02-11-2007, 19:09:33
LAREAN dijo:
Los grandes ausentes son Abadillo y Pedro Jota. ¿Habrán sido tan taimados que puedan escapar a la demanda por calumnias? Sería muy triste.
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Quizás haya miedo, tienen mucho poder e influencia; lo que debían perder ahora, si se pone de manifiesto su falta de credibilidad, claro, socialmente.
Judicialmente, yo creo que sí, hay supuestos en los que se han deslizado lo suficiente. Alomejor, para calumnias o injurias no. Pero sí para reclamarle por la Ley del 1/82 protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar, y a la propia imagen. Art. 7.7 7. La imputación de hechos o la manifestación de juicios de valor a través de acciones o expresiones que de cualquier modo lesionen la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación.
Es evidente que produce otros efectos. No les condena por un delito y, entonces, no les podemos llamar delincuentes. Sin embargo, le pueden dar un buen palo económico y la publicidad de la sentencia tambien los pone en evidencia, que no sería poco.
Sería conveniente apoyar a esta gente. En menudo follon que se meten, pero prestarían un buen servicio a la sociedad, del que nos beneficiariamos todos.
Estos comportamientos nunca deberían quedar impunes, pero quedan, habitualmente por la falta de apoyo y la comodidad del afectado, "¿para qué más problemas?". Eso es lo que suele pasar.
Los grandes ausentes son Abadillo y Pedro Jota. ¿Habrán sido tan taimados que puedan escapar a la demanda por calumnias? Sería muy triste.
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Quizás haya miedo, tienen mucho poder e influencia; lo que debían perder ahora, si se pone de manifiesto su falta de credibilidad, claro, socialmente.
Judicialmente, yo creo que sí, hay supuestos en los que se han deslizado lo suficiente. Alomejor, para calumnias o injurias no. Pero sí para reclamarle por la Ley del 1/82 protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar, y a la propia imagen. Art. 7.7 7. La imputación de hechos o la manifestación de juicios de valor a través de acciones o expresiones que de cualquier modo lesionen la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación.
Es evidente que produce otros efectos. No les condena por un delito y, entonces, no les podemos llamar delincuentes. Sin embargo, le pueden dar un buen palo económico y la publicidad de la sentencia tambien los pone en evidencia, que no sería poco.
Sería conveniente apoyar a esta gente. En menudo follon que se meten, pero prestarían un buen servicio a la sociedad, del que nos beneficiariamos todos.
Estos comportamientos nunca deberían quedar impunes, pero quedan, habitualmente por la falta de apoyo y la comodidad del afectado, "¿para qué más problemas?". Eso es lo que suele pasar.
