07-01-2008, 18:58:26
Ayer por problemas de tiempo dejé inconcluso lo que quería decir y que ilustraba con el ejemplo Zaplana para no citar a ninguno de los expeones y que se entendiera mejor lo que quería decir.
Cuando cito a Zaplana, como paradigma de político importante que ha seguido, por convicción o por interés, las tesis conspiracionistas, lo hago como ejemplo que quizás podríamos extender, con reparos, a mi opinión en cuanto a este debate. Digo con reparos, pues, por supuesto, a un político cabe exigirle mucha más información de lo que está pasando, así como mucha más definición de su lugar, no en vano lo vamos a tener otros cuatro años si sale elegido
Pondré otro ejemplo. En Interviu" de esta semana se hacen eco del rumor de que Alcaraz puede presentarse a Senado por el PP. Es probable que, si ello es cierto, se le recomiende que aparque el tema conspiracioniosta "hasta que obtengan el triunfo en las elecciones". En mi opinión, eso es cerrar en falso el debate, y los oponentes dialécticos que se le enfrenten tienen todo el derecho a exigirle que se posicione en cuanto al tema, y eso no vulnerará un hipotético pacto de "no usar el tema electoralmente". Para que se entierre el tema, y ahí es donde yo creo que puede compararse con el debate de este hilo, no creo necesario una pública humillación de las personas que (por las razones que sean) siguieron el conspiracionismo. Puede ser aceptable simplemente el "me equivoqué, chicos". Evidentemente, los que ya han desaparecido de la escena no dirán nada, y nadie puede echarles nada en cara. Pero el que se queja de engaño, que lo diga claramente. Que no pasa nada. Yo ya lo he contado aquí varias veces. Si tengo tanta manía a Pedro Jota, es porque en un tiempo compraba "El Mundo" todos los días. Y, años después, me di cuenta de las mentiras que, aderezando a alguna verdad, sirvieron para manipular a todo un país. Y es evidente que dentro del asunto GAL había una verdad, había más verdad que en el caso 11-M, pero eso a Pedro Jota, como ha demostrado sobradamente, le importa tres pepinos. No se trató, como pérfidamente dice Luis del Pino, de contar "cosas que no son ciertas" para hacer más digerible una verdad, para llegar a un fin. Es llegar a un fin (en el caso del GAL fue derribar del poder a Felipe González, en el 11-M vender más, vengarse de Zapatero, conseguir licencias de televisión, quién sabe) y si en el camino encontramos alguna verdad, la contamos.
Por eso, porque a mi me engañaron y porque sé que a todos nos pueden engañar alguna vez, pienso que no es mucho pedir claridad si una persona pretende hacer tabla rasa y no haber estado en la trinchera del conspiracionismo, o haber estado sin querer. ¿Le engañaron? Pues que lo diga, y que diga quién.
Cuando cito a Zaplana, como paradigma de político importante que ha seguido, por convicción o por interés, las tesis conspiracionistas, lo hago como ejemplo que quizás podríamos extender, con reparos, a mi opinión en cuanto a este debate. Digo con reparos, pues, por supuesto, a un político cabe exigirle mucha más información de lo que está pasando, así como mucha más definición de su lugar, no en vano lo vamos a tener otros cuatro años si sale elegido
Pondré otro ejemplo. En Interviu" de esta semana se hacen eco del rumor de que Alcaraz puede presentarse a Senado por el PP. Es probable que, si ello es cierto, se le recomiende que aparque el tema conspiracioniosta "hasta que obtengan el triunfo en las elecciones". En mi opinión, eso es cerrar en falso el debate, y los oponentes dialécticos que se le enfrenten tienen todo el derecho a exigirle que se posicione en cuanto al tema, y eso no vulnerará un hipotético pacto de "no usar el tema electoralmente". Para que se entierre el tema, y ahí es donde yo creo que puede compararse con el debate de este hilo, no creo necesario una pública humillación de las personas que (por las razones que sean) siguieron el conspiracionismo. Puede ser aceptable simplemente el "me equivoqué, chicos". Evidentemente, los que ya han desaparecido de la escena no dirán nada, y nadie puede echarles nada en cara. Pero el que se queja de engaño, que lo diga claramente. Que no pasa nada. Yo ya lo he contado aquí varias veces. Si tengo tanta manía a Pedro Jota, es porque en un tiempo compraba "El Mundo" todos los días. Y, años después, me di cuenta de las mentiras que, aderezando a alguna verdad, sirvieron para manipular a todo un país. Y es evidente que dentro del asunto GAL había una verdad, había más verdad que en el caso 11-M, pero eso a Pedro Jota, como ha demostrado sobradamente, le importa tres pepinos. No se trató, como pérfidamente dice Luis del Pino, de contar "cosas que no son ciertas" para hacer más digerible una verdad, para llegar a un fin. Es llegar a un fin (en el caso del GAL fue derribar del poder a Felipe González, en el 11-M vender más, vengarse de Zapatero, conseguir licencias de televisión, quién sabe) y si en el camino encontramos alguna verdad, la contamos.
Por eso, porque a mi me engañaron y porque sé que a todos nos pueden engañar alguna vez, pienso que no es mucho pedir claridad si una persona pretende hacer tabla rasa y no haber estado en la trinchera del conspiracionismo, o haber estado sin querer. ¿Le engañaron? Pues que lo diga, y que diga quién.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
