19-08-2007, 22:38:25
No tengo ni idea de la orientación de este periódico, pero esto cuentan:
La sentencia del 11-M pedirá deducir testimonio contra mandos policiales
Admitirá mentiras durante la instrucción y la vista oral, pero entenderá que otro juzgado debe valorarlas
J. M. Pérez. Madrid. No está siendo nada fácil ponerse de acuerdo. Ni mucho menos. Hay más puntos de desencuentro que de encuentro.
No obstante, aún tratan de alcanzar un acuerdo los tres magistrados para evitar que haya votos particulares en la que promete ser una de las sentencias más importantes de la historia de la democracia española.
Los tres jueces que tienen que dirimir las responsabilidades sobre el atentado más importante sufrido por España están recibiendo llamadas, atenciones y veladas presiones por parte de todo el abanico mediático, político y social español.
Todos quieren hablar con ellos. Todos quieren hacerles ver la importancia de lo que están juzgando, todos quieren trasladarles lo significativa que será la decisión que adopten, si va en un sentido o en otro, para el futuro político de nuestro país.
Mentiras policiales
Pero lo que sí que tienen claro los tres magistrados es que durante el juicio ha habido demasiadas mentiras. No quieren entrar a valorar por qué ni qué hay detrás de esas mentiras vertidas en sede judicial por destacados representantes de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado.
A su entender, eso debe valorarse en otro juzgado. Por este motivo, los magistrados han decidido ya que, cuando hagan pública la sentencia sobre el 11-M, anunciarán también que han deducido testimonio contra varios miembros de las Fuerzas y Cuerpos de los que acudieron a declarar durante el juicio. Según ha podido saber este periódico, los magistrados actuarán contra uniformados de la Policía y de la Guardia Civil.
De los primeros, deducirán testimonio, casi con toda probabilidad, contra algunos de los que instruyeron las diligencias policiales, tras demostrarse que han sido varias las ocasiones en que se ha tratado (y en alguna conseguido) de falsificar algunos de los documentos o de ocultar otros al juez instructor. También quieren que se depuren responsabilidades contra mandos de la Policía que participaron en los análisis científicos sobre los explosivos utilizados por los terroristas en la masacre, en la que murieron 192 personas. Es muy probable que algunos de los responsables de los Tedax o, incluso, de la Policía Científica, vean sus nombres, o sus números de funcionarios, en el escrito que suscribirán los tres magistrados, y en el que señalarán con el dedo a los que consideran como poco respetuosos con la verdad sobre las investigaciones del 11-M.
Tráfico de explosivos
Pero también afectará la decisión de estos magistrados a algunos de los agentes de la Guardia Civil que investigaron la trama de tráfico de explosivos que actuaba por Asturias. Los magistrados entienden que algunos de estos agentes (que tenían estrechas relaciones con confidentes que están ahora procesados por los hechos) no sólo no han dicho toda la verdad sobre lo que saben, sino que han tratado de confundir a los magistrados que han juzgado el caso. En este punto sí que están todos de acuerdo.
Autoría intelectual
Hay otro aspecto que está sobre la mesa de debate y en el que es probable también el consenso entre los magistrados: no se ha podido determinar quién o quiénes ordenaron los atentados de Madrid. Es decir, el tribunal no va a poder determinar quién fue el verdadero autor intelectual de la masacre.
Difícil es el reto que tienen entre manos a la hora de hacer una reconstrucción de los hechos. Complejo, porque los magistrados se han quedado conmocionados de cómo se ha gestionado la investigación sobre el tipo de explosivo que se presume en la versión oficial (defendida por la Fiscalía y el Ministerio del Interior) sobre el tipo de explosivo con el que se perpetró la masacre.
Claro ha quedado cuál era el tipo de explosivo que había en la mochila de Vallecas y el que había en el piso de Leganés pero científicamente no se ha podido determinar cuál es el que estalló y las pruebas periciales (solicitadas por el propio tribunal, no por el juez instructor) ponen en seria duda que el explosivo fuera Goma 2 Eco, como sostienen los oficialistas.
Este hecho es el gran quebradero de cabeza de los magistrados. Si hay dudas sobre el explosivo, ¿cómo condenar por la masacre al ex minero Suárez Trashorras?
En este punto es donde los magistrados mantienen más discrepancias. Que el ex minero asturiano será condenado está fuera de dudas. Ahora bien, no es lo mismo condenarlo como pide la Fiscalía, como coautor material de los 192 asesinatos, o condenarlo por un simple tráfico de explosivos.
Al menos uno de los magistrados tiene serias dudas de que se pueda determinar que el ex minero sabía para qué era el explosivo que estaba vendiendo y que conociera las intenciones de los presuntos implicados. Se ampara en la colaboración que éste procesado tuvo con la Policía antes de ser detenido.
La duda: ¿si hubiera estado involucrado en el caso hubiera dado pistas sobre la vivienda de Morata de Tajuña donde se presume que fueron elaborados los artefactos explosivos utilizados en la matanza?
El papel de Zougam
También tienen serias dudas sobre la figura de Jamal Zougam. No entiende que no estuviera en el piso de Leganés si, efectivamente, pertenecía al núcleo duro de los terroristas, al comando que perpetró la acción contra los cuatro trenes.
¿Por qué el resto estaba en el piso de Leganés y él se quedó tranquilamente en su casa, con su familia, haciendo la vida normal cuando sabía que era sospechoso de formar parte de los movimientos radicales para las autoridades españolas desde hacía muchos meses?
Los magistrados intentan consensuar la sentencia y evitar votos particulares. Pero es un maniquí difícil de vestir, aseguran a este periódico fuentes cercanas a los miembros del tribunal que deberá dictar sentencia, previsiblemente en el próximo mes de octubre.
La sentencia del 11-M pedirá deducir testimonio contra mandos policiales
Admitirá mentiras durante la instrucción y la vista oral, pero entenderá que otro juzgado debe valorarlas
J. M. Pérez. Madrid. No está siendo nada fácil ponerse de acuerdo. Ni mucho menos. Hay más puntos de desencuentro que de encuentro.
No obstante, aún tratan de alcanzar un acuerdo los tres magistrados para evitar que haya votos particulares en la que promete ser una de las sentencias más importantes de la historia de la democracia española.
Los tres jueces que tienen que dirimir las responsabilidades sobre el atentado más importante sufrido por España están recibiendo llamadas, atenciones y veladas presiones por parte de todo el abanico mediático, político y social español.
Todos quieren hablar con ellos. Todos quieren hacerles ver la importancia de lo que están juzgando, todos quieren trasladarles lo significativa que será la decisión que adopten, si va en un sentido o en otro, para el futuro político de nuestro país.
Mentiras policiales
Pero lo que sí que tienen claro los tres magistrados es que durante el juicio ha habido demasiadas mentiras. No quieren entrar a valorar por qué ni qué hay detrás de esas mentiras vertidas en sede judicial por destacados representantes de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado.
A su entender, eso debe valorarse en otro juzgado. Por este motivo, los magistrados han decidido ya que, cuando hagan pública la sentencia sobre el 11-M, anunciarán también que han deducido testimonio contra varios miembros de las Fuerzas y Cuerpos de los que acudieron a declarar durante el juicio. Según ha podido saber este periódico, los magistrados actuarán contra uniformados de la Policía y de la Guardia Civil.
De los primeros, deducirán testimonio, casi con toda probabilidad, contra algunos de los que instruyeron las diligencias policiales, tras demostrarse que han sido varias las ocasiones en que se ha tratado (y en alguna conseguido) de falsificar algunos de los documentos o de ocultar otros al juez instructor. También quieren que se depuren responsabilidades contra mandos de la Policía que participaron en los análisis científicos sobre los explosivos utilizados por los terroristas en la masacre, en la que murieron 192 personas. Es muy probable que algunos de los responsables de los Tedax o, incluso, de la Policía Científica, vean sus nombres, o sus números de funcionarios, en el escrito que suscribirán los tres magistrados, y en el que señalarán con el dedo a los que consideran como poco respetuosos con la verdad sobre las investigaciones del 11-M.
Tráfico de explosivos
Pero también afectará la decisión de estos magistrados a algunos de los agentes de la Guardia Civil que investigaron la trama de tráfico de explosivos que actuaba por Asturias. Los magistrados entienden que algunos de estos agentes (que tenían estrechas relaciones con confidentes que están ahora procesados por los hechos) no sólo no han dicho toda la verdad sobre lo que saben, sino que han tratado de confundir a los magistrados que han juzgado el caso. En este punto sí que están todos de acuerdo.
Autoría intelectual
Hay otro aspecto que está sobre la mesa de debate y en el que es probable también el consenso entre los magistrados: no se ha podido determinar quién o quiénes ordenaron los atentados de Madrid. Es decir, el tribunal no va a poder determinar quién fue el verdadero autor intelectual de la masacre.
Difícil es el reto que tienen entre manos a la hora de hacer una reconstrucción de los hechos. Complejo, porque los magistrados se han quedado conmocionados de cómo se ha gestionado la investigación sobre el tipo de explosivo que se presume en la versión oficial (defendida por la Fiscalía y el Ministerio del Interior) sobre el tipo de explosivo con el que se perpetró la masacre.
Claro ha quedado cuál era el tipo de explosivo que había en la mochila de Vallecas y el que había en el piso de Leganés pero científicamente no se ha podido determinar cuál es el que estalló y las pruebas periciales (solicitadas por el propio tribunal, no por el juez instructor) ponen en seria duda que el explosivo fuera Goma 2 Eco, como sostienen los oficialistas.
Este hecho es el gran quebradero de cabeza de los magistrados. Si hay dudas sobre el explosivo, ¿cómo condenar por la masacre al ex minero Suárez Trashorras?
En este punto es donde los magistrados mantienen más discrepancias. Que el ex minero asturiano será condenado está fuera de dudas. Ahora bien, no es lo mismo condenarlo como pide la Fiscalía, como coautor material de los 192 asesinatos, o condenarlo por un simple tráfico de explosivos.
Al menos uno de los magistrados tiene serias dudas de que se pueda determinar que el ex minero sabía para qué era el explosivo que estaba vendiendo y que conociera las intenciones de los presuntos implicados. Se ampara en la colaboración que éste procesado tuvo con la Policía antes de ser detenido.
La duda: ¿si hubiera estado involucrado en el caso hubiera dado pistas sobre la vivienda de Morata de Tajuña donde se presume que fueron elaborados los artefactos explosivos utilizados en la matanza?
El papel de Zougam
También tienen serias dudas sobre la figura de Jamal Zougam. No entiende que no estuviera en el piso de Leganés si, efectivamente, pertenecía al núcleo duro de los terroristas, al comando que perpetró la acción contra los cuatro trenes.
¿Por qué el resto estaba en el piso de Leganés y él se quedó tranquilamente en su casa, con su familia, haciendo la vida normal cuando sabía que era sospechoso de formar parte de los movimientos radicales para las autoridades españolas desde hacía muchos meses?
Los magistrados intentan consensuar la sentencia y evitar votos particulares. Pero es un maniquí difícil de vestir, aseguran a este periódico fuentes cercanas a los miembros del tribunal que deberá dictar sentencia, previsiblemente en el próximo mes de octubre.
