Pues a mí me hace bastante gracia el ridículo tan espantoso que llevan haciendo tanto este buen señor como el resto de popes y palmeros creadores del método de hinbestigación hooligan-hipatético-inductivo. Me recuerdan a esos charlatanes que se dedican a abordar al desprevenido viandante con sus lisérgicas visiones del fin del mundo. A medida que la terca realidad les va revolcando el lomo un día sí y otro también sin faltar ni uno, resulta interesante observar con qué cabriola tratan de retener al público que les va quedando en este circo que se han montado. Cualquiera que haya seguido el proceso de investigación de los atentados con un mínimo interés y se encuentre con el texto copipasteado anteriormente no puede por menos que sentir un sentimiento de ternura y vergüenza ajena por este ignorante leído, este pigmeo intelectual que pretende (¡en serio!) que alguien medianamente sensato comulgue con gilipolleces tan descomunales como la del arma del crimen, la destrucción de pruebas (como si lo de los vagones no se hubiese extraído lo que había que extraer, como si el juez se hubiese metido los vagones en el bolsillo y los hubiese volatilizado a fuerza de vigorosos pisotones, cuan maqueta de Iberten). Últimamente le he oído esgrimir un argumento que definitivamente descarta la participación de uno de los acusados en la matanza: el tipo en cuestión rompió a llorar desconsoladamente en medio de su intervención durante el juicio. O sea que ya puede usted, honrado ciudadano, salir a la calle y darle matarile al convecino/a que le caiga gordo/a. Si, llegado el momento del juicio, rompe usted a llorar como una magdalena, no habrá tribunal que pueda deretirse como la mantequilla ante tan clara y evidente (¿clarividente?) prueba de inocencia. Hay que ser subnormal.
Pues en éstas están nuestros amigos, haciendo oposiciones a guía turístico en el Callejón del Gato. Lo vengo diciendo desde hace un tiempo: la sentencia sobre el 11M traerá una época de vacas orondas para los gabinetes de sicoanalistas en toda España.
Pues en éstas están nuestros amigos, haciendo oposiciones a guía turístico en el Callejón del Gato. Lo vengo diciendo desde hace un tiempo: la sentencia sobre el 11M traerá una época de vacas orondas para los gabinetes de sicoanalistas en toda España.
