02-01-2008, 11:26:50
A ver si aclaramos las cosas. Verdaderas víctimas son las víctimas del atentado. Nadie más que ellas puede hacerse pasar por víctima.
Ahora bien, la palabra "víctima", en castellano, tiene un sentido muy amplio. No se refiere sólo a las víctimas de un delito. Se puede ser víctima de una enfermedad, de un engaño, de un imprevisto. Es evidente que, por contexto, cuando hablamos de víctimas, sin adjetivos, nos refiramos a las del atentado, pero creo que ello no impide seguir utilizando el término con otras acepciones.
Víctima del engaño, víctima de un timo. Está claro que quien se ha dejado engañar por los popes del conspiracionismo lo ha hecho, en buena medida, de forma voluntaria, y que la responsabilidad primaria de dejarse engañar es de uno. Gavilán lo ilustraba con el timo de la estampita y nmac con su alegato, que comparto, a favor de la responsabilidad individual.
Ahora bien, insisto en que yo distingo los dos grupos que he mencionado antes: quienes, presos de un impulso antidemocrático, adoptaron acríticamente las teorías conspirativas, no me parecen víctimas de nada, ni siquiera de un engaño. Viven engañados, pero porque quieren. Tampoco creo que éstos lleguen a decir jamás "me engañó Pedro Jota". Seguirán en sus trece en su enorme mayoría.
El segundo grupo es el que yo llamaría víctima del engaño. Y creo lo mismo, ellos tienen una gran responsabilidad en haber sido engañados, y creo que la excusa "me engañó Pedro Jota" no sirve. Ellos quisieron ser engañados por una razón u otra. Sin embargo, me parece que en este colectivo hay personas que están dispuestas a aceptar esa responsabilidad, y creo que mezclarlas con el grupo de arriba es contraproducente.
Ahora bien, la palabra "víctima", en castellano, tiene un sentido muy amplio. No se refiere sólo a las víctimas de un delito. Se puede ser víctima de una enfermedad, de un engaño, de un imprevisto. Es evidente que, por contexto, cuando hablamos de víctimas, sin adjetivos, nos refiramos a las del atentado, pero creo que ello no impide seguir utilizando el término con otras acepciones.
Víctima del engaño, víctima de un timo. Está claro que quien se ha dejado engañar por los popes del conspiracionismo lo ha hecho, en buena medida, de forma voluntaria, y que la responsabilidad primaria de dejarse engañar es de uno. Gavilán lo ilustraba con el timo de la estampita y nmac con su alegato, que comparto, a favor de la responsabilidad individual.
Ahora bien, insisto en que yo distingo los dos grupos que he mencionado antes: quienes, presos de un impulso antidemocrático, adoptaron acríticamente las teorías conspirativas, no me parecen víctimas de nada, ni siquiera de un engaño. Viven engañados, pero porque quieren. Tampoco creo que éstos lleguen a decir jamás "me engañó Pedro Jota". Seguirán en sus trece en su enorme mayoría.
El segundo grupo es el que yo llamaría víctima del engaño. Y creo lo mismo, ellos tienen una gran responsabilidad en haber sido engañados, y creo que la excusa "me engañó Pedro Jota" no sirve. Ellos quisieron ser engañados por una razón u otra. Sin embargo, me parece que en este colectivo hay personas que están dispuestas a aceptar esa responsabilidad, y creo que mezclarlas con el grupo de arriba es contraproducente.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
