11-11-2007, 17:12:28
Continuamos donde lo dejamos. Uggiero va a contar lo que sabe sobre el encuentro prometido entre el Juez y el Vendedor de conciencias, Don Luis.
Esto, tras leer la carta de Pedro Jota, me ha servido de catarsis...
Quote:ACTO IBueno, bueno, que suspense. Aunque al que haya leído Don Juan Tenorio sabe que, en la próxima escena, asistiremos al encuentro entre Don Luis y Bermúdez.
Escena XI
Uggiero: (Entra a la sala con ánforas de vino varias)
Aquí sus traigo clarete,
vino tinto y vino blanco.
Capipeón Chungo:
Pues arrima aquí ese banco
y acerca ese taburete;
dinos pues si es cosa hecha
que aquí se citó, tal vez,
con un importante juez
un prohombre de derecha.
Uggiero:
Escúchenme con respeto; (Bajando la voz)
los muros tienen orejas
y no son cuentos de viejas
lo que diré, muy discreto...
Cetrespeón: (Zumbido, seguido de un chasquido)
Discretos, incólumes, agrestes,
libres, valientes, gallardos,
explosivos cual petardos,
son los peones huestes...
Capipeón Chungo:
Cálmate, calma, muchacho;
deja de hablar por un rato...
Uggiero:
Continúo mi relato
que os contaré sin empacho... (Vuelve a bajar la voz)
Quedaron en el lugar
Bermúdez y Luis del Pino
quiso mi protervo sino
que les pudiera escuchar.
Como Bermúdez creía
que de la Conspiración
no era cierto ni un guión,
y que más bien parecía
que la Versión Oficial
había hilado más fino...
Del Pino no fue cansino,
citó al de la Nacional
poco antes de la Sentencia,
pues pensó razones darle
con que la fibra tocarle,
y rebatir su creencia. ( Continúa hablando para sí, pero en voz alta, de modo que todos le oyen)
Pero una cosa me escama;
y no soy yo tiquismiquis
mas tiene un grupo de frikis,
una banda ¡que es de fama!
Los peones dicen ser;
Y no cabe en mi magín...
Gritos indignados de los oyentes:
¡Cállese, so malandrín;
téngase el señor ujier!
(Capipeón Chungo se levanta, irritado, y se encara con Uggiero)
Capipeón Chungo:
En simbólico tablero
juega Luis al ajedrez;
aunque no haga caso el juez,
sabed que del mundo entero
pendientes de los escaques
los peones siempre están
trabajando con afán...
Uggiero: (Para sí, de manera que no le escuchen)
¡Pues valientes badulaques!
(Continúa en voz alta, con voz apaciguadora)
Si ofendí a vuesas mercedes
lo retiro, Dios me valga.
Que lo que dije no salga
de aquestas cuatro paredes.
(Se levanta Asina, condescendiente con Uggiero. Es un peón de importancia. Lleva una banda bordada con un mensaje. Pone: “FUE MI MENTOR... y luego hay un dibujo de una especie de fruta ovalada con escamas)
Asina:
Así debe ser, amigo,
que el ofender a los peones
no os traerá más que follones.
A Dios pongo por testigo
Uggiero:
Y, decidme, mi señor:
en vuestra banda del pecho,
el dibujo contrahecho,
detrás de “Fue mi mentor...
¿Es acaso una alcachofa?
¿Tal vez una coliflor?
¿Quién fue vuestro Director?
Asina: (Se acerca enfurecido a Uggiero. Lleva su mano a la empuñadura de la espada)
¡Hombre de muy baja estofa!
¡Ser de infinita bajeza!
¡Tenedme, que mi crianza
pide a gritos cruel venganza! (Espera a que alguien de los asistentes le contenga, pero como nadie lo hace, mira a Uggiero, que le saca diez centímetros y como veinte kilos de peso, y se tranquiliza)
Mas... ¡ah! Pide mi nobleza
que no rebaje mi rango
a castigar a este hombre,
que será hundir mi nombre
hasta la altura del fango.
Y, aunque no hay obligación
de explicaros el dibujo
Quiero hacerlo sin tapujo
¡Os daré una explicación!
Seguid con la vista el trazo
de la fruta dibujada...
Uggiero:
¿Es acaso una granada?
Asina:
¡Es una piña, pelmazo!
( Trolipeón, que había estado callado hasta entonces, se da una palmada en la frente e interviene)
Trolipeón:
¡Por fin se enciende mi mente;
sabor piña es el helado
y vuestro mentor, EL HADO,
lo comprendí de repente!
(Chungo también se lleva la mano a la cabeza, en gesto inequívoco de haber comprendido)
Capipeón Chungo:
¡De piña, la lata o bote,
y dar la lata os curtió!
Peónculo: (Que también tiene una idea)
¡Piña de comer se os dio
y crecisteis hermosote!
Asina:
(Hace gestos de cansancio)
Basta, señores, os pido,
cesen dimes y diretes.
Uggiero:
(Para sí)
¡Vaya panda de zoquetes,
yo en seguida lo he cogido!
(Elevando la voz)
Me parece que adivino
que de la piña el lugar
de do viene, hay que buscar.
Vuestro mentor es... Del Pino
Asina:
Sin duda alguna, por suerte
la respuesta has encontrado.
Uggiero: (Humilde)
Señor...
(Suenan cinco campanadas)
Capipeón Chungo:
Las cinco han sonado...
Cetrespeón: (Chasquido, seguido de un ruido como de cadena poniéndose en marcha)
La hora será del que acierte,
agradable, intuitivo,
íntegro, bello y capaz,
eficiente, eficaz,,
participio, infinitivo...
Capipeón Chungo: (Dándole a Cetrespeón un golpe en la coronilla, para que pare)
¿Acabarás de una vez?
Asina:
O de vista no ando fino
o aquí llega Luis del Pino
Peónculo:
Pues detrás de él llega el juez
(Todos, y sobre todo Don Federo y Don Pedrojo, que desde sus respectivos rincones, ocultos por sendos antifaces, no se han perdido detalle de la conversación anterior, miran a la puerta, que se abre...)
Esto, tras leer la carta de Pedro Jota, me ha servido de catarsis...
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
