La interpretación.
La función de los actores no es otra que la de dar “cuerpo y voz” al guión escrito. Con sus dotes interpretativas definen y matizan la personalidad de sus personajes y expresan sus emociones. Tanto con la inflexión de voz (ver capítulo sobre V.O.S) como por su expresión corporal, gestos y expresiones faciales.
El trabajo del actor no es tarea fácil, una mala interpretación en una determinada secuencia puede dar al traste con ella. No es raro que determinadas escenas dramáticas pierdan toda emoción (e incluso arranquen la risa del espectador) por un mal actor.
Toda interpretación ha de ser expresiva pero también natural, sin llegar a la caricatura o el histrionismo con expresiones demasiado exageradas.
Ante determinados actores (claro ejemplo de Jim Carrey o Robin Williams), debemos preguntarnos si realmente conocemos a alguien, en la vida real, que reaccione con esas expresiones ante determinadas situaciones, matizo lo de “vida real” porque estos mismos actores tienden a sobreactuar incluso en las entrevistas y apariciones públicas.
Posiblemente la respuesta sea no. Posiblemente ese tipo de actuación extrema pueda resultar efectiva en determinado tipo de comedias, pero no deja de ser un recurso un tanto burdo para hacer reír más cercano al “Clown”.
Existen así mismo, determinados actores, a menudo excelentes, dados al exceso interpretativo. Gente como Jack Nicholson, Robin Williams, e incluso Robert deNiro (“Las aventuras de Rocky y Bullwincle”, “Despertares”
pueden resultar sobreactuados en determinados films, ofreciendo sus mejores interpretaciones (“A propósito de Schmith”, “Retratos de una obsesión”, “Uno de los nuestros”
cuando el director sabe contener su enorme talento interpretativo.
![[Image: rb4.jpg]](http://www.geocities.com/aleong1631/rb4.jpg)
Así no Bobby, así no.
Igualmente actores demasiado sobrios o inexpresivos pueden eliminar toda empatía del espectador hacia sus personajes.
El método interpretativo ha pasado por una clara evolución desde los tiempos del cine mudo, donde la falta de sonido obligaba a los actores a gesticular sobremanera, para así expresar situaciones y emociones al no poder hacer uso de la palabra.
Con la aparición del sonoro las interpretaciones se volvieron más moderadas, aunque en sus inicios muchos actores arrastraban el peso de su etapa muda.
Después se sufriría una pequeña revolución con la llegada de los “actores del método”, que seguían las enseñanzas de la escuela interpretativa fundada por Elia Kazan y Lee Strasberg en la que el actor no debía interpretar a un personaje sino convertirse en él.
Actualmente existen todo tipo de corrientes interpretativas, desde los que aún siguen las normas del método a otros más dados a la improvisación, actores más sobrios y otros ciertamente desbocados.
Así sí, Jim
Así no, Jim
Sin embargo lo que no puede negarse es que ya no existen estrellas como las de antes.
Gente como Spencer Tracy, Humphrey Bogart, James Steward, Edward G. Robinson, Cary Grant, Gregory Peck, Gary Cooper, Glenn Ford (injustamente olvidado), Henry Fonda, John Wayne o actrices como Katherine Hepburn, Lauren Bacall, Ava Gardner, Marilyn Monroe, Bette Davis, Elizabeth Taylor, Kim Novack, Barbara Stanwich, Rita Hayworth…Que, dotes interpretativas aparte, supieron crear auténticos personajes que han dejado huella en muchos corazones.
Tampoco debemos olvidad a los mal llamados actores secundarios, que saben dar la réplica a muchos “actores principales”, y que a menudo demuestran más talento que muchas “estrellas”.
La función de los actores no es otra que la de dar “cuerpo y voz” al guión escrito. Con sus dotes interpretativas definen y matizan la personalidad de sus personajes y expresan sus emociones. Tanto con la inflexión de voz (ver capítulo sobre V.O.S) como por su expresión corporal, gestos y expresiones faciales.
El trabajo del actor no es tarea fácil, una mala interpretación en una determinada secuencia puede dar al traste con ella. No es raro que determinadas escenas dramáticas pierdan toda emoción (e incluso arranquen la risa del espectador) por un mal actor.
Toda interpretación ha de ser expresiva pero también natural, sin llegar a la caricatura o el histrionismo con expresiones demasiado exageradas.
Ante determinados actores (claro ejemplo de Jim Carrey o Robin Williams), debemos preguntarnos si realmente conocemos a alguien, en la vida real, que reaccione con esas expresiones ante determinadas situaciones, matizo lo de “vida real” porque estos mismos actores tienden a sobreactuar incluso en las entrevistas y apariciones públicas.
Posiblemente la respuesta sea no. Posiblemente ese tipo de actuación extrema pueda resultar efectiva en determinado tipo de comedias, pero no deja de ser un recurso un tanto burdo para hacer reír más cercano al “Clown”.
Existen así mismo, determinados actores, a menudo excelentes, dados al exceso interpretativo. Gente como Jack Nicholson, Robin Williams, e incluso Robert deNiro (“Las aventuras de Rocky y Bullwincle”, “Despertares”
pueden resultar sobreactuados en determinados films, ofreciendo sus mejores interpretaciones (“A propósito de Schmith”, “Retratos de una obsesión”, “Uno de los nuestros”
cuando el director sabe contener su enorme talento interpretativo. ![[Image: rb4.jpg]](http://www.geocities.com/aleong1631/rb4.jpg)
Así no Bobby, así no.
Igualmente actores demasiado sobrios o inexpresivos pueden eliminar toda empatía del espectador hacia sus personajes.
El método interpretativo ha pasado por una clara evolución desde los tiempos del cine mudo, donde la falta de sonido obligaba a los actores a gesticular sobremanera, para así expresar situaciones y emociones al no poder hacer uso de la palabra.
Con la aparición del sonoro las interpretaciones se volvieron más moderadas, aunque en sus inicios muchos actores arrastraban el peso de su etapa muda.
Después se sufriría una pequeña revolución con la llegada de los “actores del método”, que seguían las enseñanzas de la escuela interpretativa fundada por Elia Kazan y Lee Strasberg en la que el actor no debía interpretar a un personaje sino convertirse en él.
Actualmente existen todo tipo de corrientes interpretativas, desde los que aún siguen las normas del método a otros más dados a la improvisación, actores más sobrios y otros ciertamente desbocados.
Así sí, Jim
Así no, Jim
Sin embargo lo que no puede negarse es que ya no existen estrellas como las de antes.
Gente como Spencer Tracy, Humphrey Bogart, James Steward, Edward G. Robinson, Cary Grant, Gregory Peck, Gary Cooper, Glenn Ford (injustamente olvidado), Henry Fonda, John Wayne o actrices como Katherine Hepburn, Lauren Bacall, Ava Gardner, Marilyn Monroe, Bette Davis, Elizabeth Taylor, Kim Novack, Barbara Stanwich, Rita Hayworth…Que, dotes interpretativas aparte, supieron crear auténticos personajes que han dejado huella en muchos corazones.
Tampoco debemos olvidad a los mal llamados actores secundarios, que saben dar la réplica a muchos “actores principales”, y que a menudo demuestran más talento que muchas “estrellas”.
