07-03-2008, 23:51:45
(This post was last modified: 08-03-2008, 00:05:21 by morenohijazo.)
Hoy estoy muy triste. Con la muerte de Isaías Carrasco, el político asesinado, noté que una angustia me recorría el corazón. Pero al leer el tratamiento que los medios de comunicación más conspiracionistas daban al pobre ex concejal, cómo intentaban aprovecharse de su asesinato ante los ojos de la familia más cercana, no he podido más y me he salido de Internet.
Y he decidido continuar tratando de un gran hombre, Alejandro Magno, como una manera de combatir la náusea que me embargaba. Como le prometí a Rotundo, continúo tratando de quien es posible haya sido el mayor estratega de la Historia; y sobre todo de aquellos puntos que sus enemigos oscurecieron voluntariamente para denigrarle y presentarle como un loco megalómano, tirano alcohólico y malvado, y que a veces los historiadores modernos no han podido y querido contextualizar para saber rescatar la verdad.
Va por ti, Isaías el Magno.
LA DESTRUCCIÓN DE TEBAS O VA UN BEOCIO Y DICE...
I.- Alejandro se asegura el trono y pacifica su reino
Con la muerte de Filipo, sobre su cadáver, los nobles y los jefes se apiñaron alrededor de Alejandro y le aclamaron como rey. Eso en realidad no tiene nada de sospechoso. Alejandro era el primogénito del rey, con muchos años de diferencia, y además había dado muestras de mucha capacidad. Más allá de las anécdotas que se cuentan de él, lo cierto que el ejército le había seguido en la campaña iliria cuando no era más que un adolescente, y, como se demostró luego, estaba dispuesto a aceptarlo como su rey hasta el fin del mundo.
Un punto que haré notar, aunque no es más que una elucubración, es que la escena de la huida de Pausanias, el asesino de Filipo, es descrita como un intento de llegar hasta “los caballos”. ¿Había más de un conspirador? ¿Pretendían asesinar también a su heredero, lo que llevaría con toda seguridad a una guerra civil en Macedonia?
Hay que hacer notar que, como diré luego, las leyes no escritas de Macedonia establecían que el heredero de un asesinado contraía una deuda de sangre que sólo podía ser lavada matando al asesino, luego matar al hijo se consideraba normal.
Por otro lado, si los instigadores fueron Demóstenes o Persia tendría su lógica, aunque no tiene nada de seguro, pues ambos poderes subvaloraban catastróficamente a Alejandro, como se vio en seguida.
Por cierto, no comenté el otro día que Esquines, rival de Demóstenes, le acusó de ser el instigador del asesinato, basándose en lo que dije de que era imposible que hubiera sido informado tan pronto del crimen, si no estaba personalmente detrás...
Bien, el caso es que Alejandro fue proclamado rey y se encontró con un montón de problemas todos a la vez: Grecia denunció el tratado firmado bajo Filipo, Tesalia se sublevó, el norte (ilirios, triballos, tracios...) también, y la parte del ejército macedonio que operaba en Asia Menor al mando de Atalo (el suegro de Filipo, con el que una vez Alejandro llegó a las manos) amenazaba con volver a Pella, como luego tantas veces harían las legiones romanas, y se carteaba con Demóstenes para formar una alianza.. El otro general, Parmenión, no era sospechoso de traición.
Alejandro se aseguró el trono juzgando y ejecutando (los nobles macedonios tenían derecho a juicio) a varios nobles que podían disputarle el trono. Ignoramos si las pruebas contra ellos eran firmes o no, pero lo cierto es que la purga no fue indiscriminada: salvó a su hermanastro retrasado Arrideo, y a Alejandro de Lincestis, que se había apresurado a aclamarle rey.
Y lo cierto es que desprenderse de los competidores al trono era lo habitual en la sucesión de los monarcas macedonios y no extrañó a nadie. .
De hecho, varios de los nobles condenados podían presumir de tener más sangre “azul” que Alejandro, pues éste era medio epirota, como ya sabemos. Amintas, por ejemplo, primo de Alejandro, era realmente heredero al trono hasta que Filipo suprimió a su padre.
En fin, la sucesión macedonia era lo suficientemente enmarañada como para que nadie se extrañara de que Alejandro suprimiera a varios rivales ( y posiblemente, algunos de ellos realmente conspiraban contra él). En todo caso, la condena fue tras juicio y los nobles macedonios aceptaron tal proceder.
De acuerdo con sus consejeros, se decidió que no podía reclamar a Atalo que se presentase a juicio ( se sublevaría con su ejército) y se remitió un agente llamado Hecateo para que lo hiciese prisionero o matase).
Cuando llegó, mientras esperaba una oportunidad, Atalo se enteró de los éxitos de Alejandro, la cobardía de Demóstenes, y la fidelidad de Parmenión al hijo de su rey Filipo, y mando emisarios a Alejandro para someterse. Curiosamente, Hecateo no se había enterado de esto y mató a Atalo.
Dos puntos interesantes en este hecho:
a) Hecateo, al parecer, mostró una orden a Parmenión en la que Alejandro se atribuía las instrucciones para lo que había hecho, cosa que Parmenión acató sin rechistar (nuevamente comprobamos que Alejandro le repugnaba actuar con doblez, matar a escondidas y sin dar explicaciones); y
b) como ya he dicho, el hijo o pariente más próximo de un asesinado, según las leyes no escritas macedonias, contraía una deuda de sangre que no terminaba hasta haberse vengado del homicida; es un punto muy importante porque explica algunos de los hechos que posteriormente se atribuyeron a locura o a maldad, de Alejandro, debido a la Leyenda Negra que levantaron los atenienses contra él.
Debido a ésta cuestión, al matar a Atalo, Alejandro, por mediación de Hecateo, estaba obligado a matar también al hijo de Atalo, porque no podía esperar de la parentela del muerto (aunque hubiera conspirado contra el rey) más que odio feroz, y tarde o temprano hubieran atentado contra su vida. Esto era tan sabido y respetado en Macedonia, que el propio Parmenión le ayudó a acabar con la familia de Atalo. .
Tan importante era la deuda de sangre entre las naciones de la antigüedad que, años después, ante el asesinato de Darío por el sátrapa Bessos, el príncipe Oxartes, hermano de Darío, renunció a sus derechos al trono (aunque, evidentemente, hubiera tenido que pelearlo con el macedonio, que no era moco de pavo) y se sometió a Alejandro para poder vengarse personalmente de Bessos.
En la actualidad no somos conscientes de la importancia de esta cuestión, que ha llegado debilitada hasta nosotros en las venganzas siclianas, calabresas, gitanas, etc...
Los éxitos que habían asustado a Atalo consistían en que Alejandro, a la velocidad del rayo, se dirigió había el centro de Grecia.
Para ello, tuvo que atravesar una Tesalia hostil, que había apostado un destacamento entre las laderas del monte Ossa y las del mítico Olimpo. Al otro lado del monte Ossa, un barranco descendía abruptamente hasta el mar, y resultaba infranqueable para un ejército.
Sin embargo el macedonio mandó tallar escalones en la montaña y pasó tropas al otro lado de los tesalios. La cara del militar tesalio Caridemo cuando vio surgir un destacamento macedonio a su retaguardia como por arte de magia (los tesalios eran muy supersticiosos, creían en brujas y cosas de esas) debió ser un poema, y se rindió sin presentar batalla. Alejandro convocó la Liga Tesalia y se hizo jurar fidelidad
Los atenienses y tebanos, que estaban aún oyendo discursos inflamados de Demóstenes, se aterrorizaron y se apresuraron a mandar embajadas renovando los votos que habían contraído hacia Filipo, para hacerse perdonar la acción de gracias que Demóstenes había hecho votar a Pausanias.
Alejandro se portó magnánimamente: convocó una conferencia en Corinto, declaró que la empresa contra Persia seguía en pie y fue proclamado jefe militar de la misma.
Alejandro volvió a Macedonia, para enterarse con disgusto (hay pruebas de ello) de que su madre había obligado a matarse a la joven esposa de Filipo y a su bebé.
Pero tenía más problemas que atender. El norte estaba en pie de guerra, y en cuanto se pudo (pasado el invierno) se lanzó contra las duras tribus guerreras, llegando a pasar el Danubio: el objetivo era pacificar la zona durante unos años, y lo consiguió en pocos meses..
Y he decidido continuar tratando de un gran hombre, Alejandro Magno, como una manera de combatir la náusea que me embargaba. Como le prometí a Rotundo, continúo tratando de quien es posible haya sido el mayor estratega de la Historia; y sobre todo de aquellos puntos que sus enemigos oscurecieron voluntariamente para denigrarle y presentarle como un loco megalómano, tirano alcohólico y malvado, y que a veces los historiadores modernos no han podido y querido contextualizar para saber rescatar la verdad.
Va por ti, Isaías el Magno.
LA DESTRUCCIÓN DE TEBAS O VA UN BEOCIO Y DICE...
I.- Alejandro se asegura el trono y pacifica su reino
Con la muerte de Filipo, sobre su cadáver, los nobles y los jefes se apiñaron alrededor de Alejandro y le aclamaron como rey. Eso en realidad no tiene nada de sospechoso. Alejandro era el primogénito del rey, con muchos años de diferencia, y además había dado muestras de mucha capacidad. Más allá de las anécdotas que se cuentan de él, lo cierto que el ejército le había seguido en la campaña iliria cuando no era más que un adolescente, y, como se demostró luego, estaba dispuesto a aceptarlo como su rey hasta el fin del mundo.
Un punto que haré notar, aunque no es más que una elucubración, es que la escena de la huida de Pausanias, el asesino de Filipo, es descrita como un intento de llegar hasta “los caballos”. ¿Había más de un conspirador? ¿Pretendían asesinar también a su heredero, lo que llevaría con toda seguridad a una guerra civil en Macedonia?
Hay que hacer notar que, como diré luego, las leyes no escritas de Macedonia establecían que el heredero de un asesinado contraía una deuda de sangre que sólo podía ser lavada matando al asesino, luego matar al hijo se consideraba normal.
Por otro lado, si los instigadores fueron Demóstenes o Persia tendría su lógica, aunque no tiene nada de seguro, pues ambos poderes subvaloraban catastróficamente a Alejandro, como se vio en seguida.
Por cierto, no comenté el otro día que Esquines, rival de Demóstenes, le acusó de ser el instigador del asesinato, basándose en lo que dije de que era imposible que hubiera sido informado tan pronto del crimen, si no estaba personalmente detrás...
Bien, el caso es que Alejandro fue proclamado rey y se encontró con un montón de problemas todos a la vez: Grecia denunció el tratado firmado bajo Filipo, Tesalia se sublevó, el norte (ilirios, triballos, tracios...) también, y la parte del ejército macedonio que operaba en Asia Menor al mando de Atalo (el suegro de Filipo, con el que una vez Alejandro llegó a las manos) amenazaba con volver a Pella, como luego tantas veces harían las legiones romanas, y se carteaba con Demóstenes para formar una alianza.. El otro general, Parmenión, no era sospechoso de traición.
Alejandro se aseguró el trono juzgando y ejecutando (los nobles macedonios tenían derecho a juicio) a varios nobles que podían disputarle el trono. Ignoramos si las pruebas contra ellos eran firmes o no, pero lo cierto es que la purga no fue indiscriminada: salvó a su hermanastro retrasado Arrideo, y a Alejandro de Lincestis, que se había apresurado a aclamarle rey.
Y lo cierto es que desprenderse de los competidores al trono era lo habitual en la sucesión de los monarcas macedonios y no extrañó a nadie. .
De hecho, varios de los nobles condenados podían presumir de tener más sangre “azul” que Alejandro, pues éste era medio epirota, como ya sabemos. Amintas, por ejemplo, primo de Alejandro, era realmente heredero al trono hasta que Filipo suprimió a su padre.
En fin, la sucesión macedonia era lo suficientemente enmarañada como para que nadie se extrañara de que Alejandro suprimiera a varios rivales ( y posiblemente, algunos de ellos realmente conspiraban contra él). En todo caso, la condena fue tras juicio y los nobles macedonios aceptaron tal proceder.
De acuerdo con sus consejeros, se decidió que no podía reclamar a Atalo que se presentase a juicio ( se sublevaría con su ejército) y se remitió un agente llamado Hecateo para que lo hiciese prisionero o matase).
Cuando llegó, mientras esperaba una oportunidad, Atalo se enteró de los éxitos de Alejandro, la cobardía de Demóstenes, y la fidelidad de Parmenión al hijo de su rey Filipo, y mando emisarios a Alejandro para someterse. Curiosamente, Hecateo no se había enterado de esto y mató a Atalo.
Dos puntos interesantes en este hecho:
a) Hecateo, al parecer, mostró una orden a Parmenión en la que Alejandro se atribuía las instrucciones para lo que había hecho, cosa que Parmenión acató sin rechistar (nuevamente comprobamos que Alejandro le repugnaba actuar con doblez, matar a escondidas y sin dar explicaciones); y
b) como ya he dicho, el hijo o pariente más próximo de un asesinado, según las leyes no escritas macedonias, contraía una deuda de sangre que no terminaba hasta haberse vengado del homicida; es un punto muy importante porque explica algunos de los hechos que posteriormente se atribuyeron a locura o a maldad, de Alejandro, debido a la Leyenda Negra que levantaron los atenienses contra él.
Debido a ésta cuestión, al matar a Atalo, Alejandro, por mediación de Hecateo, estaba obligado a matar también al hijo de Atalo, porque no podía esperar de la parentela del muerto (aunque hubiera conspirado contra el rey) más que odio feroz, y tarde o temprano hubieran atentado contra su vida. Esto era tan sabido y respetado en Macedonia, que el propio Parmenión le ayudó a acabar con la familia de Atalo. .
Tan importante era la deuda de sangre entre las naciones de la antigüedad que, años después, ante el asesinato de Darío por el sátrapa Bessos, el príncipe Oxartes, hermano de Darío, renunció a sus derechos al trono (aunque, evidentemente, hubiera tenido que pelearlo con el macedonio, que no era moco de pavo) y se sometió a Alejandro para poder vengarse personalmente de Bessos.
En la actualidad no somos conscientes de la importancia de esta cuestión, que ha llegado debilitada hasta nosotros en las venganzas siclianas, calabresas, gitanas, etc...
Los éxitos que habían asustado a Atalo consistían en que Alejandro, a la velocidad del rayo, se dirigió había el centro de Grecia.
Para ello, tuvo que atravesar una Tesalia hostil, que había apostado un destacamento entre las laderas del monte Ossa y las del mítico Olimpo. Al otro lado del monte Ossa, un barranco descendía abruptamente hasta el mar, y resultaba infranqueable para un ejército.
Sin embargo el macedonio mandó tallar escalones en la montaña y pasó tropas al otro lado de los tesalios. La cara del militar tesalio Caridemo cuando vio surgir un destacamento macedonio a su retaguardia como por arte de magia (los tesalios eran muy supersticiosos, creían en brujas y cosas de esas) debió ser un poema, y se rindió sin presentar batalla. Alejandro convocó la Liga Tesalia y se hizo jurar fidelidad
Los atenienses y tebanos, que estaban aún oyendo discursos inflamados de Demóstenes, se aterrorizaron y se apresuraron a mandar embajadas renovando los votos que habían contraído hacia Filipo, para hacerse perdonar la acción de gracias que Demóstenes había hecho votar a Pausanias.
Alejandro se portó magnánimamente: convocó una conferencia en Corinto, declaró que la empresa contra Persia seguía en pie y fue proclamado jefe militar de la misma.
Alejandro volvió a Macedonia, para enterarse con disgusto (hay pruebas de ello) de que su madre había obligado a matarse a la joven esposa de Filipo y a su bebé.
Pero tenía más problemas que atender. El norte estaba en pie de guerra, y en cuanto se pudo (pasado el invierno) se lanzó contra las duras tribus guerreras, llegando a pasar el Danubio: el objetivo era pacificar la zona durante unos años, y lo consiguió en pocos meses..
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
