23-12-2007, 11:01:31
3diasdemarzo Wrote:La misión del juez tranquiloUnos extractos:
Quote:(...)
Lo que pasó fuera del despacho del juez es de sobra conocido. Un partido político -el PP-, un periódico -El Mundo-, una emisora de radio -la COPE-, un canal de televisión -Telemadrid-, un portal de Internet -Libertad Digital- y una oscura asociación de ultraderecha que hacía de guionista de los anteriores -los Peones Negros- iniciaron una campaña de desprestigio brutal hacia el juez y los investigadores.
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Ya es de noche en Rabat. El juez llegó a Marruecos para tomar declaración a un sospechoso e intentar que un preso se dejara extraer el ADN. La legislación marroquí permite que el sospechoso se niegue, y así sucedió en esta ocasión. Del Olmo sabe que, al día siguiente, los medios de la conspiración -que siguen erre que erre pese al varapalo que les supuso la sentencia del 11-M- intentarán ridiculizarlo. No parece importarle. Sí le importó -y de qué manera- una información reciente en la que se le acusaba de aprovecharse del 11-M para pasar cuatro meses en París elaborando un informe. Del Olmo se defendió aportando documentos en los que dejaba constancia de que todo el dinero ganado con conferencia desde hace cuatro años para acá lo ha donado a la Fundación de Víctimas del Terrorismo, y que incluso renunció a los beneficios fiscales que tales donaciones le hubiesen supuesto. Pero, aun así, Del Olmo está sopesando la posibilidad de no ir a París. "Creo que es bueno que mi conocimiento no se pierda. Que si alguna vez -esperemos que no- se produce un hecho parecido, el juez no tenga que empezar desde el principio como lo hice yo, que hayas líneas de investigación que seguir, camino ya hecho". Pero hay otro problema. La información del periódico de la conspiración daba pelos y señales del lugar donde el juez que encarceló a más de 100 islamistas, logró que 29 fuesen juzgados y 22 condenados, tiene previsto trabajar en París. "Eso plantea unos problemas de seguridad tremendos, y mi idea era intentar pasar desapercibido".
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Sí baja aún más la voz para contarle al periodista que en 15 ó en 20 ocasiones sus ánimos flaquearon, tal vez por la terrible campaña de acoso, por los problemas de salud -durante estos años ha dormido entre tres a cinco horas al día-, pero que siempre que la idea de abandonar se acercaba demasiado, abría su ordenador portátil, buscaba las fotos de los que murieron en los trenes, sus caras sonrientes, sus rostros de gente corriente y madrugadora que un día, aquel maldito día, encontró la muerte en los trenes. Y que después cerraba el ordenador, casi se avergonzaba de su propia duda, de su atisbo de flaqueza.
