18-08-2007, 18:30:04
Películas lentas.
De vez en cuando oigo decir a la gente: "Vaya rollo de peli. Es lentiiiiisima".
Esta expresión me hace mucha gracia, no hay películas malas por ser lentas, sólo espectadores impacientes y mal acostumbrados.
Desgraciadamente el cine actual (y no hablo sólo del cine de acción y otros géneros) ha mal acostumbrado al espectador a base de la estética del video-clip y del zapping, en la que a base de un montaje sincopado y continuos movimientos de cámara pretender dar la impresión de que ocurren muchas cosas cuando realmente apenas pasa nada.
Voy a poner un ejemplo: Imaginemos la típica escena del duelo en el salvaje oeste. Tenemos al forajido y al sheriff frente a frente. Ambos desenfundan y el sheriff abate al malo.
En un film de factura clásica (no necesariamente ha de ser antiguo, existen directores modernos con estilos clásicos) se vería un plano general de ambos contendientes. Un primer plano de las caras de ambos y otro plano general de varios segundos hasta que ambos sacan el arma y el malo cae.
En un film de factura moderna se vería un plano general de ambos, un primer plando de sus caras, un plano detalle de sus cartucheras, un plano en el que los dos calientan dedos, un plano detalle de sus ojos, un plano detalle de sus bocas tensas, un plano detalle de una gota de sudor que cae, dos planos casi simultaneo de sus manos desenfundando, un plano detalle del fogonazo del disparo, un plano de las caras de ambos con cara de póquer, un plano detalle en el que se ve una mano echarse a una herida mortal, un plano detalle de unos ojos de sorpresa y finalmente caer al malo en ralentí.
La primera secuencia dura 20 segundos, la segunda 3 minutos. Pero el espectador mal acostumbrado dirá que la primera es más larga y se hace lenta.
Repito que esto es por la nueva estética del zapping, contar lo mismo (generalmente menos) en el máximo tiempo y que parezca lo contrario.
Otras veces la gente critica algunas películas por lentas, ya que según ellos "no pasa nada en tres horas".
Por citar un caso pondré de ejemplo la película "Lo que queda del día". Yo aún recuerdo a gente diciendo exactamente esa frase al fin de la proyección.
Resumiré el argumento (que conste que hace más de 10 años que la ví por última vez y sólo la he visto 2 veces, la primera en el cine):
La película nos cuenta la historia de un mayordomo (Anthony Hopkins) y un ama de llaves (Emma Thompson) a lo largo de más de 20 años, en los que ambos (él por su estricta educación sobre guardar las apariencias y esconder los propios sentimientos, ella porque espera que él reaccione contra sí mismo) se niegan el amor que se profesan hasta que el destino les separa finalmente. Además se nos narra las diferentes situaciones a las que debe enfrentarse el mayordomo al estar su propio padre bajo su cargo con una más que apreciable falta de capacidad por una enfermedad que le llevará a la muerte. Y la historia de su "Amo" que se vé tentado por el espíritu del incipiente nazismo en Europa y que le llevará a un final indigno.
La película tiene momentos memorables, como cuando el ama de llaves encuentra al mayordomo leyendo un libro que luego intenta esconder, ella bromea y se burla pensando que es una novela "verde" para luego descubrir que es una novelucha de amor (con lo cual se dá cuenta que bajo su inexpresiva fachada yace un corazón sensible y ávido de amor ¡toma ya frasecita!). O aquella otra secuencia cuando tras una caída deben llevarse al padre del mayordomo a su habitación y este permanece impasible mientras atiende una cena de su amo con todo tipo de nazis, y cómo continúa incluso cuando le notifican que su padre ha muerto.
Vamos, que no se cuenta nada en tres horas.
El problema es que la gente tiende ha estar acostumbrada a historias ligeras sin apenas argumento pero con una fachada rimbombante y olvida lo que es ver una historia que realmente nos haga pensar y sobre todo SENTIR.
Debemos aprender a ver películas no solo por lo que nos cuenten sino por lo que nos hagan sentir.
No todas las películas que la gente tacha de lentas cuentan grandes historias, también están las que sólo pretenden hacernos sentir cosas (dolor, alegría, tristeza, ira).
Una película como "París, Texas", que dura casi tres horas, en las que apenas hay diálogos, en la que realmente no pasan muchas cosas. Es un pequeño clásico moderno. El motivo: durante todo el metraje el espectador se pregunta qué le ocurrio al protagonista para acabar vestido con un traje, medio muerto, mudo y prácticamente autista en medio del desierto. La historia avanza a base de pequeñas revelaciones o detalles (o incógnitas sin desvelar) pero en una avalancha de sentimientos (dolor, culpa, comprensión y finalmente perdón).
Tampoco hay que remontarse a tochos de James Ivory o Wim Wenders, baste con revisar cualquier clásico (desde "Casablanca" o "Ciudadano Kane" a "Gilda" o "Retorno al pasado"), para darse cuenta que el RITMO de dichos films nada tiene que ver con el de las películas actuales, y acusarlas de malas por tener un ritmo más pausado es algo erroneo, una película lenta puede ser buena o mala, pero no será mala por ser lenta sino por su calidad.
Mi consejo, revisitar los clásicos, ver las películas con el corazón y la cabeza, no sólo con los ojos e intentar comprender qué ha querido decir el director con esta o aquella secuencia que no hay quién entienda.
De vez en cuando oigo decir a la gente: "Vaya rollo de peli. Es lentiiiiisima".
Esta expresión me hace mucha gracia, no hay películas malas por ser lentas, sólo espectadores impacientes y mal acostumbrados.
Desgraciadamente el cine actual (y no hablo sólo del cine de acción y otros géneros) ha mal acostumbrado al espectador a base de la estética del video-clip y del zapping, en la que a base de un montaje sincopado y continuos movimientos de cámara pretender dar la impresión de que ocurren muchas cosas cuando realmente apenas pasa nada.
Voy a poner un ejemplo: Imaginemos la típica escena del duelo en el salvaje oeste. Tenemos al forajido y al sheriff frente a frente. Ambos desenfundan y el sheriff abate al malo.
En un film de factura clásica (no necesariamente ha de ser antiguo, existen directores modernos con estilos clásicos) se vería un plano general de ambos contendientes. Un primer plano de las caras de ambos y otro plano general de varios segundos hasta que ambos sacan el arma y el malo cae.
En un film de factura moderna se vería un plano general de ambos, un primer plando de sus caras, un plano detalle de sus cartucheras, un plano en el que los dos calientan dedos, un plano detalle de sus ojos, un plano detalle de sus bocas tensas, un plano detalle de una gota de sudor que cae, dos planos casi simultaneo de sus manos desenfundando, un plano detalle del fogonazo del disparo, un plano de las caras de ambos con cara de póquer, un plano detalle en el que se ve una mano echarse a una herida mortal, un plano detalle de unos ojos de sorpresa y finalmente caer al malo en ralentí.
La primera secuencia dura 20 segundos, la segunda 3 minutos. Pero el espectador mal acostumbrado dirá que la primera es más larga y se hace lenta.
Repito que esto es por la nueva estética del zapping, contar lo mismo (generalmente menos) en el máximo tiempo y que parezca lo contrario.
Otras veces la gente critica algunas películas por lentas, ya que según ellos "no pasa nada en tres horas".
Por citar un caso pondré de ejemplo la película "Lo que queda del día". Yo aún recuerdo a gente diciendo exactamente esa frase al fin de la proyección.
Resumiré el argumento (que conste que hace más de 10 años que la ví por última vez y sólo la he visto 2 veces, la primera en el cine):
La película nos cuenta la historia de un mayordomo (Anthony Hopkins) y un ama de llaves (Emma Thompson) a lo largo de más de 20 años, en los que ambos (él por su estricta educación sobre guardar las apariencias y esconder los propios sentimientos, ella porque espera que él reaccione contra sí mismo) se niegan el amor que se profesan hasta que el destino les separa finalmente. Además se nos narra las diferentes situaciones a las que debe enfrentarse el mayordomo al estar su propio padre bajo su cargo con una más que apreciable falta de capacidad por una enfermedad que le llevará a la muerte. Y la historia de su "Amo" que se vé tentado por el espíritu del incipiente nazismo en Europa y que le llevará a un final indigno.
La película tiene momentos memorables, como cuando el ama de llaves encuentra al mayordomo leyendo un libro que luego intenta esconder, ella bromea y se burla pensando que es una novela "verde" para luego descubrir que es una novelucha de amor (con lo cual se dá cuenta que bajo su inexpresiva fachada yace un corazón sensible y ávido de amor ¡toma ya frasecita!). O aquella otra secuencia cuando tras una caída deben llevarse al padre del mayordomo a su habitación y este permanece impasible mientras atiende una cena de su amo con todo tipo de nazis, y cómo continúa incluso cuando le notifican que su padre ha muerto.
Vamos, que no se cuenta nada en tres horas.
El problema es que la gente tiende ha estar acostumbrada a historias ligeras sin apenas argumento pero con una fachada rimbombante y olvida lo que es ver una historia que realmente nos haga pensar y sobre todo SENTIR.
Debemos aprender a ver películas no solo por lo que nos cuenten sino por lo que nos hagan sentir.
No todas las películas que la gente tacha de lentas cuentan grandes historias, también están las que sólo pretenden hacernos sentir cosas (dolor, alegría, tristeza, ira).
Una película como "París, Texas", que dura casi tres horas, en las que apenas hay diálogos, en la que realmente no pasan muchas cosas. Es un pequeño clásico moderno. El motivo: durante todo el metraje el espectador se pregunta qué le ocurrio al protagonista para acabar vestido con un traje, medio muerto, mudo y prácticamente autista en medio del desierto. La historia avanza a base de pequeñas revelaciones o detalles (o incógnitas sin desvelar) pero en una avalancha de sentimientos (dolor, culpa, comprensión y finalmente perdón).
Tampoco hay que remontarse a tochos de James Ivory o Wim Wenders, baste con revisar cualquier clásico (desde "Casablanca" o "Ciudadano Kane" a "Gilda" o "Retorno al pasado"), para darse cuenta que el RITMO de dichos films nada tiene que ver con el de las películas actuales, y acusarlas de malas por tener un ritmo más pausado es algo erroneo, una película lenta puede ser buena o mala, pero no será mala por ser lenta sino por su calidad.
Mi consejo, revisitar los clásicos, ver las películas con el corazón y la cabeza, no sólo con los ojos e intentar comprender qué ha querido decir el director con esta o aquella secuencia que no hay quién entienda.
