Antes de continuar con el tema de los móviles me gustaría preguntar si alguno de los usuarios del foro me puede ayudar a ponerme en contacto con el usuario Q700 del blog de LdP o del foro de peones-negros.
Y ahora sigo con el tema de los móviles:
Para ser usuarios de telefonía móvil hay que obtener por lo tanto los dos elementos, bien por separado o bien de forma conjunta. El servicio de telefonía nos lo va a proporcionar una operadora de móviles (en la fecha de los atentados sólo había tres: Movistar, Vodafone y Amena) en dos modalidades principales: mediante el sistema de prepago o mediante el de postpago o contrato. En el sistema de postpago tenemos que dar todos nuestros datos a la operadora a fin de que pueda remitirnos la factura correspondiente al consumo telefónico y la operadora nos proporciona una tarjeta SIM con la que identificarnos en su red. En el sistema de prepago tenemos que adquirir una tarjeta SIM (que previamente ha puesto en circulación la operadora) que, sin necesidad de facilitar ningún dato personal, nos permite hacer uso de la red de telefonía y a la que va asociada un determinado importe o "saldo" recargable del que la operadora va descontando hasta agotarlo cada vez que hacemos una llamada o enviamos un mensaje.
Una vez que tenemos la tarjeta SIM podríamos comprar el terminal en cualquier sitio, sin embargo las operadoras nos suelen facilitar su compra con todo tipo de ofertas, bien con una sustancial reducción del precio del terminal si firmamos un contrato de la modalidad de postpago o bien mediante la compra de un "pack" que incluye un terminal y una tarjeta SIM en la modalidad de prepago con un saldo inicial. Pese a lo atractivo de estas ofertas las operadoras aplican (salvo en la compañia Amena en el caso de España) una limitación técnica en el terminal consistente en que sólo podemos utilizarlo con la operadora que lo ha puesto a la venta.
Esta limitación suele ser fácil de suprimir y hay muchos establecimientos en los que se encargar de eliminarla. Es lo que se conoce como "liberar" el móvil, es decir permitir que se pueda usar con cualquier operadora.
La comercialización de un "pack" de prepago por los cauces oficiales implica lógicamente que te venden el terminal y la tarjeta SIM de forma inseparable. Como el terminal incorpora un identificador único en el mundo (conocido como IMEI) cada "pack" desde que sale de la fabrica hasta que es adquirido se puede identificar tanto por el IMEI como por el número de teléfono incorporado en la tarjeta SIM.
No he localizado información exacta sobre las retribuciones que obtiene cada intermediario en la cadena de distribución de los "packs" salvo que, al parecer, hay una comisión por preactivación del "pack" en el caso de Movistar (consistente en habilitar el terminal informando del IMEI a la operadora) y otra comisión por activación del "pack" tanto en Movistar como en Amena (consistente en realizar una primera llamada a partir de la cual queda operativo el teléfono para recibir llamadas). Desconozco por completo si funciona el sistema habitual de margenes comerciales de otros productos.
Aparte de la comercialización por cauces oficiales hay establecimientos que aprovechan los descuentos de las operadoras en los "packs" de prepago mediante el sistema de vender por un lado el terminal y por otro la tarjeta SIM (lógicamente hay un límite al beneficio que se puede obtener, las tarjetas se pueden vender como mucho al precio de las tarjetas de inicio de las operadoras y posiblemente en muchos casos a un precio inferior al del saldo inicial, en cuanto al terminal difícilmente se puede vender a un precio superior al del propio "pack", salvo que se libere en cuyo caso el precio se podría aproximar al del terminal sin subvención).
Una vez largado el rollo creo que en mi próximo mensaje (posiblemente en hilo aparte en el Taller de Trabajo) ya entraré de lleno en los detalles conocidos acerca de la investigación realizada con el Trium encontrado en el artefacto que fue desactivado.
Y ahora sigo con el tema de los móviles:
Para ser usuarios de telefonía móvil hay que obtener por lo tanto los dos elementos, bien por separado o bien de forma conjunta. El servicio de telefonía nos lo va a proporcionar una operadora de móviles (en la fecha de los atentados sólo había tres: Movistar, Vodafone y Amena) en dos modalidades principales: mediante el sistema de prepago o mediante el de postpago o contrato. En el sistema de postpago tenemos que dar todos nuestros datos a la operadora a fin de que pueda remitirnos la factura correspondiente al consumo telefónico y la operadora nos proporciona una tarjeta SIM con la que identificarnos en su red. En el sistema de prepago tenemos que adquirir una tarjeta SIM (que previamente ha puesto en circulación la operadora) que, sin necesidad de facilitar ningún dato personal, nos permite hacer uso de la red de telefonía y a la que va asociada un determinado importe o "saldo" recargable del que la operadora va descontando hasta agotarlo cada vez que hacemos una llamada o enviamos un mensaje.
Una vez que tenemos la tarjeta SIM podríamos comprar el terminal en cualquier sitio, sin embargo las operadoras nos suelen facilitar su compra con todo tipo de ofertas, bien con una sustancial reducción del precio del terminal si firmamos un contrato de la modalidad de postpago o bien mediante la compra de un "pack" que incluye un terminal y una tarjeta SIM en la modalidad de prepago con un saldo inicial. Pese a lo atractivo de estas ofertas las operadoras aplican (salvo en la compañia Amena en el caso de España) una limitación técnica en el terminal consistente en que sólo podemos utilizarlo con la operadora que lo ha puesto a la venta.
Esta limitación suele ser fácil de suprimir y hay muchos establecimientos en los que se encargar de eliminarla. Es lo que se conoce como "liberar" el móvil, es decir permitir que se pueda usar con cualquier operadora.
La comercialización de un "pack" de prepago por los cauces oficiales implica lógicamente que te venden el terminal y la tarjeta SIM de forma inseparable. Como el terminal incorpora un identificador único en el mundo (conocido como IMEI) cada "pack" desde que sale de la fabrica hasta que es adquirido se puede identificar tanto por el IMEI como por el número de teléfono incorporado en la tarjeta SIM.
No he localizado información exacta sobre las retribuciones que obtiene cada intermediario en la cadena de distribución de los "packs" salvo que, al parecer, hay una comisión por preactivación del "pack" en el caso de Movistar (consistente en habilitar el terminal informando del IMEI a la operadora) y otra comisión por activación del "pack" tanto en Movistar como en Amena (consistente en realizar una primera llamada a partir de la cual queda operativo el teléfono para recibir llamadas). Desconozco por completo si funciona el sistema habitual de margenes comerciales de otros productos.
Aparte de la comercialización por cauces oficiales hay establecimientos que aprovechan los descuentos de las operadoras en los "packs" de prepago mediante el sistema de vender por un lado el terminal y por otro la tarjeta SIM (lógicamente hay un límite al beneficio que se puede obtener, las tarjetas se pueden vender como mucho al precio de las tarjetas de inicio de las operadoras y posiblemente en muchos casos a un precio inferior al del saldo inicial, en cuanto al terminal difícilmente se puede vender a un precio superior al del propio "pack", salvo que se libere en cuyo caso el precio se podría aproximar al del terminal sin subvención).
Una vez largado el rollo creo que en mi próximo mensaje (posiblemente en hilo aparte en el Taller de Trabajo) ya entraré de lleno en los detalles conocidos acerca de la investigación realizada con el Trium encontrado en el artefacto que fue desactivado.
