26-04-2007, 22:20:04
Para no seguir la polémica, suscribo lo que dice Amles. Y sólo añadir que no me gusta su actitud, Acorrecto. No sólo porque su anticonspiracionismo es muy limitado (como digo, salva de la quema a Múgica, Abadillo et al y profesa admiración por Losantos y los Peones "Libres") sino por esa petulancia de pensar que antes de usted el anticonspiracionismo no existía. Y también por esa actitud de fijarse más en lo que hace una persona como presidente de una comunidad de vecinos que en lo que hace esa misma persona como alcalde (tengo que corregir mi símil: para que sea realmente preciso el presidente y el alcalde deben ser la misma persona).
En cuanto a la integridad de Losantos... Mire, decir que le pegaron dos tiros unos fascistas, lo cual es cierto, es un argumentum ad misericordiam. Ser víctima no le da la razón en ningún argumento racional. A Ynestrillas le mataron al padre, y no por ello tiene ese individuo un ápice de razón en lo que dice. Su falta de integridad se manifiesta cuando habla del 11-M, cuando dice barbaridades como que de Díaz de Mera para abajo TODOS los policías son sospechosos. Para más barbaridades, consultar el artículo de Manel en Hispalibertas.
Curiosamente, además, Losantos es el principal padrino y valedor de la persona que usted tanto odia: Luis del Pino. Sin Losantos, Del Pino sería un Don Nadie.
Y con esto me despido, pues yo también tengo que coger un avión mañana. Ya nos encontraremos.
En cuanto a la integridad de Losantos... Mire, decir que le pegaron dos tiros unos fascistas, lo cual es cierto, es un argumentum ad misericordiam. Ser víctima no le da la razón en ningún argumento racional. A Ynestrillas le mataron al padre, y no por ello tiene ese individuo un ápice de razón en lo que dice. Su falta de integridad se manifiesta cuando habla del 11-M, cuando dice barbaridades como que de Díaz de Mera para abajo TODOS los policías son sospechosos. Para más barbaridades, consultar el artículo de Manel en Hispalibertas.
Curiosamente, además, Losantos es el principal padrino y valedor de la persona que usted tanto odia: Luis del Pino. Sin Losantos, Del Pino sería un Don Nadie.
Y con esto me despido, pues yo también tengo que coger un avión mañana. Ya nos encontraremos.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
