07-01-2008, 19:59:06
MORENO:
Queda un aspecto, hay unas "victimas de la conspiración": unas concretas y determinadas; luego estan las instituciones del Estado y la sociedad en general, con eso que pasa, los dejmos así??
Te pongo lo que escribió Irene Lozano en el ABC de 11 de noviembre de 2007, en un artículo titulado “El respeto a la verdad”:
“Entonces, ¿esto va a quedar así? ¿Nadie es responsable de las mentiras de la investigación del 11-M? ¿Nadie en los medios? ¿Nadie en los partidos? ¿Absolutamente nadie y caso cerrado? No tan deprisa, que hay lista de agravios: el joyero acusado de estafa tras vender bisutería por oro macizo pregunta si recibe la misma consideración el caso de los periodistas que vendieron bulos por noticias. Y quienes castigamos a nuestros hijos cuando mienten querríamos estar seguros de que inculcarles el sentido de la verdad no les impedirá ser diputados algún día.
¿Nos damos cuenta de cómo envilece la vida pública el que la mentira no tenga consecuencias? Las urnas no bastan. Aceptar que el político mendaz expía sus culpas cuando pierde unas elecciones equivale a asumir que si un montaje más eficaz le hubiera dado la victoria, ya no sería culpable de mentir, lo cual es perverso. En cuanto a las empresas periodísticas, si miran para otro lado -el de sus cuentas de resultados- entendemos que, en adelante, desisten de formar ciudadanos juiciosos y se dedican a otras actividades.
Si esto queda así, cuando todo sea un brumoso recuerdo los fabuladores exhibirán su impunidad como legitimación última de su insania. Podrán equiparar su recreación de la realidad, sin parangón en nuestra historia reciente, a esas exageraciones, ocultaciones y disimulos más o menos tolerados en la vida pública. Alguien dirá: todos mienten, y nos despeñaremos por el nihilismo ético. Si no hay media docena de dimisiones políticas y periodísticas, no se restituye el respeto a la verdad, ese frágil hilo sin el cual se desencuadernan los códigos éticos de una sociedad y se tritura la confianza en sus instituciones públicas y privadas. Esto no puede quedar así.”
El "me engañaron" no vale para el que participó o activamente apoyó la mentira.
Lo de Irene no necesita comentarios, es suficientemente inteligible y de gran utilidad para lo que aquí se debate.
Queda un aspecto, hay unas "victimas de la conspiración": unas concretas y determinadas; luego estan las instituciones del Estado y la sociedad en general, con eso que pasa, los dejmos así??
Te pongo lo que escribió Irene Lozano en el ABC de 11 de noviembre de 2007, en un artículo titulado “El respeto a la verdad”:
“Entonces, ¿esto va a quedar así? ¿Nadie es responsable de las mentiras de la investigación del 11-M? ¿Nadie en los medios? ¿Nadie en los partidos? ¿Absolutamente nadie y caso cerrado? No tan deprisa, que hay lista de agravios: el joyero acusado de estafa tras vender bisutería por oro macizo pregunta si recibe la misma consideración el caso de los periodistas que vendieron bulos por noticias. Y quienes castigamos a nuestros hijos cuando mienten querríamos estar seguros de que inculcarles el sentido de la verdad no les impedirá ser diputados algún día.
¿Nos damos cuenta de cómo envilece la vida pública el que la mentira no tenga consecuencias? Las urnas no bastan. Aceptar que el político mendaz expía sus culpas cuando pierde unas elecciones equivale a asumir que si un montaje más eficaz le hubiera dado la victoria, ya no sería culpable de mentir, lo cual es perverso. En cuanto a las empresas periodísticas, si miran para otro lado -el de sus cuentas de resultados- entendemos que, en adelante, desisten de formar ciudadanos juiciosos y se dedican a otras actividades.
Si esto queda así, cuando todo sea un brumoso recuerdo los fabuladores exhibirán su impunidad como legitimación última de su insania. Podrán equiparar su recreación de la realidad, sin parangón en nuestra historia reciente, a esas exageraciones, ocultaciones y disimulos más o menos tolerados en la vida pública. Alguien dirá: todos mienten, y nos despeñaremos por el nihilismo ético. Si no hay media docena de dimisiones políticas y periodísticas, no se restituye el respeto a la verdad, ese frágil hilo sin el cual se desencuadernan los códigos éticos de una sociedad y se tritura la confianza en sus instituciones públicas y privadas. Esto no puede quedar así.”
El "me engañaron" no vale para el que participó o activamente apoyó la mentira.
Lo de Irene no necesita comentarios, es suficientemente inteligible y de gran utilidad para lo que aquí se debate.
