ABC:
CNN plus:
El inconformista Digital. Día de la invasión:
http://www.elinconformistadigital.com/mo...le&sid=195
5 Fragatas.
1 Escuadrilla de aviones bombarderos.
1 Escudarilla de cazas supersónicos.
1 Equipo de asesoramiento militar.
__________________________________________________________________
La recuperación militar de Perejil. Revista Naval.
Una situación muy crítica.
A las pocas horas de la invasión, helicópteros Cougar y Chinook del Ejército de Tierra, operando desde el helipuerto ceutí de Viña Acevedo y del melillense de Rostrogordo, reforzaban las guarniciones del peñón de Vélez de la Gomera, enclavado en la bahía de Alhucemas, la isla de este nombre y el archipiélago de las Chafarinas, poco después que un patrullero marroquí se aproximara a la isla del Rey, de este archipiélago, también deshabitada. Simultáneamente las guarniciones de Ceuta y Melilla, con más de 7.000 efectivos, eran puestas en estado de máxima alerta y acuarteladas.
La fragata Navarra, con una unidad de Infantería de Marina y embarcaciones Supercat a bordo, a la que más tarde se le uniría su gemela Numancia, alistada en un tiempo récord, se incorporaba el mismo día 12 para tomar el mando táctico de los patrulleros Laya, Cándido Pérez y P-114, que ya se encontraban en las proximidades de la isla del Perejil, ejerciendo además una poderosa disuasión con su sola presencia, dadas las características de sus misi¡les Harpoon antibuque y Standard SM-1MR antiaéreos. Simultáneamente las corbetas Infanta Elena y Cazadora se dirigían a la zona del cabo Tres Forcas para controlar los accesos al puerto de Melilla y vigilar el archipiélago de las Chafarinas. Desde el arsenal de Ferrol, saldrían con rumbo sur las fragatas Baleares y Asturias de la 31.' Escuadrilla, con gran capacidad antiaérea gracias a sus radares tridimensionales SPS-52B y sus misiles SAM Standard SM-1MR.
El Ejército del Aire tampoco permanecía ocioso, alertando sus Alas 11, 12, 14, y 15 de aviones F/A-18 Hornet y Mirage F-1, desplegados en las bases aéreas de Morón, Albacete, Torrejón y Zaragoza, al mismo tiempo que su red de alerta y control, compuesta por todos los EVA (Escuadrón de Vigilancia Aérea) más el GRUMOCA (Grupo Móvil de Control Aéreo) desplegado, estratégicamente dispuestos en el perímetro exterior de la península Ibérica, islas Canarias y Baleares, constituían un telón impenetrable a cualquier raid que pretendiese violar el espacio aéreo español.
En la misma mañana del viernes día 12, el contralmírante Bringas, comandante del Grupo de Unidades de Proyección de la Flota COMGRUFLOT, recibía una llamada del almirante de la Flota en la que le comunicaba que había sido designado COMANFOR o comandante de la Fuerza Operativa que debía restituir el islote a la soberanía española. En la base militar de Rabasa, en Alicante, sede del Mando de Operaciones Especiales (MOE), el general de brigada Andreu, jefe del MOE, recibía la orden del Mando Operativo Terrestre (MOT) de alistar y preparar una unidad de operaciones especiales que sería helitransportada cuando el gobierno así lo decidiese para recuperar la isla del Perejil sin derramamiento de sangre y en el menor tiempo posible una vez dada la orden de tomar la isla.
Desde el centro de operaciones aéreas CAOC-8 ubicado en la base aérea de Torrejón, el teniente general Rubio, general jefe del Mando Aéreo de Combate (GJMACOM), dirigía todo lo concerniente a la defensa aérea de España: la alerta de los cazas F-18 y F-1 puestos a su disposición, la adquisición de información relativa a la operación, se obtendría por medio de aviones Aviocar 212, Falcon 20, Cessna Citation y aviones de patrulla marítima P3 Orion basados en la base aérea de Motón. Esta información posteriormente sería procesada en el Centro de Inteligencia Aérea (CIA).
Mientras continuaba el intercambio de notas diplomáticas entre Madrid y Rabat sin llegar a ningún acuerdo, los estados mayores de los tres ejércitos seguían planeando la operación conjunta, coordinados por el EMACON. El estado mayor del almirante Bringas se encontraba a bordo del buque anfibio Castilla, LPD especialmente configurado para actuar como buque de mando de una fuerza, al estar dotado de todos los sistemas CIS (command information system)necesarios en operaciones conjunto combinadas. El día 16 salió a la mar estacionándose en el área del Estrecho, listo para dirigir las operaciones de recuperación de la isla, controlando la actuación de buques, aviones, helicópteros, fuerzas de operaciones especiales y de Infantería de Marina.
La operación conjunta de recuperación de la isla
En la tarde del 16 de julio, festividad de la virgen del Carmen, patrona de la Armada, la normalidad reinaba a bordo de los buques que patrullaban el mar de Alborán y el Estrecho. En la mar se encontraban las fragatas Navarra, Numancia y Baleares en el área del Estrecho, junto con los patrulleros Laya, Cándido Pérez, Izaro, P-111 y P-114. En el área de Melilla, las corbetas Cazadora e Infanta Elena seguían proporcionando cobertura naval a las Chafarinas y a la ciudad autonómica. No muy lejos de Tarifa, la Unidad de Operaciones Especiales del Tercio de Armada a bordo del Castilla, con helicópteros de las 3ª' y 5ª escuadrillas de aeronaves, se encontraba lista para intervenir. En el aeropuerto de Málaga la EZAPAC, o Escuadrón de Zapadores Paracaidistas, había destacado un equipo táctico o TACP que se encontraba igualmente alistado para entrar en acción.
En Rabasa ya se ubicaban los cuatro helicópteros Cougar que debían transportar a los 23 hombres del Grupo de Operaciones Especiales III (GOE III) que iban a intervenir directamente en la recuperación de la isla, a ellos se unirían cinco infantes de marina, dos tenientes, un brigada y dos cabos, que participarán asimismo en la operación. Estos helicópteros de transporte irían escoltados, desde la base de El Copero (Sevilla), por tres helicópteros de ataque HU-10 armados con AMP de 12,7 mm.
A las 2343 horas el presidente del Gobierno tomó la decisión de emplear la alternativa militar, orden que transmitió el ministro de Defensa a todos los miembros de la JUJEM, llegando a Bétera la orden de despegue de los helicópteros que deberían transportar a elementos del GOE III, desde Rabasa a la base de El Copero en Sevilla, donde repostarían para iniciar el salto final a las 0400 horas, junto con los tres helicópteros de escolta HU-10, no sin antes recoger en Facinas, Cádiz, a los cinco infantes de marina, dos de ellos controladores aéreos avanzados ó ACAF y el resto de operaciones especiales.
La hora H se fijó a las 0617 horas del día 17 de julio, es decir, al comenzar el crepúsculo matutino, de forma que los helicópteros dejasen a los incursores con las primeras luces del alba. Paralelamente un helicóptero de la 10ª escuadrilla de la FLOAN, estacionado en Rota, había estado haciendo un vuelo FLIR, actualizando los contactos de superficie en el área que pudiesen afectar a la operación, contactos que afortunadamente se reducían a simples patrulleros, no habiendo rastro ni de la corbeta Arrahmani ni de la fragata Mohamed V, que hubieran podido comprometer el éxito de la operación en el último instante; tan sólo el patrullero Al Hahiq (308), de la clase Osprey Mk-III de 475 t y armado con un cañón Bofors 40/60 y dos Oerlikon 20 mm, se encontraba frente a la isla del Perejil, pudiendo suponer un peligro para los helicópteros y sus ocupantes.
A las 0627 horas, con un ligero retraso sobre el horario previsto debido al fuerte viento de levante reinante que ya alcanzaba los 35 nudos, tomaba tierra en la isla el primer Cougar, siendo seguido por el segundo y el tercero, que depositaron a los 23 efectivos del GOE III y los cinco infantes de marina, sin otro percance que el toque de una de las aspas del rotor de un Cougar con una protuberancia de tierra, afortunadamente sin consecuencias.
Paralelamente dos patrulleros de la Armada, ízaro y Laya, dando muestras de arrojo y decisión, ya que desplazaban bastante menos que el Al Hahiq se situaron a banda y banda del patrullero marroquí emparedándolo prácticamente, sin permitirle reaccionar ante la incursión hel¡transportadas, y mucho menos abrir fuego, todo ello ante la vigilante mirada de la fragata Navarra, atenta a la maniobra con todos sus sensores y armas alistados.
Durante el desarrollo de la operación y horas posteriores, se mantuvieron alertados los Harrier de la 9ª escuadrilla y en el aire aviones F-18 que actuaron como CAP (combat air patrol), dispuestos a interceptar cualquier traza no identificada que tratase de penetrar en el espacio aéreo español.
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CONCLUSIONES:
Una acción por parte de uno de los centinelas disparando su Kalashnikov hubiera podido suponer la pérdida de un helicóptero Cougar, con el riesgo de perecer todos sus ocupantes. A su vez, si el patrullero clase Osprey hubiera abierto fuego, podía igualmente haber hecho abortar la operación, por lo que posiblemente habría sido necesario acallarlo. La pérdida de un solo marroquí hubiese supuesto una serie de protestas por parte del mundo árabe, con consecuencias políticas y económicas incalculables para España. Las bajas de efectivos españoles hubieran sido difícilmente justificables frente a la opinión pública. Por ello no se podía correr ningún riesgo gratuito, que habría convertido la operación militar en un fracaso, si no militar, al menos político.
La efectividad de las unidades de operaciones especiales, probada durante la guerra de Afganistán, y los riesgos asimétricos actuales han obligado a adquirir una mayor y más veloz capacidad de proyección por parte de los tres ejércitos. La discreción y disuasión del submarino, al mismo tiempo que su inmunidad, lo hacen una pieza valiosísima, no sólo como fuente de inteligencia, sino también para el desembarco de unidades de operaciones especiales en costas hostiles. Pensemos en cuán distinta hubiese sido la operación desde el punto de vista naval si en el Orbat adversario hubiese habido un solo submarino. El rápido alistamiento de las fragatas de la Armada, al igual que el de los efectivos del Tercio de Armada, embarcados en los diferentes buques que intervinieron y destacados en Ceuta con sus embarcaciones Supercat, hacen de estas fuerzas unidades de alta disponibilidad. La defensa aérea de España estuvo en todo momento garantizada por el Mando de Combate, gracias a sus aviones F-18 y F-1 y los aviones Harrier de la FLOAN, así como a sus escuadrones de vigilancia aérea (EVAs).
La adquisición de helicópteros de combate tipo Apache o Tigre por parte de las FAS españolas puede considerarse una necesidad, si no para esta ocasión sí para el futuro, previendo una reacción hostil por parte de un numeroso y aguerrido Ejército de Tierra adversario dotado de más medio millar de carros de combate. La posibilidad de contar con patrulleros dotados con mis¡les antibuque, un viejo proyecto olvidado con los patrulleros clase Lazaga tristemente desguazados, evitaría en el futuro exponer costosas fragatas frente a patrulleros lanzamisiles adversarios ante ataques de un misil Exocet. Igualmente la necesidad de contar con más baterías de misiles antiaéreas para defender la costa sur de España es otra realidad para el caso de una incursión aérea procedente del norte de África.
La invasión de la minúscula isla de Granada por parte de los Estados Unidos en la década de los 80 sirvió para comprobar que los tres ejércitos no tenían procedimientos normalizados y que no se entendían en el campo de las comunicaciones. La crisis de la isla del Perejil ha servido para demostrar que las Fuerzas Armadas españolas son capaces de realizar una operación conjunta de forma impecable, pero que es necesario realizar una serie de adquisiciones en las dotaciones armamentísticas de los tres ejércitos, pues, llegado el caso de una confrontación con algún vecino norteafricano, los ejércitos españoles se verían irremisiblemente solos para afrontarla.
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Entonces... ¿QUÉ PAPEL JUGÓ EEUU?
Según un artículo de Pedro Arnuero (subdirector de Periodista Digital):
Según datos recabados por LA RAZÓN en fuentes diplomáticas, militares y de los servicios de Inteligencia, Mohamed VI amenazó a EE UU con una guerra total en el Estrecho si España no se retiraba de la isla Perejil. Aznar consiguió fortalecer su relación con George W. Bush en su guerra contra el terrorismo explicando que Perejil sólo era el pivote táctico, y Ceuta y Melilla, el movimiento estratégico.
De esta forma, el presidente del Gobierno consiguió que Bush se interesase en un asunto tan lejano a cambio de un apoyo total de España a las tesis de su invasión de Iraq, como un segundo paso en su cruzada contra el terrorismo. Según las fuentes consultadas, sin la implicación de la Casa Blanca a favor de España, la UE, encabezada por Francia, y la OTAN, por el Reino Unido, hubiesen considerado la invasión como un «asunto interno entre países vecinos».
Rabat empezaba a ser consciente de que el nuevo acuerdo bilateral en materia militar firmado entre España y EE UU permitía que Madrid pudiese utilizar armamento americano sin ninguna clase de restricción. Por ese motivo, Marruecos prefirió, en principio, invadir un objetivo blando, Perejil, en lugar, por ejemplo, del Peñón de Alhucemas.
El ministro de Defensa, Federico Trillo, fue uno de los principales muñidores a la hora de conseguir este elevado grado de cooperación militar con EE UU. Con la creación del Comité Bilateral de Defensa de Alto Nivel se logró una herramienta clave para la cooperación industrial y tecnológica en materia de defensa, al mismo nivel del Reino Unido o Canadá. Esto implicaba en la práctica el reconocimiento de que la seguridad e integridad territorial de España y EE UU contribuyen al mantenimiento de la paz. Y Aznar movió ficha y situó en ese campo a Perejil.
Ante esta situación de pre-guerra, el Pentágono ordenó que dos satélites militares de EE UU fuesen desviados de su órbita y geoestacionados permanente en el Estrecho para controlar todos los movimientos marítimos. Asimismo, la US Navy mantuvo varias semanas a dos submarinos nucleares de la Flota Atlántica en alerta máxima en el Estrecho para «labores de prevención e información», el «USS Boise» y el «USS Toledo». Paralelamente, la base de Rota estuvo durante esas semanas en alerta «Charlie 2», la máxima establecida en época de paz. El Pentágono no quería una guerra entre su mejor amigo en el sur de Europa y el más fiel aliado en el Magreb.
Antes de la invasión de Perejil, Rabat incluso sondeó a Washington en mayo sobre la posibilidad de que España pudiera tener las restricciones armamentísticas. La respuesta que recibió del Pentágono fue un tajante «no», ya que España ocupa un lugar privilegiado en la cooperación industrial y tecnológica en materia de Defensa con EE UU tras el nuevo convenio firmado el 10 de abril de 2002 en Madrid por el secretario de Estado norteamericano Colin Powell y Josep Piqué, ministro de Exteriores.
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LA CONEXIÓN DE TODO ESTO CON EL "ISLAMISMO"
Marruecos, conocedor de esta nueva situación, intentó aprovechar la jugada de Al Qaida. Creía que gracias a la colaboración que había prestado a Washington con la detención de varias células terroristas recibiría por fin «luz verde» para la toma de un inocente islote. Pero a Mohamed VI y sus «halcones» les fallaron sus previsiones y les sobró la voluntad férrea de Aznar. El presidente del Gobierno siempre fue consciente de que tras el movimiento táctico de Perejil, y por la política de hechos consumados, Rabat movería a continuación sus piezas estratégicas, Ceuta y Melilla. Fuentes diplomáticas han señalado que «España no acepta ni hechos consumados, como la ocupación Perejil, ni que se trate de vincular el futuro del Sahara con Ceuta y Melilla, que son ciudades tan españolas como Sevilla y Córdoba». Expertos en el Magreb creen que la estrategia de Marruecos se basa en crear pequeños conflictos de baja intensidad para que el Rey Mohamed VI logre una cohesión interna que no tiene. Las mismas fuentes explican que «si Marruecos no consigue que el Sahara pase a sus manos, la estrategia se centrará en Ceuta y Melilla, que considera territorios ocupados».
Autor: Pedro Arnuero - Madrid.-
Quote:"el Gobierno de Su Majestad el Rey denunciahttp://www.abc.es/hemeroteca/historico-1...15122.html
con fuerza la agresión militar española contra territorio marroquí y
condena el despliegue militar, delante de las costas marroquíes en
el Mediterráneo, de naves de guerra, un porta-aviones, submarinos,
helicópteros, algo que no responde a la naturaleza y la dimensión
del problema".
CNN plus:
Quote:También hay submarinos tipo galerna, con cuatro tubos lanzatorpedoshttp://www.cnnplus.com/codigo/noticias/i...373&cod=82
El inconformista Digital. Día de la invasión:
http://www.elinconformistadigital.com/mo...le&sid=195
Quote:las fragatas: Asturias, Baleares, Navarra y Numancia; a las corbetas: Infanta Elena, Infanta Cristina, Vencedora y Cazadora; así como a dos submarinos de la clase Mistral: El Mistral y el Tramuntana; un batallón de helicópteros Almagro, con ocho aeronaves Volcov, y dos aviones 3P Orion.Parece que Jesús Cacho informó de que Francia había dispuesto, a raiz del asunto Perejil, ayuda militar a Marruecos:
5 Fragatas.
1 Escuadrilla de aviones bombarderos.
1 Escudarilla de cazas supersónicos.
1 Equipo de asesoramiento militar.
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La recuperación militar de Perejil. Revista Naval.
Una situación muy crítica.
A las pocas horas de la invasión, helicópteros Cougar y Chinook del Ejército de Tierra, operando desde el helipuerto ceutí de Viña Acevedo y del melillense de Rostrogordo, reforzaban las guarniciones del peñón de Vélez de la Gomera, enclavado en la bahía de Alhucemas, la isla de este nombre y el archipiélago de las Chafarinas, poco después que un patrullero marroquí se aproximara a la isla del Rey, de este archipiélago, también deshabitada. Simultáneamente las guarniciones de Ceuta y Melilla, con más de 7.000 efectivos, eran puestas en estado de máxima alerta y acuarteladas.
La fragata Navarra, con una unidad de Infantería de Marina y embarcaciones Supercat a bordo, a la que más tarde se le uniría su gemela Numancia, alistada en un tiempo récord, se incorporaba el mismo día 12 para tomar el mando táctico de los patrulleros Laya, Cándido Pérez y P-114, que ya se encontraban en las proximidades de la isla del Perejil, ejerciendo además una poderosa disuasión con su sola presencia, dadas las características de sus misi¡les Harpoon antibuque y Standard SM-1MR antiaéreos. Simultáneamente las corbetas Infanta Elena y Cazadora se dirigían a la zona del cabo Tres Forcas para controlar los accesos al puerto de Melilla y vigilar el archipiélago de las Chafarinas. Desde el arsenal de Ferrol, saldrían con rumbo sur las fragatas Baleares y Asturias de la 31.' Escuadrilla, con gran capacidad antiaérea gracias a sus radares tridimensionales SPS-52B y sus misiles SAM Standard SM-1MR.
El Ejército del Aire tampoco permanecía ocioso, alertando sus Alas 11, 12, 14, y 15 de aviones F/A-18 Hornet y Mirage F-1, desplegados en las bases aéreas de Morón, Albacete, Torrejón y Zaragoza, al mismo tiempo que su red de alerta y control, compuesta por todos los EVA (Escuadrón de Vigilancia Aérea) más el GRUMOCA (Grupo Móvil de Control Aéreo) desplegado, estratégicamente dispuestos en el perímetro exterior de la península Ibérica, islas Canarias y Baleares, constituían un telón impenetrable a cualquier raid que pretendiese violar el espacio aéreo español.
En la misma mañana del viernes día 12, el contralmírante Bringas, comandante del Grupo de Unidades de Proyección de la Flota COMGRUFLOT, recibía una llamada del almirante de la Flota en la que le comunicaba que había sido designado COMANFOR o comandante de la Fuerza Operativa que debía restituir el islote a la soberanía española. En la base militar de Rabasa, en Alicante, sede del Mando de Operaciones Especiales (MOE), el general de brigada Andreu, jefe del MOE, recibía la orden del Mando Operativo Terrestre (MOT) de alistar y preparar una unidad de operaciones especiales que sería helitransportada cuando el gobierno así lo decidiese para recuperar la isla del Perejil sin derramamiento de sangre y en el menor tiempo posible una vez dada la orden de tomar la isla.
Desde el centro de operaciones aéreas CAOC-8 ubicado en la base aérea de Torrejón, el teniente general Rubio, general jefe del Mando Aéreo de Combate (GJMACOM), dirigía todo lo concerniente a la defensa aérea de España: la alerta de los cazas F-18 y F-1 puestos a su disposición, la adquisición de información relativa a la operación, se obtendría por medio de aviones Aviocar 212, Falcon 20, Cessna Citation y aviones de patrulla marítima P3 Orion basados en la base aérea de Motón. Esta información posteriormente sería procesada en el Centro de Inteligencia Aérea (CIA).
Mientras continuaba el intercambio de notas diplomáticas entre Madrid y Rabat sin llegar a ningún acuerdo, los estados mayores de los tres ejércitos seguían planeando la operación conjunta, coordinados por el EMACON. El estado mayor del almirante Bringas se encontraba a bordo del buque anfibio Castilla, LPD especialmente configurado para actuar como buque de mando de una fuerza, al estar dotado de todos los sistemas CIS (command information system)necesarios en operaciones conjunto combinadas. El día 16 salió a la mar estacionándose en el área del Estrecho, listo para dirigir las operaciones de recuperación de la isla, controlando la actuación de buques, aviones, helicópteros, fuerzas de operaciones especiales y de Infantería de Marina.
La operación conjunta de recuperación de la isla
En la tarde del 16 de julio, festividad de la virgen del Carmen, patrona de la Armada, la normalidad reinaba a bordo de los buques que patrullaban el mar de Alborán y el Estrecho. En la mar se encontraban las fragatas Navarra, Numancia y Baleares en el área del Estrecho, junto con los patrulleros Laya, Cándido Pérez, Izaro, P-111 y P-114. En el área de Melilla, las corbetas Cazadora e Infanta Elena seguían proporcionando cobertura naval a las Chafarinas y a la ciudad autonómica. No muy lejos de Tarifa, la Unidad de Operaciones Especiales del Tercio de Armada a bordo del Castilla, con helicópteros de las 3ª' y 5ª escuadrillas de aeronaves, se encontraba lista para intervenir. En el aeropuerto de Málaga la EZAPAC, o Escuadrón de Zapadores Paracaidistas, había destacado un equipo táctico o TACP que se encontraba igualmente alistado para entrar en acción.
En Rabasa ya se ubicaban los cuatro helicópteros Cougar que debían transportar a los 23 hombres del Grupo de Operaciones Especiales III (GOE III) que iban a intervenir directamente en la recuperación de la isla, a ellos se unirían cinco infantes de marina, dos tenientes, un brigada y dos cabos, que participarán asimismo en la operación. Estos helicópteros de transporte irían escoltados, desde la base de El Copero (Sevilla), por tres helicópteros de ataque HU-10 armados con AMP de 12,7 mm.
A las 2343 horas el presidente del Gobierno tomó la decisión de emplear la alternativa militar, orden que transmitió el ministro de Defensa a todos los miembros de la JUJEM, llegando a Bétera la orden de despegue de los helicópteros que deberían transportar a elementos del GOE III, desde Rabasa a la base de El Copero en Sevilla, donde repostarían para iniciar el salto final a las 0400 horas, junto con los tres helicópteros de escolta HU-10, no sin antes recoger en Facinas, Cádiz, a los cinco infantes de marina, dos de ellos controladores aéreos avanzados ó ACAF y el resto de operaciones especiales.
La hora H se fijó a las 0617 horas del día 17 de julio, es decir, al comenzar el crepúsculo matutino, de forma que los helicópteros dejasen a los incursores con las primeras luces del alba. Paralelamente un helicóptero de la 10ª escuadrilla de la FLOAN, estacionado en Rota, había estado haciendo un vuelo FLIR, actualizando los contactos de superficie en el área que pudiesen afectar a la operación, contactos que afortunadamente se reducían a simples patrulleros, no habiendo rastro ni de la corbeta Arrahmani ni de la fragata Mohamed V, que hubieran podido comprometer el éxito de la operación en el último instante; tan sólo el patrullero Al Hahiq (308), de la clase Osprey Mk-III de 475 t y armado con un cañón Bofors 40/60 y dos Oerlikon 20 mm, se encontraba frente a la isla del Perejil, pudiendo suponer un peligro para los helicópteros y sus ocupantes.
A las 0627 horas, con un ligero retraso sobre el horario previsto debido al fuerte viento de levante reinante que ya alcanzaba los 35 nudos, tomaba tierra en la isla el primer Cougar, siendo seguido por el segundo y el tercero, que depositaron a los 23 efectivos del GOE III y los cinco infantes de marina, sin otro percance que el toque de una de las aspas del rotor de un Cougar con una protuberancia de tierra, afortunadamente sin consecuencias.
Paralelamente dos patrulleros de la Armada, ízaro y Laya, dando muestras de arrojo y decisión, ya que desplazaban bastante menos que el Al Hahiq se situaron a banda y banda del patrullero marroquí emparedándolo prácticamente, sin permitirle reaccionar ante la incursión hel¡transportadas, y mucho menos abrir fuego, todo ello ante la vigilante mirada de la fragata Navarra, atenta a la maniobra con todos sus sensores y armas alistados.
Durante el desarrollo de la operación y horas posteriores, se mantuvieron alertados los Harrier de la 9ª escuadrilla y en el aire aviones F-18 que actuaron como CAP (combat air patrol), dispuestos a interceptar cualquier traza no identificada que tratase de penetrar en el espacio aéreo español.
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CONCLUSIONES:
Una acción por parte de uno de los centinelas disparando su Kalashnikov hubiera podido suponer la pérdida de un helicóptero Cougar, con el riesgo de perecer todos sus ocupantes. A su vez, si el patrullero clase Osprey hubiera abierto fuego, podía igualmente haber hecho abortar la operación, por lo que posiblemente habría sido necesario acallarlo. La pérdida de un solo marroquí hubiese supuesto una serie de protestas por parte del mundo árabe, con consecuencias políticas y económicas incalculables para España. Las bajas de efectivos españoles hubieran sido difícilmente justificables frente a la opinión pública. Por ello no se podía correr ningún riesgo gratuito, que habría convertido la operación militar en un fracaso, si no militar, al menos político.
La efectividad de las unidades de operaciones especiales, probada durante la guerra de Afganistán, y los riesgos asimétricos actuales han obligado a adquirir una mayor y más veloz capacidad de proyección por parte de los tres ejércitos. La discreción y disuasión del submarino, al mismo tiempo que su inmunidad, lo hacen una pieza valiosísima, no sólo como fuente de inteligencia, sino también para el desembarco de unidades de operaciones especiales en costas hostiles. Pensemos en cuán distinta hubiese sido la operación desde el punto de vista naval si en el Orbat adversario hubiese habido un solo submarino. El rápido alistamiento de las fragatas de la Armada, al igual que el de los efectivos del Tercio de Armada, embarcados en los diferentes buques que intervinieron y destacados en Ceuta con sus embarcaciones Supercat, hacen de estas fuerzas unidades de alta disponibilidad. La defensa aérea de España estuvo en todo momento garantizada por el Mando de Combate, gracias a sus aviones F-18 y F-1 y los aviones Harrier de la FLOAN, así como a sus escuadrones de vigilancia aérea (EVAs).
La adquisición de helicópteros de combate tipo Apache o Tigre por parte de las FAS españolas puede considerarse una necesidad, si no para esta ocasión sí para el futuro, previendo una reacción hostil por parte de un numeroso y aguerrido Ejército de Tierra adversario dotado de más medio millar de carros de combate. La posibilidad de contar con patrulleros dotados con mis¡les antibuque, un viejo proyecto olvidado con los patrulleros clase Lazaga tristemente desguazados, evitaría en el futuro exponer costosas fragatas frente a patrulleros lanzamisiles adversarios ante ataques de un misil Exocet. Igualmente la necesidad de contar con más baterías de misiles antiaéreas para defender la costa sur de España es otra realidad para el caso de una incursión aérea procedente del norte de África.
La invasión de la minúscula isla de Granada por parte de los Estados Unidos en la década de los 80 sirvió para comprobar que los tres ejércitos no tenían procedimientos normalizados y que no se entendían en el campo de las comunicaciones. La crisis de la isla del Perejil ha servido para demostrar que las Fuerzas Armadas españolas son capaces de realizar una operación conjunta de forma impecable, pero que es necesario realizar una serie de adquisiciones en las dotaciones armamentísticas de los tres ejércitos, pues, llegado el caso de una confrontación con algún vecino norteafricano, los ejércitos españoles se verían irremisiblemente solos para afrontarla.
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Entonces... ¿QUÉ PAPEL JUGÓ EEUU?
Según un artículo de Pedro Arnuero (subdirector de Periodista Digital):
Según datos recabados por LA RAZÓN en fuentes diplomáticas, militares y de los servicios de Inteligencia, Mohamed VI amenazó a EE UU con una guerra total en el Estrecho si España no se retiraba de la isla Perejil. Aznar consiguió fortalecer su relación con George W. Bush en su guerra contra el terrorismo explicando que Perejil sólo era el pivote táctico, y Ceuta y Melilla, el movimiento estratégico.
De esta forma, el presidente del Gobierno consiguió que Bush se interesase en un asunto tan lejano a cambio de un apoyo total de España a las tesis de su invasión de Iraq, como un segundo paso en su cruzada contra el terrorismo. Según las fuentes consultadas, sin la implicación de la Casa Blanca a favor de España, la UE, encabezada por Francia, y la OTAN, por el Reino Unido, hubiesen considerado la invasión como un «asunto interno entre países vecinos».
Rabat empezaba a ser consciente de que el nuevo acuerdo bilateral en materia militar firmado entre España y EE UU permitía que Madrid pudiese utilizar armamento americano sin ninguna clase de restricción. Por ese motivo, Marruecos prefirió, en principio, invadir un objetivo blando, Perejil, en lugar, por ejemplo, del Peñón de Alhucemas.
El ministro de Defensa, Federico Trillo, fue uno de los principales muñidores a la hora de conseguir este elevado grado de cooperación militar con EE UU. Con la creación del Comité Bilateral de Defensa de Alto Nivel se logró una herramienta clave para la cooperación industrial y tecnológica en materia de defensa, al mismo nivel del Reino Unido o Canadá. Esto implicaba en la práctica el reconocimiento de que la seguridad e integridad territorial de España y EE UU contribuyen al mantenimiento de la paz. Y Aznar movió ficha y situó en ese campo a Perejil.
Ante esta situación de pre-guerra, el Pentágono ordenó que dos satélites militares de EE UU fuesen desviados de su órbita y geoestacionados permanente en el Estrecho para controlar todos los movimientos marítimos. Asimismo, la US Navy mantuvo varias semanas a dos submarinos nucleares de la Flota Atlántica en alerta máxima en el Estrecho para «labores de prevención e información», el «USS Boise» y el «USS Toledo». Paralelamente, la base de Rota estuvo durante esas semanas en alerta «Charlie 2», la máxima establecida en época de paz. El Pentágono no quería una guerra entre su mejor amigo en el sur de Europa y el más fiel aliado en el Magreb.
Antes de la invasión de Perejil, Rabat incluso sondeó a Washington en mayo sobre la posibilidad de que España pudiera tener las restricciones armamentísticas. La respuesta que recibió del Pentágono fue un tajante «no», ya que España ocupa un lugar privilegiado en la cooperación industrial y tecnológica en materia de Defensa con EE UU tras el nuevo convenio firmado el 10 de abril de 2002 en Madrid por el secretario de Estado norteamericano Colin Powell y Josep Piqué, ministro de Exteriores.
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LA CONEXIÓN DE TODO ESTO CON EL "ISLAMISMO"
Marruecos, conocedor de esta nueva situación, intentó aprovechar la jugada de Al Qaida. Creía que gracias a la colaboración que había prestado a Washington con la detención de varias células terroristas recibiría por fin «luz verde» para la toma de un inocente islote. Pero a Mohamed VI y sus «halcones» les fallaron sus previsiones y les sobró la voluntad férrea de Aznar. El presidente del Gobierno siempre fue consciente de que tras el movimiento táctico de Perejil, y por la política de hechos consumados, Rabat movería a continuación sus piezas estratégicas, Ceuta y Melilla. Fuentes diplomáticas han señalado que «España no acepta ni hechos consumados, como la ocupación Perejil, ni que se trate de vincular el futuro del Sahara con Ceuta y Melilla, que son ciudades tan españolas como Sevilla y Córdoba». Expertos en el Magreb creen que la estrategia de Marruecos se basa en crear pequeños conflictos de baja intensidad para que el Rey Mohamed VI logre una cohesión interna que no tiene. Las mismas fuentes explican que «si Marruecos no consigue que el Sahara pase a sus manos, la estrategia se centrará en Ceuta y Melilla, que considera territorios ocupados».
Autor: Pedro Arnuero - Madrid.-
