02-06-2007, 14:04:55
Hasta ahora tan sólo había leído artículos conspiranoicos en El Mundo. Pero visto el que me he encontrado en Peonia, veo que La Razón no dista mucho de El Mundo a la hora de defender la teoría de la conspiración.
Quote:La Razón – Sábado 2 de junio de 2007 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - España - 21
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11-M El análisis de la semana
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Agarrados a un ftalato ardiendo
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J.I. Castañeda
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El confuso debate de esta semana en torno a la pericial de los explosivos retrata claramente el casi nulo progreso a que ha conducido esta pericia. La única coincidencia entre los peritos de las partes y los policiales sigue siendo la imposibilidad de determinar los nombres y apellidos de la dinamita, aunque llegan a esta conclusión por distintos caminos.
Los peritos de las partes sostienen que no quedan suficientes restos de los focos de las explosiones para hacer una analítica fiable, pues fueron lavados con agua y acetona como reconocen los propios Tedax que facilitaron los restos. Salvo la muestra M-1, el polvo de extintor de la estación de El Pozo, de la que estos peritos aseguran que tiene componentes que se parecen mucho a los del Tytadine, y que fueron absorbidos, según ellos, en el momento de la explosión y, según los peritos policiales, en su almacenaje durante estos tres años.
Por su parte, los peritos de la Policía y la Guardia Civil mantienen que no se puede conocer la marca comercial de una dinamita explosionada. Una afirmación que choca contra lo que dicta la experiencia del terrorismo en España, pues si fuera así nunca habríamos sabido que el explosivo que ETA hace estallar en sus atentados se llama Tytadine.
La falta de luz al final de este túnel pericial se debe en gran parte a la propia designación de los peritos. Si se trataba de una prueba de contraste, resulta insólito que el tribunal admitiera a uno de los peritos policiales propuestos por el comisario Santano, responsable de la Policía Científica imputado por la falsificación de un informe pericial, el del ácido bórico. Y es que el perito elegido por Santano fue uno de los funcionarios policiales que habían realizado los primeros análisis de los explosivos en marzo de 2004.
El objeto de la prueba era clarificar las incógnitas no resueltas por los primeros análisis y corregir sus posibles errores, pero hemos visto cómo incluso otorgaba a uno de sus autores, el funcionario policial nº 47, la condición de director de la pericia ordenada por el tribunal. Es decir, se le hizo responsable de la prueba de contraste sobre su propio trabajo de 2004. El resultado final es que estamos como al principio.
Esto puede ser subsanado con una nueva prueba en la que intervengan exclusivamente peritos que hasta ahora no hayan participado en el caso, todos ellos independientes. Es difícil pensar que en España no haya químicos de explosivos que puedan determinar el tipo de dinamita con que fueron asesinados 192 de nuestros compatriotas. No estamos, afortunadamente, en Sierra Leona, y muchos confiamos en que el tribunal no tire todavía la toalla en la búsqueda de la verdad.
El segundo elemento que ha introducido confusión ha sido la falta de claridad sobre el objetivo principal de la pericia. Lo lógico habría sido que la pericia acreditara definitivamente si explotó la dinamita que el sumario dice que debió explotar. En este caso, la pericia se ha centrado demasiado en demostrar lo que no estalló, hasta el punto de que al final tampoco puede acreditarse que explotase lo que apunta el sumario. Lo cual sitúa la instrucción al borde del abismo, aunque no le importe mucho al fiscal jefe Zaragoza, más empeñado siempre en desacreditar los elementos de un sumario inexistente que en defender los tambaleantes pilares de su propia acusación.
Ninguno de los 29 acusados se sienta en el banquillo por haber presuntamente sustraído, almacenado, traficado, montado bombas o colocado Tytadine o Goma 2-EC en los trenes. La labor del instructor y la fiscalía se sustenta precisamente en la supuesta sustracción, almacenaje, tráfico, montaje de bombas y colocación de Goma 2-ECO en los vagones que estallaron el 11-M por parte de una trama de “camellos”, islamistas y confidentes policiales.
A este fin, han cebado el sumario con todo cuanto les facilitaba la Policía sin importarles la “calidad” de lo suministrado, hasta atrofiar la instrucción como un hígado de oca. Ahí están sin ir más lejos las fantasiosas transcripciones italianas de las escuchas grabadas a Rabei Osman, que según peritos nombrados por el tribunal poco tienen que ver con lo que realmente dijo este supuesto cerebro del 11-M.
Si todos hubiéramos tenido claro el objetivo de la pericia de los explosivos, empezando por el propio tribunal, nos habríamos ahorrado discusiones surrealistas como la de la contaminación de las muestras en los laboratorios policiales. Por lo demás, resultó increíble ver a los propios peritos de las fuerzas del orden proporcionar argumentos a cualquier procesado que quiera poner en duda la validez de las pruebas conservadas por los cuerpos policiales en España.
Al final, a lo único que pudo asirse el director de la pericia para sostener el edificio sumarial sobre la base de la Goma 2-ECO fue a la presencia de ftalato de dibutilo en las muestras de los focos de explosión. Es una sustancia que no contienen ni el Tytadine ni la Goma 2-EC. El funcionario policial nº 47 se basó en este compuesto para desechar el explosivo de ETA, y para intentar demostrar, al contrario, la existencia de la Goma 2-ECO en los focos de las explosiones, si bien en el transcurso de la propia pericia, como testimoniaron dos peritos de las partes, él mismo había negado rotundamente que pudiera indicar tal cosa.
De hecho, el ftalato de dibutilo es hoy un componente muy común en nuestras vidas, y al parecer verdaderamente dañino, con una gran facilidad de liberación. Se trata de un plastificante del PVC (cloruro de polivinilo), material omnipresente en la civilización del plástico, al que sirve para dar flexibilidad. El ftalato de dibutilo podría encontrarse tanto en los cables eléctricos de los trenes como en los recubrimientos de sus suelos, e incluso en la pintura de los vagones. En la vista oral se aseguró que se emplea incluso en la fabricación de las bolsas de plástico que utilizaron los Tedax para guardar las muestras … ¿Quién habló de contaminación?
