25-09-2007, 14:51:10
Pues, sinceramente, a mí no me gustaría estar en la piel de Acorrecto. Son malas fechas para haber hecho amigos en los Peones Negros, y más aun si son víctimas que se han visto desengañadas en su paso por las tesis conspiracionistas...
A un amigo le debo decir que está equivocado, pero a la cara y en privado; y si veo cómo le atacan en público (entiéndase el ataque ceñido a sus argumentos), también estoy en la obligación de defenderlo, al menos para que hagan con él la menor sangre posible.
Generalizando un poco más, yo sí veo la necesidad de intentar dar una salida a quienes toman conciencia del error de haberse apuntado a la vorágine conspiracionista, es decir, de no hacer más sangre a la herida que supone un desengaño de ese calibre (porque para algunos lo va a ser).
Sin embargo, y a pesar de lo que he dicho más arriba, no hay que olvidar que haber aguantado ahí dentro muchos meses ha sido siempre algo voluntario; algo voluntario que, además, suponía defender a quienes han sido acusados del asesinato de 192 personas habiendo contra ellos indicios racionales de criminalidad, y acusar de esos 192 asesinatos a personas sin ni tan siquiera un mínimo atisbo de haber cometido un delito terrorista en su vida. Y esos actos voluntarios son bastante graves como para tenerlos en cuenta.
Lo que quiero decir, a fin de cuentas, es que unos reconocerán (en público, en privado o en su interior) ese error y aprenderán de él, pero habrán otros que ni reconocerán ni aprenderán nunca nada; y es muy difícil (al menos para mí lo es), si ellos mismos no ponen algo de su parte, saber el momento en el que les puedes decir: "Bienvenido de nuevo a la realidad". ¿Cómo puedo saber que he convecido a un conspiracionista de estar equivocado si él se niega a reconocerlo? ¿Cómo sé que, cerrados diez argumentos, no volverá dentro de una semana con otros diez argumentos que rebatir?
Complicado asunto éste, bastante más que rebatir argumentos.
A un amigo le debo decir que está equivocado, pero a la cara y en privado; y si veo cómo le atacan en público (entiéndase el ataque ceñido a sus argumentos), también estoy en la obligación de defenderlo, al menos para que hagan con él la menor sangre posible.
Generalizando un poco más, yo sí veo la necesidad de intentar dar una salida a quienes toman conciencia del error de haberse apuntado a la vorágine conspiracionista, es decir, de no hacer más sangre a la herida que supone un desengaño de ese calibre (porque para algunos lo va a ser).
Sin embargo, y a pesar de lo que he dicho más arriba, no hay que olvidar que haber aguantado ahí dentro muchos meses ha sido siempre algo voluntario; algo voluntario que, además, suponía defender a quienes han sido acusados del asesinato de 192 personas habiendo contra ellos indicios racionales de criminalidad, y acusar de esos 192 asesinatos a personas sin ni tan siquiera un mínimo atisbo de haber cometido un delito terrorista en su vida. Y esos actos voluntarios son bastante graves como para tenerlos en cuenta.
Lo que quiero decir, a fin de cuentas, es que unos reconocerán (en público, en privado o en su interior) ese error y aprenderán de él, pero habrán otros que ni reconocerán ni aprenderán nunca nada; y es muy difícil (al menos para mí lo es), si ellos mismos no ponen algo de su parte, saber el momento en el que les puedes decir: "Bienvenido de nuevo a la realidad". ¿Cómo puedo saber que he convecido a un conspiracionista de estar equivocado si él se niega a reconocerlo? ¿Cómo sé que, cerrados diez argumentos, no volverá dentro de una semana con otros diez argumentos que rebatir?
Complicado asunto éste, bastante más que rebatir argumentos.
