Una nueva muestra de ecuanimidad informativa de El Mundo.
Hoy titulan una noticia: "La secretaria judicial relata las «incidencias» en la declaración de Escribano que niegan los fiscales" y más tarde añade que este relato "describe una comparecencia de Escribano alejada de la «absoluta normalidad» que han asegurado los fiscales Pedro Rubira y Olga Sánchez, para los cuales «no se produjo ninguna incidencia digna de mención»". O sea, nos da a entender que, en efecto, hubo incidencias y los fiscales, cómo no, mienten. Pero lo alucinante del caso es que esas "incidencias" no son imputables a Garzón, señoras y señores, sino, por el contrario, dejan en muy mal lugar a Escribano. Atención, ahí va:
«La declaración no presentó incidencias, salvo en dos ocasiones en las que su señoría [Garzón] debió advertir [al inspector jefe Escribano] que no alzara la voz al estar prestando declaración ante el juez y deber el respeto que exige una Audiencia Nacional», indica la secretaria judicial.
«Al final de su declaración», añade, «su señoría le indicó que, si lo deseaba, podía corregir los posibles errores que hubieran podido cometerse al transcribir la misma o puntualizar algún extremo de aquélla que no hubiera quedado claro, indicándole que podía aproximarse al ordenador, como se había hecho con todos los testigos».
El relato prosigue así: «Su señoría, mientras esta operación se producía, salió fuera del despacho, regresando unos tres minutos después, indicándole uno de los miembros del Ministerio Fiscal que el declarante estaba cambiando párrafos completos de la declaración».
«En ese momento, y delante de su señoría, comenzó a redactar nuevamente un párrafo e introducir uno nuevo, ante lo que su señoría le indicó que su declaración había concluido y que se trataba de rectificar errores y no hacer otra nueva declaración eliminando cosas que había dicho».
«Ante ello, alterado, [Escribano] indicó que era su declaración y que lo podía hacer. Su señoría dejó que concluyera el párrafo y le formuló varias preguntas aclaratorias, advirtiéndole que no podía alterar la declaración. No obstante, continuó añadiendo frases y corrigiendo la declaración, dejándola a su gusto y firmándola posteriormente de conformidad».
O sea, que Escribano gritó al juez y "manipuló" (¿se puede decir así?) su declaración. ¿No se dan cuenta en El Mundo de que esta noticia no sólo no es "buena" para "ellos", sino que describe a Escribano como arrogante y maniobrero?
Hoy titulan una noticia: "La secretaria judicial relata las «incidencias» en la declaración de Escribano que niegan los fiscales" y más tarde añade que este relato "describe una comparecencia de Escribano alejada de la «absoluta normalidad» que han asegurado los fiscales Pedro Rubira y Olga Sánchez, para los cuales «no se produjo ninguna incidencia digna de mención»". O sea, nos da a entender que, en efecto, hubo incidencias y los fiscales, cómo no, mienten. Pero lo alucinante del caso es que esas "incidencias" no son imputables a Garzón, señoras y señores, sino, por el contrario, dejan en muy mal lugar a Escribano. Atención, ahí va:
«La declaración no presentó incidencias, salvo en dos ocasiones en las que su señoría [Garzón] debió advertir [al inspector jefe Escribano] que no alzara la voz al estar prestando declaración ante el juez y deber el respeto que exige una Audiencia Nacional», indica la secretaria judicial.
«Al final de su declaración», añade, «su señoría le indicó que, si lo deseaba, podía corregir los posibles errores que hubieran podido cometerse al transcribir la misma o puntualizar algún extremo de aquélla que no hubiera quedado claro, indicándole que podía aproximarse al ordenador, como se había hecho con todos los testigos».
El relato prosigue así: «Su señoría, mientras esta operación se producía, salió fuera del despacho, regresando unos tres minutos después, indicándole uno de los miembros del Ministerio Fiscal que el declarante estaba cambiando párrafos completos de la declaración».
«En ese momento, y delante de su señoría, comenzó a redactar nuevamente un párrafo e introducir uno nuevo, ante lo que su señoría le indicó que su declaración había concluido y que se trataba de rectificar errores y no hacer otra nueva declaración eliminando cosas que había dicho».
«Ante ello, alterado, [Escribano] indicó que era su declaración y que lo podía hacer. Su señoría dejó que concluyera el párrafo y le formuló varias preguntas aclaratorias, advirtiéndole que no podía alterar la declaración. No obstante, continuó añadiendo frases y corrigiendo la declaración, dejándola a su gusto y firmándola posteriormente de conformidad».
O sea, que Escribano gritó al juez y "manipuló" (¿se puede decir así?) su declaración. ¿No se dan cuenta en El Mundo de que esta noticia no sólo no es "buena" para "ellos", sino que describe a Escribano como arrogante y maniobrero?
