El "curso" ha acabado pero aún me quedaban algunos textos en los que analizaba los distintos géneros cinematográficos. Seguiré copiándolos aquí ya que es una pena que se pierdan en mi disco duro.
-Los géneros cinematográficos
En este texto y siguientes haré un repaso por los diferentes géneros cinematográficos con la intención de analizar sus orígenes y evolución y mostrar sus diferentes notas distintivas.
Los géneros en el cine nacen al poco de surgir el cinematógrafo, y seguirían una evolución pareja a la de la propia industria. El cine había nacido como una curiosidad científica sin ninguna aspiración artística o económica más allá de la de convertirse en curiosidad científica. Sin embargo pronto pasaría de simple espectáculo de vodevil a poderosa industria que mueve cantidades desmesuradas de dinero.
De las primeras cintas en las que se mostraban secuencias anecdóticas, imágenes familiares y costumbristas o sencillos trucos de cámara, pronto comienzan a aparecer pequeñas películas con montajes e historias más complejas. Enseguida se empiezan a desarrollar los más variados argumentos e, incluso, primerizas adaptaciones de novelas (“El viaje a la luna” de Melies en un lejano 1902 está libremente basado en la novela de Julio Verne). Así se empiezan a perfilar los diferentes géneros, normalmente reflejo de los relatos escritos: comedia, drama, intriga, romántico; frente a otros estrictamente cinematográficos: películas de persecuciones, documentales, trucos de cámara o dibujos animados.
![[Image: melies.jpg]](http://www.iafe.uba.ar/relatividad/gangui/sigmaxi/mesa/imagenes_ach03/melies.jpg)
“El nacimiento de una nación” (1915) de D.W. Griffith, con su mastodóntico metraje de tres horas de duración haría pasar de moda aquellos cortos de no más de 10 minutos y da inicio a los largometrajes de duración variable que vendrían después. Se afianza así el cine como espectáculo, medio artístico y experimental, reflejo social e histórico y, por supuesto, como industria.
Con el paso de los años y la completa definición de los distintos géneros cinematográficos, aparece un cierto deje despectivo al hablar de lo que comúnmente se llama “cine de género”, posiblemente esto se deba, entre muchos otros motivos, a la aparición de la serie B y su desarrollo desde los años 30 hasta principios de los 60 donde desaparecería prácticamente. Durante el auge de la serie B los cines ofrecían un programa doble que consistía en un largometraje, de gran producción, frente a un segundo largo, generalmente de menor duración (rondando los 50 minutos) y de menor presupuesto. Aparece así la distinción entre películas de clase A (el film principal) y clase B, aunque el término se popularizaría como Serie B.
Dichos films de serie B solían ser pequeños films (en pretensiones) de géneros populares tales como el western, fantástico, intriga, comedia o aventuras. A menudo podían estar formados por largos seriales de decenas de episodios (rianse ustedes de trilogías actuales).
Aunque muchas de estas películas hoy son consideradas míticas e incluso han dejado alguna obra maestra y rodeado a la serie B de cierto aire de culto, lo cierto es que abundaban los subproductos de intensa mediocridad. Quizá no tanto por su calidad como por estar englobados en una segunda categoría es posible que, ya desde entonces, ciertos géneros hayan sido relegados al puesto de películas menores que hoy en día parecen conservar. Resulta significativo que un género netamente cinematográfico como es el western sólo haya sido obsequiado con el premio de la academia a la mejor película en dos ocasiones y que las comedias siempre hayan quedado por detrás de cualquier drama o que un director como Hitchcock, consagrado al suspense, nunca obtuviesen la estatuilla.
Así, por encima del resto, sobresale el Drama como el género por excelencia, de tal manera que el circunscribirse en un marco de western o fantástico parece rebajar el nivel de películas que, en el fondo, no son menos dramáticas que otras que vienen con la etiqueta de dramas puros y duros (si es que tal cosa existe).
El drama se perfila así como cine de primera categoría, donde los autores pueden dar rienda suelta a sus inquietudes artísticas o críticas y, también, como auténtico caramelo para los actores que pueden desarrollarse plenamente en tales film y que no olvidan poner un ojo en la preciada estatuilla dorada a sabiendas que la academia suele valorar más su trabajo que si lo hicieran en una comedia.
Yo, desde luego, no comparto esta opinión elitista. Si bien el drama siempre se ha prestado a favorecer historias de cierta enjundia, que suele calar más hondo en los espectadores, no por ello el resto de géneros ha de ser menospreciado. Decenas de films clásicos que hoy en día son considerados obras maestras se circunscriben a los géneros de toda la vida. En el Western: “La diligencia”, “Centauros del desierto” o en las comedias: “La fiera de mi niña”, “Historias de Filadelfia”, musicales: “Cantando bajo la lluvia, “My fair lady”, films negros: “El sueño eterno”, “Cara de ángel”, aventuras: “El capitan Kidd”, “Robin de los bosques”, terror y fantástico: “Drácula”, “Frankenstein”, suspense: “La escalera de caracol”, “La ventana indiscreta”, melodramas: “Amarga victoria”, “La heredera”. Todos ellos excelentes y claramente definibles como cine de género sin que ello deba significar una mancha.
Igualmente resulta imposible encontrar géneros puros, tomándose elementos de unos y otros. Qué sería de la serie negra sin un componente de drama y romance, rara es también la comedia que no tenga sus toques románticos, tampoco se concibe el cine de aventuras sin sus pinceladas de comedia, ¿puede existir un western sin escenas de acción?, ¿Cuál es la barrera entre el cine fantástico, el de terror y el de ciencia-ficción?
Quizá sea más acertado decir que sólo existen dos géneros: comedia y drama. Lo cómico y lo serio. El resto tal vez simplemente sea un envoltorio, la ambientación o el marco histórico. Una película como “Johnny Guitar”, por poner un ejemplo, no es más que un drama romántico, por mucho western que pueda parecer.
![[Image: johnnyguitarcartel.jpg]](http://www.alohacriticon.com/images/elcriticonfotos/johnnyguitarcartel.jpg)
Pero, claro, esta sería una distinción demasiado básica, quedémonos por tanto con las habituales diferenciaciones entre géneros y procedamos, en próximos artículos, a tratarlos de modo diferenciado.
-Los géneros cinematográficos
En este texto y siguientes haré un repaso por los diferentes géneros cinematográficos con la intención de analizar sus orígenes y evolución y mostrar sus diferentes notas distintivas.
Los géneros en el cine nacen al poco de surgir el cinematógrafo, y seguirían una evolución pareja a la de la propia industria. El cine había nacido como una curiosidad científica sin ninguna aspiración artística o económica más allá de la de convertirse en curiosidad científica. Sin embargo pronto pasaría de simple espectáculo de vodevil a poderosa industria que mueve cantidades desmesuradas de dinero.
De las primeras cintas en las que se mostraban secuencias anecdóticas, imágenes familiares y costumbristas o sencillos trucos de cámara, pronto comienzan a aparecer pequeñas películas con montajes e historias más complejas. Enseguida se empiezan a desarrollar los más variados argumentos e, incluso, primerizas adaptaciones de novelas (“El viaje a la luna” de Melies en un lejano 1902 está libremente basado en la novela de Julio Verne). Así se empiezan a perfilar los diferentes géneros, normalmente reflejo de los relatos escritos: comedia, drama, intriga, romántico; frente a otros estrictamente cinematográficos: películas de persecuciones, documentales, trucos de cámara o dibujos animados.
![[Image: melies.jpg]](http://www.iafe.uba.ar/relatividad/gangui/sigmaxi/mesa/imagenes_ach03/melies.jpg)
“El nacimiento de una nación” (1915) de D.W. Griffith, con su mastodóntico metraje de tres horas de duración haría pasar de moda aquellos cortos de no más de 10 minutos y da inicio a los largometrajes de duración variable que vendrían después. Se afianza así el cine como espectáculo, medio artístico y experimental, reflejo social e histórico y, por supuesto, como industria.
Con el paso de los años y la completa definición de los distintos géneros cinematográficos, aparece un cierto deje despectivo al hablar de lo que comúnmente se llama “cine de género”, posiblemente esto se deba, entre muchos otros motivos, a la aparición de la serie B y su desarrollo desde los años 30 hasta principios de los 60 donde desaparecería prácticamente. Durante el auge de la serie B los cines ofrecían un programa doble que consistía en un largometraje, de gran producción, frente a un segundo largo, generalmente de menor duración (rondando los 50 minutos) y de menor presupuesto. Aparece así la distinción entre películas de clase A (el film principal) y clase B, aunque el término se popularizaría como Serie B.
Dichos films de serie B solían ser pequeños films (en pretensiones) de géneros populares tales como el western, fantástico, intriga, comedia o aventuras. A menudo podían estar formados por largos seriales de decenas de episodios (rianse ustedes de trilogías actuales).
Aunque muchas de estas películas hoy son consideradas míticas e incluso han dejado alguna obra maestra y rodeado a la serie B de cierto aire de culto, lo cierto es que abundaban los subproductos de intensa mediocridad. Quizá no tanto por su calidad como por estar englobados en una segunda categoría es posible que, ya desde entonces, ciertos géneros hayan sido relegados al puesto de películas menores que hoy en día parecen conservar. Resulta significativo que un género netamente cinematográfico como es el western sólo haya sido obsequiado con el premio de la academia a la mejor película en dos ocasiones y que las comedias siempre hayan quedado por detrás de cualquier drama o que un director como Hitchcock, consagrado al suspense, nunca obtuviesen la estatuilla.
Así, por encima del resto, sobresale el Drama como el género por excelencia, de tal manera que el circunscribirse en un marco de western o fantástico parece rebajar el nivel de películas que, en el fondo, no son menos dramáticas que otras que vienen con la etiqueta de dramas puros y duros (si es que tal cosa existe).
El drama se perfila así como cine de primera categoría, donde los autores pueden dar rienda suelta a sus inquietudes artísticas o críticas y, también, como auténtico caramelo para los actores que pueden desarrollarse plenamente en tales film y que no olvidan poner un ojo en la preciada estatuilla dorada a sabiendas que la academia suele valorar más su trabajo que si lo hicieran en una comedia.
Yo, desde luego, no comparto esta opinión elitista. Si bien el drama siempre se ha prestado a favorecer historias de cierta enjundia, que suele calar más hondo en los espectadores, no por ello el resto de géneros ha de ser menospreciado. Decenas de films clásicos que hoy en día son considerados obras maestras se circunscriben a los géneros de toda la vida. En el Western: “La diligencia”, “Centauros del desierto” o en las comedias: “La fiera de mi niña”, “Historias de Filadelfia”, musicales: “Cantando bajo la lluvia, “My fair lady”, films negros: “El sueño eterno”, “Cara de ángel”, aventuras: “El capitan Kidd”, “Robin de los bosques”, terror y fantástico: “Drácula”, “Frankenstein”, suspense: “La escalera de caracol”, “La ventana indiscreta”, melodramas: “Amarga victoria”, “La heredera”. Todos ellos excelentes y claramente definibles como cine de género sin que ello deba significar una mancha.
Igualmente resulta imposible encontrar géneros puros, tomándose elementos de unos y otros. Qué sería de la serie negra sin un componente de drama y romance, rara es también la comedia que no tenga sus toques románticos, tampoco se concibe el cine de aventuras sin sus pinceladas de comedia, ¿puede existir un western sin escenas de acción?, ¿Cuál es la barrera entre el cine fantástico, el de terror y el de ciencia-ficción?
Quizá sea más acertado decir que sólo existen dos géneros: comedia y drama. Lo cómico y lo serio. El resto tal vez simplemente sea un envoltorio, la ambientación o el marco histórico. Una película como “Johnny Guitar”, por poner un ejemplo, no es más que un drama romántico, por mucho western que pueda parecer.
Pero, claro, esta sería una distinción demasiado básica, quedémonos por tanto con las habituales diferenciaciones entre géneros y procedamos, en próximos artículos, a tratarlos de modo diferenciado.
