24-09-2007, 11:39:18
Nmac:
Es muy difícil desligarse de una secta. Si alguien comienza a hacerlo, me parece que lo suyo es alentar a esa persona. Por otro lado, a mí las conversaciones sobre literatura y arte me han ayudado a superar algunos prejuicios y generalizaciones sobre los PPNN. Recuerdo a Octavio Paz, que contaba que Miguel Hernández le llevó al frente mismo de Ciudad Universitaria, donde los bandos enemigos estaban con frecuencia separados por una pared de un mismo edificio. Ahí escuchó, para su sorpresa, risas y cantos. "Y comprendí", decía Paz, "que el enemigo tenía voz humana".
Lo que quiero decir es que en el conspiracionismo hay pillos que engañan a sabiendas, hay fanáticos que se dejan engañar y, probablemente, hay un pequeño conjunto de personas de buena fe que tal vez puedan desengañarse. Lo que hayan dicho esas personas antes, repito, es un problema entre ellos y su conciencia. Yo no pienso afearles sus errores ad infinitum.
Es mi opinión, pero entiendo que haya otras, discrepantes.
Es muy difícil desligarse de una secta. Si alguien comienza a hacerlo, me parece que lo suyo es alentar a esa persona. Por otro lado, a mí las conversaciones sobre literatura y arte me han ayudado a superar algunos prejuicios y generalizaciones sobre los PPNN. Recuerdo a Octavio Paz, que contaba que Miguel Hernández le llevó al frente mismo de Ciudad Universitaria, donde los bandos enemigos estaban con frecuencia separados por una pared de un mismo edificio. Ahí escuchó, para su sorpresa, risas y cantos. "Y comprendí", decía Paz, "que el enemigo tenía voz humana".
Lo que quiero decir es que en el conspiracionismo hay pillos que engañan a sabiendas, hay fanáticos que se dejan engañar y, probablemente, hay un pequeño conjunto de personas de buena fe que tal vez puedan desengañarse. Lo que hayan dicho esas personas antes, repito, es un problema entre ellos y su conciencia. Yo no pienso afearles sus errores ad infinitum.
Es mi opinión, pero entiendo que haya otras, discrepantes.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
