otros ejemplos. Manel, a diferencia de usted, habló. Fuerte y claro. Dijo una verdad incómoda que le costó muchas enemistades. La propaló y la propala por todos sus medios, desde hace meses. En dos palabras, fue valiente. También lo hizo, aunque algo más tarde, Enrique de Diego. Y usted seguía atacando a De Diego en fecha tan tardía como el 28 de febrero, a sabiendas de que él tenía razón. Y es que no, usted no callaba. Usted apoyaba el conspiracionismo al tiempo que descreía de Del Pino. ¿Cómo se entiende eso?
Yo no sé de plagios, señor mío, y el tema me interesa poco. Pero entenderá que para mí esa diferencia de ética periodística y personal, entre quien habla a pesar de saber perfectamente que ello le causará perjuicios, desencuentros y sinsabores con los suyos, y quien calla o apoya a sabiendas la peor mentira periodística que se ha perpetrado en democracia en este país y sólo se lanza a la palestra cuando ve desenmascarado al adversario (y sólo contra uno de ellos), esa diferencia, digo, es abismal. Lo siento mucho, pero es así.
P.D. Y todo esto sin entrar al tema de fondo, a saber, que los PPNN Libres que usted tanto admira siguen siendo tan conspiracionistas como Luis del Pino. Que éste además sea un pillo manipulador de "plataformas cívicas" no quita que aquéllos estén tan equivocados hoy como lo estaban el 28 de febrero.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
