21-09-2007, 20:58:42
Acorrecto:
Como dice Irene, llevamos tres años tragando, cada uno por nuestro lado, y un año y pico aquí. Nos han dicho de todo, pero eso ni siquiera me importa. Yo no espero una disculpa, pero sí espero que no se canonice a ningún peón, porque ninguno lo merece. Es, por inacción, cómplice de dichas calumnias. Y me importa más aún que a personas decentes se las haya acusado de los peores crímenes y que se haya instrumentalizado el peor atentado en la historia de España con fines bastardos. Me importa que se haya dado acogida a los Valderras, Procyones, Ponpones y Justis de este mundo sin torcer el gesto hasta el día de ayer (y sólo por uno de los mencionados). Me importa que sigan creyendo a Del Pino, que las Atalantas viertan su vitriolo, que las Mónicas Farro vomiten insultos, y un largo etcétera.
¿Darles salida? Sólo hay una salida: reconocer ante uno mismo el error y, dependiendo del carácter, hacer mutis o una contrición pública. La salida ha estado clara desde el principio, y no somos nosotros los que tenemos que darla. Que cada uno la encuentre por sí mismo. Son mayorcitos para jugar a los detectives y a los calumniadores. Pues igual de mayorcitos tendrán que ser para mirarse en el espejo.
¿Qué salida podemos darles? ¿Qué tenemos que decirles? Los argumentos están ahí. ESA fue siempre nuestra salida, nuestros argumentos. Se los dimos a cualquiera que quisiera siquiera considerarlos. No necesitamos hacer más. ¡Sólo falta que ahora nos digan que tenemos que dar tratamiento psiquiátrico a los peones!
Como dice Irene, llevamos tres años tragando, cada uno por nuestro lado, y un año y pico aquí. Nos han dicho de todo, pero eso ni siquiera me importa. Yo no espero una disculpa, pero sí espero que no se canonice a ningún peón, porque ninguno lo merece. Es, por inacción, cómplice de dichas calumnias. Y me importa más aún que a personas decentes se las haya acusado de los peores crímenes y que se haya instrumentalizado el peor atentado en la historia de España con fines bastardos. Me importa que se haya dado acogida a los Valderras, Procyones, Ponpones y Justis de este mundo sin torcer el gesto hasta el día de ayer (y sólo por uno de los mencionados). Me importa que sigan creyendo a Del Pino, que las Atalantas viertan su vitriolo, que las Mónicas Farro vomiten insultos, y un largo etcétera.
¿Darles salida? Sólo hay una salida: reconocer ante uno mismo el error y, dependiendo del carácter, hacer mutis o una contrición pública. La salida ha estado clara desde el principio, y no somos nosotros los que tenemos que darla. Que cada uno la encuentre por sí mismo. Son mayorcitos para jugar a los detectives y a los calumniadores. Pues igual de mayorcitos tendrán que ser para mirarse en el espejo.
¿Qué salida podemos darles? ¿Qué tenemos que decirles? Los argumentos están ahí. ESA fue siempre nuestra salida, nuestros argumentos. Se los dimos a cualquiera que quisiera siquiera considerarlos. No necesitamos hacer más. ¡Sólo falta que ahora nos digan que tenemos que dar tratamiento psiquiátrico a los peones!
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
