El tema de la "deificación" de Alejandro no es en absoluto sencillo y las fuentes dan pie a que se haya dado rienda suelta a la imaginación. Sin embargo cabe señalar que ni Plutarco, ni Arriano realizan ninguna mención a que Alejandro pretendiera en ningún momento ser un dios y no existe ningún decreto, orden o instrucción para que se le considere así.
De hecho, y enlazando con lo comentado por morenohijazo, es interesante resaltar que el único de los territorios bajo su dominio en el cual el el gobernante adquiría la cualidad divina era Egipto, y pese a aparecer en la iconografía con los atributos divinos del faraón no existe ninguna constancia de que Alejandro fuera coronado faraón recibiendo y asumiendo a través de la ceremonia la "cualidad divina". Esta ausencia de referencias puede ser considerada como prueba de su inexistencia, ya que resulta difícil creer que una ceremonia de ese tipo -con su relevancia y coloridoo- pudiera ser pasada por alto en las fuentes. Por lo demás, una revisión de la cuestión debe tomar en consideración una visión amplia de la situación.
El propio Filipo, de quien no existen dudas que nunca pretendió ser un dios- fue horado por Efeso con una estatua en el templo de Artemisa -si bien no una estatua de culto-, en Lesbos se honró a Zeus como especial protector de Filipo (una suerte de encarnación propia y especial) y en la ceremonia en la que fue asesinado llevó su propia estatua en procesión junto a las de los 12 dioses olimpicos. Debe tenerse en cuenta que Filipo estaba a punto de iniciar su campaña en Asia, contra el Imperio persa y contra un gobernante que, si bien no era considerado dios, recibía los honores de tal. No puede descartarse que la ceremonia en la que aparecía entre los dioses no fuera mas que una forma de "igualarse en rango", frente a los pueblos a los que iba a conquistar, al Rey que iba a combatir. Su muerte deja esa cuestión sin posible respuesta, ya que la posición de Alejandro no era ni remotamente tan fuerte entre los macedonios como para poder pretender ocupar el sitio de Filipo, además de en la jefatura del reino, en su "igualación a los dioses sin serlo". En cualquier caso, posiblemente la idea y el precedente ni tan siquiera fueran originales de Alejandro, sino una forma de legitimación que Filipo estaba en condiciones de tomar en consideración en el 336, pero que Alejandro no pudo tomar en cuenta hasta haber derrotado a Dario. Después de Iso y de la visita a Siwa la situación fue cambiando y Alejandro pudo plantearse la cuestión de los "honores divinos" como una forma de unificar los rituales y tratamiento en su corte, tanto para persas como para macedonios y griegos. Es importante resaltar que entra los lugares en los que se honró a Alejandro como dios estaba, por ejemplo, la muy griega ciudad de Efeso.
De hecho, y enlazando con lo comentado por morenohijazo, es interesante resaltar que el único de los territorios bajo su dominio en el cual el el gobernante adquiría la cualidad divina era Egipto, y pese a aparecer en la iconografía con los atributos divinos del faraón no existe ninguna constancia de que Alejandro fuera coronado faraón recibiendo y asumiendo a través de la ceremonia la "cualidad divina". Esta ausencia de referencias puede ser considerada como prueba de su inexistencia, ya que resulta difícil creer que una ceremonia de ese tipo -con su relevancia y coloridoo- pudiera ser pasada por alto en las fuentes. Por lo demás, una revisión de la cuestión debe tomar en consideración una visión amplia de la situación.
El propio Filipo, de quien no existen dudas que nunca pretendió ser un dios- fue horado por Efeso con una estatua en el templo de Artemisa -si bien no una estatua de culto-, en Lesbos se honró a Zeus como especial protector de Filipo (una suerte de encarnación propia y especial) y en la ceremonia en la que fue asesinado llevó su propia estatua en procesión junto a las de los 12 dioses olimpicos. Debe tenerse en cuenta que Filipo estaba a punto de iniciar su campaña en Asia, contra el Imperio persa y contra un gobernante que, si bien no era considerado dios, recibía los honores de tal. No puede descartarse que la ceremonia en la que aparecía entre los dioses no fuera mas que una forma de "igualarse en rango", frente a los pueblos a los que iba a conquistar, al Rey que iba a combatir. Su muerte deja esa cuestión sin posible respuesta, ya que la posición de Alejandro no era ni remotamente tan fuerte entre los macedonios como para poder pretender ocupar el sitio de Filipo, además de en la jefatura del reino, en su "igualación a los dioses sin serlo". En cualquier caso, posiblemente la idea y el precedente ni tan siquiera fueran originales de Alejandro, sino una forma de legitimación que Filipo estaba en condiciones de tomar en consideración en el 336, pero que Alejandro no pudo tomar en cuenta hasta haber derrotado a Dario. Después de Iso y de la visita a Siwa la situación fue cambiando y Alejandro pudo plantearse la cuestión de los "honores divinos" como una forma de unificar los rituales y tratamiento en su corte, tanto para persas como para macedonios y griegos. Es importante resaltar que entra los lugares en los que se honró a Alejandro como dios estaba, por ejemplo, la muy griega ciudad de Efeso.
