01-09-2007, 08:36:53
El cine en casa. Curiosidades, consejos y consideraciones.
Cuando se realizó el primer filme se creó lo que ya sería un estándar, se emplearon cuadros de fotograma de una pulgada de ancho por 3/4 de pulgada de alto. Es decir, cuatro partes horizontales por tres verticales.
Así nació la actual proporción (relación de aspecto o aspect ratio) de la televisión analógica: 4:3 ó 1,33:1. En 1941, el NTSC (National Television System Committee), unidad federal encargada de definir el estándar televisivo para los Estados Unidos, adoptó dicha proporción, que era la usada entonces por la industria fílmica.
El surgimiento de la televisión adoptó este estándar 4:3 con algunas limitaciones, las pantallas no podían ser cuadradas ni mucho menos planas, los primeros televisores tenían la pantalla ¡redonda!. Esto era causado por los procesos de fabricación de los tubos de imagen que, llenos de un gas a alta presión, impedían según que formas bajo riesgo de rotura. La imagen así aparecía achatada (no se respetaba la proporción 4:3) y se popularizó aquello de "la televisión engorda".
Los nuevos tubos de imagen han logrado la cuadratura perfecta y ser prácticamente planos, algo que la llegada de las televisiones de plasma o TFT han pasado al olvido, estas sí que son totalmente planas y de ángulos rectos.
Fue precisamente el auge de la televisión lo que obligó a las productoras a ofrecer un incentivo a los espectadores cinéfilos, surge así la pantalla ancha, con técnicas que aún recordamos como Cinemascope, Cinerama o VistaVision, cuyas proporciones han variado de 1,66:1 hasta 2,4:1, aunque el cine contemporáneo suele rodarse a no menos de 1,85:1.
Esto tuvo su equivalente en televisión con la aparición de los televisores con formato panorámico, manteniendo el estándar 9:16 proliferaron estos televisores... cuando aún no servían para nada. Las televisiones, hasta hoy, nunca han emitido en formato panorámico excepto un tímido intento por parte de Canal Satélite hace años. Esto provocó, y sigue haciéndolo, no pocos malentendidos entre los compradores de estos televisores que veían que su enorme pantalla presentaba dos bandas negras a los lados de la imagen para convertir su flamante 9:16 en un simple 3:4. Las soluciones las ofrecen los propios televisores ¡y son todas equivocadas!. La principal, pasar del formato 3:4 con bandas negras laterales al estupendo 9:16 lo cual produce imágenes aplastadas y deformes que poco tienen que ver con la realidad, increíblemente es la solución más aceptada y basta ir a un bar u hotel para comprobarlo.
La otra opción es usar los diferentes formatos con zoom (o expansión) de la imagen hasta que esta llene toda la pantalla, los resultados son aún peores: perdemos parte de la información superior e inferior, desaparecen rótulos y subtítulos, cabezas y pies cortados... por no hablar de la pérdida de líneas de resolución al ampliar una imagen que no viene preparada para ello.
Para lo único que servían estos televisores era cuando se emitían películas respetando el formato de cine y colocando las famosas bandas negras superior e inferior (conocido como letterbox). Era el momento de aplicar una expansión de la imagen hasta llenarla por completo (o casi), con un problema, perdemos líneas de resolución en el proceso y la imagen recuerda poderosamente a la que veríamos con un mal reproductor VHS.
Mi consejo: si lo que ves no tiene formato panorámico o letterbox no cambies de 4:3 o estarás viendo "otra cosa".
¡Y entonces llegó el DVD!
Y con él formatos panorámicos, imagen superior al VHS, sonido digital envolvente, varias pistas de audio y subtítulos...
El cine en casa. O casi.
Mucha gente, por desconocimiento, olvidó configurar su reproductor en formato 9:16 y siguió viendo películas en Letterbox expandidas, otras directamente lo dejaron configurado con el 4:3 habitual recurriendo al "achatamiento" o al recorte. Afortunadamente la gente le ha ido cogiendo el truco y ya veo menos estas "burradas"
Pero el DVD tenía una carencia, seguía limitado a las casi 625 líneas de resolución de toda la vida. Los nuevos televisores ya ofrecían alta resolución (HD) pero volvemos a tener el mismo problema, ni las televisiones emiten en HD ni los DVD lo contemplan.
¡Y entonces surgió el HD-DVD!
Mientras que en medio mundo las televisiones ya emiten en HD, con formato panorámico, aquí seguimos con nuestros viejos 3:4 y 625 líneas. Y entonces surge el DVD de alta definición. Y ya la tenemos liada, porque en lugar de un estándar como el DVD aparecen dos sistemas: El Blue-Ray de Sony y el HD-DVD de Phillips entre otros. Con características similares en cuanto a calidad de imagen y sonido. Hasta 1080p de resolución frente a los 576p del DVD. Si bien el Blue-Ray ofrece mucha más capacidad su futuro es más incierto ya que el sistema de producción de discos no es compatible con el de los DVD lo que obligaría a toda la industria a adaptarse, cosa que no ocurre con el HD-DVD. Además la industria del porno a apostado sólo por el HD-DVD, y teniendo en cuenta las cantidades de dinero que se mueven allí yo no compraría un Blue-Ray, a no ser que se quiera la Playstation 3.
Aún así no todo es perfecto, los televisores planos HD-Ready no alcanzan los 1080p de resolución, sólo algunos tienen el engañoso 1080i y sólo los Full-HD permiten disfrutar de auténtica alta resolución.
Sin embargo, como las televisiones siguen emperradas en la LD (aunque la TDT promete cambios) y el mercado del HD-DVD aún es pequeño se trata de una inversión de futuro que, hoy por hoy, no ofrece mejoras: las imágenes que reproducen estas pantallas de 1080p no alcanzan los mínimos de alta resolución con lo cual son equiparables a hacer un zoom a una imagen: se pierden líneas. El entrelazado lo palía un poco pero sigue sin ser satisfactorio.
A pesar de todo el desembarco es inminente, los DVD están en receso y las grandes superficies están reduciendo su espacio a favor de tímidas novedades en HD. Los saldos, ofertas y packs de DVD anuncian el principio del fin.
Pero tranquilos, los nuevos reproductores son compatibles con el estándar DVD y no habrá que renovar nuestra videoteca.
Respecto al Divx los nuevos reproductores no lo incluyen así que, de momento, no tiréis vuestros reproductores de sobremesa compatibles Divx.
Cuando se realizó el primer filme se creó lo que ya sería un estándar, se emplearon cuadros de fotograma de una pulgada de ancho por 3/4 de pulgada de alto. Es decir, cuatro partes horizontales por tres verticales.
Así nació la actual proporción (relación de aspecto o aspect ratio) de la televisión analógica: 4:3 ó 1,33:1. En 1941, el NTSC (National Television System Committee), unidad federal encargada de definir el estándar televisivo para los Estados Unidos, adoptó dicha proporción, que era la usada entonces por la industria fílmica.
El surgimiento de la televisión adoptó este estándar 4:3 con algunas limitaciones, las pantallas no podían ser cuadradas ni mucho menos planas, los primeros televisores tenían la pantalla ¡redonda!. Esto era causado por los procesos de fabricación de los tubos de imagen que, llenos de un gas a alta presión, impedían según que formas bajo riesgo de rotura. La imagen así aparecía achatada (no se respetaba la proporción 4:3) y se popularizó aquello de "la televisión engorda".
Los nuevos tubos de imagen han logrado la cuadratura perfecta y ser prácticamente planos, algo que la llegada de las televisiones de plasma o TFT han pasado al olvido, estas sí que son totalmente planas y de ángulos rectos.
Fue precisamente el auge de la televisión lo que obligó a las productoras a ofrecer un incentivo a los espectadores cinéfilos, surge así la pantalla ancha, con técnicas que aún recordamos como Cinemascope, Cinerama o VistaVision, cuyas proporciones han variado de 1,66:1 hasta 2,4:1, aunque el cine contemporáneo suele rodarse a no menos de 1,85:1.
Esto tuvo su equivalente en televisión con la aparición de los televisores con formato panorámico, manteniendo el estándar 9:16 proliferaron estos televisores... cuando aún no servían para nada. Las televisiones, hasta hoy, nunca han emitido en formato panorámico excepto un tímido intento por parte de Canal Satélite hace años. Esto provocó, y sigue haciéndolo, no pocos malentendidos entre los compradores de estos televisores que veían que su enorme pantalla presentaba dos bandas negras a los lados de la imagen para convertir su flamante 9:16 en un simple 3:4. Las soluciones las ofrecen los propios televisores ¡y son todas equivocadas!. La principal, pasar del formato 3:4 con bandas negras laterales al estupendo 9:16 lo cual produce imágenes aplastadas y deformes que poco tienen que ver con la realidad, increíblemente es la solución más aceptada y basta ir a un bar u hotel para comprobarlo.
La otra opción es usar los diferentes formatos con zoom (o expansión) de la imagen hasta que esta llene toda la pantalla, los resultados son aún peores: perdemos parte de la información superior e inferior, desaparecen rótulos y subtítulos, cabezas y pies cortados... por no hablar de la pérdida de líneas de resolución al ampliar una imagen que no viene preparada para ello.
Para lo único que servían estos televisores era cuando se emitían películas respetando el formato de cine y colocando las famosas bandas negras superior e inferior (conocido como letterbox). Era el momento de aplicar una expansión de la imagen hasta llenarla por completo (o casi), con un problema, perdemos líneas de resolución en el proceso y la imagen recuerda poderosamente a la que veríamos con un mal reproductor VHS.
Mi consejo: si lo que ves no tiene formato panorámico o letterbox no cambies de 4:3 o estarás viendo "otra cosa".
¡Y entonces llegó el DVD!
Y con él formatos panorámicos, imagen superior al VHS, sonido digital envolvente, varias pistas de audio y subtítulos...
El cine en casa. O casi.
Mucha gente, por desconocimiento, olvidó configurar su reproductor en formato 9:16 y siguió viendo películas en Letterbox expandidas, otras directamente lo dejaron configurado con el 4:3 habitual recurriendo al "achatamiento" o al recorte. Afortunadamente la gente le ha ido cogiendo el truco y ya veo menos estas "burradas"
Pero el DVD tenía una carencia, seguía limitado a las casi 625 líneas de resolución de toda la vida. Los nuevos televisores ya ofrecían alta resolución (HD) pero volvemos a tener el mismo problema, ni las televisiones emiten en HD ni los DVD lo contemplan.
¡Y entonces surgió el HD-DVD!
Mientras que en medio mundo las televisiones ya emiten en HD, con formato panorámico, aquí seguimos con nuestros viejos 3:4 y 625 líneas. Y entonces surge el DVD de alta definición. Y ya la tenemos liada, porque en lugar de un estándar como el DVD aparecen dos sistemas: El Blue-Ray de Sony y el HD-DVD de Phillips entre otros. Con características similares en cuanto a calidad de imagen y sonido. Hasta 1080p de resolución frente a los 576p del DVD. Si bien el Blue-Ray ofrece mucha más capacidad su futuro es más incierto ya que el sistema de producción de discos no es compatible con el de los DVD lo que obligaría a toda la industria a adaptarse, cosa que no ocurre con el HD-DVD. Además la industria del porno a apostado sólo por el HD-DVD, y teniendo en cuenta las cantidades de dinero que se mueven allí yo no compraría un Blue-Ray, a no ser que se quiera la Playstation 3.
Aún así no todo es perfecto, los televisores planos HD-Ready no alcanzan los 1080p de resolución, sólo algunos tienen el engañoso 1080i y sólo los Full-HD permiten disfrutar de auténtica alta resolución.
Sin embargo, como las televisiones siguen emperradas en la LD (aunque la TDT promete cambios) y el mercado del HD-DVD aún es pequeño se trata de una inversión de futuro que, hoy por hoy, no ofrece mejoras: las imágenes que reproducen estas pantallas de 1080p no alcanzan los mínimos de alta resolución con lo cual son equiparables a hacer un zoom a una imagen: se pierden líneas. El entrelazado lo palía un poco pero sigue sin ser satisfactorio.
A pesar de todo el desembarco es inminente, los DVD están en receso y las grandes superficies están reduciendo su espacio a favor de tímidas novedades en HD. Los saldos, ofertas y packs de DVD anuncian el principio del fin.
Pero tranquilos, los nuevos reproductores son compatibles con el estándar DVD y no habrá que renovar nuestra videoteca.
Respecto al Divx los nuevos reproductores no lo incluyen así que, de momento, no tiréis vuestros reproductores de sobremesa compatibles Divx.
