28-02-2008, 12:42:42
Voyu a poner una serie sobre el asesinato de Alejandro y la posible autoría del mismo. Por supuesto, es una visión que, aunque basada en las fuentes que nos han llegado, puede resultar bastante subjetiva, así que es totalmente criticable.
ALEJANDRO Y LA MUERTE DE SU PADRE: (I) INTRODUCCIÓN
Alejandro de Macedonia nació en Pella, capital por entonces del reino, en el año 356 A.C.
Era hijo del rey Filipo y de la princesa Olimpia, de la familia real de Epiro (en la actual Albania). Por lo tanto,Alejandro era medio macedonio y medio epirota, lo que tiene bastante importancia para su personalidad.
Tanto los macedonios como los epirotas eran pueblos que se consideraban a sí mismo helénicos, pero que los griegos consideraban semibárbaros. Los esfuerzos y la genialidad de Filipo habían conseguido hacer a Macedonia la primera potencia de Grecia por entonces, había construido una nueva capital y atraído para su hijo y sus compañeros a los mejores talentos educativos de Grecia, pero las principales ciudades estado helénicas siempre consideraron humillante el ascenso y hegemonía macedonios.
Filipo fue un general, estratega y político tremendamente capaz. Sólo ser el padre del genial conquistador Alejandro ha oscurecido su gloria. De no haber sido por su hijo, sin lugar a dudas sería considerado el guerrero más grande de la antigüedad, hasta Julio César al menos. Por otro lado, debías ser genial para sobrevivir en esta familia: Ver la línea sucesoria de los reyes macedonios es impresionante: en los 150 años anteriores a Filipo, casi no hubo ningún rey que muriera en la cama. El propio Filipo tuvo que matar a su hermanastro para poder reinar, y sin duda el talento de Alejandro para ver de un plumazo los problemas y elegir la solución más adecuada en un instante, lo heredó y lo aprendió de él. En un viaje a Samotracia encontró a Olimpia.
Olimpia, la madre de Alejandro, era una mujer intrigante, concupiscente, primitiva, vengativa, y dada a todo lo oculto. Era muy orgullosa, y su familia se consideraba descendiente de Aquiles y de Héctor. Desde el principio trató de manipular a Alejandro, utilizándolo como un arma contra su marido Filipo, primero, y después contra sus enemigos políticos (Antípatro, sobre todo). Esta mujer, dada a todo lo esotérico, decía a Alejandro que había sido poseída por Zeus (casos así figuraban en la mitología helénica y que no era, por tanto, considerado imposible por los griegos) y, por lo tanto, Alejandro sería hijo de un Dios, y no de Filipo.
Como apuntó Acorrecto, los historiadores o aficionados que consideran enloquecido a Alejandro por aceptar su divinidad olvidan un hecho clave: si, en una época como la Grecia clásica, donde las divinidades bajaba a la Tierra y no era extraño que tuvieran contactos con la Humanidad, tu madre te educa diciéndote que eres un Dios; si posteriormente tienes la genialidad de Alejandro, conquistas el mundo sin perder ni una batalla, y si en varias ocasiones los oráculos confirman tu divinidad ¿por qué no vas a creerlo? Y, dense cuenta, Alejandro era considerado también descendiente de Aquiles y de Héctor. Que no saliera un psicópata como Calígula es casi milagroso.
En todo caso, el orgullo de Olimpia excluye que tuviera amores adulterinos, así que el padre debió ser, en realidad, el rey macedonio. Sin embargo, cuando Alejandro creció, sus padres ya se habían separado, sus contactos sexuales posiblemente no existían, y, seguramente, de ahí que Olimpia tratase de separarlo de Filipo contándole que no era hijo suyo (y, con lo orgullosa que era, el padre sólo podía ser otro rey... o un Dios).
La relación de Alejandro y Filipo era, pues, complicada. No le consideraba el padre biológico, pero en la mitología griega hay tradición de hijos de Zeus que son devotos hacia sus padres, como Heracles y Anfitrión. Sus sentimientos hacia él oscilaban, seguramente, entre la admiración y el orgullo, por un lado, y el desprecio por su comportamiento camorrista (indigno de un rey, según Alejandro) y por el repudio de su madre.
Filipo consideraba a Alejandro hijo suyo, sin duda, y si oyó las habladurías de Olimpia no debió hacerle caso. A pesar de su temperamento, era un hombre de excepcional inteligencia, y educó a su hijo como su heredero, pese a tener otras esposas. En ocasiones los enemigos de Alejandro dijeron sospechar de él como inductor del asesinato de su padre porque (según ellos) quería asegurarse la descendencia. Pero no se sostiene. Casi toda la descendencia de Filipo eran mujeres, por tanto no podían ser rivales para él, y el único hermano varón, Arrideo, era retrasado mental: jamás de los jamases los macedonios le hubieran preferido a Alejandro.
ALEJANDRO Y LA MUERTE DE SU PADRE: (I) INTRODUCCIÓN
Alejandro de Macedonia nació en Pella, capital por entonces del reino, en el año 356 A.C.
Era hijo del rey Filipo y de la princesa Olimpia, de la familia real de Epiro (en la actual Albania). Por lo tanto,Alejandro era medio macedonio y medio epirota, lo que tiene bastante importancia para su personalidad.
Tanto los macedonios como los epirotas eran pueblos que se consideraban a sí mismo helénicos, pero que los griegos consideraban semibárbaros. Los esfuerzos y la genialidad de Filipo habían conseguido hacer a Macedonia la primera potencia de Grecia por entonces, había construido una nueva capital y atraído para su hijo y sus compañeros a los mejores talentos educativos de Grecia, pero las principales ciudades estado helénicas siempre consideraron humillante el ascenso y hegemonía macedonios.
Filipo fue un general, estratega y político tremendamente capaz. Sólo ser el padre del genial conquistador Alejandro ha oscurecido su gloria. De no haber sido por su hijo, sin lugar a dudas sería considerado el guerrero más grande de la antigüedad, hasta Julio César al menos. Por otro lado, debías ser genial para sobrevivir en esta familia: Ver la línea sucesoria de los reyes macedonios es impresionante: en los 150 años anteriores a Filipo, casi no hubo ningún rey que muriera en la cama. El propio Filipo tuvo que matar a su hermanastro para poder reinar, y sin duda el talento de Alejandro para ver de un plumazo los problemas y elegir la solución más adecuada en un instante, lo heredó y lo aprendió de él. En un viaje a Samotracia encontró a Olimpia.
Olimpia, la madre de Alejandro, era una mujer intrigante, concupiscente, primitiva, vengativa, y dada a todo lo oculto. Era muy orgullosa, y su familia se consideraba descendiente de Aquiles y de Héctor. Desde el principio trató de manipular a Alejandro, utilizándolo como un arma contra su marido Filipo, primero, y después contra sus enemigos políticos (Antípatro, sobre todo). Esta mujer, dada a todo lo esotérico, decía a Alejandro que había sido poseída por Zeus (casos así figuraban en la mitología helénica y que no era, por tanto, considerado imposible por los griegos) y, por lo tanto, Alejandro sería hijo de un Dios, y no de Filipo.
Como apuntó Acorrecto, los historiadores o aficionados que consideran enloquecido a Alejandro por aceptar su divinidad olvidan un hecho clave: si, en una época como la Grecia clásica, donde las divinidades bajaba a la Tierra y no era extraño que tuvieran contactos con la Humanidad, tu madre te educa diciéndote que eres un Dios; si posteriormente tienes la genialidad de Alejandro, conquistas el mundo sin perder ni una batalla, y si en varias ocasiones los oráculos confirman tu divinidad ¿por qué no vas a creerlo? Y, dense cuenta, Alejandro era considerado también descendiente de Aquiles y de Héctor. Que no saliera un psicópata como Calígula es casi milagroso.
En todo caso, el orgullo de Olimpia excluye que tuviera amores adulterinos, así que el padre debió ser, en realidad, el rey macedonio. Sin embargo, cuando Alejandro creció, sus padres ya se habían separado, sus contactos sexuales posiblemente no existían, y, seguramente, de ahí que Olimpia tratase de separarlo de Filipo contándole que no era hijo suyo (y, con lo orgullosa que era, el padre sólo podía ser otro rey... o un Dios).
La relación de Alejandro y Filipo era, pues, complicada. No le consideraba el padre biológico, pero en la mitología griega hay tradición de hijos de Zeus que son devotos hacia sus padres, como Heracles y Anfitrión. Sus sentimientos hacia él oscilaban, seguramente, entre la admiración y el orgullo, por un lado, y el desprecio por su comportamiento camorrista (indigno de un rey, según Alejandro) y por el repudio de su madre.
Filipo consideraba a Alejandro hijo suyo, sin duda, y si oyó las habladurías de Olimpia no debió hacerle caso. A pesar de su temperamento, era un hombre de excepcional inteligencia, y educó a su hijo como su heredero, pese a tener otras esposas. En ocasiones los enemigos de Alejandro dijeron sospechar de él como inductor del asesinato de su padre porque (según ellos) quería asegurarse la descendencia. Pero no se sostiene. Casi toda la descendencia de Filipo eran mujeres, por tanto no podían ser rivales para él, y el único hermano varón, Arrideo, era retrasado mental: jamás de los jamases los macedonios le hubieran preferido a Alejandro.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
