28-11-2007, 20:21:25
Es que, Donatien, existen diversos factores que por mucho que se pretenda no son mesurables. El llamado camino hacia la ascesis quedó perfectamente descrito por santa Teresa, y su Castillo Interior es aplicable a los más destacados místicos desde el islamismo al hinduísmo pasando por Roma.
Mohamed es un perfecto ejemplo de quien se inicia en la senda mística y, ante su éxito material, echa a perder esa faceta suya... Sería un "místico" en el primero o segundo grado de su evolución, mientras otras personas como el Padre Pío (ahora ya santo) o Francisco de Asís (supongo que también el Buda) estarían en los escalones más altos de la ascesis, ese séptimo nivel -o superior- que alterna momentos de arrebato y felicidad con el pánico absoluto ante la presencia del Creador.
La Iglesia es particularmente reacia hacia los místicos desde finales del XIX hasta hoy, cada vez más. Es caso del Padre Pío es paradigmático: se empieza por ordenarle ingresar en un hospital para que cesen los estigmas, no se consigue nada y llega la prohibición de predicar y confesar, seguida de prohibición para celebrar la misa en público; como ni por esas consiguieron acallar lo que sucedía, Pablo VI le obliga a ingresarse durante dos años bajo control médico, es encerrado en un monasterio durante los años sesenta y llega a prohibírsele pasear por la parte exterior de los pórticos (la gente acudían a las colinas cercanas con prismáticos y catalejos para verlo), él cumplió cada una de las órdenes que le daba su obispo... Al final, ya muy mayor y en silla de ruedas, la gente acudía por millares para hablar con él.
Es gracias a que fue él quien pidió a un joven Carol Wojtiwa que se preparara para ser Papa y ayudar a Polonia (también predijo mediante carta a Pablo VI que sería Papa), que su causa de beatificación fue desbloqueada por Juan Pablo II. A su muerte, por primera vez en la historia desde que existe la Iglesia, un Papa organizó todo un "viaje pastoral" para poder arrodillarse en privado ante su tumba (era el Papa y el Padre Pío ni siquiera era "Venerable", no podía hacerlo públicamente así que obligó a la curia que buscasen el modo).
Un caso interesantísimo, y muy querido por mí, es el de Anna Catalina Emmerich. Ahora mismo es Venerable, el paso previo a la beatificación y posterior santidad, mística alemana impresionante que pasó los últimos siete años de su vida bajo el control de un hospital sin que se consiguiera dar explicación alguna a su asombrosa vida. La Iglesia se empleó a fondo "contra" ella (y lo sigue haciendo), pues se mezcló por medio la historia de un poeta romántico que además de narrar los hechos que le dictaba Anna Catalina, digamos que "los adornaba"... Fue terrible porque en nada de ello tenía que ver la propia mística, pero lo pagó con reclusión hospitalaria durante años.
Mohamed es un perfecto ejemplo de quien se inicia en la senda mística y, ante su éxito material, echa a perder esa faceta suya... Sería un "místico" en el primero o segundo grado de su evolución, mientras otras personas como el Padre Pío (ahora ya santo) o Francisco de Asís (supongo que también el Buda) estarían en los escalones más altos de la ascesis, ese séptimo nivel -o superior- que alterna momentos de arrebato y felicidad con el pánico absoluto ante la presencia del Creador.
La Iglesia es particularmente reacia hacia los místicos desde finales del XIX hasta hoy, cada vez más. Es caso del Padre Pío es paradigmático: se empieza por ordenarle ingresar en un hospital para que cesen los estigmas, no se consigue nada y llega la prohibición de predicar y confesar, seguida de prohibición para celebrar la misa en público; como ni por esas consiguieron acallar lo que sucedía, Pablo VI le obliga a ingresarse durante dos años bajo control médico, es encerrado en un monasterio durante los años sesenta y llega a prohibírsele pasear por la parte exterior de los pórticos (la gente acudían a las colinas cercanas con prismáticos y catalejos para verlo), él cumplió cada una de las órdenes que le daba su obispo... Al final, ya muy mayor y en silla de ruedas, la gente acudía por millares para hablar con él.
Es gracias a que fue él quien pidió a un joven Carol Wojtiwa que se preparara para ser Papa y ayudar a Polonia (también predijo mediante carta a Pablo VI que sería Papa), que su causa de beatificación fue desbloqueada por Juan Pablo II. A su muerte, por primera vez en la historia desde que existe la Iglesia, un Papa organizó todo un "viaje pastoral" para poder arrodillarse en privado ante su tumba (era el Papa y el Padre Pío ni siquiera era "Venerable", no podía hacerlo públicamente así que obligó a la curia que buscasen el modo).
Un caso interesantísimo, y muy querido por mí, es el de Anna Catalina Emmerich. Ahora mismo es Venerable, el paso previo a la beatificación y posterior santidad, mística alemana impresionante que pasó los últimos siete años de su vida bajo el control de un hospital sin que se consiguiera dar explicación alguna a su asombrosa vida. La Iglesia se empleó a fondo "contra" ella (y lo sigue haciendo), pues se mezcló por medio la historia de un poeta romántico que además de narrar los hechos que le dictaba Anna Catalina, digamos que "los adornaba"... Fue terrible porque en nada de ello tenía que ver la propia mística, pero lo pagó con reclusión hospitalaria durante años.
