06-09-2007, 14:23:33
psique Wrote:Pues me ha tocado una fibra sensible. El cielo, o mejor dicho, el Universo, es un espacio para la admiración reverente de la Naturaleza, que a ninguna otra escala se manifiesta tan majestuosa. ¿Ira o terror? ¿Y por qué no experimentarlo ante una montaña nevada, tan producto de la Naturaleza como los cometas?urodonal Wrote:Psique, no tiene usted ni teología ni geometría.Pues me tedrá que explicar, que quiere decir Vd. con eso.
En fin... más lectura.
Aquel coleccionista egocéntrico que Giovanni Papini nos cedió un buen día: Gog, un personaje inquietante, brutal, una especie de hombre salvaje y primitivo, capaz de las mayores aberraciones y los caprichos más absurdos, que recorre el mundo buscando toda clase de placeres y diversiones. Profanándolo todo, sin creer ni sentirse satisfecho con nada...
Papini. Gog.
Yo siento el cielo como algo extraño, remoto, esto es, enemigo. Los cometas que, sin un objeto razonable, arrastran su cola por el infinito, no me dicen nada que me consuele. Las nebulosas, amontonamientos confusos de polvo cósmico, me exasperan como todas las cosas informes no terminadas. En lo que se refiere a los planetas y a los satélites, aduladores extintos que dan vueltas para obtener la limosna de un poco de luz, me causan repugnancia y despecho.
No comprendo a los astrónomos. ¿Cómo ninguno de ellos se vuelve loco o se suicida? Imagino que son hombres sin fantasías y sin dignidad, incapaces de sentir el insulto permanente de las constelaciones refugiadas en el fondo de los desiertos del espacio. Midiendo y calculando se ilusionan tal vez, pensando que dominan el cielo o al menos que son admitidos como huéspedes.
Pero el hombre verdadero no puede experimentar ante la vorágine esparcida de los fuegos viajeros, más que ira o terror.
El cielo tiene influencia sobre mí y yo no puedo tenerla nunca sobre él. Si le contemplo, me rebaja; si le ignoro, me castiga. Tiene una vida suya, misteriosa y solemne, que no consigo de ninguna manera turbar o mudar. Me inspira, contra mi voluntad, pensamientos mortificantes que me hacen daño, me deprimen y me quitan el valor de vivir.
Los astrónomos son personas (ya no sólo hombres) tan dignos y tan ilusionables como cualquier otra persona. Algo que aprecio mucho en ellos, como en cualquier científico, es su capacidad de maravillarse ante lo que cotidianamente descubren.
De todas formas, los conocimientos astronómicos de Papini claman por su inexactitud : ni los planetas están en general "extintos" ni las nebulosas son amontonamientos confusos ni están a medio hacer, ni las constelaciones tienen otro interés que ubicar en el cielo a los elementos que sí tienen significado físico.
Me lo tomo de forma personal. Algunas de las personas más cercanas a mí son astrónomos.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
