09-12-2007, 17:33:04
(This post was last modified: 09-12-2007, 17:36:25 by morenohijazo.)
DECLARACIÓN DE "EL GITANILLO (I)
Llegados aquí, más de uno está pensando que me paso, que soy un paranoico que ve manipulación en todas partes. ¿es posible que los periodistas de “El Mundo” piensen tanto los sinónimos, las omisiones, los estilos de narración? Recuerdo lo que me contestó un profesor de Literatura cuando le pregunté si era posible que Cervantes, Lope, Quevedo, etc. incluyeran conscientemente tal cantidad de figuras, aliteraciones, metáforas originales, bellas comparaciones, como descubrían en sus obras los críticos actuales. “No. Precisamente por ser genios, escriben así sin pensarlo. Les salen sin buscarlas. Son genios”. De Pedro Jota y los suyos opino igual. Son genios de la manipulación. Les salen los sinónimos maliciosos sin pensarlos. Y han tenido muchos años para pulir su estilo, y corregir errores, claro. Desde el GAL, o antes...
Sin embargo, pese a no gustarme, es evidente que el Tribunal es quien tiene que decir si el interrogatorio es o no ajustado a las normas. Y, en este caso, sea por la juventud del acusado, sea por estar muy asustado (Montoya era menor de edad, había sido reclutado por Suárez Trashorras siendo poco más que un niño, y él creía estar llevando droga: enfrentarse de repente a ser en parte responsable de 200 asesinatos y cuarenta mil años de cárcel, no es como para estar tranquilo), o por motivos que sólo podemos imaginar, el juez Bermúdez no consideró reprensible la manera de llevar el interrogatorio de Olga Sánchez. Y eso que no se le puede acusar de parcialidad hacia la Fiscal (recordemos el rapapolvo que le echó durante el alegato final).
Por otro lado, denigrar a Olga por una supuesta (o real, cualquiera diría que ser madre va a ser malo) actitud maternal con un testigo (condenado en otro juicio), los mismos que mimaron a Trashorras con entrevistas que incluían fotografías de boda, de chico bueno, que le compararon con Dreyfuss y tan pronto le exculpan por ser intelectualmente incapaz como por ser capaz pero engañado; que consiguieron abogados para los principales acusados; que defendieron y defienden a Zougham y Zouhier, pese a ser declarados culpables por el Tribunal...
Sigue luego relatando la declaración de Montoya refiriendo los tres viajes que hicieron a Mina Conchita el 28 de febrero, con “El Chino”, Trashorras y dos acompañantes que no conocía. El relato es conciso y no parece muy sesgado. Puede leerse en el original, por no extender demasiado el post. Sigamos:
También es destacable el párrafo en que Marraco se ocupa de la intervención de Turiel, la amonestación del juez y la pregunta que éste le hizo al testigo. La intervención de Turiel es considerada por Gómez Bermúdez como impertinente (= no pertinente) en su parte final. No cabe duda de que, de haber podido, el Tribunal hubiera pedido la retirada de las insinuaciones de Marraco de su artículo. Pero, como en el juicio, “Sí, pero ya lo ha dicho”. Con una diferencia. El abogado hablaba sin saber si el juez consideraba improcedente o no su argumento. Marraco lo sabe, sabe que citar la frase de Turiel es injusto y sobra, pero lo hace igualmente.
Quien tenga ganas puede contemplar en el artículo de Del Pino “Mareando la perdiz” cómo la Verdad puede retorcerse aún más. Como el cuello de la niña de “El Exorcista”, la Realidad, en manos de Luis Del Pino, tuerce el cuello 180º y mira para otro lado:
Llegados aquí, más de uno está pensando que me paso, que soy un paranoico que ve manipulación en todas partes. ¿es posible que los periodistas de “El Mundo” piensen tanto los sinónimos, las omisiones, los estilos de narración? Recuerdo lo que me contestó un profesor de Literatura cuando le pregunté si era posible que Cervantes, Lope, Quevedo, etc. incluyeran conscientemente tal cantidad de figuras, aliteraciones, metáforas originales, bellas comparaciones, como descubrían en sus obras los críticos actuales. “No. Precisamente por ser genios, escriben así sin pensarlo. Les salen sin buscarlas. Son genios”. De Pedro Jota y los suyos opino igual. Son genios de la manipulación. Les salen los sinónimos maliciosos sin pensarlos. Y han tenido muchos años para pulir su estilo, y corregir errores, claro. Desde el GAL, o antes...
Quote:Tras averiguar, con tono maternal, que el testigo acababa de cumplir 19 años -era menor cuando fue condenado-, la fiscal Olga Sánchez le preguntó por los acontecimientos del sábado 28 de febrero de 2004. Ese día vio por segunda vez a Jamal Ahmidan, El Chino, al que él conocía por Mowgli, el mote que le puso Trashorras. La primera había sido un mes antes, cuando aceptó llevar a Madrid una mochila que, según supo después, contenía dinamita.A mi no me gustó el interrogatorio de Olga Sánchez a “El Gitanillo”. No por la manera en sí de interrogar, (cada fiscal o abogado interroga como quiere, y como cree que será más útil a los intereses de su defendido, el abogado; de los demandantes, el acusador particular, y de la Verdad, el fiscal) sino porque era evidente la interpretación torticera que los conspiracionistas darían al asunto. Efectivamente, quien quiera ver miserias de la condición humana no tiene más que acercarse al blog de los Peones Negros y ver las asquerosas insinuaciones registradas (que los moderadores toleraron. Una versión más light en el citado artículo “Mareando la perdiz” de Luis del Pino, en “El Mundo” del mismo 28 de Marzo, que he enlazado antes.
Sin embargo, pese a no gustarme, es evidente que el Tribunal es quien tiene que decir si el interrogatorio es o no ajustado a las normas. Y, en este caso, sea por la juventud del acusado, sea por estar muy asustado (Montoya era menor de edad, había sido reclutado por Suárez Trashorras siendo poco más que un niño, y él creía estar llevando droga: enfrentarse de repente a ser en parte responsable de 200 asesinatos y cuarenta mil años de cárcel, no es como para estar tranquilo), o por motivos que sólo podemos imaginar, el juez Bermúdez no consideró reprensible la manera de llevar el interrogatorio de Olga Sánchez. Y eso que no se le puede acusar de parcialidad hacia la Fiscal (recordemos el rapapolvo que le echó durante el alegato final).
Por otro lado, denigrar a Olga por una supuesta (o real, cualquiera diría que ser madre va a ser malo) actitud maternal con un testigo (condenado en otro juicio), los mismos que mimaron a Trashorras con entrevistas que incluían fotografías de boda, de chico bueno, que le compararon con Dreyfuss y tan pronto le exculpan por ser intelectualmente incapaz como por ser capaz pero engañado; que consiguieron abogados para los principales acusados; que defendieron y defienden a Zougham y Zouhier, pese a ser declarados culpables por el Tribunal...
Sigue luego relatando la declaración de Montoya refiriendo los tres viajes que hicieron a Mina Conchita el 28 de febrero, con “El Chino”, Trashorras y dos acompañantes que no conocía. El relato es conciso y no parece muy sesgado. Puede leerse en el original, por no extender demasiado el post. Sigamos:
Quote:Ayer, El Gitanillo no quiso implicar al resto de acusados más de lo que ya lo había hecho en sus múltiples declaraciones judiciales. Cuando tocaba hacerlo, respondía con un «no me acuerdo».Vemos cómo Marraco incide en las abundantes contradicciones de Montoya en sus múltiples declaraciones judiciales. Siembra otra vez el texto de adjetivos pecaminosamente distribuidos para producir una mala impresión en los lectores con respecto al testigo. Y, como tantas veces, “El Mundo” impugna un testimonio por falta de credibilidad, mientras defiende a capa y espada a Suárez Trashorras (que dio al menos seis versiones distintas) o a “Lavandera”, (que fingió un intento de asesinato) “Cartagena”, (cuya fiabilidad variaba para “El Mundo” a la misma velocidad que la brújula del confidente giraba de conspiracionista a anticonspiracionista), los comoinches de "El Tunecino" y otros muchos.
El abogado de Trashorras, Gerardo Turiel, centró la defensa del ex minero en las abundantes contradicciones que contenían esas declaraciones judiciales. «En su declaración en Los Rosales (el centro de menores, cuando ya estaba condenado) ofrece tres versiones distintas de lo que sucedió. ¿Cómo sabemos cuándo dice la verdad?». «Esa parte final sobra», atajó el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez. «La retiro», respondió el letrado. «Sí, pero ya la ha dicho», insistió el magistrado, que a continuación preguntó al testigo si en ese momento estaba diciendo la verdad». «Sí».
También es destacable el párrafo en que Marraco se ocupa de la intervención de Turiel, la amonestación del juez y la pregunta que éste le hizo al testigo. La intervención de Turiel es considerada por Gómez Bermúdez como impertinente (= no pertinente) en su parte final. No cabe duda de que, de haber podido, el Tribunal hubiera pedido la retirada de las insinuaciones de Marraco de su artículo. Pero, como en el juicio, “Sí, pero ya lo ha dicho”. Con una diferencia. El abogado hablaba sin saber si el juez consideraba improcedente o no su argumento. Marraco lo sabe, sabe que citar la frase de Turiel es injusto y sobra, pero lo hace igualmente.
Quien tenga ganas puede contemplar en el artículo de Del Pino “Mareando la perdiz” cómo la Verdad puede retorcerse aún más. Como el cuello de la niña de “El Exorcista”, la Realidad, en manos de Luis Del Pino, tuerce el cuello 180º y mira para otro lado:
Quote:El sentido con el que el juez lo inquiría era bien distinto, pero la pregunta pone de manifiesto el problema fundamental: el testimonio apesta de principio a fin. Y, sin embargo, ¿qué importancia tiene? Tenga o no razón El Gitanillo en sus acusaciones a Trashorras, ¿qué tiene eso que ver con lo que estalló en los trenes?Continúa luego relatando el artículo cómo Iván Granados fue quien informó a Montoya sobre lo que había, en realidad, transportado, y cómo “El Gitanillo” confesó hecho algún viaje más a la mina.
Quote:La memoria de El Gitanillo también alcanzó ayer a otra frase de Trashorras, esta vez tras el 11-M: «Menuda la que armó Mowgli».En el final del artículo, si bien recoge la frase que oyó “El Gitanillo” (¿cómo no hacerlo, sin ser reos de parcialidad máxima?) el periodista no puede evitar lanzar una última flecha del parto e insistir sobre la “falta de memoria”, que como recordamos producía indignación entre los conspiracionistas.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
