14-02-2008, 14:38:32
Exactamente, pero tanto el tema de la casa del ministro como el de la tensión entran de lleno en el terreno de lo interpretable, y esto es lo que me preocupa de esta iniciativa (la que, por otro lado, me parece fantástica). Me explico. La manipulación del 11-M era tan evidente como escandalosa. La del caso Montes tenía también elementos clarísimos de manipulación (las diatribas de Federico), pero aquí, hasta la sentencia, empieza a haber algunas zonas grises, interpretables, como sabrá cualquiera que haya debatido sobre el tema.
Y entre más nos adentramos, más interpretables se volverán las cosas, menos rigurosas. ¿Cómo no perder rigor? Yo creo que más que valorar si el piso necesitaba una reforma de 250.000 €, cosa que no podemos saber, habría que valorar temas de deontología periodística. Por ejemplo: ¿la noticia está dada con rigor, permitiendo que el acusado dé su versión? ¿El titular es innecesariamente alarmista? ¿Refleja el contenido de la nota? Este tipo de cosas. Además, cuando un asunto está poco maduro (digamos, el caso Montes hace dos años y medio), lo mejor es no mojarse, sino defender principios generales como la presunción de inocencia y el código deontológico.
Y, sobre todo, hay que estar dispuestos a entrar a todos los medios. No vale cargar las tintas a la derecha, porque hay también mucha tela que cortar, sobre todo en periodo electoral, en la izquierda.
Y entre más nos adentramos, más interpretables se volverán las cosas, menos rigurosas. ¿Cómo no perder rigor? Yo creo que más que valorar si el piso necesitaba una reforma de 250.000 €, cosa que no podemos saber, habría que valorar temas de deontología periodística. Por ejemplo: ¿la noticia está dada con rigor, permitiendo que el acusado dé su versión? ¿El titular es innecesariamente alarmista? ¿Refleja el contenido de la nota? Este tipo de cosas. Además, cuando un asunto está poco maduro (digamos, el caso Montes hace dos años y medio), lo mejor es no mojarse, sino defender principios generales como la presunción de inocencia y el código deontológico.
Y, sobre todo, hay que estar dispuestos a entrar a todos los medios. No vale cargar las tintas a la derecha, porque hay también mucha tela que cortar, sobre todo en periodo electoral, en la izquierda.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
