Dentro del contexto de Star Wars, donde se recorren años-luz en segundos, se girá 180º a toda velocidad, las naves zumban y explotan con todo tipo de pirotécnia si puede ser factible. A los 2 segundos de película ya queda anulada toda suspensión de incredulidad. La ciencia-ficción suele conseguirlo. Aún así buen gazapo.
Mi comentario sobre la televisión no se refiere a la ficción, por supuesto. Vivimos en un momento glorioso, especialmente en la tv de pago, en el que la oferta y la calidad de series es apabullante.
Leí hace poco un texto en el que se decía que ha habido una auténtica fuga de talentos del cine a la televisión, los guionistas, hartos de que no se les valore, que se les pida guiones infumables para adolescentes, que los directores y productores con pretensiones artísticas destrocen sus historias, han visto en la televisión y la proliferación de canales, de pago o no, un paraiso donde poder desarrollar grandes historias.
Esto ha provocado un resurgir del fantástico y que series que eran impensables hace poco (lejos queda Expediente-X) invadan nuestras pantallas: Battlestar Galáctica, Angel, Alias, Buffy, Kyle XY, Los 4400, Sobrenatural, Perdidos y, la que sería la suma de muchas de ellas: Heroes.
Pero también hay joyas, muchas de HBO, que en muchos casos superan con creces las espectativas del espectador de cine: A dos metros bajo tierra, Los Soprano, The Shield, Deadwood, The wire, Rescue Me, Huff, L word, Big Love, House, Anatomía de Gray, Veronica Mars, Nip Tuck, Mujeres desesperadas, El Guardian, Boston Legal, The Unit.
Y algunas comedias muy respetables: Weeds, Arrested Developmen, The Office, Me llamo Earl, Cómo conocí a vuestra madre.
Incluso la factoría Jerry Bucklerheinneken consigue mantener el interés sin terminar de agotar el esquema.
Realización cinematográfica, buenos guiones, grandes actores...
Mi comentario sobre la televisión no se refiere a la ficción, por supuesto. Vivimos en un momento glorioso, especialmente en la tv de pago, en el que la oferta y la calidad de series es apabullante.
Leí hace poco un texto en el que se decía que ha habido una auténtica fuga de talentos del cine a la televisión, los guionistas, hartos de que no se les valore, que se les pida guiones infumables para adolescentes, que los directores y productores con pretensiones artísticas destrocen sus historias, han visto en la televisión y la proliferación de canales, de pago o no, un paraiso donde poder desarrollar grandes historias.
Esto ha provocado un resurgir del fantástico y que series que eran impensables hace poco (lejos queda Expediente-X) invadan nuestras pantallas: Battlestar Galáctica, Angel, Alias, Buffy, Kyle XY, Los 4400, Sobrenatural, Perdidos y, la que sería la suma de muchas de ellas: Heroes.
Pero también hay joyas, muchas de HBO, que en muchos casos superan con creces las espectativas del espectador de cine: A dos metros bajo tierra, Los Soprano, The Shield, Deadwood, The wire, Rescue Me, Huff, L word, Big Love, House, Anatomía de Gray, Veronica Mars, Nip Tuck, Mujeres desesperadas, El Guardian, Boston Legal, The Unit.
Y algunas comedias muy respetables: Weeds, Arrested Developmen, The Office, Me llamo Earl, Cómo conocí a vuestra madre.
Incluso la factoría Jerry Bucklerheinneken consigue mantener el interés sin terminar de agotar el esquema.
Realización cinematográfica, buenos guiones, grandes actores...
