15-12-2007, 11:00:36
(This post was last modified: 15-12-2007, 11:07:05 by Mangeclous.)
Algunos se indignan porque el SUP ponga denuncias a los difamadores en vez de publicar panfletos, como hacen ellos. Que son unos "dictatoriales", vamos.
Edito: bueno, le he contestado así (para quienes no tengan ganas de seguir el enlace):
Eleuterio Fernández Guzmán en Debate21 Wrote:En personaLe he contestado como creo que merece.
El SUP o las zahúrdas de la democracia
Uno espera que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se comporten dentro de las funciones que tienen asignadas y que, es de esperar, que cada uno de sus miembros, conozca y lleve adelante.
Uno cree que cuando se encuentra a una persona integrante de esas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no puede esperar que se comporte como si de un hincha de un partido político porque, es de suponer, que está al servicio público como servidores que son.
Uno espera que si alguno de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se manifiesta y hace declaraciones no pueden estar, éstas, trufadas de maledicencias para los ciudadanos que, se suponen, tienen que cuidar y vigilar que no se produzcan actos contrarios a sus intereses (delitos, vaya) y que, por fin, se comporten con honor que es, por así decirlo, la divisa que los ha de identificar.
Uno cree que las personas que han decidido dedicar su vida a formar parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado lo han hecho por una vocación que, siendo tan especial, no puede verse tergiversada por oponiones partidistas.
Uno espera que las cosas dichas arriba se cumplan. Pero no lo espera, no lo espero, porque yo crea que son personas distintas a las demás sino porque ocupan un lugar muy especial dentro del entramado social y por eso mismo han de demostrar que, siendo personas iguales que las demás saben comportarse dentro de esa misión protectora que tienen.
Sin embargo, a veces, las cosas aparecen distintas y parecen distantes de esa realidad que sería, esto es cierto, la ideal.
Y esto lo digo por lo que sigue.
Sabemos que a raíz de los atentados del 11-M y del juicio que, como consecuencia de ellos, se ha llevado a cabo este año 2007, muchas cosas han aparecido algo extrañas, otras no se han aclarado del todo y, por fin, y como resultado de actuaciones un tanto inexplicables, algunos personajes se han retratado perfectamente.
A raíz de que la sentencia supracitada se leyó (una parte, claro) algunos se envalentonaron más de la cuenta no guardando la conveniente prudencia que se requiere cuando, de una forma o de otra, se puede estar implicado, o aparecer, o aparentar, implicación en hechos tan graves como los sucedidos entonces y juzgados ahora.
Eso ha sucedido con el SUP, sindicato policial.
Así, el secretario general de tal sindicato, José Manuel Sánchez Fornet arremetió contra "algún responsable de un medio de comunicación, algún locutor rabioso, contra algún político" a los que, al parecer, se iba a denunciar por no sé qué delitos que se les imputaban.
Sin embargo, a la hora de la verdad, los cobardes actúan como lo han hecho estos individuos porque sólo se han querellado contra Federico Jiménez Losantos (¡como no!) y contra Luis del Pino, periodista que ha dedicado muchas horas en descubrir muchos de los agujeros que han aparecido en todo este terrible caso.
Y claro cuando uno ve quiénes son los contendientes en este imaginario combate empieza a pensar que, seguramente, los querellados han debido repertir esto de “alegrame el día” cuando se dijo que iban a ser objeto de acciones legales. Y es que, claro, no hay color entre unas personas (que, por cierto van a ser juzgadas pronto) a las que se les ha oído decir lindezas sobre habitaciones donde no exista el Estado de Derecho y otras cosas por el estilo, y otras personas, informadas y que hacen de su trabajo periodístico una profesión con todas sus consencuencias. Consecuencias que, por cierto, va a sufrir la contraparte.
Esto, la verdad, va a ser una merienda, como se dice, de negros. Y los comidos tienen nombre y apellidos y pertenencen a un sindicato policial llamado SUP.
Y esto, se quiera pensar lo que se quiera, no es agradable.
Pero lo que, en verdad, es más preocupante es la costumbre, que ya es vicio, que han tomado el Ejecutivo español y todos los que acompañan su mala labor (el SUP por ejemplo) de querer que se callen todos aquellos que no están de acuerdo con lo que proponen.
Esto, se quiera o no, es ejemplo de un puro estado dictatorial pues no otra cosa se puede pensar cuando se trata, por activa, por pasiva y por refleja, de hacer todo lo posible para que ciertas personas, que son contrarias a la versión oficial de los hechos, dejen de hablar.
Dicen, los querellantes, algo que a ellos les viene muy grande y que es que entablan acción legal porque creen que Losantos y del Pino han incurrido en "delitos de calumnias e injurias contra instituciones y organismos del Estado". Y es de suponer que se refieren a ellos mismos.
Pues que no crean que son tanto aunque el Estado haya venido a menos con ellos.
Además, se permiten el lujo de amenzar a otros porque dicen que están analizando otras declaraciones por si es pertinente presentar otras denuncias.
¡Qué miedo!
De todas formas, es una pena que algunos quieran hacer de la democracia una zahúrda donde revolcarse entre sus miserias y su falta de profesionalidad Y me refiero al SUP.
Además, han de tener en cuenta que san Martín siempre acaba llegando, tarde o temprano.
Edito: bueno, le he contestado así (para quienes no tengan ganas de seguir el enlace):
Mangeclous Wrote:Sr. Fernández:
No entiendo muy bien su insinuación sobre "la conveniente prudencia que se requiere cuando, de una forma o de otra, se puede estar implicado, o aparecer, o aparentar, implicación en hechos tan graves como los sucedidos entonces y juzgados ahora".
Como usted sabe, los "implicados" no son otros que los imputados y de ellos, los ahora condenados. Les confunde usted con los encargados de su detención y de las investigaciones relacionadas, que no son "implicados" de ninguna forma.
Les critica y les tacha de "cobardes" por haber empezado a cumplir su promesa de llevar ante los tribunales -de momento, con denuncias, pronto se sumarán querellas con toda probabilidad- a quienes consideran que les han difamado y calumniado. Que les han vilipendiado y acusado sin pruebas lo sabemos todos. Serán los tribunales los que determinen si han cometido un delito al hacerlo. Sin juicios paralelos. Sin "investigaciones" difamatorias.
Por otra parte, ¿puede explicarme por qué considera usted que los denunciantes quieren "que se callen todos aquellos que no están de acuerdo con lo que proponen"? ¿Qué mayor muestra de transparencia y rectitud en la intención que poner en manos de un juez imparcial la determinación de la supuesta probidad de los denunciados? Y qué contraste con las deleznables acusaciones infundadas que diariamente han tenido que sufrir a la espera de la sentencia por parte de estos y otros comunicadores conspiracionistas más preocupados por su agenda política que por la verdad.
Explíqueme, se lo ruego: ¿qué tiene de "dictatorial" acudir a los tribunales? ¿por qué le parece a usted más correcta la difamación fuera de ellos?
Lo que es una pena, Sr. Fernández, es que algunos utilicen la profesión de periodismo como un púlpito desde el que azotar a todo aquel que no se pliega a sus instrucciones -casi amenazas- y que no comparte su delirante visión del proceso del 11-M y que, cuando son acusados de ello a través de los tribunales, ponen el grito en el cielo, se rasgan las vestiduras y pretenden que sus insultos y mentiras sean amparados de oficio por el derecho a la libertad de expresión -nunca mencionan el derecho al honor y la propia imagen, ni mucho menos el derecho de los españoles a dar y recibir información veraz-. Puño de hierro y mandíbula de cristal.
Ojalá, ojalá llegue por fin San Martín. Le esperábamos como agua de mayo.
Saludos.
