04-02-2008, 17:31:57
Me da miedo aburriros, pero es que no quiero dejar el tema a medias, porque yo cre que el asunto va a colear. Me huelo campàña de desprestigio de "El Mundo" contra Montes. Y si no, al tiempo
Vamos con la Bioética:
Los cuatro principios básicos de la Bioética, formulados o al menos implantados gracias a los estudios de un Español, Dr. Gracia Guillén, son los siguientes:
1- Principios mayores: JUSTICIA Y NO MALEFICENCIA.
La JUSTICIA obliga a tratar igual a las personas que tienen las mismas dolencias, así como a no discrminar a ninguna persona, no ofrecer tratamientos a no ser que se puedan ofertar a todos los enfermos... Es el principio por el cual, por ejemplo, aunque una persona quiera ser tratada en el Centro Oncológico más caro de EEUU, el Estado no se lo pagará: no podría pagárselo a todos
La NO MALEFICENCIA es el que impide, por ejemplo, la práctica de la asistencia al suicidio, aunque lo desee el suicida, o la eutanasia (aunque aquí, evidentemente, hay que demostrar que la vida que espera no es mejor que la muerte, y hay códigos penales que autorizan determinados casos) . Impide el tratamiento con técnicas dolorosas, causantes de sufrimiento, si no se espera un beneficio claro de ellas (si se confirmase que Baladía recomienda poner los enemas sólo por difamar a Montes, o por salirse con la suya, su conducta sería éticamente inaceptable)
Los Principios Mayores son superiores, predominan siempre sobre los menores. Entre ellos son iguales. Aparecen en el Derecho de todos los países democráticos,, y constituyen lo que se llama “Etica de mínimos”
2- Principios menores: AUTONOMÍA Y BENEFICENCIA.
La AUTONOMÍA exige el consentimiento informado como paso previo y manda obedecer las peticiones del enfermo (o su tutor) siempre que no se vulneren ninguno de los dos principios mayores. Es por ello por lo que la Bioética no nos deja asistir al suicidio de nadie ni aunque lo pida, ni debemos acceder al uso de un medicamento ineficaz, que pagamos entre todos los españoles, porque el paciente diga “a mí me va bien” ni “para eso pago”. Sobre eso, además, habría mucho que explicar en el caso Leganés, pues tan mala praxis es prescribir un carísimo antibiótico en una sepsis generalizada sin esperanzas de éxito y sin cumplir ninguna de las medidas que se precisan para su control (como queda recogido en la Sentencia), como una sedación con dosis injustificadamente elevadas o... los millones de envases de antibióticos que se prescriben para los catarros o gripes, sin ir más lejos.
Por último, la BENEFICENCIA obliga a buscar el bien de la enfermo, pero tampoco debemos abusar de este principio para justificar nuestro favoritismo hacia un paciente (vulneramos la JUSTICIA) ni un mal objetivamente demostrable (vuelvo a la asistencia al suicidio como ejemplo, para no pensar más.
Los principios menores son inferiores en rango a los mayores, y entre ellos son equipolentes
Por lo tanto, en la solución de un proceso ético, procederemos a la recogida de datos, el estudio del caso, la discusión, viendo todos los Principios y en qué son afectados cada uno de ellos, y emitiremos una serie de recomendaciones a seguir.
En el caso de Montes, el conflicto ético que se puede producir por haber sedado en Urgencias (no es el mejor sitio, MALEFICENCIA) debe subsanarse, pero se trata de un problema estructural (¿había camas libes para paliativos en el Hospital? ¿se informó a los responsables del Hospital y de la Consejería, sabían éstos, que no siempre era posible ingresar a los enfermos? ¿Hicieron algo?) que me temo dejaría en muy responsables superiores de Montes.
En todo caso, los expertos de la SECPAL, como las comisiones anteriores a 2004 (una de ellas investigó al alimón con el Comité de Bioética del Hospital, cosa que no se ha hecho en este caso hasta esta última sentencia) no han apreciado a priori defectos éticos graves en la conducta de Montes (al menos, no más graves que los de sus jefes)
Vamos con la Bioética:
Los cuatro principios básicos de la Bioética, formulados o al menos implantados gracias a los estudios de un Español, Dr. Gracia Guillén, son los siguientes:
1- Principios mayores: JUSTICIA Y NO MALEFICENCIA.
La JUSTICIA obliga a tratar igual a las personas que tienen las mismas dolencias, así como a no discrminar a ninguna persona, no ofrecer tratamientos a no ser que se puedan ofertar a todos los enfermos... Es el principio por el cual, por ejemplo, aunque una persona quiera ser tratada en el Centro Oncológico más caro de EEUU, el Estado no se lo pagará: no podría pagárselo a todos
La NO MALEFICENCIA es el que impide, por ejemplo, la práctica de la asistencia al suicidio, aunque lo desee el suicida, o la eutanasia (aunque aquí, evidentemente, hay que demostrar que la vida que espera no es mejor que la muerte, y hay códigos penales que autorizan determinados casos) . Impide el tratamiento con técnicas dolorosas, causantes de sufrimiento, si no se espera un beneficio claro de ellas (si se confirmase que Baladía recomienda poner los enemas sólo por difamar a Montes, o por salirse con la suya, su conducta sería éticamente inaceptable)
Los Principios Mayores son superiores, predominan siempre sobre los menores. Entre ellos son iguales. Aparecen en el Derecho de todos los países democráticos,, y constituyen lo que se llama “Etica de mínimos”
2- Principios menores: AUTONOMÍA Y BENEFICENCIA.
La AUTONOMÍA exige el consentimiento informado como paso previo y manda obedecer las peticiones del enfermo (o su tutor) siempre que no se vulneren ninguno de los dos principios mayores. Es por ello por lo que la Bioética no nos deja asistir al suicidio de nadie ni aunque lo pida, ni debemos acceder al uso de un medicamento ineficaz, que pagamos entre todos los españoles, porque el paciente diga “a mí me va bien” ni “para eso pago”. Sobre eso, además, habría mucho que explicar en el caso Leganés, pues tan mala praxis es prescribir un carísimo antibiótico en una sepsis generalizada sin esperanzas de éxito y sin cumplir ninguna de las medidas que se precisan para su control (como queda recogido en la Sentencia), como una sedación con dosis injustificadamente elevadas o... los millones de envases de antibióticos que se prescriben para los catarros o gripes, sin ir más lejos.
Por último, la BENEFICENCIA obliga a buscar el bien de la enfermo, pero tampoco debemos abusar de este principio para justificar nuestro favoritismo hacia un paciente (vulneramos la JUSTICIA) ni un mal objetivamente demostrable (vuelvo a la asistencia al suicidio como ejemplo, para no pensar más.
Los principios menores son inferiores en rango a los mayores, y entre ellos son equipolentes
Por lo tanto, en la solución de un proceso ético, procederemos a la recogida de datos, el estudio del caso, la discusión, viendo todos los Principios y en qué son afectados cada uno de ellos, y emitiremos una serie de recomendaciones a seguir.
En el caso de Montes, el conflicto ético que se puede producir por haber sedado en Urgencias (no es el mejor sitio, MALEFICENCIA) debe subsanarse, pero se trata de un problema estructural (¿había camas libes para paliativos en el Hospital? ¿se informó a los responsables del Hospital y de la Consejería, sabían éstos, que no siempre era posible ingresar a los enfermos? ¿Hicieron algo?) que me temo dejaría en muy responsables superiores de Montes.
En todo caso, los expertos de la SECPAL, como las comisiones anteriores a 2004 (una de ellas investigó al alimón con el Comité de Bioética del Hospital, cosa que no se ha hecho en este caso hasta esta última sentencia) no han apreciado a priori defectos éticos graves en la conducta de Montes (al menos, no más graves que los de sus jefes)
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
