27-04-2007, 16:59:35
Sí, es simpatiquísimo, a la par que ingenioso. Más o menos como aquél compañero de clase que ponía apodos crueles a sus condiscípulos. Claro que entonces nos decían que ese comportamiento era de mala educación. También lo era la maledicencia, la injuria y la calumnia. Algunos incluso se consideraban delitos. Pero ahora todo está permitido. Por lo visto, el fin justifica los medios y el negocio es el negocio.
Vale, lo acepto, pero que no me vengan con palabras altisonantes como patria, verdad, justicia, dignidad etc, porque me entra la risa floja.
Vale, lo acepto, pero que no me vengan con palabras altisonantes como patria, verdad, justicia, dignidad etc, porque me entra la risa floja.
