30-10-2007, 17:07:27
Fernando Reinares en un artículo en El País de hoy: ¿Está ya claro por qué ocurrió el 11-M?, expone : Es probable que muchos … lo tengan suficientemente claro y ante el interrogante del título hayan pensado de inmediato en, supongo, la participación española en la guerra de Irak. Pero quizá las cosas no sean tan simples como parecen...”
Claro que no es así, y sigue aludiendo a varios supuestos y circunstancias que hacían previsibles los atentados. A los que habría que añadir otros informes, amenazas y confidencias que se pusieron de manifiesto en el juicio.
El artículo está bien documentado y toca asuntos de especial relevancia y que se olvidan, o no se ven, por la cortina de humo de la conspiración.
De todo ello surgen varias preguntas:
--- ¿Con todos los datos que había, se actuó adecuadamente en seguridad preventiva para evitar el atentado?
Con ETA se lleva trabajando muchos años y no se evitan los atentados. Es difícil dar una respuesta concluyente.
--- ¿Con todos los datos y precedentes que había, se pudo evitar la precipitación en comunicados y la desastrosa información oficial que se dio en esos días?
Rotundamente sí. Debieron ser suficientes para proceder de otra forma, porque, una vez cometido el atentado, debían haber adquirido certidumbre suficiente para que servicios de información de Policía y G. Civil, y CNI, junto con el Gobierno, hubieran impedido tan nefasta gestión de la información después del atentado, además, contando con los datos que iban surgiendo en los primeros momentos y que son conocidos.
--- ¿Cometido el atentado, las informaciones de los confidentes seguían siendo dudosas o se convirtieron automáticamente en ciertas?
Los servicios de información de Policía y G. Civil, y CNI, debieron aflorar, con rotundidad, a las 8 de la mañana del 11-M, todas las confidencias que tenían, y que después se vieron en la instrucción y en el juicio. Antes del atentado no serían suficientes para evitarlo, después sí para interpretarlo o, al menos, callar. Claro que valieron para la investigación, pero también debieron valer para gestionar los primeros comunicados.
No sé hasta donde llegaran las responsabilidades de políticos y profesionales en este tema. Pero es bastante obvio que fue el inicio de la confusión y causa de las posteriores teorías que han constituido la mayor “conspiración contra la verdad”, nunca vista.
La responsabilidad de los profesionales en su trabajo durante el atentado o después en la investigación, creo, es inexistente, habrá errores, irregularidades… pero responsabilidad… no, está en el otro lado. Veremos que pasa.
Claro que no es así, y sigue aludiendo a varios supuestos y circunstancias que hacían previsibles los atentados. A los que habría que añadir otros informes, amenazas y confidencias que se pusieron de manifiesto en el juicio.
El artículo está bien documentado y toca asuntos de especial relevancia y que se olvidan, o no se ven, por la cortina de humo de la conspiración.
De todo ello surgen varias preguntas:
--- ¿Con todos los datos que había, se actuó adecuadamente en seguridad preventiva para evitar el atentado?
Con ETA se lleva trabajando muchos años y no se evitan los atentados. Es difícil dar una respuesta concluyente.
--- ¿Con todos los datos y precedentes que había, se pudo evitar la precipitación en comunicados y la desastrosa información oficial que se dio en esos días?
Rotundamente sí. Debieron ser suficientes para proceder de otra forma, porque, una vez cometido el atentado, debían haber adquirido certidumbre suficiente para que servicios de información de Policía y G. Civil, y CNI, junto con el Gobierno, hubieran impedido tan nefasta gestión de la información después del atentado, además, contando con los datos que iban surgiendo en los primeros momentos y que son conocidos.
--- ¿Cometido el atentado, las informaciones de los confidentes seguían siendo dudosas o se convirtieron automáticamente en ciertas?
Los servicios de información de Policía y G. Civil, y CNI, debieron aflorar, con rotundidad, a las 8 de la mañana del 11-M, todas las confidencias que tenían, y que después se vieron en la instrucción y en el juicio. Antes del atentado no serían suficientes para evitarlo, después sí para interpretarlo o, al menos, callar. Claro que valieron para la investigación, pero también debieron valer para gestionar los primeros comunicados.
No sé hasta donde llegaran las responsabilidades de políticos y profesionales en este tema. Pero es bastante obvio que fue el inicio de la confusión y causa de las posteriores teorías que han constituido la mayor “conspiración contra la verdad”, nunca vista.
La responsabilidad de los profesionales en su trabajo durante el atentado o después en la investigación, creo, es inexistente, habrá errores, irregularidades… pero responsabilidad… no, está en el otro lado. Veremos que pasa.
