12-11-2006, 09:50:56
Sábado, 19:30 h.
Llegamos a la zona de la convocatoria de la manifestación, fuera de la cúpula de la estación del AVE. Según vamos acercándonos, oímos música que sale de unos altavoces instalados por la organización: los Peones Negros. Por supuesto, es música funeraria, para "ambientar".
Han colgado una gran pancarta sobre la convocatoria. Más tarde, me encontraré con un conocido que la había visto al pasar por allí el jueves y había decidido asistir "a ver qué contaban".
Veo una mesa, en la que hay tres ¡¡¡Peones Negros!!! ¡Ahí están! vendiendo bolígrafos, pins y camisetas con el lema. También tienen folletos y mi marido se acerca a coger uno (yo no quiero ni acercarme, siento el estómago como encogido y temo decir alguna inconveniencia a la más mínima "provocación"). Pregunta si puede coger un folleto y le dicen que sí, y que el resto de objetos puede adquirirlos dejando "la voluntad", porque como nadie les financia...
Mi marido, al que le encanta burlarse de mí, viene a preguntarme si quiero algún "pin"... Casi le mato.
Observo el ambiente a mi alrededor: en principio veo más organizadores que personas de la calle. Varios chicos y chicas jóvenes con camisetas de los Peones Negros y chalecos reflectantes. Señoras cincuentonas repartiendo también folletos informativos. Una se me acerca y me ofrece uno... Me puede la educación: sonrío, lo cojo y le doy las gracias.
Hay un pequeño escenario con un micrófono y sillas colocadas delante. Sentadas, varias señoras mayorcísimas. Una de ellas tiene una bandera de España sobre las rodillas.
Varias personas llevan pancartas con el lema "Queremos saber", "11-Mentira" y esas cosas. Otras dan vueltas por allí con caras tristes, serias. Pienso que son, probablemente, víctimas del atentado... siento una mezcla de rabia y de pena al contemplarlas... Y, de repente, le veo. A metro y medio de mí. ¡Es él! ¡Luis del Pino! Está discretamente situado en un lateral, charlando con dos señoras (¿peonas? me pregunto). Claro está, me dedico a observarle, a calibrarle... Mi marido, en su línea, pinchándome para que me acerque y le salude. Se lo pasó en grande a mi costa.
No fui capaz. Como me ocurrió con la señora del folleto, hay "algo", llámese respeto a las víctimas -pocas- que allí había, llámese prudencia por estar en un sitio donde, al fin y al cabo, nadie te obliga a ir si no te apetece; el caso es que no me pareció oportuno. ¡Y mirad que me hubiera gustado tener el valor de acercarme a él y preguntarle si de verdad se cree lo que cuenta! Haber cogido el folleto y refutarle punto por punto... En fin...
Decidimos esperar hasta las 20:00, hora de comienzo del acto, a ver qué contaban. Mientras, por no quedarme allí plantada y que alguien pudiera contarnos entre los asistentes, estuvimos dando vueltas alrededor de la cúpula. Como os digo, muchos peones organizando el cotarro. También había varios policías, controlando por si acaso. Qué ganas me entraron de preguntarles qué les parecía estar allí, en un sitio en el que la mayoría de la gente piensa que o son "malos" o son "tontos". Pero, claro, no lo hice... qué me iban a decir...
Veo a un señor con un folio en alto, lo leo: "Libertad Digital. Bitácora de los Lectores". ¡Anda! Mis antiguos compañeros de bitácora!. Merodeo por allí, observándolos disimuladamente... la media de edad es alta, muy alta.
Llega el momento. Entre las personas que están a pie de escenario hay una chica cuya cara me resulta familiar, pero como soy muy despistada, no logro identificarla. También está por allí LdP, charlando con quien se le acerca. He de decir en su favor que en ningún momento se mostró en plan "estrellita" y adoptó una postura discreta, incluso "gris".
La chica de la cara conocida, sube a la tarima y coge el micrófono para hablar. Primero, se presenta: "Soy Carmen Tomás..." ¡Anda! Digo. Ya decía que me sonaba...
Resumiendo, el discurso versó sobre qué pensarían nuestros hijos y nietos cuando dentro de muchos años les contáramos que había habido un atentado como el 11M y que ese atentado había llevado luego a un proceso de descomposición de España, bla, bla, bla... Así me gusta: mezclando.
En un momento dado, alguien le grita que tenga cuidado, que al final va a perder su trabajo ¿¿¿??? Ella contesta, muy digna, que "no pasa nada. Hay más trabajos".
Yo flipo, de verdad, porque hasta donde yo sé, esta mujer trabaja en la COPE, en Telemadrid, en Intereconomía... No veo a qué viene hacerse la heroína perseguida.
Mi aguante empieza a agotarse. La frase "el gobierno nos ocultó desde el principio" me hace saltar y decir en voz lo suficientemente alta: ¿qué gobierno? ¿el del PP? Un señor que hay delante de mí, se vuelve a mirarme...
De pronto, otra pancarta en la que el portador pregunta si la puta (sic) televisión sacará la manifestación. Carmen Tomás contesta que tarde o temprano...
Continúa el discurso leyendo la lista de ciudades en las que se está manifestando gente, dando las gracias por la asistencia a pesar de que un sábado es un mal día (entre nosotros, mala excusa para la poca afluencia de manifestantes) y dando paso a los que van a hablar: la asociación de ayuda a las víctimas del 11M, la AVT y la asociación víctimas del 11M "verde esperanza" (primera noticia de su existencia). Nada de Luis del Pino, al que imagino dejan como "plato fuerte" para el final.
En ese momento, comienzan los gritos: ¡Queremos saber! ¡Queremos saber la verdad!.
Eso ya supera mis pocas fuerzas. Agarro a mi marido casi en volandas y salimos de allí.
Las 20:10, aproximadamente. Habría cien personas, no más.
Y colorín, colorado...
Llegamos a la zona de la convocatoria de la manifestación, fuera de la cúpula de la estación del AVE. Según vamos acercándonos, oímos música que sale de unos altavoces instalados por la organización: los Peones Negros. Por supuesto, es música funeraria, para "ambientar".
Han colgado una gran pancarta sobre la convocatoria. Más tarde, me encontraré con un conocido que la había visto al pasar por allí el jueves y había decidido asistir "a ver qué contaban".
Veo una mesa, en la que hay tres ¡¡¡Peones Negros!!! ¡Ahí están! vendiendo bolígrafos, pins y camisetas con el lema. También tienen folletos y mi marido se acerca a coger uno (yo no quiero ni acercarme, siento el estómago como encogido y temo decir alguna inconveniencia a la más mínima "provocación"). Pregunta si puede coger un folleto y le dicen que sí, y que el resto de objetos puede adquirirlos dejando "la voluntad", porque como nadie les financia...
Mi marido, al que le encanta burlarse de mí, viene a preguntarme si quiero algún "pin"... Casi le mato.
Observo el ambiente a mi alrededor: en principio veo más organizadores que personas de la calle. Varios chicos y chicas jóvenes con camisetas de los Peones Negros y chalecos reflectantes. Señoras cincuentonas repartiendo también folletos informativos. Una se me acerca y me ofrece uno... Me puede la educación: sonrío, lo cojo y le doy las gracias.
Hay un pequeño escenario con un micrófono y sillas colocadas delante. Sentadas, varias señoras mayorcísimas. Una de ellas tiene una bandera de España sobre las rodillas.
Varias personas llevan pancartas con el lema "Queremos saber", "11-Mentira" y esas cosas. Otras dan vueltas por allí con caras tristes, serias. Pienso que son, probablemente, víctimas del atentado... siento una mezcla de rabia y de pena al contemplarlas... Y, de repente, le veo. A metro y medio de mí. ¡Es él! ¡Luis del Pino! Está discretamente situado en un lateral, charlando con dos señoras (¿peonas? me pregunto). Claro está, me dedico a observarle, a calibrarle... Mi marido, en su línea, pinchándome para que me acerque y le salude. Se lo pasó en grande a mi costa.
No fui capaz. Como me ocurrió con la señora del folleto, hay "algo", llámese respeto a las víctimas -pocas- que allí había, llámese prudencia por estar en un sitio donde, al fin y al cabo, nadie te obliga a ir si no te apetece; el caso es que no me pareció oportuno. ¡Y mirad que me hubiera gustado tener el valor de acercarme a él y preguntarle si de verdad se cree lo que cuenta! Haber cogido el folleto y refutarle punto por punto... En fin...
Decidimos esperar hasta las 20:00, hora de comienzo del acto, a ver qué contaban. Mientras, por no quedarme allí plantada y que alguien pudiera contarnos entre los asistentes, estuvimos dando vueltas alrededor de la cúpula. Como os digo, muchos peones organizando el cotarro. También había varios policías, controlando por si acaso. Qué ganas me entraron de preguntarles qué les parecía estar allí, en un sitio en el que la mayoría de la gente piensa que o son "malos" o son "tontos". Pero, claro, no lo hice... qué me iban a decir...
Veo a un señor con un folio en alto, lo leo: "Libertad Digital. Bitácora de los Lectores". ¡Anda! Mis antiguos compañeros de bitácora!. Merodeo por allí, observándolos disimuladamente... la media de edad es alta, muy alta.
Llega el momento. Entre las personas que están a pie de escenario hay una chica cuya cara me resulta familiar, pero como soy muy despistada, no logro identificarla. También está por allí LdP, charlando con quien se le acerca. He de decir en su favor que en ningún momento se mostró en plan "estrellita" y adoptó una postura discreta, incluso "gris".
La chica de la cara conocida, sube a la tarima y coge el micrófono para hablar. Primero, se presenta: "Soy Carmen Tomás..." ¡Anda! Digo. Ya decía que me sonaba...
Resumiendo, el discurso versó sobre qué pensarían nuestros hijos y nietos cuando dentro de muchos años les contáramos que había habido un atentado como el 11M y que ese atentado había llevado luego a un proceso de descomposición de España, bla, bla, bla... Así me gusta: mezclando.
En un momento dado, alguien le grita que tenga cuidado, que al final va a perder su trabajo ¿¿¿??? Ella contesta, muy digna, que "no pasa nada. Hay más trabajos".
Yo flipo, de verdad, porque hasta donde yo sé, esta mujer trabaja en la COPE, en Telemadrid, en Intereconomía... No veo a qué viene hacerse la heroína perseguida.
Mi aguante empieza a agotarse. La frase "el gobierno nos ocultó desde el principio" me hace saltar y decir en voz lo suficientemente alta: ¿qué gobierno? ¿el del PP? Un señor que hay delante de mí, se vuelve a mirarme...
De pronto, otra pancarta en la que el portador pregunta si la puta (sic) televisión sacará la manifestación. Carmen Tomás contesta que tarde o temprano...
Continúa el discurso leyendo la lista de ciudades en las que se está manifestando gente, dando las gracias por la asistencia a pesar de que un sábado es un mal día (entre nosotros, mala excusa para la poca afluencia de manifestantes) y dando paso a los que van a hablar: la asociación de ayuda a las víctimas del 11M, la AVT y la asociación víctimas del 11M "verde esperanza" (primera noticia de su existencia). Nada de Luis del Pino, al que imagino dejan como "plato fuerte" para el final.
En ese momento, comienzan los gritos: ¡Queremos saber! ¡Queremos saber la verdad!.
Eso ya supera mis pocas fuerzas. Agarro a mi marido casi en volandas y salimos de allí.
Las 20:10, aproximadamente. Habría cien personas, no más.
Y colorín, colorado...
