17-11-2007, 19:34:57
Estoy transcribiendo algunas sesiones losantianas postsentencia y no me resisto a colgar aquí algunos de sus comentarios. Está para encerrarlo en un Zoo y echarle cacahuetes para que abra la boca y suelte invectivas...
Fede a las seis, 1.11.07:
Fede a las seis, 1.11.07:
Quote:22:06 “Podríamos decir otra cosa, pero para qué vamos a mentir. Primero, mentir no se debe. Y, además, en una democracia, en un medio de comunicación, menos. ¿Que hay muchas ganas de que no haya libertad de expresión en España? Hombre, ya lo hemos visto, del Rey abajo, todos, o casi todos. Ahora, esto de la ciudadanía no se otorga, se ejerce. Y la ciudadanía incluye la libertad de expresión y la libertad de criticar las sentencias judiciales. Lo de ayer es una de las sentencias judiciales peores y más nefastas, desde mi particular punto de vista, que hemos visto en muchos años en España. Pero muchos, ¿eh? Pero muchísimos. Por su trascendencia, probablemente de lo peor, porque, encima, son jueces en los que se confiaba, cosa rara. ¿El resultado? Calamitoso. Para otros, extraordinario. ¿Para quiénes es extraordinario? Para los máximos beneficiarios del 11-M, fíjense qué casualidad.”Y lo mejor, tras leer las condenas que impone la sentencia por "pertenencia a organización terrorista", observen la genial pirueta de esta gran exégeta antisistema y, ya sí, aparente filoislamista:
Quote:“Bueno, cuando se habla de organización terrorista, no quiere decir que es la organización que montó el 11-M, ¿eh? No se vayan ustedes a confundir, que esta es otra de las ambigüedades penosas de la sentencia, que se deja leer de muchas maneras, lo peor que podía hacer alguien en Derecho y no digamos en justicia, y no digamos en una sentencia. Dice ‘organización terrorista, ah, son los terroristas, los que han puesto las bombas’. No, no, no, no. Tráfico de explosivos, lo que estalló y tal… eso dice él, por supuesto, es absolutamente inverosímil. En el sitio donde se mata a la gente, no se sabe lo que estalló. Estamos mucho peor que antes de la sentencia. Más que nada, porque mucha gente confiaba en los jueces para averiguar algo […].”Agota.
