Desde el desierto.
20-10-07
Querido Tad:
Tu sabes que fuiste el primero.
Cuando te conocí me cautivaste. Yo no soy muy listo ni muy observador, pero daba igual. Tus palabras me subyugaban.
¡Era tan ingenuo e inexperto entonces!
Tú tenias convicción, podias defender cualquier idea ajena, por absurda que fuera, ante cualquier ataque, tus certezas de que a los pelanas de Leganes los mataron y que no se realizaron autopsias me emocionó. Nada podía convencerte. Tu seguridad al afirmar sin sonrojo que todas las pruebas eran falsas, colocadas o manipuladas, que todas las confesiones lo fueron bajo tortura... me estremecía sólo de oírlo. Siempre me gustó la seguridad en una persona, pero lo tuyo era especial, contigo sabía que aunque el mundo cambiase tu no lo harías nunca. Eso me reconfortaba.
Pero un día desapareciste sin mediar palabra, supe que andabas con otras compañías en otro lugar, arropado por gente tan admirable como tu, pero un muro nos separaba. Yo te observaba sin que tu lo supieras, en la distancia. Intenté comunicarme pero no pude, tus compañeros me cerraban el acceso. Yo te veía y tu a mi no. Fue horrible.
El tiempo, inmutable, hizo que otras personas entraran en mi vida, no se si fue por despecho, pero caí ante muchos como tu, les elogié, les premié. Pero fueron pasiones pasajeras, pasaba de mano en mano intentando olvidarte.
Y ahora has vuelto a mi, te presentaste sin avisar, en el mismo sitio en que nos conocimos. Estabas exactamente igual, firme a tus ideas, no habías cambiado un ápice.
Me tentaste con tus palabras de sabiduría y yo me resistí, pero tu convicción, tu manera de insultar sin perder los nervios, defendiéndote una y otra vez con las mismas consignas... Si, juro que me resistí.
Pero aquellas sensaciones que creía olvidadas volvieron a mi, tu seguridad me fortalecía, muchos, en otros lugares, me tentaban, pero yo hice oídos sordos a sus llamadas de atención. Soy débil, lo se, por eso necesito tu fuerza, necesito un apoyo en mis momentos de flaqueza. Por que he dudado, con lágrimas en mis ojos te lo confieso, los prisónidos me acosaban, podía oír sus burlas riéndose de mis favoritos, les machacaban con argumentos una y otra vez y así, mis defensas se iban minando. ¡Hasta dudé de la inocencia de Zougam! Todos mis favoritos cayeron uno tras otro y yo estuve a punto de acompañarles en la caída.
Pero has vuelto, ahora estás aquí de nuevo. Mi tabla de salvación, mi roca inalterable. Y se que nunca, contigo a mi lado, volveré a dudar.
Este premio te lo dedico a ti. Mi primer y único amor:
20-10-07
Querido Tad:
Tu sabes que fuiste el primero.
Cuando te conocí me cautivaste. Yo no soy muy listo ni muy observador, pero daba igual. Tus palabras me subyugaban.
¡Era tan ingenuo e inexperto entonces!
Tú tenias convicción, podias defender cualquier idea ajena, por absurda que fuera, ante cualquier ataque, tus certezas de que a los pelanas de Leganes los mataron y que no se realizaron autopsias me emocionó. Nada podía convencerte. Tu seguridad al afirmar sin sonrojo que todas las pruebas eran falsas, colocadas o manipuladas, que todas las confesiones lo fueron bajo tortura... me estremecía sólo de oírlo. Siempre me gustó la seguridad en una persona, pero lo tuyo era especial, contigo sabía que aunque el mundo cambiase tu no lo harías nunca. Eso me reconfortaba.
Pero un día desapareciste sin mediar palabra, supe que andabas con otras compañías en otro lugar, arropado por gente tan admirable como tu, pero un muro nos separaba. Yo te observaba sin que tu lo supieras, en la distancia. Intenté comunicarme pero no pude, tus compañeros me cerraban el acceso. Yo te veía y tu a mi no. Fue horrible.
El tiempo, inmutable, hizo que otras personas entraran en mi vida, no se si fue por despecho, pero caí ante muchos como tu, les elogié, les premié. Pero fueron pasiones pasajeras, pasaba de mano en mano intentando olvidarte.
Y ahora has vuelto a mi, te presentaste sin avisar, en el mismo sitio en que nos conocimos. Estabas exactamente igual, firme a tus ideas, no habías cambiado un ápice.
Me tentaste con tus palabras de sabiduría y yo me resistí, pero tu convicción, tu manera de insultar sin perder los nervios, defendiéndote una y otra vez con las mismas consignas... Si, juro que me resistí.
Pero aquellas sensaciones que creía olvidadas volvieron a mi, tu seguridad me fortalecía, muchos, en otros lugares, me tentaban, pero yo hice oídos sordos a sus llamadas de atención. Soy débil, lo se, por eso necesito tu fuerza, necesito un apoyo en mis momentos de flaqueza. Por que he dudado, con lágrimas en mis ojos te lo confieso, los prisónidos me acosaban, podía oír sus burlas riéndose de mis favoritos, les machacaban con argumentos una y otra vez y así, mis defensas se iban minando. ¡Hasta dudé de la inocencia de Zougam! Todos mis favoritos cayeron uno tras otro y yo estuve a punto de acompañarles en la caída.
Pero has vuelto, ahora estás aquí de nuevo. Mi tabla de salvación, mi roca inalterable. Y se que nunca, contigo a mi lado, volveré a dudar.
Este premio te lo dedico a ti. Mi primer y único amor:
