30-08-2007, 17:37:43
Para refrescar la memoria y para ayudar a Psique a reubicarse (que se nos despista mucho y se nos va por los cerros de Úbeda en cuanto puede
)
Extracto del manifiesto leido por Psique en junio de este año:
"Han querido convencernos de que en los trenes estalló Goma 2-ECO y basta ya
Poco importa que en los resultados de los análisis periciales efectuados a los restos de los explosivos recogidos en los trenes hayan aparecido componentes que no forman parte de la Goma 2-ECO y sí de otras dinamitas como la Tytadine o el explosivo militar C3.
Ante la evidencia, han respondido con las múltiples variantes de la teoría de la contaminación, a cual más absurda.
Cada vez que en los análisis aparece algo que según la versión oficial no debería estar allí, la explicación es que en alguna parte se ha producido una contaminación.
Durante los tres últimos años hemos asistido a un relato de los hechos, el de la versión oficial, en el que nos encontramos con numerosos indicios de falsedad a cada paso del camino:
- una mochila que lo explica todo pero que nunca estuvo en los trenes
- una furgoneta Renault Kangoo en la que según la versión oficial se transportaron explosivos cuya presencia los perros no detectan, y en la que tras su paso por Canillas aparecen innumerables objetos con su correspondiente ADN que en una primera revisión nadie fue capaz de ver
- un piso, el de Leganés, en el que los suicidas se inmolan sin dejar rastro de sangre, en el que los inquilinos que lo habitan no dejan sus huellas dactilares en pomos, grifos, paredes, sofás y cualquier otro elemento que forme parte del mobiliario y sí, en cambio, en libros y papeles que alguien podría fácilmente haber colocado allí para incriminarles
- tenemos también un coche, el Skoda Favia, que según la versión oficial fue utilizado por los asesinos para transportar la mitad de las bombas hasta el escenario de la masacre, aunque sabemos por testimonios gráficos que el día 11 de marzo ese Skoda Favia no estuvo en Alcalá
- tenemos también unos terroristas que limpian a conciencia sus huellas dactilares de la furgoneta Renault Kangoo
y que a cambio se toman las molestias de dejarnos ropas y enseres personales con rastros de su ADN para que podamos identificarlos fácilmente.
Por si fuera poco durante la etapa de instrucción al juez se le han ocultado sistemáticamente pruebas e informes. Algunos fueron deliberadamente manipulados por determinados mandos policiales que hoy se sientan en el banquillo como consecuencia de tales ilegalidades. Muchos ciudadanos nos preguntamos el por qué de estas actuaciones de quienes en teoría están para esclarecer la verdad y protegernos de los asesinos.
Desde que se inició la vista oral hemos presenciado en directo las declaraciones de testigos que parecen no recordar nada de lo sucedido, otros que se contradicen delante del juez con una naturalidad pasmosa, los hay que mienten descaradamente y otros responsables de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado que echan balones fuera culpando de tal o cual asunto a su superior jerárquico o a un subordinado.
Y con todo este reguero de incongruencias y pruebas sospechosamente falsas, algunos todavía nos preguntan por qué salimos a la calle.
A día de hoy, ¿seguirías firmando este manifiesto con todo lo que sabes que eso conlleva? ¿O ya no estarías tan segura?
(A Rufino no le pregunto porque ya me sé la respuesta).
)Extracto del manifiesto leido por Psique en junio de este año:
"Han querido convencernos de que en los trenes estalló Goma 2-ECO y basta ya
Poco importa que en los resultados de los análisis periciales efectuados a los restos de los explosivos recogidos en los trenes hayan aparecido componentes que no forman parte de la Goma 2-ECO y sí de otras dinamitas como la Tytadine o el explosivo militar C3.
Ante la evidencia, han respondido con las múltiples variantes de la teoría de la contaminación, a cual más absurda.
Cada vez que en los análisis aparece algo que según la versión oficial no debería estar allí, la explicación es que en alguna parte se ha producido una contaminación.
Durante los tres últimos años hemos asistido a un relato de los hechos, el de la versión oficial, en el que nos encontramos con numerosos indicios de falsedad a cada paso del camino:
- una mochila que lo explica todo pero que nunca estuvo en los trenes
- una furgoneta Renault Kangoo en la que según la versión oficial se transportaron explosivos cuya presencia los perros no detectan, y en la que tras su paso por Canillas aparecen innumerables objetos con su correspondiente ADN que en una primera revisión nadie fue capaz de ver
- un piso, el de Leganés, en el que los suicidas se inmolan sin dejar rastro de sangre, en el que los inquilinos que lo habitan no dejan sus huellas dactilares en pomos, grifos, paredes, sofás y cualquier otro elemento que forme parte del mobiliario y sí, en cambio, en libros y papeles que alguien podría fácilmente haber colocado allí para incriminarles
- tenemos también un coche, el Skoda Favia, que según la versión oficial fue utilizado por los asesinos para transportar la mitad de las bombas hasta el escenario de la masacre, aunque sabemos por testimonios gráficos que el día 11 de marzo ese Skoda Favia no estuvo en Alcalá
- tenemos también unos terroristas que limpian a conciencia sus huellas dactilares de la furgoneta Renault Kangoo
y que a cambio se toman las molestias de dejarnos ropas y enseres personales con rastros de su ADN para que podamos identificarlos fácilmente.
Por si fuera poco durante la etapa de instrucción al juez se le han ocultado sistemáticamente pruebas e informes. Algunos fueron deliberadamente manipulados por determinados mandos policiales que hoy se sientan en el banquillo como consecuencia de tales ilegalidades. Muchos ciudadanos nos preguntamos el por qué de estas actuaciones de quienes en teoría están para esclarecer la verdad y protegernos de los asesinos.
Desde que se inició la vista oral hemos presenciado en directo las declaraciones de testigos que parecen no recordar nada de lo sucedido, otros que se contradicen delante del juez con una naturalidad pasmosa, los hay que mienten descaradamente y otros responsables de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado que echan balones fuera culpando de tal o cual asunto a su superior jerárquico o a un subordinado.
Y con todo este reguero de incongruencias y pruebas sospechosamente falsas, algunos todavía nos preguntan por qué salimos a la calle.
A día de hoy, ¿seguirías firmando este manifiesto con todo lo que sabes que eso conlleva? ¿O ya no estarías tan segura?
(A Rufino no le pregunto porque ya me sé la respuesta).
