17-11-2007, 09:55:17
Es cierto que Losantos se tomará su condena como un martirio ideológico, se hará la víctima, y hará como con la condena por lo de ABC: tomarla a chacota.
Pero, como Gavílán, opino que lo importante es la condena, si se acompaña de razonamientos jurídicos lo suficientemente explícitos. (Yo que sé, por ejemplo: "...manipulación intolerable...incalificable proceder...").
Habría que guardar esta sentencia, y plantarla en la cara cada vez que alguno de los losantianos asome su cara por cualquiera de los Foros de libre acceso y pusiera una noticia dada por su programa. Como han hecho ellos con todo aquello en lo que han intervenido Ramírez, Santano y los de la sentencia del bórico, con mucho más sentido puesto que se tratará de una sentencia y no de una mera imputación.
Con eso no se conseguiría reducir al silencio al seguidor del infame lenguaraz, (¡claro que no!) pero todos aquellos que entraran despistados por allí se llevarían una imagen de delincuente de Jiménez Losantos. Después de todo, a pesar de que parece que sólo existe el que habla en los Foros, la gran mayoría silenciosa del país sigue teniendo respeto por una sentencia judicial. Sigue siendo un referente de lo que se debe y no se debe creer.
Imagino, además, que si en la sentencia se prohíbe lanzar insultos o injurias, o, aunque no se diga expresamente, se le castiga por ello, continuar soltando sapos y culebras, las sanciones se irán endureciendo cada vez más, incluso puede conllevar delito penado con la cárcel. Vuelvo a darme cuenta de que sus fieles considerarán ello un martirio, una prevaricación, etc. Pero como eso no va a pasar a corto plazo, sino tras una o varias sentencias en las que se habrá prohibido insultar, mentir, manipular, la mayoría silenciosa no va a salir a la calle a protestar por su castigo. Por mucho que los más voceras sean los que llaman a su programa y parece que sean muchos, en el fondo la mayoría de la gente reconoce que por ejemplo, decir que un médico "se ponía ciego de morfina antes de inyectársela a sus enfermos" es intolerable (si es mentira, claro).
Lo importante no es el castigo, sino la pérdida de credibilidad que se labra él mismo día a día.
Como ha dicho ya bastante gente, lo importante es la constancia. Hasta ahora no había pasado nunca lo de ahora. Hasta ahora los insultos de Losantos afectaban a un medio, una institución, un individuo, que casi nunca lo denunciaba porque tenía la sensación de que no iba a servir para nada, y si era denunciado no siempre era condenado "en aras a la libertad de expresión", y si era condenado eso no le impedía seguir mintiendo, manipulando, e insultando.
Es la primera vez en que tanta gente, al mismo tiempo, se moviliza para librar a la sociedad de este parásito que se llama Losantos. Todos los medios de izquierda, y buena parte de los medios de derecha, están hartos de él. La Policía, la Guardia Civil, la Judicatura, en gran parte si no en su totalidad, está contra él.
Toca animar a la gente a que ponga denuncias. Animar a la prensa a que publique las sentencias que se vayan produciendo, acompañados de editoriales que aboguen desde dentro por una regeneración de la prensa. Y nos toca a nosotros, siempre con la prudencia debida para no generar situaciones violentas o generar efectos contrarios al buscado, difundir en nuestro círculo que, gente como éste, ni en la izquierda ni en la derecha ni en el centro ni en la azotea ni en el sótano
En mi post de ayer ponía yo ejemplos del médico, del juez, del abogado, que abusan de su oficio para hacer daño: en todas las condenas por este hecho se incluye una sanción que incluye la expulsión de la carrera judicial, de la Policía, la imposibilidad de ejercer la Medicina... Supongo que un juez no puede impedir que una persona publique artículos en la prensa, (aunque debería, si es un mentiroso y un calumniador manifiesto) pero si no se deja pasar este momento, si se continúa dándole caña, llegará un momento en que los obispos prescindan de él y Pedro Jota también le volverá la espalda y... acabará en alguna emisora de tercera o jubilado, como Butanito.
Me ha salido otra soflama, pero es que yo con este hombre es no puedo.
Y referirme a Federico exclusivamente no es debido a que piense que Pedro Jota es mejor que él... es peor. Pero se guarda mejor las espaldas. Da una de cal y otra de arena. Alomojoa. Será más difícil acabar con él. Losantos será el primero. Pero si se puede acabar con el director de "El Mundo" (periodísticamente, me refiero, claro) mejor que mejor. Lo que pasa es que me parece que eso pasa por, cmo he dicho, una regeneración de la prensa desde dentro. Un código ético que permita que luego los jueces, o quien sea, pongan sanciones o impidan la publicación de determinados contenidos sin que haya un rebote de toda la prensa gritando "Intolerable, intolerable". Después de todo, mentiras probadas como las publicadas por "El MUNDO" son más dañinas para la sociedad que un relato de incesto en portada, y éste no me lo dejarían publicar. (Si alguien cree que me lo puede publicar, le mando uno ahora mismo y vamos a medias)
De Del Pino ni hablo. Es un mierdecilla. Ni corta ni pincha. No hace falta acabar con su credibilidad "¿Quién es ese?" preguntan el 99 % de la gente con la que hablo de él.
Pero, como Gavílán, opino que lo importante es la condena, si se acompaña de razonamientos jurídicos lo suficientemente explícitos. (Yo que sé, por ejemplo: "...manipulación intolerable...incalificable proceder...").
Habría que guardar esta sentencia, y plantarla en la cara cada vez que alguno de los losantianos asome su cara por cualquiera de los Foros de libre acceso y pusiera una noticia dada por su programa. Como han hecho ellos con todo aquello en lo que han intervenido Ramírez, Santano y los de la sentencia del bórico, con mucho más sentido puesto que se tratará de una sentencia y no de una mera imputación.
Con eso no se conseguiría reducir al silencio al seguidor del infame lenguaraz, (¡claro que no!) pero todos aquellos que entraran despistados por allí se llevarían una imagen de delincuente de Jiménez Losantos. Después de todo, a pesar de que parece que sólo existe el que habla en los Foros, la gran mayoría silenciosa del país sigue teniendo respeto por una sentencia judicial. Sigue siendo un referente de lo que se debe y no se debe creer.
Imagino, además, que si en la sentencia se prohíbe lanzar insultos o injurias, o, aunque no se diga expresamente, se le castiga por ello, continuar soltando sapos y culebras, las sanciones se irán endureciendo cada vez más, incluso puede conllevar delito penado con la cárcel. Vuelvo a darme cuenta de que sus fieles considerarán ello un martirio, una prevaricación, etc. Pero como eso no va a pasar a corto plazo, sino tras una o varias sentencias en las que se habrá prohibido insultar, mentir, manipular, la mayoría silenciosa no va a salir a la calle a protestar por su castigo. Por mucho que los más voceras sean los que llaman a su programa y parece que sean muchos, en el fondo la mayoría de la gente reconoce que por ejemplo, decir que un médico "se ponía ciego de morfina antes de inyectársela a sus enfermos" es intolerable (si es mentira, claro).
Lo importante no es el castigo, sino la pérdida de credibilidad que se labra él mismo día a día.
Como ha dicho ya bastante gente, lo importante es la constancia. Hasta ahora no había pasado nunca lo de ahora. Hasta ahora los insultos de Losantos afectaban a un medio, una institución, un individuo, que casi nunca lo denunciaba porque tenía la sensación de que no iba a servir para nada, y si era denunciado no siempre era condenado "en aras a la libertad de expresión", y si era condenado eso no le impedía seguir mintiendo, manipulando, e insultando.
Es la primera vez en que tanta gente, al mismo tiempo, se moviliza para librar a la sociedad de este parásito que se llama Losantos. Todos los medios de izquierda, y buena parte de los medios de derecha, están hartos de él. La Policía, la Guardia Civil, la Judicatura, en gran parte si no en su totalidad, está contra él.
Toca animar a la gente a que ponga denuncias. Animar a la prensa a que publique las sentencias que se vayan produciendo, acompañados de editoriales que aboguen desde dentro por una regeneración de la prensa. Y nos toca a nosotros, siempre con la prudencia debida para no generar situaciones violentas o generar efectos contrarios al buscado, difundir en nuestro círculo que, gente como éste, ni en la izquierda ni en la derecha ni en el centro ni en la azotea ni en el sótano
En mi post de ayer ponía yo ejemplos del médico, del juez, del abogado, que abusan de su oficio para hacer daño: en todas las condenas por este hecho se incluye una sanción que incluye la expulsión de la carrera judicial, de la Policía, la imposibilidad de ejercer la Medicina... Supongo que un juez no puede impedir que una persona publique artículos en la prensa, (aunque debería, si es un mentiroso y un calumniador manifiesto) pero si no se deja pasar este momento, si se continúa dándole caña, llegará un momento en que los obispos prescindan de él y Pedro Jota también le volverá la espalda y... acabará en alguna emisora de tercera o jubilado, como Butanito.
Me ha salido otra soflama, pero es que yo con este hombre es no puedo.
Y referirme a Federico exclusivamente no es debido a que piense que Pedro Jota es mejor que él... es peor. Pero se guarda mejor las espaldas. Da una de cal y otra de arena. Alomojoa. Será más difícil acabar con él. Losantos será el primero. Pero si se puede acabar con el director de "El Mundo" (periodísticamente, me refiero, claro) mejor que mejor. Lo que pasa es que me parece que eso pasa por, cmo he dicho, una regeneración de la prensa desde dentro. Un código ético que permita que luego los jueces, o quien sea, pongan sanciones o impidan la publicación de determinados contenidos sin que haya un rebote de toda la prensa gritando "Intolerable, intolerable". Después de todo, mentiras probadas como las publicadas por "El MUNDO" son más dañinas para la sociedad que un relato de incesto en portada, y éste no me lo dejarían publicar. (Si alguien cree que me lo puede publicar, le mando uno ahora mismo y vamos a medias)
De Del Pino ni hablo. Es un mierdecilla. Ni corta ni pincha. No hace falta acabar con su credibilidad "¿Quién es ese?" preguntan el 99 % de la gente con la que hablo de él.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
