Estamos acostumbrados a poner de manifiesto las manipulaciones y falsedades del diario “El Mundo” y de otros medios de comunicación en lo que se refiere al 11-M.
Pero las informaciones del diario “El País” en torno a este mismo tema (y como yo mismo he comentado ocasionalmente) no se han caracterizado precisamente por el máximo rigor.
Este mensaje esta destinado a aclarar algunos pequeños detalles en torno a la investigación del teléfono móvil hallado en la bolsa-bomba poniendo de relieve la falta de cuidado en algunos datos de las informaciones periodísticas.
El 26/3/2007 “El País” publicó un artículo titulado “Pequeños detalles que explican algunas historias”. En este artículo se decía lo siguiente:
El día 4/5/2007 “El País” publicó un artículo titulado “El espía Santiago y la gitana Dolores” en el que se insiste en las afirmaciones anteriores (la negrita es mía):
Pero la realidad es que a Dolores Motos no le vendieron ninguno de los elementos del teléfono hallado en la bolsa-bomba y por lo tanto no fue la avería del teléfono que ella compro lo que impidió la explosión del artefacto.
Esto es lo que dice la sentencia del 11-M a partir de la página 184:
Según la declaración de Dolores Motos en el juicio le cambiaron el terminal que compró por otro de la misma marca y modelo:
1) El 21/10/2003 compraron en Bazar Top una partida de 80 packs de Movistar formados por un terminal Trium T-110 y una tarjeta SIM (de esta partida saldrían los terminales Trium relacionados con los atentados). Uno de estos packs incluía un terminal Trium con IMEI 350822350941947 y otro de estos packs estaba formado por un terminal Trium con IMEI 350822350844612 y una tarjeta SIM con el número de teléfono 660955944.
2) El 28/11/2003 activaron la tarjeta SIM con el número de teléfono 660955944 quedando asociada al IMEI 350822350844612 siendo esta asociación entre terminal y tarjeta SIM el hilo que acabaría complicando la vida a Dolores Motos en relación con el 11-M.
3) A principios de enero de 2004 le venden a Dolores Motos un terminal Movistar TSM de IMEI desconocido (al menos no ha sido publicado) y la tarjeta SIM con el número de teléfono 660955944 (separada del pack que realmente le correspondía).
4) El teléfono TSM no funcionaba y a Dolores Motos le cambian el terminal por otro de la misma marca y modelo identificado con el IMEI 351999000921302.
5) A principios de marzo vendieron el terminal Trium T-110 con IMEI 350822350844612, así como el 350822350941947 y otros 8 terminales más a unas personas sin identificar.
6) El Trium T-110 con IMEI 350822350941947 es modificado con el propósito de convertirlo en el temporizador de uno de los artefactos explosivos utilizados en el 11-M. A este terminal se le coloca una carcasa que no le corresponde, la del Trium T-110 con IMEI 350822350844612.
7) El 10/3/2004 se programó la alarma de este Trium manipulado para lo cual fue necesario encenderlo con una tarjeta SIM en su interior. Una vez programada la alarma se apagó el terminal quedando un registro del último contacto con la red de Amena bajo cobertura de la BTS de Morata asociando el IMEI 350822350941947 a la tarjeta SIM de Amena con el número de teléfono 652282963 (otros 6 Trium junto a otras tantas tarjetas quedaron registrados en la red de Amena de forma similar). Notar que aún en el caso de que el Trium con IMEI 350822350844612 no funcionase esto no hubiera impedido la explosión del artefacto puesto que el cuerpo principal del Trium usado como temporizador pertenecía a un terminal diferente.
8) Una vez desactivada la bolsa-bomba, se descubrío el Trium T-110 y en una comprobación superficial se determino que su IMEI era el 350822350844612 que es el figuraba impreso en su carcasa obteniéndose como asociado al mismo el número de teléfono 660955944, lo que llevaría a la detención de Dolores Motos.
Pero las informaciones del diario “El País” en torno a este mismo tema (y como yo mismo he comentado ocasionalmente) no se han caracterizado precisamente por el máximo rigor.
Este mensaje esta destinado a aclarar algunos pequeños detalles en torno a la investigación del teléfono móvil hallado en la bolsa-bomba poniendo de relieve la falta de cuidado en algunos datos de las informaciones periodísticas.
El 26/3/2007 “El País” publicó un artículo titulado “Pequeños detalles que explican algunas historias”. En este artículo se decía lo siguiente:
Quote:-Los móviles. “Ese teléfono es de mi nieto Aaron”. La policía fue a buscar a Dolores Motos el 13 de marzo de 2004. “¿Conoce o le resulta familiar el número de teléfono móvil 660...?”. “Sí, es el que le compré a mi nieto Aaron”. ¿Cómo era posible que el teléfono de Aaron estuviera en la mochila desactivada en Vallecas? La mujer le había comprado el 5 de enero a su nieto un teléfono Movistar con tarjeta prepago en la tienda de decomisos de la calle de Rafael Ybarra, una de las tres tiendas de telefonía que tenían Rakesh y Suresh Khumar, los dos indios que testificaron la semana pasada. Lo primero que hizo Aaron fue ponerle al teléfono “una bandera de su equipo, el Real Madrid”. Pero el aparato no iba bien y, tras varios tiras y aflojas, cambio de batería y reparaciones, doña Lola devolvió el Trium azul y le dieron otro nuevo. Los agentes habían llegado a la mujer tras la revisión del teléfono de la bomba de Vallecas. El aparato que la abuela de Aaron devolvió fue vendido de nuevo por los indios. ¿Funcionaba?En este artículo se afirma que el teléfono Trium que apareció en la bolsa-bomba fue justamente el que compro Dolores Motos y que devolvió puesto que no funcionaba. Apuntando el fallo de este terminal como posible causa para que no explotara el artefacto.
El día 4/5/2007 “El País” publicó un artículo titulado “El espía Santiago y la gitana Dolores” en el que se insiste en las afirmaciones anteriores (la negrita es mía):
Quote:-A mí, sacándome de españoles, ya no distingo. A mí los indios y los moros todos me parecen iguales.De esta afirmación se han hecho eco en algunos sitios como en esta entrada del blog titulado “El tragón volador” y también lo he encontrado en el libro “Una historia del 11-M que no va a gustar a nadie” de Manuel Marlasca y Luis Rendueles.
Es la voz de Dolores Motos, de 60 años, gitana por los cuatro costados. El 3 de enero de 2004, a Dolores, vecina antigua y respetada de la llamada meseta de Orcasitas, se le ocurrió comprarle un teléfono móvil a su nieto Aaron para echárselo de Reyes. “En qué mala hora, señoría”. Resulta que el teléfono, adquirido en un bazar propiedad de unos indios que a ella le parecieron árabes, no funcionaba bien. La mujer tuvo que ir hasta tres veces a la tienda para que se lo arreglaran. El día 8 de enero les dio un ultimátum: o se lo arreglaban definitivamente en 10 días o le daban uno nuevo. Dice un atestado policial que parece escrito por un diplomático que, “tras dirimir diferencias”, la abuela Dolores se llevó el gato al agua. Devolvió el móvil azul de su Aaron y se llevó uno nuevo, de igual marca y modelo, pero de color rojo.
Todo fue bien hasta que, dos días después de los atentados, la policía fue a buscar a Dolores.
-Cuando me mandaron a llamar, primero me dijeron que tenía que identificar un cadáver y luego que si estaba implicada en el 11-M... Yo les dije que se informaran en el barrio de lo que soy yo y de lo que eran mis hijos.
Los policías le enseñaron un móvil azul con tarjeta prepago de Movistar y le preguntaron.
-¿Le suena este teléfono?
-Sí, ese fue el que le compré a mi nietecito y que devolví porque no funcionaba.
-¿Y por qué está tan segura?
-Porque todavía tiene la pegatina del Real Madrid que le puso mi Aaron.
El final de la historia no tiene desperdicio. Los indios del bazar, lejos de tirar el móvil, lo volvieron a poner en venta y así llegó hasta la célula integrista que cometió los atentados. Pero aquel móvil que ya le había fallado al churumbel volvió a hacerlo la mañana del 11-M. Estaba dentro de la mochila que no estalló en la estación de El Pozo y que fue encontrada ya por la noche junto a su carga explosiva dentro de una mochila en la comisaría de Vallecas. Ya de madrugada, el artificiero Pedro desactivó el artefacto bajo un fuerte aguacero en el parque de Azorín y así se fue llegando hasta los presuntos autores de la matanza.
Pero la realidad es que a Dolores Motos no le vendieron ninguno de los elementos del teléfono hallado en la bolsa-bomba y por lo tanto no fue la avería del teléfono que ella compro lo que impidió la explosión del artefacto.
Esto es lo que dice la sentencia del 11-M a partir de la página 184:
Quote:3.4. El teléfono móvil llevaba dentro una tarjeta de la compañía AMENA-AUNA con el número 652 28 29 63 y tenía programado el despertador a las 7:40 horas.En este párrafo se usa indistintamente “teléfono” para referirse al terminal o a la línea de telefonía móvil que va asociada a la tarjeta SIM. Según esto el teléfono móvil vendido con la tarjeta SIM asociada al número 660955944 no funcionaba y a Dolores Motos le cambiaron el terminal por otro identificado con el IMEI 351999000921302. Consultado este IMEI en la página http://www.numberingplans.com resulta corresponder a un Vitelcom Movistar TSM5m.
La carcasa del terminal telefónico había sido sustituida, voluntaria o accidentalmente, por otra de un teléfono del mismo modelo ya que adherida a ella, donde se ubica la batería, había una pegatina con el número de IMEI 350822 35 084461 2, cuando su IMEI interno, que lo distingue de cualquier otro terminal telefónico, era el 350822 35 094194 7.
El primero de esos IMEI, el acabado en 084461 2 -que era el que aparecía en la pegatina, no el interno- estaba vinculado al teléfono 660 95 59 44. Dicho teléfono fue comprado el 5 de enero de 2004 por doña Dolores Motos Zalazar para su nieto, pero como el teléfono no funcionaba correctamente se lo cambiaron por otro identificado con el IMEI 351999 00 092130 2, si bien mantuvo el número de teléfono original, el 660 95 59 44.
Según la declaración de Dolores Motos en el juicio le cambiaron el terminal que compró por otro de la misma marca y modelo:
Quote:Testigo. -Entonces me dijo el dependiente que estaba allí, me dijo, dice..: “Bueno, puesTodo esto y otros datos publicados en los autos judiciales del 11-M nos permite hacer el siguiente relato pormenorizado de los hechos :
déjamelo y te lo arreglamos”. Pues yo lo dejé allí, el teléfono. Estuvo como quince días;
luego, cuando fui, me lo daban otra vez, y el teléfono no funcionaba. El dinero, digo,
que no me lo daban. Entonces le dije, digo: “Pues, bueno, déme usted otro teléfono, si
no funciona, me da usted otro teléfono”. Entonces, me dieron otro teléfono.
Acusación Particular. -Que no era el... ¿era el mismo modelo, o era otro...?
Testigo. -El mismo modelo, pero en otro color.
Acusación Particular. -Sí.
Testigo. -En otro color.
Acusación Particular. -¿De qué color era, lo recuerda?.
Testigo. -Pues yo lo compré en azul, y luego me lo dieron en rojo.
1) El 21/10/2003 compraron en Bazar Top una partida de 80 packs de Movistar formados por un terminal Trium T-110 y una tarjeta SIM (de esta partida saldrían los terminales Trium relacionados con los atentados). Uno de estos packs incluía un terminal Trium con IMEI 350822350941947 y otro de estos packs estaba formado por un terminal Trium con IMEI 350822350844612 y una tarjeta SIM con el número de teléfono 660955944.
2) El 28/11/2003 activaron la tarjeta SIM con el número de teléfono 660955944 quedando asociada al IMEI 350822350844612 siendo esta asociación entre terminal y tarjeta SIM el hilo que acabaría complicando la vida a Dolores Motos en relación con el 11-M.
3) A principios de enero de 2004 le venden a Dolores Motos un terminal Movistar TSM de IMEI desconocido (al menos no ha sido publicado) y la tarjeta SIM con el número de teléfono 660955944 (separada del pack que realmente le correspondía).
4) El teléfono TSM no funcionaba y a Dolores Motos le cambian el terminal por otro de la misma marca y modelo identificado con el IMEI 351999000921302.
5) A principios de marzo vendieron el terminal Trium T-110 con IMEI 350822350844612, así como el 350822350941947 y otros 8 terminales más a unas personas sin identificar.
6) El Trium T-110 con IMEI 350822350941947 es modificado con el propósito de convertirlo en el temporizador de uno de los artefactos explosivos utilizados en el 11-M. A este terminal se le coloca una carcasa que no le corresponde, la del Trium T-110 con IMEI 350822350844612.
7) El 10/3/2004 se programó la alarma de este Trium manipulado para lo cual fue necesario encenderlo con una tarjeta SIM en su interior. Una vez programada la alarma se apagó el terminal quedando un registro del último contacto con la red de Amena bajo cobertura de la BTS de Morata asociando el IMEI 350822350941947 a la tarjeta SIM de Amena con el número de teléfono 652282963 (otros 6 Trium junto a otras tantas tarjetas quedaron registrados en la red de Amena de forma similar). Notar que aún en el caso de que el Trium con IMEI 350822350844612 no funcionase esto no hubiera impedido la explosión del artefacto puesto que el cuerpo principal del Trium usado como temporizador pertenecía a un terminal diferente.
8) Una vez desactivada la bolsa-bomba, se descubrío el Trium T-110 y en una comprobación superficial se determino que su IMEI era el 350822350844612 que es el figuraba impreso en su carcasa obteniéndose como asociado al mismo el número de teléfono 660955944, lo que llevaría a la detención de Dolores Motos.
